Book
Appointment
Pay Bill
Set My Location
be_ixf;ym_202608 d_23; ct_50
Home Health Library Enfermedades y Condiciones Type 1 diabetes in children

Diabetes tipo 1 en niños

Infórmate más sobre los síntomas a los que debes prestar atención, así como el diagnóstico, el tratamiento y la vida diaria con esta afección de diabetes insulinodependiente de por vida.

Perspectiva general

La diabetes tipo 1 en niños es una afección en la que el cuerpo de tu hijo deja de producir insulina. La insulina es una hormona importante que ayuda a que el azúcar de los alimentos ingrese a las células del cuerpo para obtener energía. El azúcar de los alimentos también se llama glucosa. Sin insulina, el cuerpo no puede funcionar como debería. Para mantenerse sano, tu hijo necesita recibir insulina mediante inyecciones o una bomba de insulina. La diabetes tipo 1 en niños solía llamarse diabetes juvenil o diabetes insulinodependiente.

Cuando te dicen que tu hijo tiene diabetes tipo 1, puede resultar abrumador, sobre todo al principio. Tanto tú como tu hijo, según su edad, tendrán que aprender cómo administrar la insulina, contar los hidratos de carbono y revisar los niveles de glucosa en la sangre con regularidad.

No hay cura para la diabetes tipo 1, pero se puede controlar. Gracias a las nuevas tecnologías, ahora es más fácil que nunca controlar el nivel de glucosa en la sangre y administrar insulina. Estos avances ayudan a los niños con diabetes tipo 1 a llevar una vida activa y sana.

Síntomas

Los síntomas de la diabetes tipo 1 en los niños suelen aparecer de forma repentina. Presta atención a síntomas como:

  • Mucha sed.
  • Necesidad de orinar con frecuencia. Esto puede incluir mojar la cama en el caso de un niño que ya sabe ir al baño solo.
  • Mucha hambre.
  • Dolor de estómago, náuseas o vómitos.
  • Pérdida involuntaria de peso.
  • Sensación de cansancio o falta de energía.
  • Cambios en el estado de ánimo o comportamientos inusuales, como la irritabilidad.
  • Aliento con olor a fruta.

Cuándo debes consultar a un médico

Comunícate con el profesional de atención médica de tu hijo si notas alguno de estos síntomas. Recibir un diagnóstico y comenzar el tratamiento de inmediato puede ayudar a prevenir problemas de salud graves.

Causas

Se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1. Sin embargo, en la mayoría de las personas, el sistema inmunitario del organismo, que normalmente protege contra los gérmenes nocivos, ataca por error y destruye las células del páncreas que producen insulina. Estas células se denominan células de los islotes o células beta. La genética y los factores ambientales, como ciertos virus, pueden aumentar el riesgo de que esto ocurra.

Una vez que las células de los islotes del páncreas desaparecen, el cuerpo de tu hijo produce poca insulina o nada. La insulina es importante porque ayuda a transportar el azúcar de la sangre a las células del cuerpo, donde se utiliza como fuente de energía. El azúcar de los alimentos también se llama glucosa.

Después de comer, el azúcar de los alimentos pasa al torrente sanguíneo. Si no hay suficiente insulina, ese azúcar se acumula en la sangre en lugar de llegar a las células. Un nivel elevado de glucosa sanguínea puede derivar en problemas de salud graves e incluso mortales si no se trata.

Factores de riesgo

La diabetes tipo 1 suele aparecer en la infancia, pero puede manifestarse a cualquier edad. Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de padecer esta afección:

  • Antecedentes familiares. Un niño tiene ligeramente más riesgo si el padre o la madre o uno de sus hermanos tiene diabetes tipo 1.
  • Genética. Algunos genes están relacionados con un mayor riesgo de la diabetes tipo 1.
  • Razas y grupos étnicos. En los Estados Unidos, la diabetes tipo 1 es más común en los niños de piel blanca y no hispanos que en los niños de otros grupos raciales o étnicos.
  • Infecciones causadas por virus. La exposición a determinados virus puede desencadenar que el sistema inmunitario ataque las células del páncreas que producen insulina.

Complicaciones

La diabetes tipo 1 puede afectar muchas partes del cuerpo. Mantener el nivel de glucosa en la sangre de tu hijo lo más cerca posible de los valores normales la mayor parte del tiempo puede reducir considerablemente el riesgo para afecciones graves relacionadas con la diabetes. Estas afecciones también se denominan complicaciones.

Complicaciones:

  • Enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos. Con el paso del tiempo, la diabetes puede aumentar el riesgo para hipertensión arterial, estrechamiento de los vasos sanguíneos, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Estos problemas suelen aparecer más tarde en la vida.
  • Daño en los nervios. Los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar los pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre a los nervios de tu hijo. Esto puede derivar en hormigueo, entumecimiento, sensación de ardor o dolor, a menudo en las manos y los pies. El daño nervioso suele desarrollarse lentamente con el paso del tiempo.
  • Daño renal. La diabetes puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones que filtran los residuos de la sangre. Esto puede influir en el funcionamiento de los riñones con el paso del tiempo.
  • Problemas oculares. Los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar los vasos sanguíneos de la retina. La retina es la parte del ojo que percibe la luz. Este daño puede llevar a cambios en la visión o pérdida de la visión.
  • Osteoporosis, es decir, huesos más débiles. La diabetes puede reducir la resistencia ósea, lo que aumenta el riesgo de que tu hijo padezca osteoporosis en la edad adulta.

Para ayudar a proteger la salud de tu hijo, haz lo siguiente:

  • Ayuda a mantener los niveles de glucosa en la sangre dentro de unos límites saludables siempre que sea posible.
  • Promueve una alimentación saludable y la actividad física regular.
  • Asegúrate de acudir periódicamente al equipo de atención médica para la diabetes a fin de realizar controles y recibir orientación.

Los niños con diabetes tipo 1 también tienen más probabilidades de padecer otras afecciones autoinmunes, como enfermedades tiroideas y la enfermedad celíaca. El profesional de atención médica de tu hijo puede recomendar pruebas para detectar estas afecciones como parte de la atención médica continua.

Prevención

En este momento, no existe una forma comprobada de prevenir la diabetes tipo 1. Pero los investigadores están trabajando arduamente para encontrar una forma de prevenir esta afección, y se trata de un área de estudio muy activa.

En los niños con más riesgo de padecer diabetes tipo 1, se pueden detectar ciertos autoanticuerpos meses o incluso años antes de que aparezcan los síntomas. Un análisis de sangre puede detectar estos autoanticuerpos, que son una señal de advertencia de que el sistema inmunitario está atacando a las células que producen insulina en el páncreas. Los investigadores trabajan en lo siguiente:

  • Encontrar formas de prevenir o retrasar la diabetes tipo 1 en personas con alto riesgo de padecer la enfermedad.
  • Detener el daño adicional a las células que producen insulina en personas a quienes se les acaba de diagnosticar la enfermedad.

Diagnóstico

Muchos análisis de sangre pueden ayudar a diagnosticar la diabetes tipo 1 en los niños. Estas pruebas también se utilizan para controlar la afección a lo largo del tiempo. Análisis habituales:

  • Examen aleatorio de glucosa en la sangre. Este suele ser el primer análisis que se realiza. Se extrae una muestra de sangre a cualquier hora del día. Si el nivel de glucosa en la sangre de tu hijo es de 200 mg/dl (11,1 mmol/l) o superior y presenta síntomas de diabetes, este resultado es un claro indicio de que padece diabetes.
  • Prueba de HbA1C, también denominada prueba de hemoglobina glucosilada. Esta prueba indica el promedio de glucosa en la sangre de tu hijo durante los últimos tres meses. Un nivel de HbA1C del 6,5 % o superior en dos pruebas diferentes indica que es probable que tu hijo tenga diabetes.
  • Examen de glucemia en ayunas. Se obtiene una muestra de sangre después de que tu hijo haya estado sin comer durante, al menos, ocho horas o toda la noche. Hacer ayuno significa no comer durante determinado tiempo. Un nivel de glucosa sanguínea en ayunas de 126 mg/dl (7,0 mmol/l) o superior indica diabetes.

Pruebas adicionales

Si estas pruebas revelan un nivel elevado de glucosa en la sangre, el profesional de atención médica de tu hijo podría realizar más análisis de sangre para confirmar el diagnóstico. Esto también permitirá determinar si se trata de diabetes tipo 1 o tipo 2. Se pueden realizar pruebas de autoanticuerpos, que suelen estar presentes en la diabetes tipo 1, pero no en la tipo 2. Es importante conocer el tipo de diabetes, ya que el tratamiento varía en función de ello.

Tratamiento

Glucómetro continuo y bomba de insulina

Un glucómetro continuo mide la glucosa en la sangre cada pocos minutos mediante un sensor diminuto que se inserta bajo la piel. La glucosa en la sangre también se conoce como azúcar. Una bomba de insulina, que se usa en el cuerpo, administra insulina a través de una pequeña sonda conectada a un catéter delgado debajo de la piel del estómago. La bomba se puede programar para administrar la cantidad correcta de insulina durante el día y a la hora de las comidas.

El tratamiento de la diabetes tipo 1 incluye muchas tareas diarias importantes:

  • Aplicarse insulina.
  • Controlar los niveles de glucosa en la sangre. Estos también se denominan niveles de glucosa sanguínea.
  • Seguir una alimentación equilibrada y saludable.
  • Hacer actividad física con regularidad.

El padre y la madre y los cuidadores son una parte importante del equipo de atención médica del niño. Colaborarás estrechamente con el equipo de tratamiento de la diabetes de tu hijo para ayudarlo a aprender a controlar la afección. El equipo puede estar conformado por un médico u otro profesional de atención médica, un educador para la diabetes certificado y un dietista diplomado. El objetivo es mantener el nivel de glucosa en la sangre de tu hijo dentro de un rango saludable. Esto ayuda a reducir el riesgo para problemas de salud graves en el futuro.

Los niveles de glucosa en la sangre recomendados para tu hijo irán cambiando con el tiempo, a medida que crezca. El equipo de atención médica te indicará cuáles son esos niveles.

Insulina

Los niños con diabetes tipo 1 necesitarán insulina a diario durante toda su vida. Existen varios tipos de insulina. Cada uno actúa a un ritmo diferente:

  • Insulina de acción rápida. Este tipo de insulina empieza a actuar en 15 minutos. Alcanza su efecto máximo en aproximadamente una hora y dura unas cuatro horas. Este tipo de insulina suele administrarse entre 15 y 20 minutos antes de las comidas. Algunos ejemplos son la insulina lispro (Humalog, Admelog), la insulina aspart (NovoLog, Fiasp) y la insulina glulisina (Apidra).
  • Insulina de acción corta. A veces llamada insulina regular, este tipo de insulina empieza a actuar en unos 30 minutos. Alcanza su máximo efecto entre 1 hora y media y 2 horas después de administrarla, y dura entre 4 y 6 horas. Un ejemplo es la insulina humana (Humulin R, Novolin R).
  • Insulina de acción intermedia. Este tipo de insulina, a la que también se llama insulina isófana humana, empieza a actuar entre 1 y 3 horas después de inyectarla. Alcanza su efecto máximo entre 6 y 8 horas después de administrarla y dura de 12 a 24 horas. Un ejemplo es la insulina isófana humana (Humulin N, Novolin N).
  • Insulina de acción prolongada y ultraprolongada. Este tipo de insulina puede actuar durante un período de entre 14 y 40 horas. Ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en la sangre tanto de día como de noche. Algunos ejemplos son la insulina glargina (Lantus, Toujeo y Basaglar, entre otros), la insulina detemir (Levemir) y la insulina degludec (Tresiba).

Cómo se administra la insulina

La insulina se puede administrar de diversas formas. La mayoría de los niños comienzan con varias inyecciones diarias de insulina de acción prolongada y de acción rápida. Las inyecciones se dan con plumas para insulina o jeringas. Una vez que el niño y la familia se sienten cómodos con el control de la diabetes, normalmente se les ofrece la opción de utilizar una bomba de insulina, por lo general, en un plazo de unos meses a un año.

  • Jeringa y aguja fina. Se parece a una inyección que podrías recibir en el consultorio de un profesional de atención médica, pero con una jeringa más pequeña y una aguja mucho más fina y corta.
  • Pluma para insulina. Este dispositivo parece un bolígrafo con una pequeña aguja. Tiene un cartucho lleno de insulina. Es fácil de transportar y de usar.
  • Bomba de insulina. Se trata de un pequeño dispositivo extracorpóreo que se programa para administrar cantidades específicas de insulina a lo largo del día y cuando comes. Una sonda conecta un reservorio de insulina con un catéter, un tubo delgado, que se inserta bajo la piel del abdomen.
  • Bomba de insulina sin sondas. También conocida como bomba parche, este dispositivo administra insulina sin sondas externas. En lugar de utilizar una sonda conectada a una bomba independiente que se lleva en el cinturón o en el bolsillo, toda la bomba está integrada en un pequeño y ligero dispositivo que se adhiere directamente a la piel. Una vez colocado el dispositivo, una aguja diminuta y flexible se introduce justo debajo de la piel para administrar insulina a lo largo del día. Este tipo de bomba puede ser una buena opción para las familias que desean evitar las inyecciones diarias y las sondas. Es especialmente popular entre los niños activos y aquellos que prefieren una opción menos visible.

Control de azúcar en sangre

Tú o tu hijo deberán revisar y registrar el nivel de glucosa en la sangre de tu hijo al menos cuatro veces al día. La glucosa en la sangre también se conoce como glucosa sanguínea. Por lo general, hay que revisar el nivel de glucosa en la sangre antes de cada comida y antes de acostarse. A veces, puede que tengas que realizar una medición en mitad de la noche. Si tu hijo no utiliza un monitor continuo de glucosa, es posible que tengas que realizar las mediciones con más frecuencia.

Las pruebas frecuentes son la única manera de asegurarse de que el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo se mantenga dentro del rango deseado.

El objetivo es mantener el nivel de glucosa sanguínea lo más cerca posible del nivel deseado para postergar o evitar las complicaciones. Por lo general, el objetivo consiste en mantener los niveles de glucosa sanguínea durante el día antes de las comidas entre 70 y 130 mg/dl (de 4,44 a 7,2 mmol/l). El valor después de las comidas no debe superar los 180 mg/dl (10 mmol/l) dos horas después de comer.

Medición continua de la glucosa

Los dispositivos de monitoreo continuo de la glucosa comprueban automáticamente los niveles de glucosa en la sangre cada pocos minutos mediante un pequeño sensor colocado bajo la piel. Los niveles de glucosa en la sangre también se denominan niveles de glucosa sanguínea. Algunos dispositivos de monitoreo continuo de la glucosa indican las lecturas de forma continua en un teléfono inteligente, un reloj inteligente o un receptor. Otros requieren escanear el sensor para obtener una lectura.

Sistema de circuito cerrado

Un sistema de circuito cerrado combina un monitor continuo de glucosa con una bomba de insulina. Ambos dispositivos se comunican entre sí para ajustar automáticamente la administración de insulina en función de los niveles de glucosa en la sangre de tu hijo. La glucosa en la sangre también se conoce como glucosa sanguínea. Esto ayuda a mantener la glucosa en la sangre más estable durante todo el día y la noche.

Es posible que escuches hablar de este sistema como sistema de administración automatizada de insulina o páncreas artificial. También puedes escuchar que lo llaman circuito cerrado híbrido, ya que aún requiere tu intervención o la de tu hijo. Tú o tu hijo deben ingresar ciertos datos, como la cantidad de hidratos de carbono que consume tu hijo, y confirmar las lecturas de glucosa.

La tecnología avanza rápidamente y, en la actualidad, se evalúan sistemas más avanzados en ensayos clínicos.

Alimentación saludable

Una alimentación adecuada es fundamental para controlar la diabetes tipo 1, pero tu hijo no necesita seguir una dieta especial ni estricta. De hecho, puede comer lo mismo que el resto de la familia. Una alimentación saludable debe incluir habitualmente alimentos ricos en nutrientes y bajos en grasas y calorías, por ejemplo:

  • Verduras.
  • Frutas
  • Proteínas magras, como el pollo, el pescado y el tofu.
  • Granos o cereales integrales, como pan integral y arroz integral.

El dietista diplomado de tu hijo puede ayudarte a elaborar un plan de comidas que se adapte a sus necesidades y preferencias alimentarias. El dietista también puede enseñarte a calcular los hidratos de carbono, lo que es importante a la hora de decidir cuánta insulina necesita tu hijo, sobre todo a la hora de las comidas. En un plan de alimentación saludable, también se pueden incluir algunos gustos ocasionales.

Actividad física

Todo el mundo necesita hacer ejercicio con regularidad, y eso incluye a los niños con diabetes tipo 1. Intenta que la actividad física regular forme parte de la rutina diaria de tu hijo. Procura que haga, al menos, 60 minutos de ejercicio cada día. Si es posible, hagan ejercicio juntos en familia.

Ten en cuenta que el ejercicio influye en los niveles de glucosa en la sangre. Este efecto puede durar varias horas o incluso toda la noche. Es posible que tengas que ajustar la alimentación o la insulina de tu hijo para mantener estable el nivel de glucosa en la sangre después de la actividad física.

Cuando tu hijo empiece una nueva actividad o deporte, comprueba su nivel de glucosa en la sangre con más frecuencia hasta que comprendas cómo responde su organismo.

Cómo afrontar los retos diarios

Los niveles de glucosa sanguínea pueden cambiar por muchas razones. Las revisiones frecuentes de la glucosa sanguínea en momentos difíciles pueden ayudar a detectar problemas y orientar el tratamiento. Habla con el equipo de atención médica para la diabetes de tu hijo sobre cómo manejar las siguientes situaciones:

  • Alimentación selectiva. Si tu hijo se administra insulina antes de una comida, pero no la termina, su nivel de glucosa en la sangre podría bajar demasiado. El equipo de atención médica de tu hijo puede ayudar a prepararte para esta situación, sobre todo en el caso de los niños pequeños.
  • Enfermedad. Cuando tu hijo está enfermo, las necesidades de insulina pueden variar. La enfermedad puede elevar el nivel de glucosa en la sangre debido a las hormonas del estrés. Sin embargo, si tu hijo come menos o vomita, es posible que necesite menos insulina. Asegúrate de que tu hijo reciba la vacuna contra la gripe cada año. Habla con el equipo de atención médica sobre la vacuna contra la neumonía y la vacuna contra la COVID-19 si tu hijo tiene 5 años o más.
  • Período de crecimiento y de pubertad. A medida que tu hijo crece, las necesidades de insulina pueden cambiar rápidamente. Las hormonas durante la pubertad, especialmente en torno a los períodos menstruales, también pueden afectar al nivel de glucosa sanguínea.
  • Hora de dormir. El nivel de glucosa en la sangre puede bajar durante la noche. Es posible que tengas que modificar los refrigerios antes de dormir o las dosis de insulina para ayudar a prevenir los niveles bajos durante la noche.
  • Cambios temporales en la rutina. La vida no siempre transcurre según lo previsto. Cuando haya cambios en los horarios, como durante las vacaciones, los días festivos o los eventos especiales, comprueba con más frecuencia el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo.

Atención médica continua

Tu hijo necesita revisiones periódicas para controlar la diabetes y mantenerse sano. Estas citas son una oportunidad para revisar los patrones de glucosa sanguínea de tu hijo, sus necesidades de insulina, sus hábitos alimenticios y su actividad física.

En cada visita, el profesional de atención médica de tu hijo comprobará su nivel de hemoglobina glucosilada A1c. Se trata de un análisis de sangre que indica el nivel promedio de glucosa sanguínea de los últimos tres meses. La Asociación Americana de la Diabetes generalmente recomienda una HbA1C del 7 % o inferior en niños y adolescentes con diabetes.

El profesional de atención médica de tu hijo también revisará periódicamente si hay otros indicadores importantes de salud, por ejemplo:

  • Presión arterial.
  • Crecimiento y desarrollo.
  • Niveles de colesterol.
  • Función tiroidea.
  • Función hepática.
  • Función renal.
  • Salud de los pies.
  • Salud de los ojos.

Estas revisiones periódicas ayudan a detectar los problemas a tiempo y garantizan que el plan de tratamiento de tu hijo siga cubriendo sus necesidades a medida que crece.

Signos de problemas

Incluso con un control cuidadoso de la diabetes, pueden surgir problemas. Algunas complicaciones de la diabetes tipo 1 pueden agravarse muy rápidamente y requieren un tratamiento inmediato. Estos son algunos de ellos:

  • Hipoglucemia, que es un nivel bajo de glucosa en la sangre.
  • Hiperglucemia, que es un nivel alto de glucosa en la sangre.
  • Cetoacidosis diabética.

Nivel bajo de glucosa en la sangre

Un nivel bajo de glucosa en la sangre significa que el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo ha descendido por debajo de su rango objetivo. Hipoglucemia es el término médico que se utiliza para referirse a un nivel bajo de glucosa en la sangre. Esto puede ocurrir si tu hijo se salta una comida, realiza más actividad física de lo habitual o se administra demasiada insulina. La hipoglucemia leve es común en personas con diabetes tipo 1. Sin embargo, si no se trata rápidamente, los síntomas pueden agravarse.

Los síntomas de un nivel bajo de glucosa sanguínea pueden incluir:

  • Temblores.
  • Hambre.
  • Sudoración.
  • Cambios en el color de la piel. La piel puede presentar un aspecto pálido, apagado o grisáceo, según el tono de piel de tu hijo.
  • Cambios en el estado de ánimo o irritabilidad.
  • Dificultad para concentrarse o confusión.
  • Mareos.
  • Pérdida de la coordinación.
  • Habla arrastrada.
  • Desmayo.
  • Convulsiones.

Qué hacer

Enseña a tu hijo a reconocer cómo se siente cuando tiene un nivel bajo de glucosa en la sangre. Es importante tratar el nivel bajo de glucosa sanguínea de inmediato. En caso de duda, comprueba el nivel de glucosa en la sangre. Si no hay manera de medir su glucosa y tu hijo presenta síntomas, trata el nivel bajo de glucosa sanguínea de inmediato. Luego, comprueba el nivel lo antes posible.

Pasos para tratar el nivel bajo de glucosa en la sangre:

  • Dale un hidrato de carbono de acción rápida. Haz que tu hijo coma o beba entre 15 y 20 gramos de un hidrato de carbono de acción rápida, como jugo de fruta, refresco regular (no dietético), pastillas de glucosa, caramelos duros u otra fuente de azúcar. Evita el chocolate y el helado, ya que no actúan tan rápido debido a su contenido en grasa.
  • Vuelve a medir. Pasados 15 minutos, comprueba de nuevo el nivel de glucosa en la sangre. Si sigue siendo bajo, vuelve a darle un carbohidrato de acción rápida y mide de nuevo al cabo de 15 minutos. Si sigue siendo bajo, repite los pasos de darle un carbohidrato de acción rápida y medir al cabo de 15 minutos hasta que el nivel se sitúe dentro del rango objetivo de tu hijo.
  • A continuación, dale un refrigerio o una comida. Una vez que el nivel de glucosa en la sangre haya vuelto al rango objetivo, dale una comida o un refrigerio saludable para ayudar a prevenir otro episodio de bajo nivel de glucosa en la sangre.

Si tu hijo se desmaya por un nivel bajo de glucosa en la sangre, es posible que necesite una inyección de glucagón, un medicamento que aumenta el nivel de glucosa sanguínea. Pregunta al equipo de atención médica de tu hijo cómo y cuándo administrárselo.

Nivel elevado de glucosa en la sangre

Un nivel elevado de glucosa en la sangre significa que el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo está por encima del rango objetivo. Esto puede deberse a varias razones, como estar enfermo, comer en exceso, consumir determinados alimentos o no administrarse la cantidad suficiente de insulina.

Síntomas de un nivel elevado de glucosa en la sangre:

  • Necesidad de orinar con frecuencia.
  • Mucha sed o boca seca.
  • Visión borrosa.
  • Sensación de cansancio.
  • Malestar estomacal.

Si crees que tu hijo tiene un nivel elevado de glucosa en la sangre, comprueba su nivel de glucosa. Si es alto, sigue el plan de control de la diabetes de tu hijo o comunícate con el profesional de atención médica que lo atiende. Un nivel elevado de glucosa en la sangre no desciende rápidamente, así que pregunta cuánto tiempo debes esperar antes de volver a medirlo.

Si el nivel de glucosa sanguínea de tu hijo es superior a 240 mg/dl (13,3 mmol/l), utiliza un kit de detección de cetonas, que puedes comprar sin receta médica, para verificar si hay cetonas en la orina o en la sangre. Si se detectan cetonas, sigue el plan de atención médica de tu hijo. Si se detectan cetonas y tu hijo se siente mal, llama inmediatamente a su profesional de atención médica. Esto puede ser un síntoma de cetoacidosis diabética.

Cetoacidosis diabética

La cetoacidosis diabética es una afección grave y peligrosa. Se produce cuando el cuerpo no tiene suficiente insulina y empieza a descomponer la grasa para obtener energía. Esto genera cetonas, que pueden acumularse en la sangre, lo que da lugar a una afección que pone en riesgo la vida.

Síntomas de la cetoacidosis diabética:

  • Sed extrema o boca muy seca.
  • Necesidad de orinar más de lo habitual.
  • Piel seca y enrojecida.
  • Náuseas, vómitos o dolor estomacal.
  • Un olor dulce y frutal en el aliento de tu hijo.
  • Confusión o dificultad para pensar con claridad.

Si crees que tu hijo podría tener cetoacidosis diabética, comprueba inmediatamente si hay cetonas mediante un análisis de orina o de sangre. Si los niveles de cetonas son altos, llama al profesional de atención médica de tu hijo de inmediato o busca atención médica de emergencia.

Estilo de vida y remedios caseros

El control de la diabetes tipo 1 requiere un esfuerzo diario, las 24 horas del día. Implica cambios importantes en las rutinas diarias. Sin embargo, un control cuidadoso de la diabetes tipo 1 ayuda a tu hijo a mantenerse sano y reduce el riesgo para complicaciones graves.

A medida que tu hijo crezca, ayúdalo a aprender a cuidarse por sí mismo. Esto incluye lo siguiente:

  • Asumir un rol más activo en el control de la diabetes.
  • Comprender que el cuidado de la diabetes es para toda la vida.
  • Aprender a comprobar el nivel de glucosa en la sangre y a administrarse insulina.
  • Elegir alimentos saludables.
  • Mantenerse activo y hacer ejercicio todos los días.
  • Establecer una buena relación con su equipo de atención médica para la diabetes.
  • Llevar una identificación médica que indique que padece diabetes.

Estos hábitos saludables ayudarán a tu hijo a mantenerse fuerte y activo durante muchos años.

La escuela y la diabetes

Trabaja en conjunto con la guardería de tu hijo, el personal de enfermería de la escuela y los maestros para que sepan cómo ayudar en el cuidado de la diabetes. Esto incluye conocer los síntomas de un nivel bajo o alto de glucosa en la sangre. Y también incluye saber cuándo hay que revisar los niveles de glucosa en la sangre y cuándo hay que administrar insulina.

Según la legislación federal, los niños con diabetes tienen derecho a recibir apoyo en las instituciones educativas, las cuales deben realizar adaptaciones razonables para ayudarlos a aprender de forma segura y a participar plenamente en las actividades.

Pregunta al profesional de atención médica de tu hijo

No esperes a la próxima cita para pedir ayuda si tienes alguna duda o preocupación. Comunícate con el profesional de atención médica de tu hijo, con un especialista certificado en atención médica y educación relacionadas con la diabetes o con un dietista diplomado. Ellos pueden ayudarte a resolver los problemas y a ajustar el plan de cuidado según sea necesario.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Controlar la diabetes de tu hijo puede resultar abrumador, y eso es normal. Algunos días transcurrirán sin problemas, y otros serán frustrantes. Nadie puede controlar la diabetes de forma perfecta todo el tiempo. Lo más importante es dar lo mejor de ti y saber que tus esfuerzos marcan una gran diferencia. Y recuerda que no tienes por qué hacerlo solo. El equipo de atención médica para la diabetes de tu hijo está aquí para ayudarte.

Las emociones de tu hijo

La diabetes no solo afecta al cuerpo, sino que también puede afectar las emociones.

  • Cuando el nivel de glucosa en la sangre es demasiado alto o demasiado bajo, puede causar cambios en el estado de ánimo o irritabilidad.
  • Los niños pueden sentirse diferentes de sus compañeros porque tienen que revisar su nivel de glucosa en la sangre y administrarse insulina.
  • Relacionarse con otros niños que tienen diabetes puede ayudar a tu hijo a sentirse menos solo y más seguro de sí mismo. Pregunta al equipo de atención médica de tu hijo acerca de reuniones locales o campamentos para personas con diabetes en tu zona.

Salud mental y conductas de riesgo

Los niños y adolescentes con diabetes son más propensos a presentar ansiedad, depresión y agotamiento o frustración relacionados con la diabetes. Por eso, algunos especialistas en diabetes suelen trabajar con un profesional de la salud mental, como un trabajador social o un psicólogo, que pueda apoyar emocionalmente a tu hijo.

Presta atención a los signos que puedan indicar problemas de salud mental, sobre todo en los adolescentes, como sentirse triste la mayor parte del tiempo. También presta atención a los cambios en los hábitos de sueño, el apetito, las relaciones con los amigos y el rendimiento en los estudios. Si observas signos que te preocupan, habla con el equipo de atención médica de tu hijo sobre la posibilidad de realizar exámenes de detección de la depresión u otros problemas.

La rebeldía también puede ser un problema, especialmente en el caso de los adolescentes. Un niño que cumplió correctamente con el plan de tratamiento de la diabetes durante la niñez, puede rebelarse en la adolescencia e ignorar sus cuidados.

Además, ten en cuenta que el consumo de alcohol, drogas o tabaco puede implicar un mayor riesgo para los jóvenes con diabetes que en el caso de aquellos que no padecen esta afección. Habla abiertamente con tu hijo o adolescente sobre estos peligros y ofrécele tu apoyo en esta etapa de su vida.

Grupos de apoyo y asesoramiento

Puede ser útil hablar con otras personas que entiendan por lo que estás pasando. Los grupos de apoyo, tanto para niños como para padres y madres, pueden proporcionar conexión, aliento y consejos prácticos.

  • Los grupos de apoyo para niños ayudan a los pequeños a sentirse comprendidos y menos solos.
  • Los grupos de apoyo para padres y madres ofrecen a los cuidadores un espacio en el que compartir sus preocupaciones y aprender de los demás.
  • Hablar con un consejero o un terapeuta también puede ayudarlos a ti o a tu hijo a afrontar el impacto emocional de la diabetes.

Pide recomendaciones al equipo de atención médica de tu hijo o busca apoyo en estas páginas web:

  • Asociación Americana de la Diabetes (ADA, por sus siglas en inglés). Ofrece recursos y apoyo a niños y adolescentes con diabetes.
  • Juvenile Diabetes Research Foundation (Fundación para la Investigación de la Diabetes Juvenil). Ofrece apoyo, educación y programas comunitarios.

Mirar hacia delante

Es normal preocuparse por los efectos de la diabetes a largo plazo. Pero cuando tú y tu hijo trabajan conjuntamente con el equipo de atención médica para la diabetes de tu hijo y siguen un plan de tratamiento, lo preparas para llevar una vida plena, sana y activa. Así lo ayudas a adquirir habilidades y hábitos que lo ayudarán ahora y en el futuro.

Preparación antes de la cita

Probablemente, será el profesional de atención médica habitual de tu hijo quien le diagnostique la diabetes tipo 1. Es posible que tu hijo tenga que permanecer en el hospital para controlar el nivel de glucosa sanguínea si es muy alto.

Tras el diagnóstico, lo más probable es que tu hijo sea atendido por un endocrinólogo pediátrico, que es un médico especializado en el cuidado de la diabetes en niños. El equipo de atención médica para la diabetes de tu hijo también suele incluir a un especialista certificado en educación y cuidado de la diabetes, un dietista diplomado y un trabajador social. Estos expertos los ayudarán a ti y a tu hijo a aprender a controlar la diabetes y a adaptarse a sus nuevas rutinas.

Qué puedes hacer

Antes de la cita médica, haz lo siguiente:

  • Haz una lista de todas las inquietudes que tengas sobre la salud de tu hijo y el cuidado de la diabetes.
  • Pídele a un familiar o amigo que te acompañe. El control de la diabetes implica mucha información. Contar con alguien que te acompañe puede ser de gran ayuda para recordar todo.
  • Prepara una lista de preguntas para hacerle al profesional de atención médica de tu hijo. Pide que te remitan a un especialista certificado en cuidado y educación para la diabetes y a un dietista diplomado. Estos profesionales pueden ofrecerte más apoyo y ayudarte a elaborar un plan de cuidados médicos que se adapte a las necesidades de tu familia.

Temas que quizá te interese tratar:

  • Cómo y cuándo revisar el nivel de glucosa en la sangre de tu hijo.
  • El uso de un monitor continuo de glucosa.
  • Los tipos de insulina, cuánto administrar y cuándo.
  • Cómo administrar la insulina, ya sea con una jeringa, una pluma o una bomba.
  • Cómo tratar un nivel bajo de glucosa en la sangre.
  • Cómo controlar un nivel alto de glucosa en la sangre.
  • Cómo medir los niveles de cetonas y qué hacer si son altos.
  • Alimentación saludable y cómo afectan los distintos alimentos a la glucosa sanguínea.
  • Cómo contar los hidratos de carbono.
  • Cómo ajustar la insulina o la alimentación en función del ejercicio físico.
  • Cómo controlar la diabetes en el colegio, la guardería, las pijamadas, las vacaciones y en caso de enfermedad.
  • Con qué frecuencia acudir a los profesionales de atención médica.

Qué esperar del médico

El profesional de atención médica de tu hijo te hará una serie de preguntas para comprender mejor tus necesidades. Se podrían incluir las siguientes preguntas:

  • ¿Qué nivel de comodidad sientes en cuanto al control de la diabetes de tu hijo?
  • ¿Con qué frecuencia tu hijo tiene episodios de bajo nivel de glucosa sanguínea?
  • ¿Qué come normalmente tu hijo durante el día?
  • ¿Con qué frecuencia tu hijo hace actividad física?
Last Updated: June 18th, 2026