Iritis
Descubre cómo esta afección afecta la parte coloreada del ojo y por qué debes buscar tratamiento de inmediato.
Perspectiva general
La iritis es la inflamación del iris, que es la parte coloreada del ojo, y de los tejidos adyacentes. La iritis es el tipo más común de una afección llamada uveítis.
Los síntomas de la iritis suelen aparecer de forma repentina y empeoran rápidamente. La afección puede afectar a un ojo o a ambos. Puede afectar a personas de todas las edades, incluso a los niños.
Entre las posibles causas de la iritis se encuentran las infecciones, las lesiones o las afecciones del sistema inmunitario. A menudo, se desconoce la causa de la iritis. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son importantes para prevenir la pérdida de la visión.
Síntomas
La úvea consta de estructuras oculares debajo de la esclerótica, que es la parte blanca del ojo. La úvea tiene tres partes: (1) el iris, que es la parte con color del ojo; (2) el cuerpo ciliar, que es la estructura ocular que segrega el líquido transparente dentro de la parte frontal del ojo; y (3) la coroides, que es la capa de vasos sanguíneos entre la esclerótica y la retina.
Los síntomas de la iritis suelen aparecer de forma repentina. Estos síntomas pueden incluir lo siguiente:
- Dolor ocular.
- Dolor que empeora con la luz intensa o cuando lees.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión reducida.
- Enrojecimiento de los ojos.
- Secreción acuosa.
En ocasiones, las personas sienten molestias o dolor en el ojo afectado antes de que aparezcan otros síntomas.
A veces, las personas no presentan ningún síntoma o estos son muy leves. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando la afección se desarrolla progresivamente a lo largo de un período prolongado. Esto se llama iritis crónica.
Cuándo debes consultar al médico
Comunícate con tu equipo de atención médica si crees que tienes síntomas de iritis. Es posible que te remitan a un oftalmólogo, que es un especialista en los ojos. Si tienes un dolor intenso en los ojos y problemas repentinos de la vista, busca atención médica de emergencia.
Causas
La iritis es el tipo más común de uveítis. Uveítis es un término general que se refiere a la inflamación de la capa del ojo llamada úvea.
La inflamación suele ser la reacción del sistema inmunitario ante una enfermedad o lesión. Una reacción inflamatoria aumenta el flujo sanguíneo, libera proteínas que ayudan a defender las células y envía células que combaten la enfermedad.
La inflamación suele ser parte del proceso de recuperación. Sin embargo, la inflamación a largo plazo producto de una enfermedad o lesión no tratada puede dañar los tejidos. La inflamación también puede ocurrir cuando el sistema inmunitario ataca a los tejidos sanos. Esto se conoce como enfermedad autoinmunitaria. Todos estos factores son posibles causas de la uveítis.
La uveítis es una inflamación que afecta parte o la totalidad de la úvea. La úvea es la capa de tejido situada entre la esclerótica, que es la parte blanca externa del ojo, y la retina, que es la capa interna de tejido sensible a la luz. La úvea tiene tres partes:
- Iris.
- Cuerpo ciliar.
- Coroides.
En la iritis, la inflamación se presenta principalmente en el iris y en la parte frontal del cuerpo ciliar.
En muchos casos, no se puede determinar la causa de la inflamación. Existen varias afecciones que pueden causar iritis.
- Una lesión ocular por traumatismo o cirugía puede causar inflamación.
- Entre las infecciones que con mayor frecuencia causan iritis se incluyen:
- Herpes.
- Varicela y herpes zóster.
- Sífilis.
- Enfermedad de Lyme.
- Una infección bacteriana después de una cirugía ocular puede causar inflamación.
- La artritis reumatoide juvenil es una enfermedad autoinmunitaria que constituye la causa más común de iritis en los niños.
- Las enfermedades autoinmunitarias relacionadas con un gen específico pueden causar iritis. Entre ellas se incluyen la espondilitis anquilosante y la artritis reactiva, que son enfermedades de los huesos y las articulaciones.
- La sarcoidosis es una enfermedad autoinmunitaria que puede causar inflamación en todo el cuerpo, incluso en los ojos.
Factores de riesgo
Las infecciones y las enfermedades autoinmunitarias relacionadas con la iritis no siempre producen inflamación del iris, pero la probabilidad de desarrollar iritis aumenta con estas enfermedades.
Fumar puede aumentar el riesgo para iritis y la gravedad de la enfermedad.
Complicaciones
Si no se trata, la iritis puede derivar en lo siguiente:
- Cataratas. Una catarata es la opacidad del cristalino del ojo. Las cataratas pueden ser una complicación de la iritis o del tratamiento con corticoides para la inflamación.
- Glaucoma. El glaucoma es un tipo de daño en el nervio óptico. Esta afección puede ser una complicación de la iritis o del tratamiento con corticoides para la inflamación.
- Una pupila irregular. El iris inflamado puede adherirse a la córnea, que es la capa externa transparente del ojo. O bien, puede adherirse a la cápsula que envuelve el cristalino. Esto puede causar que la pupila pierda su forma habitual y no se adapte a la luz.
- Depósitos de calcio en la córnea. Una afección llamada queratopatía en bandas se caracteriza por la acumulación de depósitos de calcio en la córnea. Esta complicación causa opacidad en el tejido corneal y puede reducir la visión.
Diagnóstico
Es probable que un oftalmólogo, que es un médico especializado en el cuidado de los ojos, te haga un examen completo de la vista y recopile un historial médico detallado. El examen de la vista suele consistir en lo siguiente:
- Prueba de la visión. En una prueba de la visión, que también se conoce como examen de la agudeza visual, se usan tablas optométricas a fin de medir tu capacidad para leer una serie de letras. Se examina un ojo a la vez, mientras que el otro está tapado.
- Examen microscópico. Es posible que el oculista use un microscopio especializado para examinar la parte externa del ojo y las estructuras internas. Este examen suele realizarse con un dispositivo que se conoce como lámpara de hendidura. Utiliza una luz intensa y un microscopio para observar detalles precisos de las estructuras o cambios irregulares en el ojo. Para este examen, es posible que te apliquen gotas para los ojos para dilatar las pupilas.
- Prueba de presión intraocular. Esta prueba mide la presión interna del ojo y hay varios dispositivos disponibles para realizarla.
Es posible que tu oculista solicite otras pruebas para descartar otros tipos de uveítis u otras afecciones oculares. Estos son algunos de ellos:
- Fotografía en color del interior del ojo.
- Imágenes por tomografía de coherencia óptica. Estas imágenes muestran la retina y la coroides para detectar la inflamación en estas capas.
- Angiografía con fluoresceína o angiografía con verde de indocianina. Estas pruebas requieren la colocación de un catéter intravenoso, también llamado vía intravenosa, en una vena del brazo. A través de la vía intravenosa se administra una sustancia de contraste que llega a los vasos sanguíneos de los ojos. La sustancia de contraste permite obtener fotografías detalladas de los vasos sanguíneos inflamados dentro de los ojos.
- Análisis de los líquidos del ojo.
Es probable que el oculista o tu profesional de atención primaria solicite pruebas para determinar las posibles causas de la iritis. Las pruebas pueden incluir lo siguiente:
- Análisis de sangre para detectar posibles infecciones.
- Pruebas genéticas para detectar posibles vínculos con enfermedades autoinmunitarias.
- Radiografías para detectar signos de enfermedades que puedan causar iritis.
Tratamiento
Los objetivos del tratamiento de la iritis son reducir la inflamación, aliviar los síntomas y prevenir la pérdida de la visión u otras complicaciones.
En la mayoría de los casos, el tratamiento de la iritis consiste en lo siguiente:
- Gotas oftálmicas con esteroides. Los medicamentos con corticoides, administrados en forma de gotas oftálmicas, son el tratamiento principal para reducir la inflamación y aliviar los síntomas.
- Gotas oftálmicas para dilatación. Las gotas oftálmicas que dilatan las pupilas temporalmente pueden aliviar el dolor. El medicamento también puede evitar que la pupila se pegue a la córnea o a la cápsula del cristalino.
Si los síntomas no desaparecen o si empeoran, el oculista puede recetarte pastillas de corticoides u otros medicamentos antiinflamatorios. El oculista puede recetarte otros medicamentos o remitirte a otros especialistas para tratar las enfermedades subyacentes.
También podría recomendarte atención de seguimiento y control.
Preparación antes de la cita
Los síntomas pueden llevarte a pedir una cita con tu equipo de atención médica primaria. Es posible que te remitan a un oftalmólogo, que es un médico especialista en enfermedades de los ojos.
A continuación, incluimos información que te ayudará a prepararte para la cita y a saber qué esperar del oftalmólogo.
Qué puedes hacer
Prepara una lista de lo siguiente:
- Tus síntomas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con los ojos.
- Todos los medicamentos, vitaminas o suplementos que tomas, así como sus dosis y el motivo por el que los tomas.
- Información personal crucial, como traumas o lesiones recientes y tus antecedentes médicos familiares, lo que incluye si algún familiar tiene una enfermedad autoinmunitaria.
- Preguntas para hacerle al oculista.
Si es posible, pide a un familiar o a un amigo que te acompañe a la cita médica, para que te ayude a recordar la información que recibas. Además, la dilatación de las pupilas para el examen ocular afecta tu visión durante un tiempo después del examen, por lo que puede ser útil que alguien te lleve a casa.
En cuanto a los síntomas oculares, algunas preguntas que puedes hacerle al oculista son:
- ¿Cuál es la causa probable de mis síntomas?
- ¿Qué pruebas se solicitarán?
- ¿Qué debo hacer si los síntomas no desaparecen o parecen empeorar?
- Tengo otras afecciones de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
- ¿Debo volver para que me hagan exámenes de seguimiento? ¿Cuándo?
- ¿Hay folletos u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web se recomiendan?
Qué esperar del médico oculista
Es probable que el oculista te haga varias preguntas, como las que se indican a continuación:
- ¿Tienes síntomas en un ojo o en ambos?
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Cómo calificarías el dolor en una escala del 1 al 10?
- ¿Has notado algún cambio en tu visión?
- ¿Te molesta la luz?
- ¿La luz intensa o la lectura empeoran tu dolor?
- ¿Tienes síntomas de artritis, como dolor articular?
- ¿Tienes llagas en la boca o los genitales?
- ¿Estás tomando algún medicamento para tratar una infección?
- ¿Has tenido iritis antes?
- ¿Te han tratado alguna vez por otras afecciones oculares?
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