Una afección en la que la columna vertebral y la médula espinal de un bebé no se desarrollan correctamente.
En la espina bífida, la columna vertebral y la médula espinal de un feto no se forman como es habitual. A medida que el bebé se desarrolla durante el embarazo, el conducto neural se convierte en el cerebro, la médula espinal y los tejidos que los recubren. En los bebés con espina bífida, una parte del conducto neural no se cierra del todo. La espina bífida puede variar de leve a grave.
En los casos graves, se puede formar un saco lleno de líquido en la espalda del bebé. Este saco puede estar lleno de nervios raquídeos. Puede afectar la función vesical e intestinal y causar debilidad o problemas de movimiento en las piernas. Además, se puede acumular líquido en el cerebro. En los casos leves, puede que no haya síntomas. En su lugar, puede haber un mechón de pelo, una hendidura o una marca de nacimiento en la espalda.
Las pruebas a menudo pueden diagnosticar la espina bífida antes del nacimiento, pero a algunos bebés se les diagnostica justo después de nacer. En ocasiones, la intervención quirúrgica para reparar la médula espinal se realiza mientras el bebé aún está en el útero. En otras ocasiones, la cirugía se realiza dentro de las primeras 72 horas del nacimiento. Puede que aún se requiera tratamiento continuo para dar apoyo al movimiento, a la función vesical e intestinal y al drenaje de líquido.