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Parálisis cerebral.

Infórmese sobre este grupo de afecciones que afectan el movimiento y se deben al daño cerebral del bebé antes del nacimiento.

Por el personal de Mayo Clinic

Descripción general

La parálisis cerebral es un grupo de afecciones que afectan el movimiento, el equilibrio y la postura. Esta se debe a daños que se producen en el cerebro del bebé en desarrollo, la mayoría de las veces antes del nacimiento.

Los síntomas aparecen durante la infancia o los años preescolares. Los niños pueden presentar reflejos exagerados, o pueden tener los brazos, las piernas y el tronco flácidos. La parálisis cerebral puede causar rigidez muscular, conocida como espasticidad. Los síntomas también pueden consistir en alteraciones en la postura y los movimientos, como una marcha inestable. La parálisis cerebral puede hacer que le cueste tragar o enfocar los ojos. Algunos niños presentan una combinación de estos síntomas.

El impacto en la capacidad funcional puede variar. Algunas personas con parálisis cerebral pueden caminar, mientras que otras necesitan ayuda. Algunos presentan una discapacidad intelectual, pero otros no. pueden tener epilepsia, pérdida de la visión o pérdida auditiva. No existe cura, pero los tratamientos pueden ayudar a mejorar la función. Por lo general, la afección permanece igual a lo largo del tiempo.

Síntomas

Los síntomas de la parálisis cerebral pueden variar mucho. En algunas personas, la parálisis cerebral afecta todo el cuerpo. En otras, puede que los síntomas solo afecten una o dos extremidades o un lado del cuerpo. Los síntomas generales abarcan problemas con el movimiento y la coordinación, el habla y la alimentación, y el desarrollo.

Movimiento y coordinación

Los síntomas que afectan el movimiento pueden ser los siguientes:

  • Músculos rígidos y reflejos exagerados, lo que se conoce como espasticidad. Es la afección del movimiento más frecuente relacionada con la parálisis cerebral.
  • Cambios en el tono muscular, como estar demasiado rígido o demasiado blando.
  • Rigidez muscular.
  • Falta de equilibrio y coordinación muscular, conocida como ataxia.
  • Movimientos espasmódicos que no se pueden controlar, conocidos como temblores.
  • Movimientos lentos y de contorsión.
  • Favorecer un lado del cuerpo, como alcanzar cosas solo con una mano o arrastrar una pierna al gatear.
  • Problemas para caminar. Las personas con parálisis cerebral pueden andar sobre los dedos de los pies o acuclillarse cuando caminan. También pueden caminar con las rodillas cruzadas, con las piernas en forma de tijeras, o bien pueden caminar con las piernas abiertas o no tener estabilidad al caminar.
  • Problemas con la motricidad fina, por ejemplo, al abrocharse la ropa o agarrar utensilios.

Problemas para hablar o comer

La parálisis cerebral puede causar síntomas que afectan la manera de hablar y de comer, como los siguientes:

  • Retrasos en el desarrollo del habla.
  • Dificultad para hablar.
  • Dificultad para sorber, masticar o comer.
  • Babeo o dificultad para tragar.

Desarrollo

Algunos niños con parálisis cerebral tienen estos síntomas relacionados con el desarrollo:

  • Retrasos para alcanzar los objetivos de las habilidades motrices, como sentarse o gatear.
  • Problemas de aprendizaje.
  • Discapacidades intelectuales.
  • Retraso en el crecimiento, que hace que el niño sea más pequeño de lo esperado para su edad.

Otros síntomas

El daño en el cerebro puede contribuir a otros síntomas, como los siguientes:

  • Convulsiones, que son síntomas de epilepsia. A algunos niños con parálisis cerebral se les diagnostica epilepsia.
  • Problemas de audición.
  • Problemas de visión y cambios en los movimientos oculares.
  • Dolor o dificultad para percibir sensaciones, como el tacto.
  • Problemas de vejiga e intestinos, como estreñimiento e incontinencia urinaria.
  • Enfermedades de salud mental, como trastornos emocionales y problemas de comportamiento.

La afección en el cerebro que causa la parálisis cerebral no cambia con el tiempo. Los síntomas generalmente no empeoran con la edad. Sin embargo, a medida que el niño crece, algunos síntomas pueden hacerse más evidentes. El acortamiento y la rigidez muscular pueden empeorar si no se tratan de forma intensiva.

Cuándo consultar a un médico

Comuníquese con el profesional de atención médica de su hijo para obtener un diagnóstico oportuno si tiene síntomas de una afección del movimiento. También debe consultar con un profesional de atención médica si su hijo presenta retrasos en el desarrollo.

Si le preocupan los incidentes en los que su hijo pierde la conciencia o presenta cambios en los movimientos o la postura, solicite una cita con el profesional de atención médica. También es importante comunicarse con un profesional de atención médica si su hijo tiene problemas para tragar, poca coordinación, cambios en el equilibrio de los músculos de los ojos u otros problemas del desarrollo.

Causas

La parálisis cerebral se debe a un desarrollo inusual del cerebro. También puede deberse a una lesión en el cerebro en desarrollo. Esto suele suceder antes de que nazca el niño, pero puede ocurrir en el nacimiento o en las etapas tempranas de la infancia. A menudo se desconoce la causa. Diversos factores pueden llevar a cambios en el desarrollo del cerebro. Por ejemplo:

  • Cambios genéticos que derivan en afecciones genéticas o diferencias en el desarrollo del cerebro.
  • Infecciones en la madre que afectan al bebé cuando aún no ha nacido, también llamado feto.
  • Accidentes cerebrovasculares que interrumpen el suministro de sangre al cerebro en desarrollo.
  • Sangrado cerebral en el útero o al nacer.
  • Infecciones en el bebé que causan hinchazón en el cerebro o alrededor de este.
  • Lesión traumática en la cabeza del bebé, por ejemplo, debido a un accidente automovilístico, una caída o un traumatismo físico.
  • Falta de oxígeno en el cerebro que se relaciona con un trabajo de parto difícil, aunque esta causa es menos común de lo que se pensaba antes.

Factores de riesgo

Hay varios factores relacionados con un riesgo más alto de tener parálisis cerebral.

Salud en el embarazo

Algunas infecciones o exposiciones a sustancias tóxicas durante el embarazo pueden aumentar en gran medida el riesgo de parálisis cerebral en el bebé. La inflamación desencadenada por una infección o fiebre puede causar daños en el cerebro en desarrollo del bebé.

  • Citomegalovirus. Este virus común causa síntomas parecidos a los de la gripe. Si una persona embarazada tiene su primera infección activa por citomegalovirus durante el embarazo, esta puede derivar en defectos congénitos.
  • Rubéola. Esta infección viral se puede prevenir con una vacuna.
  • Herpes. El virus del herpes puede transmitirse de una persona embarazada al feto y afectar el útero y la placenta.
  • Sífilis. Se trata de una infección bacteriana que suele contagiarse por contacto sexual.
  • Toxoplasmosis. Esta infección se debe a un parásito presente en alimentos contaminados, el suelo y las heces de gatos infectados.
  • Infección por el virus del Zika. El virus del Zika se transmite por la picadura de mosquitos y puede afectar el cerebro del bebé antes del nacimiento.
  • Infecciones intrauterinas. Entre ellas se encuentran las infecciones de la placenta o de las membranas fetales.
  • Exposición a toxinas. Un ejemplo es la exposición al metilmercurio.
  • Otras afecciones. Hay otras afecciones que, durante el embarazo, pueden aumentar ligeramente el riesgo de parálisis cerebral en el bebé. Entre ellas, están las afecciones de la tiroides, la preeclampsia y las convulsiones.

Enfermedad infantil

Las enfermedades en un recién nacido que pueden aumentar el riesgo de parálisis cerebral son las siguientes:

  • Meningitis bacteriana. Esta infección bacteriana causa hinchazón en las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.
  • Encefalitis viral. Esta infección viral también causa hinchazón en las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.
  • Ictericia que es grave o no se trata. La ictericia se presenta como un color amarillento en la piel y los ojos. La afección se produce cuando ciertos subproductos de las células sanguíneas usadas no se filtran del torrente sanguíneo.
  • Sangrado en el cerebro. Esta afección se debe normalmente a un accidente cerebrovascular que afecta al bebé mientras está en el útero o en la primera infancia.

Circunstancias del embarazo y del parto

Algunos factores relacionados con el embarazo y el parto pueden aumentar el riesgo de parálisis cerebral, aunque cada uno contribuye en una medida limitada:

  • Peso bajo al nacer. Los bebés que pesan menos de 5,5 libras (2,5 kilogramos) tienen más riesgo de presentar parálisis cerebral. Este riesgo aumenta a medida que disminuye el peso al nacer.
  • Nacimiento prematuro. Los bebés que nacen de manera prematura corren mayor riesgo de parálisis cerebral. Cuanto antes nazca el bebé, mayor será el riesgo de parálisis cerebral.
  • Múltiples bebés. El riesgo de parálisis cerebral aumenta con la cantidad de bebés que comparten el útero. Es posible que el riesgo esté relacionado con el parto prematuro y el peso bajo al nacer. Si uno o más de los bebés mueren, el riesgo de parálisis cerebral de los sobrevivientes aumenta.
  • Complicaciones en el parto. Los problemas durante el trabajo de parto y el parto mismo pueden aumentar el riesgo de parálisis cerebral.

Complicaciones

La debilidad muscular, la espasticidad muscular y los problemas de coordinación pueden contribuir a complicaciones en la infancia o en la edad adulta, como las siguientes:

  • Contractura. Una contractura se produce cuando los músculos se acortan y se tensan. Esto puede deberse a la espasticidad. La contractura puede hacer más lento el crecimiento óseo, hacer que los huesos se doblen y ocasionar cambios en las articulaciones, dislocaciones o dislocaciones parciales. Esto puede abarcar una dislocación de cadera, una curvatura de la columna vertebral u otros cambios en los huesos.
  • Malnutrición. La dificultad para tragar y alimentarse puede hacer que sea difícil obtener una nutrición suficiente, especialmente en el caso de los bebés. Esto puede afectar el crecimiento y debilitar los huesos. Algunos niños o adultos necesitan una sonda de alimentación para obtener los nutrientes suficientes.
  • Enfermedades de salud mental. Las personas con parálisis cerebral podrían tener enfermedades de salud mental, por ejemplo depresión. El aislamiento social y los desafíos de enfrentar las discapacidades pueden contribuir a la depresión. También pueden ocurrir problemas de comportamiento.
  • Enfermedades cardíacas y pulmonares. Las personas con parálisis cerebral pueden tener enfermedades cardíacas y pulmonares o afecciones respiratorias. La dificultad para tragar puede derivar en problemas respiratorios, como neumonía por aspiración. La neumonía por aspiración se presenta cuando alimentos, bebidas, saliva o vómito entran en los pulmones de un niño.
  • Osteoartritis. La presión sobre las articulaciones o la desalineación de las articulaciones debido a la espasticidad muscular puede llevar a este tipo de artritis.
  • Osteoporosis. Las fracturas debidas a la baja densidad ósea pueden ser consecuencia de la falta de movimiento, la alimentación inadecuada y los medicamentos anticonvulsivos.
  • Otras complicaciones. Estas pueden incluir afecciones del sueño, dolor crónico, lesiones cutáneas, problemas intestinales y problemas con la salud bucal.

Prevención

A menudo, la parálisis cerebral no se puede prevenir, pero se pueden reducir los riesgos. Si está cursando o planificando un embarazo, puede tomar estas medidas para minimizar las complicaciones:

  • Asegúrese de vacunarse. Vacunarse contra enfermedades como la rubéola podría prevenir una infección. Lo mejor es asegurarse de tener todas las vacunas antes un embarazo.
  • Cuídese. Cuanto mejor sea su estado de salud antes del embarazo, menor será el riesgo de desarrollar una infección que pueda causar parálisis cerebral.
  • Busque atención prenatal temprana y continua. Acuda al profesional de atención médica con regularidad durante el embarazo. Un control prenatal adecuado puede reducir los riesgos de salud para usted y su bebé, entre ellos el nacimiento prematuro, el peso bajo al nacer y las infecciones.
  • Evite el alcohol, el tabaco y las drogas. Estos se han relacionado con el riesgo de parálisis cerebral.

En raras ocasiones, la parálisis cerebral puede deberse al daño cerebral ocurrido en la niñez. Practique buenos hábitos generales de seguridad. Para prevenir las lesiones en la cabeza, proporcione a su hijo un asiento para el automóvil, un casco para bicicleta, barandillas de seguridad para la cama y la supervisión necesaria.

Diagnóstico

Los síntomas de la parálisis cerebral pueden verse con mayor facilidad con el tiempo. Es posible que el diagnóstico no se haga hasta unos meses o un año después del nacimiento. Si los síntomas son leves, el diagnóstico se puede demorar más.

Si el profesional de atención médica sospecha que tiene parálisis cerebral, evaluará los síntomas de su hijo. El profesional también revisa los antecedentes médicos, hace un examen físico y controla el crecimiento y el desarrollo de su hijo durante las citas.

Es posible que remitan a su hijo a especialistas capacitados en el tratamiento de niños con afecciones del cerebro y del sistema nervioso. Los especialistas incluyen neurólogos pediátricos, especialistas en medicina física y rehabilitación pediátricas, y especialistas en desarrollo infantil.

Su hijo también podría necesitar una serie de pruebas para hacer un diagnóstico y descartar otras causas posibles.

Exploraciones del cerebro

Los estudios por imágenes del cerebro pueden mostrar zonas dañadas o cambios en el desarrollo del cerebro. Estas pruebas pueden ser las siguientes:

  • Imágenes por resonancia magnética. La resonancia magnética utiliza ondas de radio y un campo magnético para producir imágenes detalladas en 3D o transversales del cerebro. A menudo, la resonancia magnética puede identificar cambios en el cerebro de su hijo. Esta prueba no produce dolor, pero es ruidosa y puede tardar hasta una hora en completarse. Es probable que a su hijo le den previamente un sedante o anestesia general.
  • Ecografía craneal. Se puede realizar durante la infancia. Una ecografía craneal utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para producir imágenes del cerebro. Una ecografía no produce una imagen detallada, pero puede usarse porque es rápida y proporciona un valioso examen preliminar del cerebro.

Electroencefalograma (EEG)

Si existe la posibilidad de que su hijo esté teniendo convulsiones, un electroencefalograma puede ayudar a detectarlas. Para esta prueba, una serie de electrodos se conectan al cuero cabelludo de tu hijo. El electroencefalograma registra la actividad eléctrica del cerebro de su hijo. Los cambios en los patrones de las ondas cerebrales son comunes en la epilepsia, lo que causa convulsiones.

Análisis de laboratorio

Se pueden hacer análisis de sangre, orina o piel para detectar afecciones genéticas o metabólicas.

Pruebas adicionales

Si a su hijo le diagnostican parálisis cerebral, es probable que lo remitan a especialistas que le harán pruebas para detectar otras afecciones. Estas pruebas permiten revisar lo siguiente:

  • Vista.
  • Audición.
  • El habla.
  • La cognición.
  • El desarrollo.
  • El movimiento.
  • Otras enfermedades.

El tipo de parálisis cerebral se determina según la principal afección del movimiento que se tiene. Sin embargo, puede tener varias afecciones del movimiento a la vez.

  • Parálisis cerebral espástica. Es el tipo más frecuente. Causa rigidez muscular y reflejos exagerados.
  • Parálisis cerebral discinética. Este tipo dificulta el control voluntario de los músculos.
  • Parálisis cerebral atáxica. Las personas con este tipo tienen problemas de equilibrio y coordinación.

Después de un diagnóstico de parálisis cerebral, el profesional de atención médica puede utilizar un instrumento que consiste en una escala de clasificación, por ejemplo, el sistema de clasificación de la función motora gruesa. Este instrumento mide la función, el movimiento, la postura y el equilibrio, y ayuda a elegir tratamientos.

Tratamiento

El tratamiento de la parálisis cerebral puede requerir cuidados de por vida a cargo de un equipo de atención médica.

El profesional de atención médica de su hijo, junto con un especialista en medicina física y rehabilitación, puede supervisar los cuidados médicos. Es posible que también deba llevar a su hijo a neurólogo pediátrico, terapeutas y especialistas en salud mental. Estos expertos prestan especial atención a las necesidades y los problemas más frecuentes de las personas con parálisis cerebral. Trabajan en colaboración con el profesional de atención médica de su hijo. Juntos, pueden desarrollar un plan de tratamiento.

No existe una cura para la parálisis cerebral. Sin embargo, hay muchas opciones de tratamiento que pueden ayudar a mejorar el desempeño diario de su hijo. La selección de la atención médica depende de sus síntomas y las necesidades específicas, que pueden cambiar con el tiempo. La intervención temprana puede mejorar los resultados.

Las opciones de tratamiento pueden consistir en medicamentos, terapias, procedimientos quirúrgicos y otros tratamientos según sea necesario.

Medicamentos

Los medicamentos que disminuyen la tensión muscular pueden usarse para mejorar las capacidades funcionales. Los medicamentos también pueden tratar el dolor y controlar las complicaciones relacionadas con la espasticidad u otros síntomas.

  • Inyecciones en los músculos o los nervios. Para tratar la tensión de un músculo específico, el profesional de atención médica podría usar inyecciones de la toxina botulínica A (Botox) u otra medicamentos. Las inyecciones deben repetirse cada tres meses aproximadamente.

    Los efectos secundarios pueden ser dolor en el sitio de la inyección y síntomas leves similares a los de la gripe. Las inyecciones también pueden causar problemas para respirar y tragar.

  • Relajantes musculares orales. Los medicamentos como el baclofeno (Fleqsuvy, Ozobax DS, entre otros), la tizanidina (Zanaflex, Ontralfy), el diazepam (Valium, Diazepam Intensol, entre otros) y el dantroleno (Dantrium, Revonto, Ryanodex) suelen usarse para relajar los músculos.

    A veces, el baclofeno se bombea hacia la médula espinal a través de una sonda, lo que se conoce como baclofeno intratecal. La bomba se coloca quirúrgicamente debajo de la piel del abdomen.

  • Medicamentos para reducir el babeo. Una opción es recibir una inyección de toxina botulínica A en las glándulas salivales.

Consulte con el profesional de atención médica sobre los beneficios y riesgos de los medicamentos.

Terapias

Hay varias terapias que desempeñan un papel importante en el tratamiento de la parálisis cerebral:

  • Fisioterapia. El entrenamiento muscular y los ejercicios pueden contribuir a la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y el movimiento de su hijo. Un fisioterapeuta también le enseña a satisfacer, de forma segura, las necesidades diarias de su hijo en casa, como bañarlo y alimentarlo. El terapeuta puede orientarle para que continúe en casa con el entrenamiento muscular y los ejercicios de su hijo, entre una cita de terapia y la otra.

    Durante los primeros años de vida, los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales ayudan a los niños a desarrollar habilidades como el control de la cabeza y el tronco, darse vuelta y sujetar objetos. Más tarde, ambos tipos de terapeutas participan en las evaluaciones para sillas de ruedas.

    Es posible que el equipo de atención médica recomiende aparatos ortopédicos, férulas u otros dispositivos de apoyo. Estos pueden ayudar a mejorar la funcionalidad, por ejemplo, caminar mejor y estirar los músculos rígidos.

  • Terapia ocupacional. Los terapeutas ocupacionales trabajan para ayudar a su hijo a adquirir independencia en las actividades diarias que hace en casa, el lugar de estudios y la comunidad. El equipo de adaptación puede consistir en andadores, bastones con base de cuatro patas, sistemas para sentarse y ponerse de pie y sillas de ruedas eléctricas.
  • Terapia del habla y del lenguaje. Los patólogos del habla y el lenguaje pueden ayudar a mejorar la capacidad de su hijo para hablar con claridad o comunicarse mediante el lenguaje de señas. También pueden enseñarle a usar dispositivos de comunicación, como una computadora y un sintetizador de voz, si la comunicación es difícil. Además, los terapeutas del habla pueden tratar problemas relacionados con comer y tragar.
  • Terapia recreativa. Algunos niños se benefician de hacer deportes recreativos o competitivos regulares o de adaptación, como la equitación terapéutica o el esquí. Este tipo de terapia puede ayudar a mejorar las habilidades motoras, el habla y el bienestar emocional de su hijo. El ejercicio y la actividad física regular pueden promover la salud general y ayudar tanto a los adultos como a los niños a estar en forma.

Procedimientos quirúrgicos

En algunos niños, puede ser necesaria una cirugía para reducir la rigidez de los músculos o corregir las alteraciones de los huesos causadas por la espasticidad. Estos son algunos de ellos:

  • Cirugía ortopédica. Los niños que presentan contracturas, que son acortamientos del tejido muscular, pueden requerir cirugía. Las cirugías de los huesos o las articulaciones pueden corregir la posición de los brazos, la columna vertebral, las caderas o las piernas. Los procedimientos quirúrgicos también pueden alargar los músculos y alargar o reposicionar los tendones acortados. Estas correcciones pueden disminuir el dolor y mejorar la movilidad. Los procedimientos también pueden facilitar el uso de un andador, de aparatos ortopédicos o de muletas.
  • Rizotomía dorsal selectiva, que es el corte de fibras nerviosas. Este procedimiento se puede hacer cuando caminar o moverse es difícil y doloroso, y otros tratamientos no han ayudado. Los cirujanos cortan los nervios que mueven músculos espásticos específicos. Esto relaja el músculo de las piernas y reduce el dolor. Este tratamiento puede ocasionar entumecimiento.

Otros tratamientos

El equipo de atención médica puede indicarle medicamentos y otros tratamientos para controlar las convulsiones, el dolor, la osteoporosis o las afecciones de salud mental. También puede necesitar tratamientos para mejorar el sueño, la salud oral, la alimentación y la nutrición, la incontinencia urinaria, la visión o la audición.

Adultos con parálisis cerebral

Al llegar a la edad adulta, las personas con parálisis cerebral necesitan someterse a los controles de salud generales recomendados para todos los adultos, como los exámenes de detección de colesterol. También pueden necesitar atención médica continua para las afecciones que se presentan con mayor frecuencia en las personas con parálisis cerebral. Algunas de estas son las siguientes:

  • Problemas de visión y audición.
  • Mantenimiento del tono muscular.
  • Control de las convulsiones.
  • Dolor y fatiga.
  • Problemas dentales.
  • Problemas ortopédicos, como contracturas, artritis u osteoporosis.
  • Enfermedades cardíacas y pulmonares.
  • Problemas de salud mental, como depresión.

Medicina alternativa

Algunos niños y adolescentes con parálisis cerebral recurren a la medicina complementaria y alternativa. No se ha demostrado la eficacia de las terapias alternativas y estas no forman parte de la práctica clínica habitual. Si está considerando medicamentos o una terapia complementaria y alternativa, hable con el profesional de atención médica de su hijo sobre los posibles riesgos y beneficios.

Afrontamiento y apoyo

Cuando a un niño se le diagnostica una afección incapacitante, toda la familia se enfrenta a nuevos desafíos. Aquí hay algunos consejos para cuidar a su hijo y cuidarse a usted mismo:

  • Fomente la independencia de su hijo. Aliente todo esfuerzo de independencia, no importa cuán pequeño sea. Es importante que las personas con parálisis cerebral participen en actividades sociales, educativas, recreativas, comunitarias y laborales. Tener cierta independencia también puede tener un efecto positivo en la calidad de vida de su hijo.
  • Sea un defensor de su hijo. Usted es una parte importante del equipo de atención médica de su hijo. No tenga miedo a hablar en nombre de su hijo o a hacer preguntas a los profesionales de atención médica, terapeutas y maestros.
  • Busque apoyo. Un círculo de apoyo puede hacer una gran diferencia para ayudar a usted y a su familia a lidiar con la parálisis cerebral y sus efectos. Es posible que el padre o la madre sienta aflicción y culpa por la afección de su hijo. El equipo de atención médica puede ayudarle a localizar grupos de apoyo, organizaciones y servicios de asesoramiento en su comunidad. A su hijo también podrían beneficiarle los programas de apoyo familiar, los programas escolares y recibir consejería.
  • Servicios de acceso. Hay servicios de intervención temprana y educación especial disponibles para menores de 21 años a través de la Ley de Educación para Personas con Discapacidades. También hay servicios disponibles para adultos con discapacidades. Consulte con el equipo de atención médica cómo acceder a los programas y servicios en su área.

Recursos comunitarios y apoyo para adultos

Cuidar a un ser querido adulto con parálisis cerebral puede incluir planificar las necesidades de estilo de vida actuales y futuras, como las siguientes:

  • Tutela legal.
  • Condiciones de vida.
  • Participación en actividades sociales y recreativas.
  • Trabajo.
  • Apoyo económico.

Preparación para la cita médica

El profesional de atención médica de su hijo puede hacerle preguntas sobre los síntomas de su hijo y cuándo aparecieron. También puede preguntarle si usted presentó factores de riesgo durante el embarazo o el parto.

Lo que puede hacer

Antes de la cita médica, prepare una lista de lo siguiente:

  • Síntomas que le preocupan y cuándo comenzaron.
  • Todos los medicamentos, las vitaminas y otros suplementos que tome su hijo, con las dosis.
  • Los antecedentes médicos de su hijo, incluya también otras afecciones.
  • Información sobre el embarazo y el parto.
  • Preguntas para hacer al equipo de atención médica.

Procure que le acompañe un familiar o amigo, si es posible, para que le ayude a recordar la información que recibe.

Estas son algunas preguntas para hacer al profesional de atención médica:

  • ¿Qué exámenes necesitará mi hijo?
  • ¿Cuándo sabremos los resultados de los exámenes?
  • ¿A qué especialistas tendremos que ver?
  • ¿Cómo supervisará la salud y el desarrollo de mi hijo?
  • ¿Puede recomendar recursos educativos y servicios locales de apoyo para personas con parálisis cerebral y sus familias?
  • ¿Pueden ser médicos especialistas de una clínica para parálisis cerebral quienes vean a mi hijo?

No dude en hacer otras preguntas durante la cita médica.

Lo que puede esperar del médico

Es probable que el profesional de atención médica le haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Qué preocupaciones tiene sobre el crecimiento y desarrollo de su hijo?
  • ¿Come bien su hijo?
  • ¿Cómo reacciona su hijo al tacto?
  • ¿Suele usar su hijo más un lado del cuerpo que el otro?
  • ¿Alcanza su hijo determinados hitos, como rodar, incorporarse, sentarse, gatear, caminar o hablar?
  • ¿Tuvo usted alguna enfermedad durante el embarazo o el parto?
Last Updated: September 23rd, 2026