Cordoma
Infórmate sobre este tipo poco frecuente de cáncer óseo. Infórmate sobre los tratamientos innovadores para el cordoma, incluida la cirugía de invasión mínima y la terapia de protones.
Perspectiva general
El cordoma es un tipo poco frecuente de cáncer de huesos que empieza en los huesos de la columna vertebral o en el cráneo. Los cordomas se diferencian de otros tumores óseos por razones que incluyen dónde aparecen, cómo se originan y a quiénes afectan.
Los cordomas pueden aparecer en cualquier parte de la columna vertebral, pero suelen hacerlo en dos zonas. La primera es en el hueso clivus. El clivus está en la base del cráneo, que es la zona donde el cráneo se asienta sobre la columna vertebral. La segunda es en el sacro, la parte inferior de la columna vertebral. Los cordomas también pueden aparecer en las zonas intermedias, a veces llamadas columna vertebral móvil.
Los cordomas comienzan en las células sobrantes que ayudan a formar la columna vertebral antes del nacimiento. Por lo general, las células sobrantes desaparecen poco después del nacimiento del bebé. Pero, a veces, algunas de ellas se quedan. En ocasiones poco frecuentes, aproximadamente en 1 de cada 1 millón de personas, las células sobrantes acaban convirtiéndose en cancerosas.
Los cordomas pueden ocurrir a cualquier edad, pero suelen afectar más a los adultos de entre 40 y 60 años. Los cordomas suele crecer lento, y el tratamiento principal suele ser la cirugía. Sin embargo, puede ser difícil extirpar por completo los cordomas. Esto se debe a que aparecen muy cerca de la médula espinal, los vasos sanguíneos, los nervios y el cerebro. En algunos casos, el cordoma reaparece después del tratamiento.
Tipos
Entre los diferentes tipos de cordomas se incluyen los siguientes:
- Cordoma convencional, también llamado cordoma clásico. Es el tipo más común. En el microscopio, se ve como células burbujeantes en una mezcla viscosa, similar a las burbujas de jabón.
- Cordoma condroide. Hasta casi un 15 % de los cordomas son de este tipo. En el microscopio, los cordomas condroides tienen un aspecto similar a los cordomas clásicos. Sin embargo, también tienen tejido que se parece al tejido cartilaginoso que se encuentra en partes del cuerpo como la nariz.
- Desdiferenciado. Casi 10 % de los cordomas son de este tipo. En el microscopio, este tipo de cordoma tiene dos partes. Una parte se ve como células de cordoma clásico que también tienen una braquiuria, que es una proteína especial. La otra parte se ve como un tipo diferente de célula cancerosa.
- Poco diferenciado. Este tipo poco común de cordoma afecta principalmente a niños y adultos jóvenes y suele encontrarse en la base del cráneo. Se identifica debido a la ausencia de un gen llamado SMARCB1 (INI1).
Síntomas
Los signos y síntomas del cordoma pueden variar según la ubicación del tumor y su tamaño o grado de avance. Pero, sin importar dónde se encuentre el cordoma, los síntomas pueden incluir los siguientes:
- Dolor cerca del lugar donde está el tumor
- Nuevos problemas en los nervios, como entumecimiento o debilidad
- Cambios recientes en la forma o frecuencia con que defecas u orinas
Síntomas del cordoma de la base del cráneo
Los primeros signos y síntomas de un cordoma del clivus o un cordoma de la base del cráneo pueden incluir los siguientes:
- Dolor de cabeza
- Entumecimiento, debilidad, caída o parálisis facial
- Problemas de visión, como visión borrosa o doble, o a veces pérdida de visión
Otros síntomas posibles son los siguientes:
- Pérdida auditiva
- Ronquera
- Problemas para hablar como de costumbre
- Dificultad para tragar
Síntomas del cordoma de la columna vertebral media, también llamada columna vertebral móvil
Los primeros signos y síntomas de un cordoma en la parte de la columna vertebral entre la base del cráneo y el sacro pueden incluir los siguientes:
- Entumecimiento o debilidad en los brazos o las piernas
- Dolor de espalda que puede diseminarse a los glúteos y las piernas
- Dificultad para respirar
- Dolor de cabeza
- Rigidez o dolor en el cuello
- Dolor de cuello que puede extenderse a los hombros
- Dificultad para tragar
- Dificultad para caminar
Síntomas de un cordoma del sacro, que es la parte inferior de la columna vertebral
Los primeros signos y síntomas de un cordoma del sacro pueden incluir los siguientes:
- Estreñimiento
- Protuberancia en el lugar del tumor
- Entumecimiento u hormigueo en los glúteos y la parte interna de los muslos
- Debilidad muscular
- Dolor en la espalda, los glúteos, la pelvis o el coxis que puede empeorar al sentarse.
- Necesidad urgente y repentina de orinar que es difícil de controlar
Debido a que los cordomas crecen muy lentamente y ocasionan síntomas generales causados por diversos factores, es común no notar signos ni síntomas durante años.
Cuándo debes consultar a un médico
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.
Causas
No es clara la causa de la mayoría de los cordomas. Por lo general, ocurren al azar. Rara vez, pueden ser hereditarios, es decir, presentarse en varias personas de una misma familia. Este cáncer suele comenzar en los huesos del cráneo o la columna vertebral.
El cordoma ocurre cuando se producen cambios en el ADN de las células de los huesos. El ADN de una célula tiene las instrucciones que le dicen a una célula qué hacer. En las células sanas, el ADN da instrucciones para que crezcan y se multipliquen a una velocidad específica. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas, los cambios en el ADN dan instrucciones diferentes. Los cambios les indican a las células cancerosas que crezcan y se multipliquen rápidamente. Las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá de lo que vivirían las células sanas. Esto causa un exceso de células.
Las células cancerosas forman una masa que se conoce como tumor. El tumor puede aumentar de tamaño hasta invadir y destruir el tejido corporal sano. Con el tiempo, las células cancerosas pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo. El cáncer que se disemina se llama cáncer metastásico.
Factores de riesgo
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo para cordoma, se encuentran los siguientes:
- Edad. El cordoma puede ocurrir a cualquier edad. Con mayor frecuencia, este cáncer suele afectar a personas de entre 40 y 60 años.
- Antecedentes familiares. La mayoría de los cordomas ocurren al azar. Sin embargo, las personas con antecedentes familiares de cordoma pueden tener más probabilidades de presentarlo. Cuando esto ocurre, se debe a cambios en ciertos genes, como el gen TBXT. Este gen participa en la producción de una proteína llamada braquiuria. Los cordomas contienen una gran cantidad de braquiuria, lo que puede ayudar a diferenciarlos de otros tipos de tumores.
- Sexo asignado al nacer. En los adultos, las personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer tienen una probabilidad algo mayor de recibir un diagnóstico de cordoma. Aproximadamente el 60 % de los cordomas se detectan en personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer y alrededor del 40 % en personas a quienes se asignó el sexo femenino. En el caso de los niños, las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer tienen una probabilidad ligeramente mayor de recibir un diagnóstico de cordoma que aquellas personas a quienes se asignó el sexo masculino.
Complicaciones
Las complicaciones de los cordomas suelen deberse al crecimiento de los tumores y la presión que ejercen sobre los vasos sanguíneos, los nervios y otros tejidos. Se producen otras complicaciones si el cáncer se disemina a otras partes del cuerpo.
Las complicaciones del cordoma en el sistema nervioso pueden incluir las siguientes:
- Fugas de líquido cefalorraquídeo, aunque es poco común
- Dolores de cabeza
- Pérdida auditiva
- Problemas de equilibrio, coordinación y marcha
- Problemas para tragar o hablar
- Problemas para respirar
- Problemas de visión
- Acumulación de agua en el cerebro, que puede aumentar la presión dentro del cráneo y causar dolores de cabeza, náuseas y vómitos
- Debilidad o entumecimiento en la cara, los brazos o las piernas
En ocasiones, los tumores de cordoma pueden diseminarse a otras partes del cuerpo. Quizás escuches que lo llaman cordoma metastásico. Menos de la mitad de los cordomas se diseminan a otras partes del cuerpo. Es más común en los cordomas que se encuentran en zonas de la columna vertebral por debajo del cuello y en el tipo de cordoma poco diferenciado. En ocasiones, el cordoma metastásico puede llamarse cordoma avanzado o cordoma en etapa terminal.
El lugar más común al que se disemina un cordoma es a los pulmones, pero también puede diseminarse al hígado o a otros huesos o tejidos blandos. Según la zona a la que se haya diseminado el cordoma metastásico, las complicaciones pueden incluir las siguientes:
- Fractura de hueso
- Cansancio extremo
- Protuberancias
- Dolor
- Hinchazón del abdomen
- Problemas para respirar
- Ictericia, que es el color amarillento de la piel o los ojos
- Pérdida de peso
Diagnóstico
Para diagnosticar el cordoma, un profesional de atención médica hace un examen físico y pregunta acerca del historial médico. Normalmente, esto incluye estudios por imágenes y una muestra de tejido para analizar.
Estudios por imágenes, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética
Los estudios por imágenes consisten en tomar imágenes del cuerpo. Pueden indicar la ubicación y el tamaño del cáncer. Las tomografías computarizadas son el estudio más útil para observar los cambios en los huesos. Las resonancias magnéticas son mejores para visualizar los tumores y los tejidos que los rodean.
- Tomografías computarizadas. Las tomografías computarizadas son útiles para mostrar los cambios en los huesos, como huecos o zonas debilitadas. En una tomografía computarizada, los cordomas suelen verse como áreas claras u oscuras con hueso dañado a su alrededor. Una tomografía computarizada también puede mostrar si el tumor se ha diseminado, por ejemplo, cerca de los huesos del cráneo y del cuello. En algunos casos, se utiliza un tinte especial llamado sustancia de contraste para realizar la tomografía computarizada. El tinte brilla en las imágenes y permite visualizar mejor las áreas que se exploran.
- Imágenes de resonancia magnética. Las imágenes de resonancia magnética son mejores para mostrar los tumores y los vasos sanguíneos que los rodean. Las resonancias magnéticas pueden mostrar si el tumor tiene diferentes secciones y cómo afecta los tejidos alrededor de la columna vertebral. Los cordomas suelen aparecer como zonas brillantes con áreas más oscuras en su interior.
Biopsia
Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. Es fundamental realizar una biopsia para confirmar si lo que se observa en las imágenes es un cordoma. Esto se debe a que, en los estudios por imágenes, el cordoma puede parecerse a otras afecciones que requieren tratamientos diferentes. En el caso del cordoma, la muestra de tejido se puede recolectar de las siguientes maneras:
- Inserción de una aguja en la piel. Durante una biopsia con aguja, un profesional de atención médica introduce una aguja fina en la piel y la guía hacia el cáncer. El profesional de atención médica utiliza la aguja para recolectar pequeñas muestras de tejido. En algunos casos, no es posible realizar una biopsia antes de la cirugía, como ocurre con ciertos cordomas ubicados en la base del cráneo.
- Extracción de una muestra durante una cirugía. Durante una biopsia quirúrgica, un cirujano hace una incisión, que es un corte, en la piel para acceder al cáncer. El cirujano también extirpa un fragmento del tumor para analizarlo.
Para decidir cómo se debe hacer la biopsia, es necesario que el equipo de atención médica planifique todo con cuidado. El equipo de atención médica debe hacer la biopsia de una manera que permita una cirugía futura para extirpar el cáncer. Por esta razón, es mejor acudir a un centro médico que atienda a muchas personas con cordoma.
Para confirmar que se trata de un cordoma, el equipo de atención médica busca signos patológicos del cordoma. Entre ellos, se pueden incluir los siguientes:
- Células fisalíforas, que son células que, por dentro, tienen una apariencia similar a la de las burbujas
- Una proteína especial llamada braquiuria, que es común en las células del cordoma
- Otras proteínas, como S100, vimentinas y pancitoqueratinas
Pruebas genéticas
Las pruebas genéticas no forman parte de la rutina de diagnóstico del cordoma. Pero en ocasiones se recomiendan pruebas genéticas para familias con antecedentes médicos de cordoma o para niños y adultos jóvenes con cordoma.
Tratamiento
La cirugía endoscópica de la base del cráneo utiliza un dispositivo largo y fino denominado endoscopio para acceder a la base del cráneo. El endoscopio entra por la nariz. Un cirujano introduce instrumentos a través del endoscopio para realizar la cirugía. Esta ilustración muestra un endoscopio que atraviesa la nariz para tratar un cordoma, que es un tipo de cáncer óseo que suele producirse en la base del cráneo.
El tratamiento del cordoma depende del tamaño y de la ubicación del cáncer, así como de si ha invadido nervios u otros tejidos.
- La cirugía suele ser el primer paso y un tratamiento importante para el cordoma. Si un tumor se puede extirpar por completo, ofrece la mejor oportunidad de cura.
- La radioterapia suele realizarse después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado. A veces se utiliza la radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y facilitar su extirpación. En ocasiones, la radioterapia puede utilizarse sola, si no es posible extirpar el tumor mediante cirugía.
- Se pueden utilizar medicamentos de terapia dirigida para la metástasis, que es el cáncer que se diseminó por el cuerpo, o para una recurrencia, que es el cáncer que vuelve después del tratamiento inicial.
En algunos casos, el cordoma se puede curar. Sin embargo, puede ser difícil de tratar. Es difícil extirparlo por completo porque aparece muy cerca del cerebro y la columna vertebral. Además, es resistente a la radioterapia y la quimioterapia convencionales. A veces, el cordoma reaparece. Esto se llama recurrencia. Cuando eso ocurre, el tratamiento puede ayudar a controlar el cáncer a lo largo del tiempo, en lugar de curarlo.
Cirugía
En la cirugía para el cordoma, los cirujanos tratan de extirpar la mayor parte posible del tumor de una sola vez. Cuando se realiza en la columna vertebral móvil o el sacro, se la conoce como resección en bloque. Cuando un cordoma se puede extirpar completamente de una sola vez, el procedimiento reduce la probabilidad de que las células cancerosas se diseminen y que el cáncer reaparezca.
No obstante, puede ser difícil extirpar todo el cordoma. Esto se debe a que los cordomas crecen alrededor de estructuras importantes, como el cerebro, la médula espinal, los nervios y los vasos sanguíneos. Los cirujanos intentan extirpar el cáncer sin dañar las estructuras sanas. También es difícil llegar de forma segura a algunas partes de la base del cráneo.
Cuando no es posible extirpar completamente un cordoma, los cirujanos intentan extirpar la mayor parte posible.
Los tipos de cirugía pueden variar según la ubicación del tumor:
- Cirugía para el cordoma en la base del cráneo. A veces, los cirujanos pueden operar desde la nariz para acceder al cordoma en la base del cráneo. Este tipo de cirugía se llama cirugía endoscópica de la base del cráneo. Se utiliza un endoscopio, que es una sonda larga y delgada. El endoscopio se inserta a través de la nariz para acceder al cáncer. Se pueden pasar instrumentos especiales a través del endoscopio para extirpar el cáncer. En algunos casos, se requiere una cirugía tradicional. Durante la cirugía tradicional, el cirujano utiliza instrumentos quirúrgicos que se introducen a través de una incisión, que es un corte grande, en la parte posterior de la cabeza o el cuello. También se pueden utilizar otros métodos.
- Cirugía para el cordoma de la columna vertebral móvil y del sacro. El objetivo de la cirugía para el cordoma en las áreas de la columna vertebral por debajo de la base del cráneo es extirpar la mayor parte posible del tumor. También podrían extirparse otros huesos y tejidos que lo rodean. Si el tumor está en el sacro, en la parte inferior de la columna vertebral, es posible que se extirpe todo el sacro. Esto se conoce como sacrectomía. Esta cirugía puede realizarse mediante una incisión en el abdomen o en la espalda.
En ocasiones poco frecuentes, los cirujanos pueden sugerir otra cirugía para estabilizar el área donde antes estaba el cáncer.
Las complicaciones de la cirugía para el cordoma incluyen los riesgos de cualquier cirugía, como infección, coágulos sanguíneos y sangrado. También pueden surgir complicaciones si se dañan los nervios durante la cirugía. Las posibles complicaciones incluyen las siguientes:
- Visión doble
- Cambios intestinales o en la vejiga
- Pérdida de la función sexual
- Entumecimiento o pérdida de sensación
- Problemas para caminar o sentarse
- Pérdida de líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal
Radiación
La radioterapia trata el cáncer con haces de energía potente. La energía puede provenir de rayos X, fotones, protones u otras fuentes.
Durante la radioterapia, permaneces acostado sobre una camilla mientras una máquina se mueve a tu alrededor. Esta máquina dirige la radiación a puntos específicos del cuerpo.
En el pasado, los cordomas eran resistentes a la radiación estándar, que debía administrarse en dosis lo suficientemente bajas como para no dañar la médula espinal ni el tejido cerebral que los rodean. Las radioterapias más recientes pueden ayudar mediante la administración de una dosis más alta de radiación directamente al tumor, al tiempo que protegen el cerebro, la médula espinal y los nervios que los rodean. Los ejemplos de opciones de radiación incluyen los siguientes:
- Terapia con protones
- Radioterapia de intensidad modulada
- Radiocirugía estereotáctica
- Radioterapia corporal estereotáctica
- Terapia con iones de carbono
El tipo de radioterapia utilizado puede variar según la ubicación del cáncer y de las opciones con las que cuente el centro donde se realiza la cirugía.
Entre los efectos secundarios de la radioterapia se pueden incluir los siguientes:
- Cansancio
- Hinchazón en la piel, irritación u otros cambios
- Dolor de cabeza
- Cambios hormonales, como hipopituitarismo
- Cambios o daño cerebral
- Cambios en la audición y la visión
- Dificultad para tragar
También existe un riesgo leve de que la radioterapia pueda causar otro tipo de cáncer más adelante. Esto se conoce como cáncer secundario.
Medicamentos de terapia dirigida
Por lo general, el cordoma no se reduce con la quimioterapia estándar. Sin embargo, la terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento en el que se utilizan medicamentos para atacar sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden eliminar las células cancerosas.
La terapia dirigida se utiliza a veces como parte de un ensayo clínico. O bien se usa fuera de indicación aprobada para tratar el cordoma metastásico, que es un cordoma que se disemina a otras zonas del cuerpo. El término uso fuera de indicación aprobada significa que la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos ha aprobado el fármaco para tratar una afección diferente. La terapia dirigida también se puede utilizar para tratar el cordoma recurrente, que significa que recurre después del tratamiento.
Algunos ejemplos de terapia dirigida que podrían utilizarse en primer lugar contra el cordoma incluyen los siguientes:
- Imatinib
- Dasatinib
- Sunitinib
A veces, podrían utilizarse otros fármacos. Estos pueden comprender los siguientes:
- Imatinib administrado con un fármaco de quimioterapia o con sirolimus
- Erlotinib
- Lapatinib
- Sorafenib
Los efectos secundarios de la terapia dirigida pueden incluir los siguientes:
- Cansancio
- Malestar estomacal
- Sarpullido
- Diarrea
- Hinchazón
- Cambios en la tiroides y los riñones
Tratamientos en estudio
Los científicos siguen realizando investigaciones de posibles nuevos tratamientos para el cordoma. Entre ellos, se incluyen los siguientes:
- Inhibidores de los puntos de control. Son un tipo de fármaco que ayuda al sistema inmunitario a detectar y atacar las células cancerosas.
- Terapias dirigidas contra la braquiuria. Los cordomas casi siempre producen la proteína braquiuria. Por ello, en la actualidad se evalúan vacunas y nuevos fármacos dirigidos contra la braquiuria.
Estrategias de afrontamiento, y apoyo
Con el tiempo, encontrarás algo que te ayude a sobrellevar la incertidumbre y la preocupación de un diagnóstico de cáncer. Hasta ese momento, los siguientes consejos podrían ayudarte:
Obtén toda la información necesaria sobre el cordoma para tomar decisiones sobre la atención médica.
Pregunta al equipo de atención médica sobre el cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, tu pronóstico. Cuanto más te informes sobre el cordoma, más confianza tendrás para tomar decisiones acerca del tratamiento.
Además, los dispositivos y equipos de asistencia pueden ayudarte con algunos problemas de movimiento. Y, si tienes dolor por el cáncer, existen tratamientos que pueden aliviarlo. Tus opciones pueden depender de la causa del dolor por el cáncer y la intensidad del dolor que sientes.
Mantén cerca a tus amigos, familiares o a tu comunidad
Tus amigos, familiares o recursos comunitarios pueden brindarte el apoyo práctico que necesites. Por ejemplo, pueden ayudarte con el cuidado de tu casa si estás en el hospital.
Busca a alguien con quien hablar
Busca a una persona que esté dispuesta a escucharte sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían ser útiles el interés y la comprensión de un consejero, un trabajador social médico, un miembro de la iglesia o un grupo de apoyo para personas con cáncer.
Consulta al equipo de atención médica si en tu área hay grupos de apoyo. Otras fuentes de información son el Instituto Nacional del Cáncer, la Sociedad Americana contra el Cáncer, la Fundación Cordoma y el grupo de apoyo en línea para personas con sarcoma de Mayo Clinic Connect. La Fundación Cordoma también ofrece un directorio de especialistas en cordoma.
Preparación antes de la cita
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa. Si el profesional de atención médica cree que podrías tener cordoma, es posible que te remita a un especialista.
Debido a que las citas médicas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a preparar.
Lo que puedes hacer
- Ten en cuenta todo lo que necesitas hacer con anterioridad. Cuando programes la cita, asegúrate de preguntar si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir tu alimentación.
- Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que quizás no parezcan estar relacionados con el motivo de la cita.
- Anota información personal crucial, incluidas las situaciones de gran estrés o los cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estás tomando, y las dosis.
- Pídele a un familiar o amigo que te acompañe. Puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una cita. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que tú hayas pasado por alto u olvidado.
- Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.
Tu tiempo con el equipo de atención médica es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas puede ser útil para aprovecharlo al máximo. Clasifica las preguntas de las más importantes a las menos importantes, en caso de que se acabe el tiempo. Estas son algunas preguntas básicas que puedes hacer sobre el cordoma:
- ¿Tengo cordoma?
- ¿En qué etapa está el cordoma que tengo?
- ¿Se diseminó el cordoma a otras partes del cuerpo?
- ¿Deberán hacerme más pruebas?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
- ¿Cuánto aumenta cada tratamiento las probabilidades de curarme o prolongar la vida?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
- ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
- ¿Qué opción de tratamiento considera que es la más adecuada?
- ¿Qué le recomendaría a un amigo o familiar en mi situación?
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
- ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?
No dudes en hacer otras preguntas.
Qué esperar del médico
Prepárate para responder preguntas, como las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Han sido síntomas continuos u ocasionales?
- ¿Cuál es la intensidad de los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
Etapas del cordoma
Tras un diagnóstico de cordoma, el siguiente paso suele ser determinar la extensión del cáncer. Esto también se llama etapa del cáncer. La clasificación de la etapa es el proceso que utilizan los profesionales de atención médica para describir cuánto cáncer hay en el cuerpo y dónde se encuentra. Los estudios por imágenes pueden ayudar a medir el tumor. Se pueden realizar biopsias para analizar las células cancerosas. El equipo de atención médica se basa en la etapa del cáncer para ayudar a elaborar el plan de tratamiento.
La clasificación de la etapa del cordoma puede realizarse mediante diferentes sistemas para determinar la etapa. Los ejemplos de sistemas incluyen los siguientes:
- Sistema de Enneking, que tiene tres etapas
- Sistema del American Joint Committee on Cancer (Comité Conjunto Estadounidense sobre el Cáncer), que tiene cuatro etapas
Términos de clasificación de la etapa
En el caso del cordoma, la clasificación de la etapa suele tener en cuenta varios factores. El sistema del American Joint Committee on Cancer (Comité Conjunto Estadounidense sobre el Cáncer) se refiere a estos como T, N y M:
- T. El tamaño del tumor.
- N. Si el tumor se ha diseminado a los tejidos cercanos o a los ganglios linfáticos.
- M. Si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.
Un número de etapa más bajo, independientemente del sistema de clasificación de la etapa utilizado, significa que el cáncer está menos avanzado. Esto significa que es más pequeño, crece lentamente y no se ha diseminado desde la zona original del tumor. Un número de etapa más alto significa que el cáncer es más grande, crece más rápidamente o se ha diseminado.
Los profesionales de atención médica también observan en el microscopio el aspecto de las células tumorales agresivas. Esto se conoce como grado (G) del tumor.
Un grado más bajo, independientemente del sistema de clasificación de la etapa utilizado, significa un cáncer menos agresivo y de crecimiento más lento. Un grado más alto significa un cáncer más agresivo y de crecimiento más rápido.
- El sistema de Enneking tiene dos grados.
- El sistema del American Joint Committee on Cancer (Comité Conjunto Estadounidense sobre el Cáncer) tiene cuatro grados.
La clasificación de la etapa también puede incluir el tipo de cordoma, ya que puede estar relacionado con su agresividad. Los cordomas desdiferenciados y poco diferenciados tienden a ser más agresivos que los convencionales, también llamados cordomas clásicos o condroides. Y los cordomas condroides tienden a ser más agresivos que los cordomas convencionales.
Quizás escuches el término "cordoma en etapa terminal". Esto se refiere a un cordoma que no se puede curar ni controlar con tratamiento. El tratamiento contra el cáncer en etapa terminal se centra en controlar el dolor y otros síntomas para mejorar el bienestar.
Pronóstico del cordoma
Un pronóstico del cáncer indica la probabilidad de que pueda curarse. El equipo de atención médica puede obtener una idea general del pronóstico a partir de la clasificación de la etapa, pero la etapa no puede predecir el futuro. Tu pronóstico personal depende de distintos factores:
- Resultados de la biopsia
- Cuánto tumor se puede extirpar durante la cirugía
- Etapa y grado del cáncer
Habla con el equipo de atención médica sobre tu pronóstico para saber qué esperar. Los miembros del equipo de atención médica pueden explicarte qué consideran a la hora de pensar en tu pronóstico.
Las tasas de supervivencia del cáncer o las estadísticas de supervivencia indican el porcentaje de personas que sobreviven a un tipo de cáncer determinado durante un período específico, como 5 o 10 años. Estas cifras pueden ayudarte a ti y al equipo de atención médica a comprender el pronóstico, que es la probabilidad de curar el cáncer, y a decidir un plan de tratamiento.
Las tasas de supervivencia del cáncer se suelen basar en investigaciones realizadas a muchas personas con un tipo de cáncer específico. Debido a que muy pocas personas tienen cordoma, las tasas de supervivencia pueden no ser muy precisas.
También ten en cuenta que las estadísticas sobre supervivencia llevan 5 o 10 años en recopilarse. Las tasas de supervivencia más recientes incluyen a personas que recibieron tratamiento para el cordoma hace más de cinco o 10 años. Esas personas no tenían acceso a los tratamientos más recientes.
Con esto en mente, las estadísticas indican que la supervivencia promedio para el cordoma ha sido de unos 10 años después del diagnóstico. Esto significa que aproximadamente la mitad de las personas que recibieron un diagnóstico de cordoma han vivido menos de 10 años y la otra mitad ha vivido más de 10 años.
Gracias a la cirugía moderna y agresiva y a los nuevos métodos de tratamiento, las tasas de supervivencia del cordoma podrían estar en aumento. El profesional de atención médica podrá proporcionarte estadísticas de supervivencia más específicas en función de la etapa del cáncer y otros factores personales.
Factores que afectan las tasas de supervivencia
La mayoría de los factores que afectan las tasas de supervivencia del cordoma están fuera de tu control. Estos son algunos ejemplos:
- Cuánto tumor se puede extirpar. Este es el principal factor predictivo de los resultados del cordoma. Si el tumor se puede extirpar por completo de una sola vez, incluida la parte del tejido sano circundante, se obtiene la mejor probabilidad de curación.
- El tipo de tumor. Los cordomas convencionales y condroides tienen mejor pronóstico que los cordomas poco diferenciados y diferenciados.
- Si el cáncer ha reaparecido o se ha diseminado. Si el cordoma recurre después del tratamiento inicial o hace metástasis, el pronóstico es peor.
Tras la recuperación inicial del tratamiento, intenta adoptar un estilo de vida saludable que contribuya a tu salud general. De ser posible, haz ejercicio, lleva una alimentación equilibrada, mantén un peso saludable, duerme bien, reduce el estrés, evita el consumo de tabaco y limita la cantidad de alcohol que bebes. Estas prácticas pueden ayudar a mejorar tu calidad de vida.
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