Cáncer de tiroides
Por el personal de Mayo Clinic
Descripción general
El cáncer de tiroides es una proliferación de células que comienza en la glándula tiroidea. que es una glándula en forma de mariposa que se encuentra en la base del cuello, justo debajo de la nuez de Adán. La glándula tiroidea produce hormonas que regulan el ritmo cardíaco, la presión arterial, la temperatura corporal y el peso.
Es posible que el cáncer de tiroides no cause ningún síntoma al principio. Sin embargo, a medida que avanza, puede causar signos y síntomas, como hinchazón en el cuello, cambios en la voz y dificultad para tragar.
Existen varios tipos de cáncer de tiroides. La mayoría de los tipos crecen lentamente, aunque algunos tipos pueden ser muy agresivos. La mayoría de los casos de cáncer de tiroides se pueden curar con tratamiento.
Los índices de cáncer de tiroides parecen estar al alza. El aumento puede deberse a una tecnología de imágenes mejorada que permite a los profesionales de atención médica encontrar pequeños tipos de tiroides en tomografías computarizadas y resonancias magnéticas que originalmente se hicieron para otras afecciones. Esto se conoce como casos de cáncer de tiroides incidentales. Los casos de cáncer de tiroides que se detectan de esta manera suelen consistir en tumores pequeños que responden bien a los tratamientos.
Síntomas
La mayoría de casos de cáncer de tiroides no causan ningún signo ni síntoma en las primeras etapas de la enfermedad. A medida que el cáncer de tiroides crece, es posible que ocasione lo siguiente:
- Un bulto (nódulo) que se puede sentir a través de la piel del cuello
- Sensación de que los cuellos ajustados de las camisas aprietan demasiado
- Cambios en la voz, como una ronquera cada vez mayor
- Dificultad para tragar.
- Hinchazón de los ganglios linfáticos en el cuello
- Dolor en el cuello y en la garganta
Cuándo consultar a un médico
Si tiene algún signo o síntoma que le preocupe, pida una cita con un profesional de atención médica.
Causas
El cáncer de tiroides comienza cuando las células en la tiroides desarrollan cambios en su ADN. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican qué hacer. Los cambios, que los médicos llaman mutaciones, les indican a las células que crezcan y se multipliquen rápidamente. Las células siguen viviendo cuando las células sanas mueren de forma natural. Las células que se acumulan forman una masa que se llama tumor.
El tumor puede crecer hasta invadir tejidos cercanos y puede propagarse (hacer metástasis) hacia los ganglios linfáticos del cuello. A veces, las células cancerosas pueden propagarse más allá del cuello hacia los pulmones, los huesos y otras partes del cuerpo.
En la mayoría de los cánceres de tiroides, no está claro qué es lo que causa los cambios en el ADN que causan el cáncer.
Tipos de cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides se clasifica en tipos según las células que se encuentren en el tumor. El tipo se determina cuando se examina una muestra de tejido de cáncer bajo el microscopio. El tipo de cáncer de tiroides se tiene en cuenta para determinar el tratamiento y el pronóstico.
Algunos tipos de cáncer de tiroides son los siguientes:
- Cánceres diferenciados de tiroides. Esta amplia categoría incluye tipos de cáncer de tiroides que comienzan en las células que producen y almacenan las hormonas tiroideas. Estas células se llaman células foliculares. Las células de los cánceres diferenciados de tiroides son similares a las células sanas cuando se las observa con un microscopio.
- Cáncer papilar de tiroides. Este es el tipo más común de cáncer de tiroides. Puede ocurrir a cualquier edad, pero es más frecuente en personas de 30 a 50 años. La mayoría de los casos de cáncer papilar de tiroides son pequeños y responden bien frente al tratamiento, incluso si las células cancerosas se propagaron a los ganglios linfáticos del cuello. Solo unos pocos casos de cáncer papilar de tiroides son agresivos y se desarrollan de manera que invaden estructuras en el cuello o se propagan a otras áreas del cuerpo.
- Cáncer folicular de tiroides. Este tipo de cáncer de tiroides poco frecuente normalmente afecta a las personas mayores de 50 años. Las células del cáncer folicular de tiroides no suelen propagarse a los ganglios linfáticos del cuello. Sin embargo, otros casos de cáncer más grandes y agresivos pueden propagarse a otras partes del cuerpo. El cáncer folicular de tiroides se propaga con mayor frecuencia a los pulmones y huesos.
- Cáncer de células de Hurthle. Este tipo de cáncer de tiroides poco frecuente se solía considerar como un tipo de cáncer folicular de tiroides. Ahora se lo considera como un tipo de cáncer independiente porque las células cancerosas se comportan de manera diferente y responden de manera diferente a los tratamientos. El cáncer de células de Hurthle es agresivo y se desarrolla de manera que invade estructuras en el cuello y se propaga a otras áreas del cuerpo.
- Cáncer poco diferenciado de tiroides. Este tipo de cáncer de tiroides poco frecuente es más agresivo que otros tipos diferenciados de cáncer de tiroides y, por lo general, no responde a los tratamientos más comunes.
- Cáncer anaplástico de tiroides. Este tipo de cáncer de tiroides poco frecuente crece rápido y puede ser difícil de tratar. Sin embargo, el tratamiento puede hacer más lento el avance de la enfermedad. El cáncer anaplástico de tiroides es más común en personas mayores de 60 años. Puede causar signos y síntomas graves, como hinchazón en el cuello que empeora rápidamente y ocasiona dificultad para respirar y tragar.
- Cáncer medular de tiroides. Este tipo de cáncer de tiroides poco frecuente se origina en las células tiroideas llamadas células C, las cuales producen la hormona calcitonina. Los niveles elevados de calcitonina en la sangre pueden indicar un cáncer medular de tiroides en una etapa muy temprana. Algunos casos de cáncer de tiroides medular son ocasionados por un gen llamado RET que pasa de padres o madres a hijos. Los cambios en el gen RET pueden causar cáncer de tiroides medular hereditario y neoplasia endocrina múltiple de tipo 2. El cáncer medular hereditario de tiroides puede aumentar el riesgo de presentar cáncer de tiroides. La neoplasia endocrina múltiple de tipo 2 aumenta el riesgo de presentar cáncer de tiroides, cáncer de glándula suprarrenal y otros tipos de cáncer.
- Otros tipos poco frecuentes. Se pueden formar otros tipos de cáncer poco frecuentes en la tiroides. Estos incluyen el linfoma de tiroides, que se inicia en las células del sistema inmunitario de la tiroides, y el sarcoma de tiroides, que se inicia en las células del tejido conectivo de la tiroides.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de tener cáncer de la glándula tiroidea son los siguientes:
- Sexo femenino. El cáncer de tiroides es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Los expertos creen que esto puede estar relacionado con la hormona estrógeno. Las personas que son de sexo femenino al nacer generalmente tienen mayores niveles de estrógeno en el cuerpo.
- Exposición a niveles altos de radiación. Los tratamientos de radioterapia en la cabeza y el cuello aumentan el riesgo de cáncer de tiroides.
- Determinados síndromes genéticos hereditarios. Los síndromes genéticos que aumentan el riesgo de cáncer de tiroides comprenden el cáncer medular de tiroides de tipo hereditario, la neoplasia endocrina múltiple, el síndrome de Cowden y la poliposis adenomatosa familiar. Los tipos de cáncer de tiroides que a veces pueden ser hereditarios son el cáncer medular de tiroides y el cáncer papilar de tiroides.
Complicaciones
Cáncer de tiroides recurrente
El cáncer de tiroides puede reaparecer, incluso después de recibir tratamiento satisfactorio o si tuvo una cirugía para la extracción de la tiroides. Esto puede ocurrir si las células cancerosas se propagaron más allá de la tiroides antes de extraerla.
En la mayoría de los casos, es poco probable que el cáncer de tiroides vuelva a aparecer, incluidos los tipos más comunes, como el papilar y el folicular. El profesional de atención médica puede decirle si el tipo de cáncer que tiene presenta un mayor riesgo de recurrencia según sus características particulares.
La recurrencia es más probable si el tipo de cáncer es agresivo o si se propaga fuera de la tiroides. Cuando se produce la recurrencia del cáncer de tiroides, por lo general se descubre en los primeros cinco años después del diagnóstico inicial.
Aun así, el cáncer de tiroides que reaparece tiene un buen pronóstico. Con frecuencia se puede tratar, y la mayoría de las personas tiene un tratamiento satisfactorio.
El cáncer de tiroides puede reaparecer en los siguientes lugares:
- Ganglios linfáticos del cuello
- Pequeños restos de tejido tiroideo que no se extrajeron durante la cirugía
- Otras áreas del cuerpo, como los pulmones y los huesos
Es posible que el profesional de atención médica recomiende análisis de sangre o gammagrafías tiroideas periódicos para verificar si hay signos de que el cáncer de tiroides haya reaparecido. En estas citas médicas, es posible que el profesional de atención médica le pregunte si ha tenido signos y síntomas de recurrencia del cáncer de tiroides, como los siguientes:
- Dolor de cuello
- Un bulto en el cuello
- Dificultad para tragar
- Cambios en la voz, como ronquera
Cáncer de tiroides que se disemina (se metastatiza)
El cáncer de tiroides a veces se disemina a ganglios linfáticos cercanos o a otras partes del cuerpo. Las células cancerosas diseminadas se pueden detectar cuando recibe el diagnóstico inicial o después del tratamiento. La mayoría de los cánceres de tiroides nunca se diseminan.
Cuando lo hacen, suelen desplazarse a las siguientes áreas:
- Ganglios linfáticos del cuello
- Pulmones
- Huesos
- Cerebro
- Hígado
- Piel
El cáncer de tiroides que se ha diseminado se puede detectar mediante pruebas por imágenes, como una tomografía computarizada y una resonancia magnética, la primera vez que le diagnostican la enfermedad. Después de un tratamiento exitoso, el profesional de atención médica puede recomendar citas de seguimiento para buscar signos que indiquen que el cáncer de tiroides se ha diseminado. Estas citas pueden incluir pruebas de medicina nuclear que utilizan una forma radiactiva de yodo y una cámara especial para detectar células cancerosas en la tiroides.
Prevención
Los médicos no saben con certeza qué hace que cambien los genes que derivan en la mayoría de los casos de cáncer de tiroides, por lo que no existe manera de prevenir este tipo de cáncer en las personas con un riesgo promedio de tenerlo.
Prevención en las personas con riesgo alto
Los adultos y los niños con un gen hereditario que aumenta el riesgo de cáncer medular de tiroides pueden considerar tiroidectomía profiláctica, que es la cirugía de tiroides para prevenir el cáncer. Es recomendable que analice sus opciones con un consejero genético que puede explicarle el riesgo de desarrollar cáncer de tiroides y las opciones de tratamiento.
Prevención en las personas que están cerca de plantas nucleares
A veces, en los Estados Unidos, a las personas que viven cerca de las centrales nucleares se les proporciona un medicamento que bloquea los efectos de la radiación en la tiroides. El medicamento, que es yoduro de potasio, podría usarse en el caso improbable de que se produjera un accidente en un reactor nuclear. Si vive a menos de 10 millas (16 km) de una planta de energía nuclear y le preocupan las medidas de seguridad, comuníquese con el departamento de control de emergencias estatal o local para obtener más información.
Diagnóstico
Algunos procedimientos y pruebas utilizados para diagnosticar el cáncer de tiroides son los siguientes:
- Examen físico. El profesional de atención médica le examinará el cuello para palpar los cambios en la tiroides, como un bulto, llamado nódulo. También puede preguntarle sobre sus factores de riesgo, como la exposición a la radiación en el pasado y los antecedentes familiares de cáncer de tiroides.
- Análisis de sangre de la función tiroidea. Las pruebas que miden los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) y las hormonas producidas por la glándula tiroides pueden dar indicios al equipo de atención médica sobre la salud de la tiroides.
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Obtención de imágenes por ecografía. La ecografía usa ondas de sonido de alta frecuencia para crear imágenes de las estructuras del cuerpo. Para crear una imagen de la tiroides, el transductor de ecografía se coloca en la parte inferior del cuello.
El aspecto de un nódulo tiroideo en una imagen por ecografía ayuda al profesional de atención médica a determinar si es probable que se trate de cáncer. Los signos de que un nódulo tiroideo puede ser canceroso son depósitos de calcio, llamados microcalcificaciones, dentro del nódulo y un borde irregular alrededor de este. Si hay una alta probabilidad de que un nódulo sea canceroso, se necesitan pruebas adicionales para confirmar el diagnóstico y determinar el tipo de cáncer de tiroides existente.
El profesional de atención médica también puede usar la ecografía para crear imágenes de los ganglios linfáticos del cuello, llamada cartografía del ganglio linfático, para buscar signos de cáncer.
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Extracción de una muestra de tejido de la tiroides. Durante una biopsia por aspiración con aguja fina, el profesional de atención médica introduce una aguja larga y fina a través de la piel y en el nódulo tiroideo. Las imágenes por ecografía se usan típicamente para guiar con precisión la aguja. El profesional de atención médica utiliza la aguja para extraer algunas células de la tiroides. La muestra se envía a un laboratorio para analizarla.
En el laboratorio, un patólogo, que es un médico especializado en el análisis de la sangre y los tejidos corporales, examina la muestra de tejido en el microscopio y determina si presenta cáncer. Los resultados no siempre son claros. Algunos tipos de cáncer de tiroides, en particular el cáncer folicular y el cáncer de células de Hurthle, tienen más generar de obtener resultados inciertos, lo que se conoce como nódulos tiroideos indeterminados. El profesional de atención médica puede recomendar otro procedimiento de biopsia o una operación para extirpar el nódulo tiroideo para analizarlo. También pueden ser útiles las pruebas de marcadores moleculares, que son pruebas especializadas de las células para buscar cambios en los genes.
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Una prueba por imágenes que usa un marcador radioactivo. En la exploración con yodo radioactivo se usa una forma radioactiva de yodo y una cámara especial para detectar las células cancerosas de la tiroides en el cuerpo. Se usa con mayor frecuencia después de la cirugía para detectar las células cancerosas que puedan quedar. Esta prueba es más útil para los casos de casos de cáncer de tiroides papilares y foliculares.
Las células tiroideas sanas absorben y usan el yodo de la sangre. También lo hacen algunos tipos de células cancerosas de la tiroides. Cuando el yodo radioactivo se inyecta en una vena o se ingiere, cualquier célula cancerosa de la tiroides que se encuentre en el cuerpo absorberá el yodo. Las células que absorben el yodo aparecen en las imágenes de la exploración con yodo radioactivo.
- Otros estudios por imágenes. Para que el profesional de atención médica determine si el cáncer se propagó más allá de la tiroides, es posible que deben hacerle uno o más estudios por imágenes. Los estudios por imágenes pueden ser ecografía, tomografía computarizada y resonancia magnética.
- Pruebas genéticas. Algunos casos de cáncer medular de tiroides se deben a genes hereditarios que pasan de padres o madres a hijos. Si le diagnostican cáncer medular de tiroides, es posible que el profesional de atención médica le recomiende reunirse con un consejero genético para considerar las pruebas genéticas. Saber si tiene un gen hereditario puede ayudarle a entender el riesgo de tener otros tipos de cáncer y lo que este gen puede implicar para sus hijos.
Establecer la etapa del cáncer de tiroides
El equipo de atención médica usa información de sus pruebas y procedimientos para determinar el alcance del cáncer y asignarle una etapa. La etapa del cáncer le da información al equipo de atención médica sobre su pronóstico y los ayuda a seleccionar el tratamiento con más probabilidades de ayudarle.
La etapa del cáncer se indica con un número entre 1 y 4. Un número más bajo generalmente indica que es probable que el cáncer responda al tratamiento y suele significar que el cáncer solo afecta la tiroides. Un número más alto significa que el diagnóstico es más grave y que el cáncer puede haberse diseminado más allá de la tiroides hacia otras partes del cuerpo.
Los diferentes tipos de cáncer de tiroides tienen diferentes etapas. Por ejemplo, el cáncer anaplásico de tiroides y el medular tienen su propio conjunto de etapas. Los tipos de cáncer de tiroides diferenciados, como el cáncer papilar, folicular y de células de Hürthle y poco diferenciados, comparten un conjunto de etapas. En el caso de los tipos de cáncer de tiroides diferenciados, la etapa puede basarse en la edad.
Tratamiento
Las opciones de tratamiento contra el cáncer de tiroides dependen del tipo y de la etapa del cáncer, de su salud general y de sus preferencias.
La mayoría de las personas a las que se les diagnostica cáncer de tiroides tienen un pronóstico excelente, ya que la mayoría de los tipos de cáncer de tiroides pueden curarse con tratamiento.
Quizás no se necesite tratamiento de inmediato
Es posible que no se necesite tratamiento de inmediato contra el cáncer papilar de tiroides muy pequeño, conocido como microcarcinoma papilar, porque estos tipos de cáncer tienen poco riesgo de crecer o diseminarse. En lugar de la cirugía o de otros tratamientos, podría considerar la vigilancia activa con control frecuente del cáncer. El profesional de atención médica podría recomendar análisis de sangre y una ecografía del cuello una o dos veces al año.
En algunas personas, el cáncer puede no crecer nunca y no requerir tratamiento. En otros, puede detectarse el tumor, con el tiempo, y se puede iniciar el tratamiento.
Cirugía
La mayoría de las personas que tienen cáncer de tiroides y requieren tratamiento se someterán a una cirugía para extirpar parte o la totalidad de la tiroides. La operación que el equipo de atención médica podría recomendar depende del tipo de cáncer de tiroides, del tamaño del cáncer y de si el cáncer se diseminó más allá de la tiroides a los ganglios linfáticos. A la hora de armar el plan de tratamiento, el equipo de atención médica también tiene en cuenta las preferencias del paciente.
Entre las operaciones usadas para tratar el cáncer de tiroides, están las siguientes:
- Extracción de parte de la tiroides o de toda la glándula, llamada tiroidectomía. Una operación para extirpar la glándula tiroides puede implicar la eliminación de todo el tejido tiroideo, conocida como tiroidectomía total, o la mayor parte del tejido tiroideo, conocida como tiroidectomía casi total. El cirujano suele dejar pequeños bordes de tejido tiroideo alrededor de las glándulas paratiroides, lo que ayuda a reducir el riesgo de daño a esas glándulas que son las que regulan los niveles de calcio en la sangre.
- Extracción de una parte de la tiroides, llamada lobectomía tiroidea. Durante una lobectomía tiroidea, el cirujano extrae la mitad de la tiroides. La lobectomía se podría recomendar si tiene un cáncer de tiroides de crecimiento lento en una parte de la tiroides y no hay nódulos sospechosos en otras partes de la glándula ni signos de cáncer en los ganglios linfáticos.
- Extirpación de los ganglios linfáticos del cuello, lo que se denomina disección de los ganglios linfáticos. El cáncer de tiroides suele diseminarse a los ganglios linfáticos cercanos del cuello. Una ecografía del cuello antes de la cirugía puede revelar signos de que las células cancerosas se han diseminado a los ganglios linfáticos. De ser así, es posible que el cirujano extraiga algunos de los ganglios linfáticos del cuello para analizarlos.
Para acceder a la tiroides, los cirujanos suelen hacer un corte o incisión en la parte inferior del cuello. El tamaño de la incisión depende de la situación, como el tipo de operación y el tamaño de la glándula tiroides. Los cirujanos suelen intentar situar la incisión en un pliegue de la piel que no pueda verse con facilidad mientras se cura y se convierte en una cicatriz.
La cirugía de tiroides implica un riesgo de sangrado y de infección. Durante la cirugía también pueden producirse daños en las glándulas paratiroides, lo que puede dar llevar a bajos niveles de calcio en el cuerpo.
También existe el riesgo de que los nervios conectados a las cuerdas vocales no funcionen como se espera después de la cirugía, lo que puede causar ronquera y cambios en la voz. Mediante tratamiento se puede mejorar o revertir los problemas nerviosos.
Después de la cirugía, puede esperar sentir algo de dolor mientras el cuerpo se recupera. El tiempo que tarde en recuperarse dependerá de su situación y del tipo de cirugía a la que se hayas sometido. La mayoría de las personas comienzan a sentirse recuperadas dentro de 10 a 14 días. Es posible que siga habiendo algunas restricciones en sus actividades. Por ejemplo, el cirujano puede recomendar que no practique actividades extenuantes durante unas semanas más.
Después de la cirugía para extirpar la totalidad o la mayor parte de la tiroides, es posible que le hagan análisis de sangre para ver si se ha eliminado todo el cáncer. Las pruebas podrían medir lo siguiente:
- Tiroglobulina: proteína producida por las células sanas de la tiroides y por las células del cáncer de tiroides diferenciado
- Calcitonina: una hormona producida por las células del cáncer medular de tiroides
- Antígeno carcinoembrionario: una sustancia química producida por las células del cáncer medular de tiroides
Estos análisis de sangre también se utilizan para detectar signos de recurrencia del cáncer.
Terapia hormonal tiroidea
La terapia con hormona tiroidea es un tratamiento para sustituir o complementar las hormonas producidas en la tiroides. Los medicamentos de la terapia con hormona tiroidea suelen tomarse en forma de píldora. Puede usarse para lo siguiente:
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Reemplazar las hormonas tiroideas después de la cirugía. Si la tiroides se extirpa por completo, tendrá que tomar hormonas tiroideas durante el resto de su vida para reemplazar las hormonas que producía la tiroides antes de la operación. Este tratamiento sustituye las hormonas naturales, por lo que no debería tener ningún efecto secundario una vez que el equipo de atención médica encuentre la dosis adecuada para usted.
También es posible que necesite un reemplazo de la hormona tiroidea después de haberse sometido a una cirugía para extirpar parte de la tiroides, pero no todos lo necesitan. Si sus hormonas tiroideas son demasiado bajas después de la cirugía (hipotiroidismo), el equipo de atención médica podría recomendarle hormonas tiroideas.
- Suprimir la proliferación de las células cancerosas de la tiroides. Las dosis más altas de la terapia con hormona tiroidea pueden suprimir la producción de la hormona estimulante de la tiroides (TSH, por sus siglas en inglés) de la glándula pituitaria del cerebro. La hormona estimulante de la tiroides puede causar el crecimiento de las células cancerosas de la tiroides. En el caso del cáncer de tiroides agresivo podría recomendarse una terapia hormonal con dosis elevadas de la hormona tiroidea.
Yodo radioactivo
El tratamiento con yodo radioactivo usa un tipo de yodo que es radioactivo para destruir las células tiroideas y las células del cáncer de tiroides que podrían quedar después de la cirugía. Por lo general, se usa para tratar tipos de cáncer de tiroides diferenciados que corren el riesgo de diseminarse a otras partes del cuerpo.
Pueden hacerle una prueba para comprobar si el cáncer en su caso podría beneficiarse del uso de yodo radioactivo, ya que no todos los tipos de cáncer de tiroides responden a este tratamiento. Los tipos de cáncer de tiroides diferenciados, como el cáncer papilar, folicular y de células de Hürthle, tienen más probabilidades de responder al tratamiento. El cáncer anaplásico de tiroides y el cáncer medular de tiroides no suelen tratarse con yodo radioactivo.
Este tipo de tratamiento viene en forma de líquido o una cápsula. Las células tiroideas y las células tiroideas cancerosas captan la mayor parte del yodo radioactivo, por lo que el riesgo de dañar otras células del cuerpo es bajo.
Los efectos secundarios que presentes dependerán de la dosis de yodo radioactivo que reciba. Las dosis más altas pueden causar lo siguiente:
- Sequedad en la boca
- Dolor en la boca
- Inflamación de los ojos
- Alteración del sentido del gusto o del olfato
Gran parte del yodo radioactivo abandona el cuerpo a través de la orina los primeros días después del tratamiento. Le darán instrucciones para que tome las precauciones necesarias durante esos días a fin de proteger a los demás de la radiación. Por ejemplo, es posible que le pidan que evite temporalmente el contacto cercano con otras personas, en especial niños y mujeres embarazadas.
Inyección de alcohol en el cáncer
La ablación por alcohol, que también se llama ablación por etanol, implica el uso de una aguja para inyectar alcohol en tumores pequeños del cáncer de tiroides. Se usan imágenes por ecografía para guiar la aguja con precisión. El alcohol hace que las células cancerosas se reduzcan.
La ablación por alcohol puede ser una opción para tratar tumores pequeños del cáncer de tiroides, por ejemplo, cuando se encuentra un tumor en un ganglio linfático después de la cirugía. En ocasiones puede ser una opción si no está lo suficientemente sano como para una cirugía.
Tratamientos contra tipos de cáncer de tiroides avanzados
El cáncer de tiroides agresivo que crece con más rapidez puede requerir opciones adicionales de tratamiento para controlar la enfermedad. Las opciones pueden ser las siguientes:
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Terapia dirigida con medicamentos. Los tratamientos dirigidos con medicamentos se centran en sustancias químicas específicas presentes dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos con medicamentos pueden destruir las células cancerosas. Algunos de estos tratamientos se administran mediante pastillas y otros por vía intravenosa.
Existen muchos medicamentos diferentes para la terapia dirigida contra el cáncer de tiroides. Algunos están dirigidos a los vasos sanguíneos que las células cancerosas fabrican para llevar los nutrientes que las ayudan a sobrevivir. Otros medicamentos están dirigidos a cambios específicos en los genes. El profesional de atención médica puede recomendar análisis específicos de las células cancerosas para determinar cuáles serían los tratamientos más adecuados. Los efectos secundarios dependerán del medicamento específico que tome.
- Radioterapia. En la radioterapia con haz externo, se usa una máquina que dirige haces de alta energía, como rayos X y protones, a puntos precisos del cuerpo para matar las células cancerosas. Se puede recomendar la radioterapia si el cáncer no responde a otros tratamientos o si vuelve a aparecer. La radioterapia puede ayudar a controlar el dolor que se produce cuando el cáncer se disemina a los huesos. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen del lugar al que se dirija la radiación. Si se dirige al cuello, los efectos secundarios pueden incluir una reacción similar a una quemadura por el sol en la piel, tos y dolor al tragar.
- Quimioterapia. La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos en el que se usan sustancias químicas para destruir las células cancerosas. Existen muchos medicamentos de quimioterapia diferentes que pueden administrarse solos o combinados entre sí. Algunos vienen en pastillas, pero la mayoría se administra por vía intravenosa. La quimioterapia puede ayudar a controlar los casos de cáncer de tiroides de crecimiento rápido, como el cáncer anaplásico de tiroides. En algunos casos, la quimioterapia se puede usar para otros tipos de cáncer de tiroides. A veces, la quimioterapia se combina con radioterapia. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los medicamentos específicos que le administren.
- Destrucción de las células cancerosas con calor y frío. Las células cancerosas de la tiroides que se diseminan a los pulmones, el hígado y los huesos se pueden tratar con calor y frío para destruirlas. La ablación por radiofrecuencia usa energía eléctrica para trasmitir calor a las células cancerosas y destruirlas. La crioablación usa un gas para congelar y destruir las células cancerosas. Estos tratamientos pueden ayudar a controlar pequeñas zonas con células cancerosas.
Cuidados de apoyo (paliativos)
Los cuidados paliativos son un tipo de atención médica especializada que se centra en aliviar el dolor y otros síntomas de una enfermedad grave. Los especialistas en cuidados paliativos trabajan con usted, su familia y el equipo de atención médica para brindar apoyo adicional que complementa la atención médica en curso.
Pueden realizarse mientras el paciente se somete a otros tratamientos agresivos, como cirugía, quimioterapia o radioterapia. Los cuidados paliativos se están ofreciendo cada vez más en las primeras etapas del tratamiento contra el cáncer.
Cuando los cuidados paliativos se combinan con todos los otros tratamientos correspondientes, las personas con cáncer pueden sentirse mejor, tener una mejor calidad de vida y vivir más tiempo.
Son proporcionados por un equipo de médicos, personal de enfermería y otros profesionales especialmente capacitados. Los equipos de cuidados paliativos tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer y su familia.
Pruebas de seguimiento para sobrevivientes de cáncer de tiroides
Luego de terminar el tratamiento contra el cáncer de tiroides, el profesional de atención médica puede recomendar pruebas y procedimientos de seguimiento para detectar signos de reaparición del cáncer. Puede que tenga citas de seguimiento una o dos veces al año por varios años desde que termina el tratamiento.
Las pruebas que necesite dependerán de su situación. Las pruebas de seguimiento pueden ser las siguientes:
- Examen físico del cuello
- Análisis de sangre.
- Ecografía del cuello
- Otros estudios por imágenes, como tomografías computarizadas o resonancias magnéticas
Afrontamiento y apoyo
Aceptar el diagnóstico de cáncer de tiroides y aprender a lidiar con esta enfermedad puede llevar tiempo. Eventualmente, todos encontrarán su propia manera de lidiar con ella. Hasta que encuentre lo que le resulte mejor, puede intentar lo siguiente:
- Infórmese lo suficiente sobre el cáncer de tiroides como para poder tomar decisiones acerca de su atención médica. Anote la información específica sobre el cáncer de tiroides que padece, como el tipo, la etapa y las opciones de tratamiento. Pregunte al profesional de atención médica dónde puede obtener más información. Algunas fuentes de información confiables con las que puede empezar son el Instituto Nacional del Cáncer, la Sociedad Americana contra el Cáncer y la Asociación Americana de Tiroides.
- Póngase en contacto con otros sobrevivientes del cáncer de tiroides. Hablar con otras personas en su misma situación podría ser reconfortante. Pregunte al profesional de atención médica sobre grupos de apoyo en su zona. También puede conectarse en línea con sobrevivientes del cáncer de tiroides en los sitios web de la Red de Sobrevivientes del Cáncer de la Sociedad Americana contra el Cáncer o la Asociación de Sobrevivientes de Cáncer de Tiroides.
- Controle lo que pueda con respecto a su salud. No puede controlar si tendrá o no tendrá cáncer de tiroides, pero puede tomar medidas para mantener su cuerpo saludable durante el tratamiento y posteriormente. Por ejemplo, elija una dieta saludable con gran variedad de frutas y vegetales. Duerma lo suficiente por las noches, de manera que se despierte descansado. Intente hacer actividad física la mayoría de los días de la semana. Y encuentre maneras de afrontar el estrés.
Preparación para la cita médica
Si tiene signos o síntomas que le preocupen, comience por acudir a una consulta con el profesional de atención médica de cabecera. Si el profesional de atención médica sospecha que puede tener un problema de tiroides, es posible que le remita a un médico especializado en enfermedades del sistema endocrino, llamado endocrinólogo.
Debido a que las citas médicas pueden ser breves y suele haber mucha información sobre la que hablar, es una buena idea estar preparado. A continuación, encontrará información que le ayudará a prepararse y a saber lo que puede esperar.
Lo que puede hacer
- Tenga en cuenta las restricciones previas a la cita médica. Cuando programe la cita médica, asegúrese de preguntar si hay algo que deba hacer con anticipación, como restringir la alimentación.
- Anote los síntomas que tenga, incluso aquellos que quizás no parezcan estar relacionados con el motivo de la cita médica.
- Anote su información personal crucial, como situaciones estresantes o cambios recientes en su vida que sean importantes.
- Haga una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que toma. No olvide incluir cualquier medicamento que tome y que esté disponible sin receta médica.
- Pida a un familiar o a un amigo que le acompañe. A veces, es difícil recordar toda la información que recibe en una cita médica. La persona que le acompañe puede recordar algún detalle que usted haya pasado por alto u olvidado.
- Anote las preguntas que quiera hacer al profesional de atención médica. Anote sus tres principales preocupaciones para asegurarse de hablar de ellas antes de pasar a otros asuntos.
Su tiempo con el profesional de atención médica es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas puede ser útil para aprovechar al máximo el tiempo juntos. Organice sus preguntas por orden de importancia en caso de que se acabe el tiempo. En el caso del cáncer de tiroides, algunas preguntas básicas son las siguientes:
- ¿Qué tipo de cáncer de tiroides tengo?
- ¿En qué etapa se encuentra el cáncer de tiroides?
- ¿Qué tratamientos recomienda?
- ¿Cuáles son los riesgos y los beneficios de cada tratamiento?
- Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar mis afecciones de manera conjunta?
- ¿Podré trabajar y hacer mis actividades habituales durante el tratamiento contra el cáncer de tiroides?
- ¿Debo pedir una segunda opinión?
- ¿Debería consultar a un especialista en enfermedades de la tiroides?
- ¿En cuánto tiempo debo tomar una decisión sobre el tratamiento contra el cáncer de tiroides? ¿Puedo tomarme un tiempo para evaluar mis opciones?
- ¿Qué puede ocurrir si decido hacerme controles médicos periódicos pero no recibir tratamiento contra el cáncer?
- ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
- ¿Puedo acceder a mi expediente médico a través de un portal de pacientes en línea?
Si se le ocurre alguna pregunta adicional durante la visita, no dude en hacerla.
¿Qué puede esperar del médico?
Es probable que el profesional de atención médica le haga algunas preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarle tiempo para revisar los puntos sobre los que quiere hablar en detalle. El profesional de atención médica podría hacerle estas preguntas:
- ¿Cuándo comenzó a tener los síntomas?
- ¿Los síntomas son ocasionales o continuos?
- ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
- ¿Hay algo que, al parecer, alivie los síntomas?
- ¿Hay algo que haga que los síntomas empeoren?
- ¿Alguna vez recibió tratamiento con radioterapia?
- ¿Alguna vez estuvo expuesto a los efectos colaterales de un accidente nuclear?
- ¿Tiene familiares con antecedentes médicos de cáncer de bocio, de tiroides o del sistema endocrino?
- ¿Le han diagnosticado alguna otra enfermedad?
- ¿Qué medicamentos toma actualmente, entre ellos las vitaminas y los suplementos?
- ¿Qué le han contado otros profesional de atención médica acerca de su afección?
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