Intolerancia a la lactosa
Por el personal de Mayo Clinic
Descripción general
La intolerancia a la lactosa es una afección que dificulta la digestión del azúcar presente en la leche y los productos lácteos, denominada lactosa. Las personas con intolerancia a la lactosa suelen sufrir diarrea, distensión del estómago después de comer o beber alimentos que contienen lactosa. Por lo general, esta afección no causa grandes problemas, pero los síntomas pueden causar molestias.
Por lo general, la intolerancia a la lactosa se debe a la escasez de una enzima que se produce en el intestino delgado llamada lactasa. Una persona puede tener niveles bajos de lactasa y aun así ser capaz de digerir productos lácteos. Pero si los niveles son demasiado bajos, una persona puede desarrollar intolerancia a la lactosa.
La mayoría de las personas que tienen intolerancia a la lactosa pueden vivir con esta afección sin tener que renunciar a todos los productos lácteos.
Síntomas
Los síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen aparecer a las pocas horas de haber ingerido alimentos o bebidas que contienen lactosa. Los síntomas comunes incluyen lo siguiente:
- Diarrea.
- Náuseas y, a veces, vómitos.
- Calambres estomacales.
- Distensión del estómago.
- Gases.
Cuándo consultar a un médico
Programe una cita con el profesional de atención médica si suele tener síntomas de intolerancia a la lactosa después de consumir productos lácteos, en especial, si le preocupa no recibir el calcio suficiente.
Causas
La intolerancia a la lactosa suele producirse cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de la enzima lactasa. La lactasa es necesaria para digerir el azúcar de la leche, llamada lactosa.
Por lo general, la lactasa convierte el azúcar de la leche en dos azúcares simples, glucosa y galactosa. Estos se absorben al torrente sanguíneo a través de la mucosa intestinal.
Pero si su cuerpo no produce suficiente lactasa, la lactosa de los alimentos llega al colon en lugar de ser procesada y absorbida por la mucosa intestinal. En el colon, las bacterias interactúan con la lactosa no digerida, lo que causa la presencia de síntomas de intolerancia a la lactosa.
Existen tres tipos de intolerancia a la lactosa. Hay diferentes factores que causan la deficiencia de lactasa subyacente en cada tipo.
Intolerancia a la lactosa primaria
Las personas que desarrollan intolerancia a la lactosa primaria, el tipo más frecuente, producen suficiente lactasa al nacer. Los bebés, que reciben toda su nutrición de la leche, necesitan lactasa.
A medida que los niños reemplazan la leche por otros alimentos, la producción de lactasa normalmente disminuye. Sin embargo, suele mantenerse lo suficientemente alta como para digerir la cantidad de productos lácteos presentes en una dieta típica de adultos. En la intolerancia a la lactosa primaria, la producción de lactasa disminuye drásticamente en la edad adulta, lo que hace que los productos lácteos resulten difíciles de digerir.
La intolerancia a la lactosa primaria también se conoce como lactasa no persistente.
Intolerancia a la lactosa secundaria
Esta forma de intolerancia a la lactosa ocurre cuando el intestino delgado disminuye la producción de lactasa después de una enfermedad, de una lesión o de una cirugía que afecte a dicho órgano. Las enfermedades relacionadas con la intolerancia a la lactosa secundaria son la infección intestinal, la enfermedad celíaca, la proliferación bacteriana y la enfermedad de Crohn.
El tratamiento de la afección subyacente podría restaurar los niveles de lactasa y mejorar los síntomas, aunque puede llevar tiempo.
Intolerancia a la lactosa congénita o del desarrollo
Con poca frecuencia, los bebés pueden nacer con intolerancia a la lactosa causada por la falta de lactasa. Esta afección se transmite de una generación a otra en un patrón de herencia llamado autosómico recesivo. Esto significa que tanto la madre como el padre deben transmitir la variante del gen para que un niño padezca esta afección. Los bebés prematuros también pueden tener intolerancia a la lactosa debido a un nivel insuficiente de lactasa.
Factores de riesgo
Los siguientes factores pueden hacer que alguien sea más propenso a tener intolerancia a la lactosa:
- Edad avanzada. La intolerancia a la lactosa suele aparecer en la edad adulta. Esta afección es poco frecuente en bebés y en niños pequeños.
- Origen étnico. La intolerancia a la lactosa es más común en personas de origen africano, asiático, hispano o nativo americano.
- Nacimiento prematuro. Los bebés prematuros pueden tener niveles reducidos de lactasa debido a que el intestino delgado no genera células productoras de lactasa hasta fines del tercer trimestre.
- Enfermedades que afectan el intestino delgado. Algunos de los problemas del intestino delgado que pueden causar intolerancia a la lactosa son el crecimiento bacteriano excesivo, la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn.
- Determinados tratamientos contra el cáncer. Si ha recibido radioterapia contra el cáncer de estómago o presenta complicaciones intestinales a partir de la quimioterapia, tiene mayor riesgo de presentar intolerancia a la lactosa.
Diagnóstico
El profesional de atención médica podría sospechar una intolerancia a la lactosa basándose en los síntomas y en la respuesta a la reducción de la cantidad de alimentos lácteos en la dieta.
El diagnóstico puede confirmarse mediante un estudio de hidrógeno en el aliento. Este estudio consiste en beber un líquido que contiene altos niveles de lactosa. Luego, se mide la cantidad de hidrógeno que hay en su aliento en intervalos regulares. Exhalar demasiado hidrógeno significa que no digiere ni absorbe la lactosa completamente.
Tratamiento
En las personas con intolerancia a la lactosa causada por una afección subyacente, el tratamiento de la afección puede restaurar la capacidad del cuerpo para digerir la lactosa, aunque ese proceso puede llevar meses. Para otras causas, puede evitar las molestias de la intolerancia a la lactosa si sigue una dieta baja en lactosa.
Para reducir la cantidad de lactosa en su dieta:
- Limite el consumo de leche y otros productos lácteos.
- Incluya pequeñas porciones de productos lácteos en sus comidas regulares.
- Coma helado y beba leche con bajo contenido de lactosa.
- Agregue una enzima de lactasa líquida o en polvo a la leche para descomponer la lactosa.
Medicina alternativa
Probióticos
Los probióticos son organismos vivos que se encuentran en el intestino y ayudan a mantener el aparato digestivo saludable. Los probióticos también están disponibles como cultivos activos o “vivos” en algunos yogures y como suplementos en forma de cápsulas.
Se los suele usar para las afecciones gastrointestinales, como la diarrea y el síndrome del colon irritable. También podrían ayudar a su cuerpo a digerir la lactosa. Generalmente, los probióticos se consideran seguros y es posible que valga la pena probarlos si otros métodos no funcionan.
Autocuidado
Mediante algunos procesos de ensayo y error, podría ser capaz de predecir la respuesta del cuerpo a los alimentos que contienen lactosa y calcular cuánto puede comer o beber sin sentir molestias. Son pocas las personas que tienen una intolerancia tan grave a la lactosa que se ven obligadas a eliminar todos los productos lácteos y a tener cuidado con los alimentos o medicamentos sin lácteos que contienen lactosa.
Mantenga una buena alimentación
Reducir el consumo de lácteos no significa que no pueda obtener el calcio suficiente. El calcio se encuentra en muchos otros alimentos, tales como los siguientes:
- Brócoli y verduras de hoja verde.
- Productos fortificados con calcio, como cereales y jugos.
- Salmón o sardinas enlatados.
- Sustitutos de la leche, como leche de soja y de arroz.
- Naranjas.
- Almendras, nueces del Brasil (nuez amazónica, castaña de monte) y frijoles (alubias, porotos) secos.
Asimismo, asegúrese de obtener suficiente vitamina D, que la puede encontrar en la leche fortificada. Los huevos, el hígado y el yogurt también contienen vitamina D, y cuando toma sol su cuerpo genera vitamina D.
Sin embargo, muchas personas adultas que consumen productos lácteos sin restricciones no obtienen suficiente vitamina D. Consulte con el profesional de atención médica sobre el consumo de vitamina D y de suplementos de calcio para asegurarse de que toma suficiente vitamina D.
Reduzca el consumo de productos lácteos
La mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa pueden disfrutar de algunos productos lácteos sin presentar síntomas. Es posible que tolere los productos lácteos bajos en grasa, como la leche descremada, mejor que los productos de leche entera. También es posible que aumente la tolerancia a los productos lácteos introduciéndolos progresivamente en su dieta.
Estas son algunas maneras de cambiar su dieta para reducir los síntomas de la intolerancia a la lactosa:
- Elija porciones más pequeñas de lácteos. Beba pequeñas porciones de leche de a sorbos, hasta 4 onzas (118 mililitros) por vez. Cuanto más pequeña sea la porción, menos probabilidades habrá de que cause problemas gastrointestinales.
- Reserve la leche para las comidas. Beba leche junto con otros alimentos. Esto desacelera el proceso digestivo y puede reducir los síntomas de la intolerancia a la lactosa.
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Pruebe consumir varios productos lácteos diferentes. No todos los productos lácteos tienen la misma cantidad de lactosa. Por ejemplo, los quesos duros, como el queso suizo o el cheddar, tienen pequeñas cantidades de lactosa y no suelen causar síntomas.
El helado y la leche contienen la mayor cantidad de lactosa, pero el alto contenido en grasa del helado podría permitir que lo coma sin síntomas. Es posible que tolere los productos lácteos cultivados, como el yogurt, porque las bacterias que se usan en el proceso de cultivo producen naturalmente la enzima que descompone la lactosa.
- Compre productos con contenido reducido en lactosa o sin lactosa. Puede encontrar estos productos en la mayoría de los supermercados en la sección de productos lácteos.
- Tome tabletas o gotas de enzima lactasa. Los comprimidos o gotas de venta sin receta médica que contienen la enzima lactasa (Lactaid, otros) pueden ayudar a digerir los productos lácteos. Puede tomar los comprimidos antes de una comida o un refrigerio. O puede agregar las gotas a un cartón de leche. Estos productos no ayudan a todas las personas que tienen intolerancia a la lactosa.
Preparación para la cita médica
Si tiene síntomas que sugieren que puede tener intolerancia a la lactosa, comience por visitar a su equipo de atención médica. A continuación, encontrará información útil para prepararse.
Lo que puede hacer
Cuando programe la cita, asegúrese de preguntar si hay algo que debe hacer con anticipación, como por ejemplo, restringir su dieta.
Prepare una lista de lo siguiente:
- Sus síntomas, lo que incluye aquellos que quizás no parezcan estar relacionados con la razón por la cual programó la cita, y cuándo comenzaron.
- Todos los medicamentos, las vitaminas u otros suplementos que tome y las dosis.
- Preguntas para hacer al profesional de atención médica.
Las preguntas para hacer al profesional de atención médica sobre la intolerancia a la lactosa pueden incluir las siguientes:
- ¿Existen otras causas posibles de mis síntomas además de la intolerancia a la lactosa?
- ¿Qué pruebas deben hacerme?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Debo dejar de consumir todos los productos lácteos?
- ¿Cómo puedo asegurarme de que obtengo el calcio suficiente con mi dieta?
- ¿Debería consultar a un dietista?
- Tengo otras enfermedades. ¿Cómo puedo controlar estas afecciones de manera conjunta?
- ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
Lo que puede hacer mientras tanto
Lleve un registro de las porciones diarias que consume de diferentes alimentos lácteos (como leche, helado, yogur y queso cottage); incluya el momento en el que los consume y con qué los come. Asimismo, hágale saber al equipo de atención médica qué alimentos lácteos, y en qué cantidades, le generan síntomas. Esta información puede ayudar a hacer un diagnóstico.
Si cree que puede tener intolerancia a la lactosa, intente reducir la cantidad de productos lácteos de su dieta por unos días para ver si los síntomas disminuyen. Informe al profesional de atención médica si mejoraron los síntomas durante los días que no consumió productos lácteos.
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