Fiebre del valle
Por el personal de Mayo Clinic
Descripción general
La fiebre del valle es una infección micótica. Los organismos coccidioides son la causa. Esta fiebre, que también se conoce como fiebre del valle de San Joaquín, puede ocasionar síntomas como fiebre, tos y cansancio.
Dos especies de hongos coccidioides causan la fiebre del valle. Estos hongos se encuentran, por lo general, en zonas específicas. Todo aquello que remueve el suelo, como la agricultura, la construcción y el viento, puede dispersar las esporas de los hongos en el aire.
Cuando esto ocurre, las personas pueden respirar los hongos y llevarlos a sus pulmones. Los hongos pueden causar la fiebre del valle, que también se conoce como coccidioidomicosis aguda. La fiebre del valle puede ser leve y mejorar sin tratamiento. Es posible que las personas que tienen fiebre del valle grave necesiten medicamentos antimicóticos.
Síntomas
Los síntomas de coccidioidomicosis dependen de la forma de la infección. La fiebre del valle es la etapa inicial, o aguda, de la infección por coccidioidomicosis. Esta enfermedad aguda puede volverse más grave. La enfermedad más grave implica la coccidioidomicosis a largo plazo, o crónica, y la coccidioidomicosis que se disemina, o coccidioidomicosis diseminada.
Coccidioidomicosis aguda o fiebre del valle
La forma inicial, o aguda, de la coccidioidomicosis suele tener pocos síntomas o ninguno. Los síntomas pueden comenzar de 1 a 3 semanas después del contacto con el hongo.
Estos suelen ser similares a los de la gripe. Los síntomas pueden ser de leves a graves, como los siguientes:
- Fiebre.
- Tos.
- Cansancio.
- Falta de aire.
- Dolor en el pecho al inhalar.
- Sudoraciones nocturnas.
- Dolor de cabeza.
- Dolor articular, sobre todo, en los tobillos, las rodillas y las muñecas.
- Erupción.
Para quienes presentan síntomas, en especial, síntomas graves, el curso de la enfermedad varía de una persona a otra. Puede llevar meses recuperarse por completo. El cansancio y los dolores articulares pueden durar aún más.
La radiografía de pecho muchas veces no muestra un patrón típico y es similar a la de una neumonía.
Coccidioidomicosis persistente o crónica
Si la infección por coccidioidomicosis inicial no desaparece por completo, es posible que se convierta en una forma persistente de neumonía. Esta complicación es más frecuente en las personas que tienen sistemas inmunitarios debilitados.
Entre los síntomas, se encuentran los siguientes:
- Fiebre baja.
- Pérdida de peso.
- Tos. La tos puede ocasionar mucosidad con sangre.
- Dolor en el pecho.
- Zonas de infección, conocidas como nódulos, cavitaciones o formación de cicatrices en los pulmones.
Coccidioidomicosis diseminada
Esta forma, que es la más grave de la afección, no es frecuente. Sucede cuando la infección se disemina desde los pulmones hacia otras partes del cuerpo. La mayoría de las veces se disemina hacia la piel, los huesos, el hígado, el cerebro, el corazón y las meninges, que son las membranas que protegen el cerebro y la médula espinal.
Los síntomas de la enfermedad diseminada dependen de las partes del cuerpo que se vean afectadas. Estos pueden ser los siguientes:
- Nódulos y llagas en la piel que son más graves que la erupción que a veces aparece con la forma inicial de la infección.
- Llagas dolorosas en la espina dorsal, las piernas, las rodillas y otros huesos.
- Dolor e hinchazón en las articulaciones, sobre todo, en las rodillas o los tobillos.
- Infección de las membranas y el líquido que rodean el cerebro y la médula espinal, que se conoce como meningitis.
Cuándo consultar a un médico
Busque atención médica si tiene síntomas de fiebre del valle, es mayor de 60 años, tiene el sistema inmunitario debilitado, cursa un embarazo o tiene ascendencia filipina o africana. (5p3) Buscar atención médica es de suma importancia en los siguientes casos:
- Vive en una zona donde esta enfermedad es frecuente o ha viajado recientemente a una.
- Presenta síntomas que no mejoran.
Debe informar al profesional de atención médica si ha viajado a un lugar donde la fiebre del valle es frecuente.
Causas
Inhalar esporas de determinados hongos ocasiona fiebre del valle. Los hongos que causan la fiebre del valle son el Coccidioides immitis y el Coccidioides posadasii. Se encuentran en el suelo en regiones de Arizona, California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y Washington. Los hongos también se encuentran en el norte de México, América Central y América del Sur.
El viento traslada las pequeñas esporas. Una vez se encuentran dentro de los pulmones, las esporas crecen y se convierten en la principal forma del hongo en el cuerpo.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de la fiebre del valle son los siguientes:
- Vivir en una zona donde los hongos son frecuentes. Cualquier persona que respire las esporas que causan la fiebre del valle está en riesgo de contraer la infección. Las personas que viven en zonas donde los hongos son frecuentes y pasan tiempo al aire libre tienen más riesgo. Además, las personas con trabajos que las exponen al polvo en zonas donde estos hongos son frecuentes tienen un riesgo máximo. Esos trabajos son las obras viales y de construcción, la agricultura y la ganadería. Los arqueólogos, que son personas que estudian el pasado a través de la excavación de reliquias, y quienes se capacitan para ser parte de las fuerzas armadas también tienen un riesgo más alto.
- Ser de ciertas razas. Los expertos no conocen el motivo, pero las personas cuyas familias proceden de Filipinas y África tienen más probabilidades de adquirir infecciones fúngicas graves debido a esta afección.
- Cursar un embarazo. Las personas embarazadas tienen más probabilidades de que la infección sea grave si se contagian durante el tercer trimestre o justo después del nacimiento del bebé.
- Tener un sistema inmunitario debilitado. Algunas personas con el sistema inmunitario debilitado tienen más riesgo de sufrir complicaciones graves. Entre ellas, se encuentran las personas con SIDA y las que reciben tratamiento con esteroides o medicamentos para impedir el rechazo de órganos procedentes de donantes. Las personas que toman determinados medicamentos para afecciones en las que el sistema inmunitario ataca el organismo presentan un riesgo más alto de infección. Estas se denominan afecciones autoinmunes. Algunas de ellas son la artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn.
- Tener diabetes. Las personas con diabetes pueden tener un riesgo más alto para determinadas infecciones pulmonares.
- Ser adulto mayor. Los adultos mayores tienen más probabilidades de contraer la fiebre del valle. Esto puede deberse a que sus sistemas inmunitarios se debilitan con la edad o a que tienen otras enfermedades.
Complicaciones
Algunas de las complicaciones de la coccidioidomicosis son las siguientes:
- Neumonía grave. La mayoría de las personas con neumonía relacionada con la coccidioidomicosis mejoran sin complicaciones. Otras, como las personas cuyas familias son de Filipinas o África y aquellas con el sistema inmunitario debilitado, pueden enfermar gravemente.
- Ruptura de las cavitaciones pulmonares. Un porcentaje reducido de personas presenta cavitaciones, que son nódulos de pared fina, en los pulmones. Muchos nódulos y cavitaciones desaparecen sin causar problemas. Sin embargo, algunas cavitaciones pueden romperse. Esto causa dolor en el pecho y problemas para respirar. El tratamiento de la ruptura del nódulo pulmonar implica la colocación de una sonda en el espacio alrededor de los pulmones para eliminar el aire o una cirugía para reparar el daño.
- Enfermedades diseminadas. Esta es la complicación más grave de la coccidioidomicosis. No es frecuente. Si el hongo se disemina por el cuerpo, puede causar problemas de salud graves. Entre ellos, se encuentran las llagas en la piel, el dolor articular, la hinchazón y la irritación, que se conoce como inflamación. También puede ocasionar meningitis, una infección de las membranas y el líquido que rodean el cerebro y la médula espinal. La meningitis puede ser mortal si no se trata.
Prevención
No existen vacunas para prevenir la fiebre del valle.
Si vive en zonas donde la fiebre del valle es frecuente o las visita, tome medidas para prevenir la infección. Durante la estación seca que se produce después de una época de lluvia, la probabilidad de infección es más alta.
Pruebe con estos consejos:
- Use una mascarilla.
- Evite lugares muy polvorientos, como las obras de construcción.
- Permanezca adentro durante las tormentas de polvo.
- Humedezca la tierra antes de cavar en ella. Evite la tierra si tiene más riesgo de infección.
- Mantenga las puertas y ventanas bien cerradas.
- Limpie las heridas de la piel con agua y jabón.
Diagnóstico
Para diagnosticar la fiebre del valle, el profesional de atención médica observa sus antecedentes médicos y síntomas. La fiebre del valle no es fácil de diagnosticar en función de los síntomas, ya que suelen ser leves y similares a los de otras enfermedades. Aunque se someta a una radiografía del pecho, la fiebre del valle puede parecerse a otras infecciones pulmonares como la neumonía.
Para diagnosticar la fiebre del valle, es posible que los profesionales de atención médica soliciten una o más de las siguientes pruebas:
- Frotis o cultivo de esputo. En estas pruebas, se analiza una muestra de esputo, que es la materia que despide cuando tose, para determinar la presencia de organismos coccidioides.
- Análisis de sangre. En los análisis de sangre, pueden aparecer anticuerpos contra el hongo que causa la fiebre del valle.
Hay otras pruebas, como las siguientes:
- Estudios por imágenes. Para detectar neumonía por fiebre del valle, es posible que se le realicen estudios por imágenes, como tomografía computarizada, resonancia magnética o radiografía de tórax.
- Biopsia quirúrgica. Un profesional de atención médica extrae una muestra de tejido pulmonar para estudiarla bajo un microscopio.
- Prueba cutánea. En esta prueba, puede aparecer que usted tuvo fiebre del valle en el pasado y no puede volver a tenerla. Esto quiere decir que tiene inmunidad.
Tratamiento
La fiebre del valle suele curarse por sí sola. Algunas personas necesitan medicamentos.
Medicamentos antimicóticos
Un profesional de atención médica puede recetar medicamentos antimicóticos. Estos medicamentos pueden tratar los síntomas que no mejoran, duran mucho tiempo o empeoran. También puede tomar estos medicamentos si presenta un riesgo más alto de tener complicaciones o una infección que dura mucho tiempo, denominada crónica, o que se extiende, que se conoce como diseminada.
Con el medicamento antimicótico fluconazol (Diflucan), se suelen tratar todas las formas de coccidioidomicosis, salvo las más graves. Otro tratamiento es el itraconazol (Sporanox, Tolsura).
Los medicamentos antimicóticos pueden tener efectos secundarios graves. Los efectos secundarios tienden a desaparecer cuando deja de tomar el medicamento. Los efectos secundarios del fluconazol y el itraconazol pueden ser malestar estomacal, vómitos y heces acuosas. Además, los efectos secundarios del fluconazol pueden ser caída del cabello, piel seca, boca seca y labios agrietados.
Los medicamentos antimicóticos que suelen administrarse en forma de pastilla pueden servir para tratar infecciones más graves. Entre ellos, se encuentran la anfotericina B (Abelcet, Ambisome), el voriconazol (Vfend), el posaconazol (Noxafil) y el isavuconazonio (Cresemba).
Para muchas personas, tener fiebre del valle una vez significa que no pueden volver a contagiarse. Sin embargo, en el caso de las personas que tienen el sistema inmunitario debilitado, la infección puede reaparecer. Aunque no reciba tratamiento, el profesional de atención médica puede observar si presenta complicaciones o recaídas durante al menos un año.
Preparación para la cita médica
Consulte al profesional de atención médica si presenta síntomas de la fiebre del valle y se encuentra en una zona donde esta afección es frecuente o acaba de volver de una.
A continuación, encontrará información que le ayudará a prepararse para la cita médica.
Qué puede hacer
Cuando programe la cita médica, pregunte si hay algo que deba hacer antes de ir.
Prepare una lista de lo siguiente:
- Los síntomas y cuándo comenzaron.
- Cuándo fue su viaje reciente y a dónde.
- Información médica crucial, como las otras afecciones que tenga y los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tome, junto con las dosis.
- Preguntas para hacer al profesional de atención médica.
Estas son algunas preguntas que puede hacer sobre la fiebre del valle:
- ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
- ¿Qué pruebas necesito?
- ¿Qué tratamiento me recomienda, en caso de haber?
- Tengo otras enfermedades. ¿Cómo puedo controlarlas de manera conjunta?
- ¿Hay riesgos de que esta afección cause complicaciones a largo plazo?
Qué esperar del médico
Es posible que el profesional de atención médica le haga preguntas como las siguientes:
- ¿Sus síntomas empeoraron con el tiempo?
- ¿Su trabajo o lo que hace para divertirse implica pasar tiempo en entornos polvorientos al aire libre?
- ¿Está cursando un embarazo?
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