Cáncer rectal
Infórmate sobre los síntomas, las causas y la prevención de este tipo de cáncer que comienza en el recto. Los tratamientos incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia.
Perspectiva general
El recto consiste en los últimos centímetros del intestino grueso. El cáncer del recto comienza como una proliferación de células en el recto.
El cáncer del recto es un tipo de cáncer que comienza como una proliferación de células en el recto. El recto comprende los últimos centímetros del intestino grueso. Comienza al final del último segmento del colon y termina cuando llega al ano, que es un pasaje corto y estrecho.
Para referirse al cáncer dentro del recto y al cáncer dentro del colon, se suele usar el término cáncer colorrectal.
Si bien el cáncer del recto y el cáncer de colon son similares en muchos aspectos, sus tratamientos son bastante diferentes. Esto se debe principalmente a que el recto está apenas separado de otros órganos y estructuras. Se ubica en un espacio estrecho, lo que puede dificultar la cirugía para extirpar el cáncer del recto.
A menudo, el tratamiento contra el cáncer del recto implica una cirugía para extirpar el cáncer. Otros tratamientos pueden incluir quimioterapia, radioterapia o una combinación de ambas. También pueden utilizarse la terapia dirigida y la inmunoterapia.
Síntomas
El cáncer del recto puede no causar síntomas al principio. Los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad está avanzada.
Los síntomas del cáncer del recto tanto en hombres como en mujeres incluyen los siguientes:
- Un cambio en los hábitos intestinales, como diarrea, estreñimiento o necesidad de defecar con más frecuencia.
- Sensación de que el intestino no se vacía por completo.
- Dolor abdominal.
- Sangrado rectal, que puede hacer que las heces se vean de color rojo oscuro o rojo brillante.
- Heces delgadas.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Debilidad o fatiga.
- Una masa en el recto, que puede detectarse durante un examen médico.
Aunque el sangrado rectal puede ser un signo de cáncer del recto, a menudo se debe a otras causas, como hemorroides o venas hinchadas en el recto. Por lo general, el sangrado relacionado con hemorroides es de color rojo brillante y ocurre durante o después de las deposiciones, mientras que el sangrado relacionado con el cáncer puede ser rojo oscuro o brillante y ocurrir en cualquier momento. Si notas sangrado, es importante consultar a un profesional de atención médica para que te examine, ya que es difícil distinguir entre estas dos afecciones.
Cuándo consultar al médico
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.
Causas
Se desconoce la causa exacta de la mayoría de los tipos de cáncer del recto.
El cáncer del recto se presenta cuando se producen cambios en el ADN de las células del recto. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican a esta qué debe hacer. En las células sanas, el ADN da las instrucciones para que crezcan y se multipliquen a un determinado ritmo. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas, los cambios en el ADN hacen que las instrucciones sean diferentes. Los cambios les indican a las células cancerosas que produzcan muchas más células con rapidez. Las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá de lo que vivirían las células sanas. Esto causa un exceso de células.
Las células cancerosas pueden formar un bulto que se conoce como tumor. El tumor puede aumentar de tamaño hasta invadir y destruir el tejido corporal sano. Con el tiempo, las células cancerosas pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo. Cuando el cáncer se disemina, se llama cáncer metastásico. Aunque el cáncer del recto puede diseminarse a casi cualquier órgano, el hígado y los pulmones son los más comúnmente afectados.
La mayoría de los casos de cáncer del recto son adenocarcinomas. El adenocarcinoma es un cáncer que comienza en las células glandulares, también llamadas células glandulares. Las células glandulares se encuentran en todo el cuerpo, incluido el recto.
Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar el riesgo de tener cáncer del recto son los mismos que los que aumentan el riesgo de tener cáncer de colon. Los factores de riesgo para el cáncer colorrectal incluyen los siguientes:
- Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos. El riesgo de padecer cáncer colorrectal es mayor si tuviste cáncer del recto, cáncer de colon o pólipos adenomatosos.
- Piel negra. Las personas de piel negra que viven en Estados Unidos tienen un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal que las personas de otras razas.
- Diabetes. Las personas con diabetes tipo 2 pueden tener un riesgo más alto para cáncer colorrectal.
- Consumir alcohol. El consumo frecuente y excesivo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer colorrectal.
- Una alimentación con pocas verduras. El cáncer colorrectal puede estar relacionado con una alimentación que incluye pocas verduras y mucha carne roja.
- Antecedentes familiares de cáncer colorrectal. Es más probable que presentes cáncer colorrectal si tu padre o madre, tus hermanos o tus hijos tienen cáncer de colon o cáncer del recto.
- Enfermedad inflamatoria intestinal. Las enfermedades inflamatorias crónicas del colon y del recto, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, aumentan el riesgo de tener cáncer colorrectal.
- Síndromes hereditarios que aumentan el riesgo de tener cáncer colorrectal. En algunas familias, los cambios en el ADN que se transmiten del padre y la madre a los hijos pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Estos cambios ocurren solo en un pequeño porcentaje de los tipos de cáncer del recto. Los síndromes hereditarios pueden incluir la poliposis adenomatosa familiar y el síndrome de Lynch. Las pruebas genéticas pueden detectar estos y otros síndromes menos frecuentes de cáncer colorrectal hereditario.
- Sobrepeso. Las personas con obesidad tienen más riesgo de tener cáncer colorrectal que las personas que tienen un peso saludable.
- Edad avanzada. El cáncer colorrectal se puede diagnosticar a cualquier edad, pero la mayoría de las personas con este tipo de cáncer tienen más de 50 años. La tasa de incidencia de cáncer colorrectal en personas menores de 50 años ha aumentado, pero los profesionales de atención médica no están seguros del motivo.
- Radioterapia para tratar otros tipos de cáncer anteriores. La radioterapia dirigida al abdomen para tratar otros tipos de cáncer anteriores puede aumentar el riesgo de tener cáncer colorrectal.
- Fumar. Las personas que fuman tienen un riesgo más alto para cáncer colorrectal.
- Hacer muy poco ejercicio. Si eres una persona inactiva, tienes más probabilidades de presentar cáncer colorrectal. Realizar actividad física con regularidad puede reducir el riesgo de tener este tipo de cáncer.
Complicaciones
El cáncer del recto puede derivar en complicaciones, que incluyen las siguientes:
- Sangrado del recto. El cáncer del recto suele causar sangrado en el recto. A veces, la cantidad de sangre genera inquietud, por lo que se podría necesitar un tratamiento para detenerla de inmediato.
- Obstrucción intestinal. El cáncer del recto puede diseminarse y bloquear los intestinos. Esto impide la expulsión de las heces del cuerpo. La cirugía para extirpar el cáncer suele aliviar una obstrucción. Si no te pueden operar de inmediato, podrías necesitar otros tratamientos para aliviar la obstrucción.
- Perforación intestinal. El cáncer del recto puede causar un desgarro en los intestinos. Por lo general, la perforación requiere cirugía.
Prevención
No hay ninguna forma de prevenir el cáncer del recto, pero puedes disminuir los riesgos si haces lo siguiente:
Pregunta sobre el examen de detección para el cáncer del recto
Los exámenes de detección del cáncer colorrectal reducen el riesgo de cáncer mediante la identificación de pólipos precancerosos en el colon y el recto que podrían convertirse en cáncer. Consulta a un profesional de atención médica cuándo deben comenzar a realizarte los exámenes de detección. La mayoría de las organizaciones médicas recomiendan comenzar con los exámenes de detección aproximadamente a los 45 años. Es posible que te hagan exámenes de detección antes si tienes factores de riesgo para cáncer colorrectal.
Existen varias opciones de exámenes de detección. Consulta a tu profesional de atención médica acerca de tus opciones. Juntos pueden decidir qué exámenes son adecuados para ti.
Bebe alcohol con moderación, si es que lo haces.
Si decides beber alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos sanos, significa una copa al día en el caso de las mujeres y hasta dos copas al día en el de los hombres.
Come más frutas y verduras
Elige una alimentación saludable con variedad de frutas y verduras. Las fuentes alimentarias de vitaminas y nutrientes son las mejores. Evita tomar grandes dosis de vitaminas en pastillas, ya que pueden ser perjudiciales para tu salud.
Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana
Ten como objetivo hacer 30 minutos de ejercicio casi todos los días de la semana. Si últimamente no has hecho actividad física, pregunta a un profesional de atención médica si puedes hacer ejercicio y comienza despacio.
Mantén un peso saludable
Si tienes un peso saludable, mantenlo. Si necesitas perder peso, pregunta a un profesional de atención médica cómo hacerlo de manera saludable. Come menos calorías y aumenta de a poco la cantidad de ejercicio.
Deja de fumar
Habla con el equipo de atención médica sobre las estrategias y los recursos que pueden ayudarte a dejar el hábito. Las opciones comprenden sustitutos de la nicotina, medicamentos y grupos de apoyo. Si nunca fumaste, no comiences a hacerlo.
Diagnóstico
En una colonoscopia, el profesional de atención médica introduce un colonoscopio en el recto para revisar el colon completo.
El diagnóstico de cáncer del recto suele comenzar con una prueba por imágenes para observar el recto. Esta prueba consiste en introducir en el recto y el colon una sonda delgada y flexible con una cámara. Es posible que se tome una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio.
El cáncer del recto se puede encontrar durante un examen de detección para el cáncer colorrectal. O bien se puede sospechar según tus síntomas. Las pruebas y los procedimientos que se realizan para confirmar el diagnóstico incluyen los siguientes:
Colonoscopia
La colonoscopia es una prueba para examinar el colon y el recto. Se utiliza un colonoscopio, que es una sonda larga y flexible con una cámara en el extremo, para ver el colon y el recto. Tu profesional de atención médica buscará signos de cáncer. Se te administrarán medicamentos antes del procedimiento y durante este para que te sientas cómodo.
Biopsia
Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. Para obtener la muestra de tejido, un profesional de atención médica pasa instrumentos cortantes especiales por un colonoscopio. El profesional de atención médica utiliza los instrumentos para tomar una muestra muy pequeña de tejido del interior del recto. Esta muestra de tejido se envía a un laboratorio para buscar células cancerosas.
Hay otras pruebas especiales que proporcionan más detalles sobre las células cancerosas. El equipo de atención médica tiene en cuenta esta información para crear un plan de tratamiento.
Pruebas para detectar la diseminación del cáncer del recto
Si te diagnostican cáncer del recto, el siguiente paso consiste en determinar la fase o etapa del cáncer. El equipo de atención médica usa los resultados de las pruebas de clasificación de la etapa para elaborar tu plan de tratamiento.
Entre las pruebas para determinar la etapa se incluyen las siguientes:
- Hemograma completo. Un hemograma completo permite conocer el número de diferentes tipos de células en la sangre. Un hemograma completo muestra si el recuento de glóbulos rojos es bajo, es decir, si tienes anemia. La anemia sugiere que el cáncer está causando la pérdida de sangre. Un nivel alto de glóbulos blancos es un signo de infección. La infección es un riesgo si el cáncer se extiende por la pared del recto.
- Análisis de sangre para medir la función de los órganos. Un análisis bioquímico es una prueba en la que se miden los niveles de diferentes sustancias químicas en la sangre. Los niveles preocupantes de algunas de estas sustancias químicas pueden sugerir que el cáncer se ha diseminado al hígado. Los altos niveles de otras sustancias químicas pueden indicar problemas con otros órganos, como los riñones y el hígado.
- Antígeno carcinoembrionario. A veces, el cáncer produce sustancias conocidas como marcadores tumorales. Estos marcadores pueden detectarse en la sangre. Un marcador es el antígeno carcinoembrionario. El nivel de antígeno carcinoembrionario puede ser más elevado de lo normal en personas con cáncer colorrectal. Las pruebas de antígeno carcinoembrionario pueden ser útiles para vigilar tu respuesta al tratamiento.
- Tomografía computarizada del tórax, el abdomen y la pelvis. Esta prueba por imágenes ayuda a determinar si el cáncer del recto se ha diseminado a otros órganos, como el hígado o los pulmones.
- Resonancia magnética de la pelvis. Una resonancia magnética proporciona una imagen detallada de los músculos, órganos y otros tejidos que rodean el cáncer en el recto. Una resonancia magnética también muestra los ganglios linfáticos cerca del recto y diferentes capas de tejido en la pared del recto de forma más clara que una tomografía computarizada.
- Cirugía. La cirugía puede usarse en la clasificación de la etapa del cáncer del recto cuando los médicos u otros profesionales de atención médica necesitan confirmar hasta qué punto se ha diseminado el cáncer, especialmente después de tratamientos como radioterapia o quimioterapia. Al examinar el tumor y los ganglios linfáticos cercanos que se extraen durante la cirugía, pueden determinar la etapa exacta del cáncer, lo que incluye si se ha diseminado más allá del recto o a los ganglios linfáticos.
Tratamiento
El cáncer del recto suele ser curable, especialmente cuando se detecta en etapas tempranas. Incluso algunos casos en los que el cáncer se ha diseminado pueden tratarse con éxito si se aplica el enfoque terapéutico adecuado. El tratamiento puede empezar por una cirugía para extirpar el cáncer. Si el cáncer aumenta de tamaño o se disemina a otras partes del cuerpo, el tratamiento puede comenzar con medicamentos y radioterapia.
El equipo de atención médica tiene en cuenta muchos factores cuando elabora un plan de tratamiento. Estos pueden incluir tu salud general, el tipo de cáncer y su etapa, y tus preferencias.
Cirugía
La cirugía para extirpar el cáncer puede usarse sola o en combinación con otros tratamientos.
Los procedimientos utilizados para el cáncer del recto pueden incluir los siguientes:
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Extirpar tumores cancerosos muy pequeños del interior del recto. Si los tumores cancerosos en el recto son muy pequeños, pueden extirparse con un colonoscopio u otro tipo de endoscopio especializado que se inserta a través del ano. Este procedimiento es una escisión local transanal. Se pueden pasar instrumentos quirúrgicos a través del endoscopio para eliminar el cáncer y parte del tejido sano que lo rodea.
Este procedimiento puede ser una opción si tu cáncer es pequeño y es poco probable que se disemine a los ganglios linfáticos cercanos. Si un examen de laboratorio de las células cancerosas muestra que son agresivas o que tienen más probabilidades de diseminarse a los ganglios linfáticos, se puede necesitar una intervención quirúrgica adicional.
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Extirpar todo o parte del recto. Los tumores cancerosos en el recto que son más grandes y que están lo suficientemente lejos del ano pueden extirparse con un procedimiento que elimina todo o parte del recto. Este procedimiento es una resección anterior baja. También se extirpan el tejido y los ganglios linfáticos cercanos. Este procedimiento conserva el ano para que los desechos puedan salir del cuerpo como lo harían normalmente.
La forma en que se realiza el procedimiento depende de la ubicación del cáncer. Si el cáncer afecta a la parte superior del recto, se extirpa esa parte. Luego, mediante una anastomosis colorrectal, se une el colon al resto del recto. Se puede extirpar todo el recto si el cáncer está en la parte inferior. Luego, se le da al colon forma de bolsa y se lo une al ano mediante una anastomosis coloanal.
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Extirpar el recto y el ano. En el caso de los tipos de cáncer del recto que se localizan cerca del ano, puede que no sea posible extirpar completamente el cáncer sin dañar los músculos que controlan las deposiciones. En estos casos, los cirujanos pueden recomendar una resección abdominoperineal. En esta operación, se extirpan el recto, el ano y parte del colon, así como el tejido y los ganglios linfáticos cercanos.
El cirujano crea una abertura en el abdomen y une el colon restante mediante una colostomía. Los desechos salen del cuerpo por la abertura y se acumulan en una bolsa que se adhiere al abdomen.
Quimioterapia
La quimioterapia trata el cáncer con medicamentos fuertes. En las personas con cáncer del recto, los medicamentos de quimioterapia por lo general se utilizan antes o después de la cirugía. Asimismo, la quimioterapia se suele combinar con la radioterapia y se usa antes de una operación para reducir un cáncer grande a fin de que sea más fácil extirparlo con cirugía.
En personas con cáncer avanzado que se ha diseminado más allá del recto, la quimioterapia se utiliza para hacer más lento el crecimiento del cáncer. Esto ayuda a prolongar la vida y a aliviar los síntomas causados por el cáncer.
Radioterapia
La radioterapia trata el cáncer con haces potentes de energía. La energía puede provenir de rayos X, protones u otras fuentes. En el caso del cáncer del recto, la radioterapia se realiza con mayor frecuencia mediante un procedimiento que se conoce como radioterapia de haz externo. Durante este tratamiento, permaneces acostado sobre una camilla mientras una máquina se mueve a tu alrededor. Esta máquina dirige la radiación a puntos específicos de tu cuerpo.
En las personas con cáncer del recto, la radioterapia suele combinarse con quimioterapia. Por lo general, se utiliza antes de la cirugía para reducir el tamaño del cáncer y facilitar su extracción.
Cuando la cirugía no es una opción, se puede usar radioterapia para aliviar los síntomas, como sangrado y dolor.
Quimioterapia y radiación combinadas
La combinación de quimioterapia con radioterapia puede aumentar la eficacia de cada tratamiento. Dicha combinación puede ser el único tratamiento que recibas, o bien puede utilizarse antes de la cirugía. Combinar la quimioterapia con la radioterapia puede aumentar los efectos secundarios.
Terapia dirigida
La terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento que utiliza medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden destruir las células cancerosas.
En los casos de cáncer del recto, la terapia dirigida puede combinarse con quimioterapia para tipos de cáncer avanzado que no pueden extirparse con cirugía o tipos que recurren después del tratamiento.
Algunas terapias dirigidas solo funcionan en personas que tienen células cancerosas con ciertos cambios en el ADN. Las células cancerosas pueden examinarse en un laboratorio para comprobar si estos medicamentos podrían ayudarte.
Inmunoterapia
La inmunoterapia para el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario a destruir las células cancerosas. Para combatir las enfermedades, el sistema inmunitario ataca los gérmenes y otras células que no deberían estar en el cuerpo. Las células cancerosas sobreviven porque se esconden del sistema inmunitario. La inmunoterapia ayuda a las células del sistema inmunitario a encontrar y atacar las células cancerosas.
En el caso del cáncer del recto, la inmunoterapia se utiliza a veces antes o después de la cirugía. También se puede utilizar para tipos de cáncer avanzado que se diseminaron a otras partes del cuerpo. La inmunoterapia solo funciona en pocas personas con cáncer del recto. Unas pruebas especiales pueden determinar si la inmunoterapia podría funcionar en tu caso.
Cuidados paliativos
Los cuidados paliativos son un tipo especial de atención médica que ayuda a que te sientas mejor cuando tienes una enfermedad grave. Si tienes cáncer, los cuidados paliativos pueden ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas. Un equipo de atención médica, que puede incluir médicos, personal de enfermería y otros profesionales de atención médica especialmente capacitados, brinda estos cuidados paliativos. El propósito de este equipo es mejorar tu calidad de vida y la de tu familia.
Los especialistas en cuidados paliativos trabajan contigo, con tu familia y con el equipo de atención médica. Todos ellos brindan apoyo adicional mientras recibes tratamiento contra el cáncer. Puedes recibir cuidados paliativos al mismo tiempo que te administran tratamientos intensivos contra el cáncer, como cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Combinar estos cuidados con otros tratamientos adecuados puede ayudar a las personas con cáncer a sentirse mejor y a vivir más tiempo.
Estrategias de afrontamiento, y apoyo
Con el tiempo, encontrarás algo que te ayude a sobrellevar la incertidumbre y la preocupación de un diagnóstico de cáncer del recto. Hasta ese momento, los siguientes consejos podrían ayudarte:
Infórmate lo suficiente sobre el cáncer del recto como para tomar decisiones sobre la atención médica
Pregunta a tu equipo de atención médica sobre tu cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, tu pronóstico. Cuanto más te informes sobre el cáncer del recto, más confianza tendrás para tomar decisiones sobre el tratamiento.
Mantente cerca de tus familiares y amigos
Mantenerte cerca de las personas con las que tienes una relación estrecha te ayudará a enfrentar el cáncer del recto. Los familiares y amigos pueden brindarte el apoyo práctico que podrías necesitar, como ayudarte con las tareas de tu casa si estás en el hospital. Pueden convertirse en un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por tener cáncer.
Busca a alguien con quien hablar
Busca a una persona que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían resultar útiles el interés y la comprensión de un terapeuta, trabajador social médico, miembro de la iglesia o grupo de apoyo para personas con cáncer.
Consulta al equipo de atención médica si en tu área hay grupos de apoyo. El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. y la Sociedad Americana contra el Cáncer son otras fuentes de información.
Preparación antes de la cita
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.
Si tu profesional de atención médica cree que podrías tener cáncer del recto, es posible que te remita a un gastroenterólogo, que es un médico especializado en el tratamiento de enfermedades y afecciones del sistema digestivo. Si te diagnostican cáncer, también es posible que te remitan a un oncólogo, que es un médico que se especializa en tratar dicha enfermedad.
Debido a que las citas médicas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a preparar.
Qué puedes hacer
- Ten en cuenta las restricciones previas a la cita. Cuando programes la cita, asegúrate de preguntar si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir tu alimentación.
- Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo por el que programaste la cita.
- Anota información personal de importancia, incluidas las situaciones de gran estrés o los cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que estás tomando y las dosis.
- Pídele a un familiar o amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser muy difícil recordar toda la información que se proporciona durante una cita médica. La persona que te acompañe podría recordar algún detalle que olvidaste o pasaste por alto.
- Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.
Tu tiempo con el equipo de atención médica es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas puede ser útil para aprovecharlo al máximo. Clasifica las preguntas desde las más importantes a las menos, en caso de que se acabe el tiempo. En el caso del cáncer del recto, algunas de las preguntas básicas que puedes hacer incluyen las siguientes:
- ¿En qué parte del recto se encuentra mi cáncer?
- ¿Cuál es la etapa de mi cáncer del recto?
- ¿Se diseminó el cáncer del recto a otras partes del cuerpo?
- ¿Deberán hacerme más pruebas?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
- ¿Cuánto aumenta cada tratamiento las probabilidades de curarme?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
- ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
- ¿Qué opción de tratamiento considera que es la más adecuada?
- ¿Qué le recomendaría a un amigo o familiar en mi situación?
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
- ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?
No dudes en hacer otras preguntas.
Qué esperar del médico
Prepárate para responder preguntas como las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Han sido los síntomas continuos u ocasionales?
- ¿Cuál es la intensidad de los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
Después de un diagnóstico de cáncer del recto, pueden ser necesarias otras pruebas para determinar hasta dónde se ha diseminado el cáncer. Esto se denomina establecer la etapa. Conocer la etapa del cáncer es importante porque ayuda a tu equipo de atención médica a crear el plan de tratamiento más eficaz.
Las pruebas para determinar la etapa suelen incluir análisis de sangre y pruebas de diagnóstico por imágenes del abdomen, la pelvis y el tórax. Estas imágenes muestran la ubicación y el tamaño del cáncer del recto. A veces, las imágenes no son suficientes y se requiere cirugía para determinar la etapa del cáncer.
Términos para la clasificación de la etapa del cáncer
El cáncer del recto se clasifica normalmente en cinco etapas, pero no existe una etapa 5 de cáncer del recto. Las etapas son 0, 1, 2, 3 y 4. Los números más altos indican un cáncer más avanzado. En las etapas tempranas, el cáncer suele estar limitado al recto, mientras que, en las etapas avanzadas, puede diseminarse a los ganglios linfáticos o a órganos distantes.
Para explicar cada etapa con más detalle, los profesionales de atención médica comúnmente usan el sistema de clasificación de tumores, ganglios linfáticos y metástasis. Este sistema analiza tres factores clave:
- T. El tamaño del tumor primario.
- N. Si el cáncer se diseminó hacia los ganglios linfáticos cercanos.
- M. Si existe metástasis del cáncer, es decir, si se ha diseminado a otras partes del cuerpo.
La clasificación de la etapa del cáncer puede ser algo complicado. Si no estás seguro de qué significa algo en tu historial médico, pídele al equipo de atención médica que te lo explique de una forma que tenga sentido para ti.
Cáncer del recto en etapa 0
En la etapa 0, la más temprana del cáncer del recto, las células cancerosas se encuentran únicamente en la mucosa, que es la capa más interna del recto. En esta etapa, las células no han invadido capas más profundas de la pared del recto. Esta etapa también se conoce como carcinoma in situ.
Si la zona cancerosa es pequeña y accesible, los médicos u otros profesionales de atención médica pueden realizar una operación usando un instrumento a través del ano. Esto se llama escisión local. Los procedimientos de escisión local incluyen la escisión transanal o la cirugía de invasión mínima transanal. Estos procedimientos buscan eliminar completamente el cáncer mientras se preserva la función del recto. Si el cáncer es demasiado grande o está en una ubicación poco accesible para la escisión local, puede ser necesario extraer parte del recto.
Cáncer del recto en etapa 1
En la etapa 1, el cáncer ha invadido capas más profundas de la pared del recto, pero no se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos ni a otras partes del cuerpo más alejadas. Como el cáncer todavía está confinado al recto, se considera localizado.
Cuando el cáncer del recto en etapa 1 se encuentra dentro de un pólipo, la escisión local mediante cirugía transanal puede ser el único tratamiento necesario. Si el cáncer se considera de alto grado, lo que significa que es más probable que crezca y se disemine rápidamente, se puede recomendar una cirugía más extensa. También podría ser necesario realizar cirugías o tratamientos adicionales si el cáncer no se elimina por completo o si los márgenes del tejido extraído aún tienen células cancerosas.
En los casos en los que el cáncer no está en un pólipo o es más grande o profundo, se puede realizar una resección parcial del recto. Por lo general, este procedimiento incluye la extirpación de ganglios linfáticos cercanos para verificar si hay diseminación microscópica.
Cáncer del recto en etapa 2
En el cáncer del recto en etapa 2, el cáncer ha invadido las capas internas del recto y puede haber llegado a tejidos u órganos cercanos. Sin embargo, no se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos ni a sitios distantes. El cáncer del recto en etapa 2 se considera localizado cuando permanece dentro del recto. Se considera regional si ha comenzado a comprometer estructuras cercanas, como órganos adyacentes.
- Etapa 2A. El cáncer ha llegado a las capas externas de la pared del recto, pero no las ha penetrado ni se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes.
- Etapa 2B. El cáncer se ha extendido a través de la pared del recto hacia el tejido que lo rodea, pero no ha invadido órganos cercanos ni se ha diseminado a ganglios linfáticos ni a sitios distantes.
- Etapa 2C. El cáncer ha invadido órganos o estructuras cercanos, como la vejiga, la próstata, el útero o el hueso, pero no afecta los ganglios linfáticos ni órganos distantes.
La cirugía para extirpar la porción afectada del recto suele ser el primer tratamiento. Los procedimientos pueden incluir una resección anterior baja o una resección abdominoperineal, según la ubicación y la profundidad del cáncer. Durante la cirugía, también se extirpan ganglios linfáticos cercanos para verificar si hay diseminación microscópica. Según las características del cáncer, como su profundidad, su grado o su proximidad a otras estructuras, se puede recomendar quimioterapia o radioterapia antes o después de la cirugía para disminuir el riesgo de recurrencia.
Cáncer del recto en etapa 3
En el cáncer del recto en etapa 3, el tumor se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, pero no a partes distantes del cuerpo. Se considera cáncer regional porque afecta el sistema linfático local que rodea el recto, pero no a otros órganos.
- Etapa 3A. El cáncer ha penetrado en las capas más profundas del recto y se ha diseminado a entre 1 y 3 ganglios linfáticos cercanos. Otra posibilidad es que haya depósitos tumorales en los tejidos próximos al recto sin afectar ganglios linfáticos, pero sin metástasis a distancia.
- Etapa 3B. El cáncer ha atravesado la capa de tejido muscular de la pared del recto y puede haber llegado a los tejidos perirrectales o incluso a estructuras cercanas. También se ha diseminado a 1 a 3 ganglios linfáticos regionales, pero no a sitios distantes.
- Etapa 3C. El cáncer se ha diseminado a 4 ganglios linfáticos cercanos o más, sin importar cuánto haya avanzado el tumor dentro del recto o más allá. No hay metástasis a distancia.
El cáncer del recto en etapa 3 suele tratarse con una combinación de terapias. La mayoría de las personas recibe quimioterapia y radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del cáncer, que es un enfoque llamado terapia neoadyuvante. Después, se extirpan quirúrgicamente el recto y los ganglios linfáticos cercanos. En algunos casos, se recomienda quimioterapia después de la cirugía para disminuir el riesgo de recurrencia. En ciertas personas, el cáncer del recto puede desaparecer solo con quimioterapia y radiación, y no se necesita cirugía.
Cáncer del recto en etapa 4
En el cáncer del recto en etapa 4, el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo, como el hígado, los pulmones o el peritoneo, que es el revestimiento de la cavidad abdominal. A esta etapa se la llama cáncer metastásico o a distancia del recto.
- Etapa 4A. El cáncer se ha diseminado a un solo órgano distante, como el hígado o los pulmones, o a ganglios linfáticos distantes, pero no a múltiples lugares.
- Etapa 4B. El cáncer se ha diseminado a más de un órgano distante o a más de un grupo de ganglios linfáticos distantes.
- Etapa 4C. El cáncer se ha diseminado a partes distantes del peritoneo.
El tratamiento contra el cáncer del recto en etapa 4 depende principalmente de la quimioterapia. La terapia dirigida y la inmunoterapia pueden recomendarse para las personas cuyas células cancerosas tienen cambios genéticos específicos. La radioterapia puede usarse para aliviar los síntomas o reducir temporalmente el tamaño del cáncer. En situaciones poco frecuentes y específicas, se puede considerar la cirugía.
Según la situación, podrías ser elegible para participar en un ensayo clínico. Pregúntale al equipo de atención médica si existen opciones disponibles para tu tipo de cáncer.
Diagnóstico
¿Con qué rapidez se disemina el cáncer del recto?
La mayoría de los casos de cáncer del recto comienzan como tumores en el revestimiento del recto, como los adenomas, que son un tipo de pólipo. Estos pólipos suelen crecer lentamente y pueden llevar muchos años en volverse cancerosos. Sin embargo, no todos los pólipos se convierten en cáncer.
Una vez que se presenta el cáncer del recto, la velocidad a la que crece o se disemina depende de varios factores. Estos incluyen el tipo y grado de las células cancerosas, si el cáncer ha invadido capas más profundas del recto y tu salud general y edad. Algunos tipos de cáncer permanecen localizados durante un tiempo, mientras que otros pueden diseminarse más rápido a los ganglios linfáticos cercanos o a órganos distantes, como el hígado o los pulmones.
Mirar hacia delante
Gracias a los avances recientes en el tratamiento contra el cáncer del recto, muchas personas viven más tiempo y con mejor calidad de vida. Tu experiencia con el cáncer es única, y tu equipo de profesionales de atención médica está aquí para apoyarte en cada paso. Después del tratamiento, los seguimientos regulares ayudan a controlar tu salud y a vigilar cualquier signo de recurrencia.
La posibilidad de una cura es alta en las personas con cáncer del recto en etapas tempranas. Cuando el cáncer se detecta en sus primeras etapas y no se ha diseminado a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes, muchas personas responden muy bien al tratamiento. A medida que el cáncer crece más profundamente hacia adentro en el recto o se disemina a otras partes del cuerpo, la posibilidad de curación baja.
Estadísticas de supervivencia
El Instituto Nacional del Cáncer de los EE. UU. agrupa el cáncer del recto y el de colon cuando informa las estadísticas de supervivencia, y se refiere a ellos de manera conjunta como tasas de cáncer colorrectal. Para entender las tasas de supervivencia, los expertos estudian a muchas personas que reciben tratamiento contra el cáncer colorrectal y, luego, informan cuántas siguen con vida cinco o 10 años después del diagnóstico.
Mucha gente espera que estas tasas de supervivencia del cáncer colorrectal se informen por etapas numeradas, de 0 a 4. Sin embargo, el Instituto Nacional del Cáncer de los EE. UU. las informa basándose en cuánto se ha diseminado el cáncer. Esto se denomina clasificación resumida de la etapa y las categorías incluyen cáncer colorrectal localizado, regional y distante.
Cáncer colorrectal localizado
Un cáncer localizado significa que el cáncer está limitado al recto y no se ha diseminado a ganglios linfáticos cercanos ni a otras partes del cuerpo. El cáncer localizado se considera de etapa temprana e incluye las etapas 0, 1 y la mayoría de las etapas 2 de cáncer colorrectal.
| Grupo etario | Tasa de supervivencia de 5 años | Tasa de supervivencia de 10 años |
|---|---|---|
| Personas menores de 50 años | 95,0 % | 91,4 % |
| Personas de 50 años en adelante | 90,5 % | 85,3 % |
Cáncer colorrectal regional
Un cáncer regional significa que el cáncer se ha diseminado más allá de la pared del recto hacia tejidos o ganglios linfáticos cercanos, pero no a otras partes distantes del cuerpo. Esto incluye el cáncer del recto en etapa 3 y algunos en etapa 2, sobre todo cuando el tumor se ha extendido a órganos o estructuras cercanos.
| Grupo etario | Tasa de supervivencia de 5 años | Tasa de supervivencia de 10 años |
|---|---|---|
| Personas menores de 50 años | 79,6 % | 70,6 % |
| Personas de 50 años en adelante | 72,3 % | 63,0 % |
Cáncer colorrectal distante
Cáncer distante que se ha diseminado a otras partes del cuerpo. El hígado es el lugar más común al que se disemina. También podría diseminarse a los pulmones, los ganglios linfáticos distantes, el peritoneo (revestimiento interno de la cavidad abdominal) u otras partes del cuerpo. El cáncer del recto distante incluye el cáncer en etapa 4. La etapa 4 también se conoce como metastásica, en etapa avanzada o tardía.
| Grupo etario | Tasa de supervivencia de 5 años | Tasa de supervivencia de 10 años |
|---|---|---|
| Personas menores de 50 años | 22,4 % | 14,5 % |
| Personas de 50 años en adelante | 14,0 % | 9,0 % |
Estas tasas de supervivencia son específicas para personas que viven en los Estados Unidos y pueden ser distintas en otros países. Para obtener la información más precisa, pregúntale al equipo de atención médica por las tasas de supervivencia en tu país.
Tratamiento
Qué puedes hacer
Las tasas de supervivencia del cáncer pueden parecer alarmantes, pero varían ampliamente. Además, esas tasas no reflejan toda la realidad de cada persona. Aunque hay muchos aspectos del cáncer del recto que no puedes cambiar, tienes alternativas. Existen muchas acciones que puedes tomar para influir en el resultado de la enfermedad. Si adoptas un enfoque proactivo, puedes contribuir de forma activa a tu bienestar y, potencialmente, marcar una gran diferencia en tu pronóstico personal.
Algunos factores que no puedes controlar son los siguientes:
- Etapa en el momento del diagnóstico. Por lo general, cuanto antes se detecta el cáncer, mejores son los resultados del tratamiento.
- Edad. Una edad más avanzada en el momento del diagnóstico se relaciona con tasas de supervivencia más bajas.
- Factores genéticos. Tener antecedentes familiares de cáncer colorrectal o ciertos síndromes hereditarios, como la poliposis adenomatosa familiar y el síndrome de Lynch, pueden influir tanto en el riesgo como en el pronóstico.
- Tipo de células cancerosas. Algunas células cancerosas tienden a multiplicarse y diseminarse con mayor rapidez. A estos tipos de cáncer se los conoce como tipos de cáncer poco diferenciados o de grado alto.
Algunos factores que puedes controlar son hábitos saludables, como los siguientes:
- Actividad física. Las personas con cáncer del recto que hacen actividad física informaron tasas de supervivencia más altas en comparación con quienes no realizan actividad física. La actividad física también puede ayudar a aliviar los síntomas del cáncer y los efectos secundarios del tratamiento. Habla con el equipo de atención médica sobre el nivel de actividad más adecuado para tu situación.
- Nutrición. Según la Sociedad Americana contra el Cáncer, llevar una dieta rica en alimentos de origen vegetal y fibra, y evitar los alimentos procesados y los azúcares, puede mejorar los resultados de salud.
- Fumar. Fumar está estrechamente relacionado con una menor supervivencia en todas las etapas del cáncer del recto. Si fumas, pídele al equipo de atención médica estrategias que te ayuden a dejar de hacerlo.
- Obesidad. El exceso de peso corporal se relaciona con tasas de supervivencia más bajas y más riesgo de recurrencia en personas con cáncer del recto. La obesidad también puede aumentar las complicaciones relacionadas con el tratamiento y dificultar la recuperación.
Para obtener los mejores resultados, habla con el equipo de atención médica antes de cambiar tus hábitos de salud, especialmente durante el tratamiento. El equipo de atención médica puede orientarte correctamente y acompañarte durante el proceso.
Las tasas de supervivencia están mejorando.
Ten en cuenta que las estadísticas sobre supervivencia llevan cinco años en recopilarse. Las tasas de supervivencia más recientes incluyen a personas que recibieron tratamiento contra el cáncer del recto hace más de cinco años. Es posible que estas personas no hayan tenido acceso a los tratamientos más recientes. En las últimas décadas, los avances en el diagnóstico y el tratamiento han continuado mejorando de manera constante las tasas de supervivencia y la calidad de vida de las personas con cáncer del recto. Los desarrollos en curso en terapias dirigidas, inmunoterapia y medicina personalizada indican el potencial de obtener resultados aún mejores en el futuro.
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