Leucodistrofia metacromática
Por el personal de Mayo Clinic
Descripción general
La leucodistrofia metacromática es un trastorno hereditario, o genético, poco frecuente que hace que se acumulen sustancias grasas, llamadas lípidos, en las células, en particular en el cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos. La causa de esta acumulación es la deficiencia de una enzima que ayuda a descomponer lípidos llamados sulfatos. El cerebro y el sistema nervioso pierden progresivamente su función porque se daña la sustancia que cubre y protege las células nerviosas, es decir, la mielina.
Hay tres formas de leucodistrofia metacromática, que afectan diferentes rangos de edad: la forma infantil tardía, la forma juvenil y la forma adulta. Los signos y síntomas pueden variar. La forma infantil es la más frecuente y progresa más rápido que las otras formas.
Aún no hay cura para la leucodistrofia metacromática. Según la forma y la edad de aparición, la identificación y el tratamiento tempranos pueden ayudar a controlar algunos signos y síntomas, y retrasar la progresión del trastorno.
Síntomas
El daño a la mielina protectora que recubre los nervios causa un empeoramiento progresivo de las funciones del cerebro y del sistema nervioso, que incluyen las siguientes:
- Pérdida de la capacidad de detectar sensaciones, como el tacto, el dolor, el calor y el sonido
- Pérdida de habilidades intelectuales, de pensamiento y de memoria
- Pérdida de habilidades motoras, como caminar, moverse, hablar y tragar
- Entumecimiento y rigidez de los músculos, funcionalidad muscular deficiente y parálisis
- Pérdida de la funcionalidad de la vejiga y el intestino
- Problemas de la vesícula
- Ceguera
- Pérdida auditiva
- Convulsiones
- Problemas emocionales y de comportamiento, como emociones inestables y abuso de sustancias adictivas
Cada forma de leucodistrofia metacromática se produce a una edad diferente, y puede tener diferentes signos y síntomas iniciales y tasas de progresión:
- Forma infantil tardía. Esta es la forma más común de leucodistrofia metacromática, que comienza a alrededor de los 2 años de edad o menos. Se produce rápidamente una pérdida progresiva del habla y la funcionalidad muscular. Los niños con esta forma de la enfermedad no suelen sobrevivir más allá de la infancia.
- Forma juvenil. Esta es la segunda forma más común y comienza en los niños de entre 3 y 16 años de edad. Los primeros signos son problemas cognitivos y de comportamiento, y una dificultad cada vez mayor en la escuela. Se puede producir una pérdida de la capacidad de caminar. Aunque la forma juvenil no progresa tan rápido como la forma infantil tardía, la supervivencia es generalmente de menos de 20 años después del inicio de los síntomas.
- Forma adulta. Esta forma es menos frecuente y, por lo general, comienza después de los 16 años. Los signos progresan lentamente y pueden comenzar con problemas psiquiátricos y de comportamiento, abuso de drogas y alcohol, y problemas en la escuela y el trabajo. Pueden aparecer síntomas psicóticos, como ideas delirantes y alucinaciones. El curso de esta forma varía, con períodos de síntomas estables y períodos de deterioro rápido en el desempeño. Los adultos pueden sobrevivir durante varias décadas después de los síntomas iniciales.
Cuándo consultar a un médico
Hable con el médico si observa alguno de los signos mencionados anteriormente o si le preocupan sus propios signos o síntomas.
Causas
La leucodistrofia metacromática es un trastorno heredado causado por un gen anómalo, es decir, mutado. La afección se hereda en un patrón autosómico recesivo. El gen recesivo anómalo está ubicado en uno de los cromosomas no sexuales, que son los autosomas. Para heredar un trastorno autosómico recesivo, ambos progenitores deben ser portadores, pero no suelen mostrar signos de la afección. El niño afectado hereda dos copias del gen anómalo, una de cada progenitor.
La causa más común de la leucodistrofia metacromática es una mutación en el gen ARSA. Esta mutación produce una falta de la enzima que descompone los lípidos llamados sulfátidos que se acumulan en la mielina.
En contadas ocasiones, la leucodistrofia metacromática es causada por una deficiencia en otro tipo de proteína, la proteína activadora, que descompone los sulfátidos. La causa es una mutación en el gen PSAP.
La acumulación de sulfátidos es tóxica y destruye las células productoras de mielina, también llamadas sustancia blanca, que protegen los nervios. Esto produce daños en la función de las células nerviosas del cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos.
Diagnóstico
El médico hará un examen físico, que incluirá un examen neurológico, y revisará los síntomas y antecedentes médicos para verificar si hay signos de leucodistrofia metacromática.
También es probable que pida pruebas para diagnosticar el trastorno. Estas pruebas además ayudan a determinar la gravedad del trastorno.
- Análisis de laboratorio. Con los análisis de sangre, se busca una deficiencia de enzimas que causa la leucodistrofia metacromática. Es posible que le hagan análisis de orina para comprobar el nivel de sulfátidos.
- Pruebas genéticas. El médico puede hacer pruebas genéticas para detectar mutaciones en el gen asociado con la leucodistrofia metacromática. También puede recomendar que se hagan pruebas a los miembros de la familia, en particular a las personas embarazadas (pruebas prenatales), para detectar mutaciones en el gen.
- Estudio de conducción nerviosa. Esta prueba mide los impulsos nerviosos eléctricos y la funcionalidad de los músculos y los nervios al pasar una ligera corriente a través de electrodos en la piel. El médico puede utilizarla para buscar daños en los nervios, lo que se conoce como neuropatía periférica, que es común en personas con leucodistrofia metacromática.
- Resonancia magnética. Esta prueba utiliza imanes potentes y ondas de radio para producir imágenes detalladas del cerebro. Con estas imágenes, se puede identificar un patrón rayado característico, o atigrado, de sustancia blanca anormal, conocida como leucodistrofia, en el cerebro.
- Pruebas psicológicas y cognitivas. El médico puede evaluar las capacidades psicológicas y cognitivas (de pensamiento), además del comportamiento. Estas pruebas pueden ayudar a determinar cómo la afección influye en la funcionalidad cerebral. Los problemas psiquiátricos y de comportamiento pueden ser los primeros signos de leucodistrofia metacromática en jóvenes y adultos.
Tratamiento
La leucodistrofia metacromática no se puede curar todavía, pero los ensayos clínicos son prometedores para el tratamiento futuro. El tratamiento actual tiene como objetivo evitar el daño nervioso, retardar la evolución del trastorno, prevenir complicaciones y proporcionar atención médica complementaria. El reconocimiento y la intervención iniciales pueden mejorar los resultados de algunas personas con el trastorno.
A medida que el trastorno avanza, aumenta el nivel de cuidados médicos requeridos para satisfacer las necesidades diarias. El equipo de atención médica trabajará con usted para ayudarle a controlar los signos y síntomas, y tratar de mejorar la calidad de vida. Hable con el médico sobre la posibilidad de participar en un ensayo clínico.
La leucodistrofia metacromática puede controlarse con varios enfoques de tratamiento:
- Medicamentos. Los medicamentos pueden reducir los signos y síntomas, como problemas de conducta, convulsiones, dificultad para dormir, problemas gastrointestinales, infecciones y dolor.
- Fisioterapia, terapia del habla y terapia ocupacional. La fisioterapia puede ser útil para favorecer la flexibilidad de los músculos y las articulaciones y mantener la amplitud de movimiento. La terapia ocupacional y la terapia del habla pueden ayudar a mantener el funcionamiento.
- Asistencia nutricional. Trabajar con un especialista en nutrición (dietista) puede ayudar a definir una alimentación adecuada. Con el tiempo, puede resultar difícil tragar alimentos o líquidos. Por esto, podrían requerirse dispositivos de alimentación asistida a medida que la enfermedad avanza.
- Otros tratamientos. Es posible que se necesiten otros tratamientos a medida que avanza la enfermedad. Entre los ejemplos, se incluyen sillas de ruedas, andadores u otros dispositivos de asistencia, ventilación mecánica para ayudar a la respiración, tratamientos para prevenir o tratar las complicaciones y cuidado a largo plazo u hospitalización.
La atención médica de la leucodistrofia metacromática puede ser compleja y cambiar con el tiempo. Las consultas de seguimiento regulares con un equipo de profesionales de la salud experimentados en el control de este trastorno pueden ayudar a prevenir ciertas complicaciones y a vincularlo con el apoyo adecuado en el hogar, la escuela o el trabajo.
Posibles tratamientos futuros
Los posibles tratamientos para la leucodistrofia metacromática que se están estudiando incluyen los siguientes:
- La terapia génica y otros tipos de terapia celular que introducen genes sanos para reemplazar los enfermos
- La terapia de reemplazo o mejoramiento de enzimas para disminuir la acumulación de sustancias grasas
- La terapia de reducción de sustrato, que reduce la producción de sustancias grasas
Afrontamiento y apoyo
Cuidar a un niño o a un miembro de la familia que tiene un trastorno crónico y de empeoramiento progresivo como la leucodistrofia metacromática puede ser estresante y agotador. El nivel de cuidado físico diario aumenta a medida que la enfermedad progresa. Es posible que no sepa qué esperar y que se preocupe por su capacidad para brindar el cuidado necesario.
Considere estos pasos para prepararse:
- Obtenga información sobre el trastorno. Aprenda todo lo que pueda sobre la leucodistrofia metacromática. De esta manera, podrá tomar las mejores decisiones y actuar en defensa suya y de su hijo.
- Encuentre un equipo de profesionales de confianza. Tendrá que tomar decisiones importantes sobre la atención médica. Los centros médicos con equipos de especialistas pueden ofrecerle información sobre el trastorno, coordinar su atención médica entre los especialistas, ayudarle a evaluar las opciones y proporcionarle tratamiento.
- Póngase en contacto con otras familias. Hablar con personas que se enfrentan a retos similares puede proporcionarle información y apoyo emocional. Consulte con el médico sobre los grupos de apoyo en su comunidad. Si un grupo no es para usted, tal vez su médico pueda ponerle en contacto con una familia que haya lidiado con el trastorno. O tal vez pueda encontrar apoyo grupal o individual en línea.
- Considere el apoyo a los cuidadores. Pida o acepte ayuda para cuidar de su ser querido cuando la necesite. Las opciones para obtener apoyo adicional pueden incluir preguntar sobre fuentes de cuidado temporal del paciente para proporcionar descanso a la familia, pedir apoyo a la familia y los amigos, y dedicar tiempo a sus propios intereses y actividades. El asesoramiento de un profesional de la salud mental puede ayudarle a adaptarse y a sobrellevar la situación.
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