Linfoma de células T
Por el personal de Mayo Clinic
Descripción general
Los linfomas de células T son un tipo de linfoma. El linfoma es un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático. El sistema linfático está formado por órganos, glándulas, vasos con forma cilíndrica y ganglios linfáticos, que son grupos de células. Es parte del sistema inmunitario del cuerpo encargado de combatir los gérmenes. Los linfomas de células T pueden afectar los ganglios linfáticos, la sangre, la médula ósea y otros tejidos en todo el cuerpo, como el sistema gastrointestinal, el hígado, la cavidad nasal y la piel.
Hay muchos tipos de linfoma. Los tipos de linfoma se suelen dividir en dos categorías: linfoma de Hodgkin y linfoma no hodgkiniano. Los linfomas de células T son un tipo de linfoma no Hodgkin. Existen muchos subtipos de linfomas de células T.
Los linfomas de células T se denominan así por el tipo de célula que los compone. Estos tipos de cáncer se originan en los glóbulos blancos, o células T, que combaten los gérmenes. Las células T también se conocen como linfocitos T.
El tratamiento de los linfomas de células T puede incluir un enfoque de "observar y esperar", quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia, terapia dirigida, ensayos clínicos y trasplante de médula ósea, también llamado trasplante de células madre de la médula ósea.
Tipos
Existen muchos tipos de linfomas de células T, entre ellos:
- Leucemia o linfoma de células T en adultos. Este tipo es causado por una infección persistente con el virus linfotrópico humano de células T tipo 1. Se observa principalmente en algunas regiones de Japón, el Caribe y África Central.
- Linfoma anaplásico de células grandes. Este tipo tiene dos formas: formas positiva para la cinasa del linfoma anaplásico y negativa para la cinasa del linfoma anaplásico. La enfermedad positiva para la cinasa del linfoma anaplásico es más común en personas jóvenes y, por lo general, responde mejor al tratamiento. El linfoma anaplásico de células grandes también puede estar relacionado con implantes mamarios. Esto se conoce como linfoma anaplásico de células grandes relacionado con implantes mamarios.
- Linfomas cutáneos de células T. Este tipo afecta la piel y no se encuentra en los ganglios linfáticos ni en otras partes del cuerpo. Dos tipos comunes de linfomas cutáneos de células T son la micosis fungoide y el síndrome de Sézary. Los linfomas cutáneos de células T suelen aparecer primero como manchas o placas en la piel que causan picazón.
- Linfoma extraganglionar de células NK o T. Este tipo está relacionado con la infección por el virus de Epstein-Barr. A menudo comienza en las fosas nasales y puede causar hinchazón facial o sangrado por la nariz.
- Linfoma hepatosplénico de células T. Este tipo afecta el bazo, el hígado y la médula ósea. Es más común en personas con el sistema inmunitario debilitado.
- Linfoma intestinal de células T. Este tipo puede afectar los intestinos, los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, los pulmones y la médula ósea. El tipo más común es el linfoma de células T relacionado con la enteropatía, que puede presentarse en personas con enfermedad celíaca. Los síntomas del linfoma intestinal de células T incluyen dolor y malestar abdominales, fatiga, náuseas, vómitos y diarrea.
- Linfoma nodal de células T auxiliares foliculares, tipo angioinmunoblástico. Este tipo se origina en un tipo de célula llamada célula T auxiliar folicular y afecta principalmente los ganglios linfáticos. A menudo, las personas con este linfoma también tienen infección por el virus de Epstein-Barr. Antes se llamaba linfoma angioinmunoblástico de células T.
- Linfoma periférico de células T, no especificado de otra manera. Esta categoría incluye los linfomas de células T que no encajan en otros grupos. Generalmente, afecta los ganglios linfáticos, el hígado, la médula ósea, el tracto gastrointestinal y la piel.
Los profesionales de atención médica pueden describir los linfomas de células T como agresivos o que causan poco dolor. Los linfomas agresivos crecen rápidamente y pueden causar más síntomas. Los linfomas que causan poco dolor crecen lentamente y es posible que al principio no se presenten síntomas. El tratamiento varía según si el linfoma es agresivo o si causa poco dolor. Algunos linfomas que causan poco dolor pueden transformarse en linfomas agresivos.
Síntomas
Los síntomas de los linfomas de células T varían según el tipo de linfoma y la parte del cuerpo que esté afectada. Es posible que algunas personas no presenten síntomas. Cuando se presentan síntomas, podrían ser los siguientes:
- Inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello, las axilas o la ingle.
- Fiebre.
- Sudoraciones nocturnas sofocantes.
- Fatiga.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Pérdida del apetito.
Cuándo debe consultar a un médico
Programe una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tiene algún síntoma que lo preocupa.
Causas
No está claro qué causa los linfomas de células T. El cáncer aparece cuando las células presentan cambios en el ADN. El ADN de una célula tiene las instrucciones que le hacen saber a la célula qué hacer. En las células sanas, el ADN da instrucciones para que crezcan y se multipliquen a una velocidad específica. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas, los cambios en el ADN dan instrucciones diferentes. Los cambios les indican a las células cancerosas que produzcan más células rápidamente. Las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá de lo que vivirían las células sanas. Esto causa un exceso de células.
Los linfomas de células T se denominan así por el tipo de célula que los compone. Estos tipos de cáncer se originan en los glóbulos blancos, o células T, que combaten los gérmenes. Las células T también se conocen como linfocitos T.
Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar el riesgo para linfomas de células T son los siguientes:
- Antecedentes familiares de linfoma. Tener un pariente consanguíneo con linfoma, como su padre, su madre o sus hermanos, puede aumentar el riesgo para linfomas de células T.
- Un sistema inmunitario debilitado o una afección autoinmune. Tener una afección del sistema inmunitario puede aumentar el riesgo para linfomas de células T. Estas pueden incluir la enfermedad inflamatoria intestinal y la enfermedad celíaca. El sistema inmunitario también puede debilitarse tras un trasplante de órganos.
- Algunas infecciones. Algunas infecciones se han relacionado con ciertos tipos de linfomas de células T. Entre ellas, se incluyen el virus linfotrópico humano de células T tipo 1 y el virus de Epstein-Barr.
Complicaciones
Una complicación de los linfomas de células T es el riesgo de que el cáncer sea recurrente, es decir, que vuelva a aparecer después del tratamiento. A veces, la recaída ocurre años después. En algunas personas, puede haber varias recidivas. Las personas que presentan recurrencia tienen un pronóstico más desfavorable.
Diagnóstico
El diagnóstico de los linfomas de células T a menudo comienza con un examen físico. Durante el examen, se verifica la presencia de ganglios linfáticos inflamados en el cuello, las axilas y la ingle, así como un bazo o un hígado agrandados. Otras pruebas y procedimientos incluyen análisis de sangre, estudios por imágenes y tomar una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio.
Análisis de sangre
Los análisis de sangre a veces pueden mostrar si hay células de linfoma presentes. Se pueden usar análisis de sangre para detectar la presencia de virus, entre ellos, el virus de Epstein-Barr y el virus linfotrópico humano de células T. Los análisis de sangre también sirven para medir los niveles de lactato deshidrogenasa, que suelen estar elevados en personas con linfoma.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes consisten en tomar imágenes del cuerpo. Pueden mostrar la ubicación y el grado de diseminación del linfoma de células T. Los estudios pueden incluir resonancias magnéticas, tomografías computarizadas y PET.
Biopsia
Un profesional de atención médica puede sugerir una biopsia de ganglio linfático o una biopsia de otro tejido para buscar células cancerosas. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. Una biopsia de ganglio linfático consiste en extirpar un ganglio linfático de manera parcial o total. Se puede tomar una muestra de otras partes del cuerpo según los síntomas y los resultados de la prueba por imágenes. En el laboratorio, los análisis pueden indicar si tiene linfoma de células T.
Aspiración y biopsia de médula ósea
La aspiración y la biopsia de médula ósea son procedimientos para extraer células de la médula ósea a fin de realizar pruebas. La médula ósea es la materia blanda del interior de los huesos donde se generan las células sanguíneas. La médula ósea tiene una parte sólida y otra líquida.
En una aspiración de médula ósea, se utiliza una aguja para extraer una muestra del líquido. En una biopsia de médula ósea, se utiliza una aguja para extraer una pequeña cantidad de tejido sólido. En la mayoría de los casos, las muestras se toman del hueso de la cadera. Las muestras se envían a un laboratorio para su análisis. En los linfomas de células T, este procedimiento puede mostrar si la médula ósea está afectada y ayudar a determinar la extensión del cáncer.
Punción lumbar
Una punción lumbar es un procedimiento para recolectar líquido de alrededor de la médula espinal. Una punción lumbar también se conoce como punción raquídea. Un profesional de atención médica inserta una aguja entre dos huesos de la parte baja de la espalda y extrae una cantidad del líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Este líquido se denomina líquido cefalorraquídeo. El líquido se lleva a un laboratorio donde se lo analiza para detectar células cancerosas.
En el caso del linfoma de células T, se puede hacer una punción lumbar si tiene algún síntoma neurológico. También puede realizarse si tiene un riesgo más alto para linfoma del sistema nervioso central.
Endoscopia
Una endoscopia superior es un procedimiento para observar el interior del esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado. Se introduce por la boca un endoscopio, que es un instrumento delgado en forma de tubo con una luz y una lente para ver, y se desplaza por la garganta. Se pasan instrumentos a través de la sonda a fin de extraer una muestra de tejido para su análisis. Se podría realizar una endoscopia si el profesional de atención médica sospecha que tiene un linfoma de células T en el estómago.
Análisis de células de un linfoma en un laboratorio
Las células del linfoma extraídas de una biopsia o de una aspiración y biopsia de médula ósea se envían a un laboratorio para su análisis. En el laboratorio, se realizan pruebas especializadas para buscar características específicas de las células. El equipo de atención médica utiliza los resultados para determinar el tipo de linfoma que tiene.
Para determinar si las células son de un linfoma de células T, los profesionales de atención médica del laboratorio buscan lo siguiente:
- Proteínas en la superficie de las células cancerosas. Las células de un linfoma de células T tienen ciertas proteínas en la superficie que ayudan a identificarlas. Estas proteínas se conocen como marcadores. Estos marcadores pueden ayudar a identificar el tipo de linfoma de células T.
- Cambios en el ADN de las células cancerosas. El cáncer aparece cuando el ADN de las células cambia. Las pruebas de laboratorio pueden mostrar qué cambios de ADN están presentes en las células del linfoma.
Clasificación de la etapa del linfoma de células T
Si le diagnostican linfoma de células T, el siguiente paso es determinar la extensión o etapa del cáncer. Se pueden usar estudios por imágenes, análisis de sangre y biopsias para determinar la etapa del linfoma de células T. El equipo de atención médica utiliza la etapa del cáncer para crear su plan de tratamiento.
Las etapas de los linfomas de células T pueden variar ligeramente según el tipo que tenga. En general, las etapas van de 1 a 4:
- Linfoma de células T en etapa 1. Un linfoma de células T en etapa 1 implica que solo está afectada una región de los ganglios linfáticos o un lugar fuera de los ganglios linfáticos.
- Linfoma de células T en etapa 2. Un linfoma de células T en etapa 2 afecta dos o más regiones de los ganglios linfáticos en el mismo lado del diafragma.
- Linfoma de células T en etapa 3. El linfoma de células T en etapa 3 afecta regiones de los ganglios linfáticos en ambos lados del diafragma.
- Linfoma de células T en etapa 4. Un linfoma de células T en etapa 4 afecta regiones fuera de los ganglios linfáticos.
Pronóstico de un linfoma de células T
El pronóstico del cáncer indica la probabilidad de que se pueda tratar o curar. Su pronóstico depende de distintos factores:
- Su edad.
- Su salud general.
- El tipo de linfoma de células T que tiene.
- La etapa del cáncer.
- Los resultados de sus análisis de sangre.
Hable con el equipo de atención médica sobre su pronóstico para saber qué esperar. El equipo de atención médica puede explicarle qué se consideró en su pronóstico.
Tasas de supervivencia del linfoma de células T
Las tasas de supervivencia varían según el tipo de linfoma de células T. Los profesionales de atención médica usan la puntuación pronóstica para determinar las probabilidades de supervivencia en ciertos tipos de cáncer. Las puntuaciones pronósticas van de 0 a 4. El número se determina según su edad, su estado de salud general, los niveles de lactato deshidrogenasa, la etapa del cáncer y si se ha diseminado. Mientras más alta sea la puntuación, menor es la probabilidad de supervivencia.
Por ejemplo, el linfoma de células T más común, el linfoma periférico de células T no especificado de otra manera, tiene una tasa de supervivencia a cinco años del 50 % con una puntuación de 0 a 1. A medida que la puntuación aumenta, la tasa de supervivencia disminuye. Para este linfoma con una puntuación de 4 a 5, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de, aproximadamente, el 11 %.
Tratamiento
Los tratamientos de los linfomas de células T pueden incluir un enfoque de "observar y esperar", quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia, terapia dirigida, ensayos clínicos y trasplante de médula ósea, también llamado trasplante de células madre de la médula ósea. El tratamiento más adecuado para usted depende del tipo de linfoma de células T que tenga y de la etapa o extensión del cáncer. El equipo de atención médica también tiene en cuenta la rapidez con la que crece el cáncer, su estado general de salud y sus preferencias.
Esperar y observar
Si el linfoma de células T que tiene no causa síntomas, es posible que no necesite tratamiento de inmediato. En su lugar, le pueden realizar controles cada pocos meses. Los controles ayudan al equipo de atención médica a vigilar su afección para ver si el cáncer se está extendiendo.
Quimioterapia
La quimioterapia trata el cáncer con medicamentos potentes. Existen muchos medicamentos de quimioterapia. La mayoría se administra por vía intravenosa. Otros vienen en píldoras.
La quimioterapia puede usarse para tratar algunos linfomas de células T. Es posible que le administren varios medicamentos de quimioterapia al mismo tiempo. La quimioterapia puede combinarse con inmunoterapia o con otros medicamentos. La quimioterapia también puede ser una opción cuando el linfoma de células T es refractario, lo que significa que otros tratamientos no han funcionado, o cuando el linfoma de células T es recurrente, es decir, que el cáncer reaparece después del tratamiento.
Inmunoterapia
La inmunoterapia para el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario del cuerpo a eliminar las células cancerosas. Para combatir las enfermedades, el sistema inmunitario ataca los gérmenes y otras células que no deberían estar en el cuerpo. Las células cancerosas sobreviven porque se esconden del sistema inmunitario. La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario a encontrar y eliminar las células cancerosas.
La inmunoterapia puede usarse para tratar algunos linfomas de células T. Puede combinarse con medicamentos de quimioterapia. La inmunoterapia también puede ser una opción para el linfoma de células T recurrente o refractario.
Radioterapia
La radioterapia trata el cáncer con haces de energía potente. La energía puede provenir de rayos X, protones u otras fuentes. Durante la radioterapia, permanece acostado sobre una camilla mientras una máquina se mueve a su alrededor. Esta máquina dirige la radiación a puntos específicos del cuerpo.
La radioterapia puede usarse para tratar algunos linfomas de células T. Puede combinarse con quimioterapia o con otros medicamentos. La radioterapia también puede usarse para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas con algunos tipos de linfomas de células T.
Terapia dirigida
La terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento en el que se utilizan medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden destruir las células cancerosas.
La terapia dirigida puede usarse para tratar algunos linfomas de células T. También puede ser una opción para algunos linfomas de células T refractarios o recurrentes.
Ensayos clínicos
Los ensayos clínicos son estudios de tratamientos nuevos. Estos estudios ofrecen una oportunidad para probar los tratamientos más recientes. Es posible que no se conozca el riesgo de efectos secundarios. Pregúntele a su equipo de atención médica si puede participar de un ensayo clínico.
Trasplante de médula ósea
Un trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre de médula ósea, implica introducir en el cuerpo células madre sanas de médula ósea. Estas células sustituyen a las dañadas por la quimioterapia y otros tratamientos. Las células madre pueden proceder de un trasplante autólogo, es decir, de su propio cuerpo. Las células madre también pueden provenir de un trasplante alogénico, es decir, de un donante.
Un trasplante de médula ósea puede ser una opción solo para algunos tipos de linfoma de células T y para personas más jóvenes y con buena salud. Suele realizarse quimioterapia antes del trasplante para suprimir el sistema inmunitario y la médula ósea.
Tratamientos para los linfomas cutáneos de células T
Los tratamientos para los linfomas cutáneos de células T pueden incluir medicamentos tópicos y fototerapia. Los medicamentos tópicos se aplican directamente sobre las manchas o placas de la piel. Pueden incluir corticoides, retinoides y quimioterapia tópica. La fototerapia usa luces combinadas con medicamentos para tratar algunos tipos de cáncer de piel.
Control después del tratamiento
Una vez finalizado el tratamiento, es posible que tenga seguimientos frecuentes para ver si el cáncer ha regresado, lo que se conoce como recaída. Es posible que le vuelvan a realizar análisis de sangre y estudios por imágenes y, si es necesario, biopsias para saber si hay recurrencia.
Efectos secundarios del tratamiento
Los tratamientos para el linfoma de células T pueden tener efectos secundarios. Estos pueden incluir náuseas, vómitos, fatiga, fiebre, sarpullido, diarrea y otros. Entre los efectos secundarios perjudiciales de los tratamientos se incluyen los siguientes:
- Supresión de la médula ósea. Cuando la médula ósea está suprimida, no puede producir suficientes células sanguíneas, incluidos los glóbulos blancos. Los glóbulos blancos ayudan a combatir infecciones. Por lo tanto, con menos glóbulos blancos, tiene más riesgo para infecciones.
- Neutropenia febril. La neutropenia febril es una afección grave que puede presentarse en personas que reciben tratamiento para el cáncer. Febril significa tener fiebre. Neutropenia significa tener un nivel bajo de neutrófilos, que son un tipo de glóbulos blancos que ayudan a combatir infecciones. En la neutropenia febril, el cuerpo intenta combatir una infección, pero no tiene suficientes neutrófilos.
- Toxicidad de los medicamentos. Algunos medicamentos utilizados para tratar el cáncer pueden ser perjudiciales para el cuerpo. Pueden causar daños en los órganos y otros problemas. La toxicidad de un medicamento depende del tipo y de la cantidad que se tome. Existen muchas opciones de medicamentos para el linfoma de células T. El equipo de atención médica puede trabajar con usted a fin de encontrar los medicamentos más adecuados para su caso.
- Reactivación de virus. Si ha tenido una infección viral en el pasado, como hepatitis B o hepatitis C, algunos tratamientos pueden hacer que el virus se active otra vez. Esto puede derivar en inflamación del hígado, daño hepático y otras complicaciones.
- Síndrome de lisis tumoral. El síndrome de lisis tumoral es una afección grave que puede producirse cuando las células cancerosas se descomponen rápidamente después del tratamiento. Cuando estas células mueren, liberan sustancias en el torrente sanguíneo que pueden sobrecargar el organismo. Esto puede derivar en problemas en los riñones y otros órganos. Se pueden administrar medicamentos para tratar o prevenir los efectos secundarios perjudiciales.
Afrontamiento y apoyo
Con el tiempo, encontrará la manera de hacer frente a la incertidumbre y preocupación que ocasiona un diagnóstico de cáncer. Hasta ese momento, los siguientes consejos podrían ayudarlo:
Infórmese lo suficiente sobre el linfoma de células T para tomar decisiones sobre su atención médica
Pregunte al equipo de atención médica sobre el cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo desea, su pronóstico. Cuanto más se informe acerca del linfoma de células T, más seguro se sentirá para tomar decisiones sobre el tratamiento.
Mantenga cerca a sus familiares y amigos
Mantener una relación sólida con sus personas cercanas puede ayudarlo a lidiar con el linfoma de células T. Los familiares y amigos pueden brindarle el apoyo práctico que podría necesitar, como ayudarlo con las tareas de la casa si usted está en el hospital. Pueden convertirse en un apoyo emocional cuando se sienta abrumado por tener cáncer.
Busque a alguien con quien hablar
Busque una persona que esté dispuesta a escucharlo sobre sus esperanzas y temores. Esta persona puede ser un familiar o un amigo. También podrían ser útiles el interés y la comprensión de un consejero, un trabajador social médico, un miembro de la iglesia o un grupo de apoyo para personas con cáncer.
Consulte al equipo de atención médica si en su área hay grupos de apoyo. Otras fuentes de información son el Instituto Nacional del Cáncer, la Sociedad Americana contra el Cáncer, la Leukemia & Lymphoma Society (Sociedad para la Leucemia y el Linfoma) y la Lymphoma Research Foundation (Fundación para la Investigación del Linfoma).
Preparación para la cita médica
Programe una cita con un profesional de atención médica si tiene algún síntoma que le preocupe.
Si el profesional de atención médica cree que podría tener un linfoma de células T, es posible que lo remita a un hematólogo, que es un médico que se especializa en enfermedades que afectan las células sanguíneas. Si le diagnostican cáncer, también es posible que lo remitan a un oncólogo, que es un médico que se especializa en tratar esta enfermedad.
Debido a que las citas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrará información que lo ayudará a prepararse.
Qué puede hacer
- Tenga en cuenta todo lo que debe hacer antes. Cuando programe la cita, pregunte si debe hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir la alimentación.
- Anote los síntomas que tenga, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo por el que programó la cita.
- Anote información personal importante, como situaciones de alto estrés o cambios recientes en su vida.
- Haga una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que toma, incluidas las dosis.
- Pida a un familiar o un amigo que lo acompañen. Puede ser difícil recordar toda la información que recibe durante una cita. La persona que lo acompañe puede recordar algún detalle que usted haya pasado por alto u olvidado.
- Escriba las preguntas que quiera hacerle al equipo de atención médica.
Para los linfomas de células T, estas son algunas preguntas básicas que puede hacer:
- ¿Tengo un linfoma de células T?
- ¿Qué tipo de linfoma de células T tengo?
- ¿En qué etapa está el linfoma de células T?
- ¿Se ha diseminado el linfoma de células T a otras partes del cuerpo?
- ¿Deberán hacerme más pruebas?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
- ¿Cuánto aumenta cada tratamiento las probabilidades de curarme o de vivir más tiempo?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
- ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
- ¿Qué opción de tratamiento considera que es la más adecuada?
- ¿Qué le recomendaría a un amigo o a un familiar en mi situación?
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
- ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?
No dude en hacer otras preguntas.
Qué esperar del médico
Prepárese para responder preguntas como las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Están los síntomas presentes todo el tiempo o aparecen y desaparecen?
- ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca empeorar los síntomas?
- ¿Ha tenido fiebre, sudoraciones nocturnas o pérdida de peso?
- ¿Ha notado algún bulto, hinchazón o dolor en alguna parte del cuerpo?
- ¿Ha tenido dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar?
- ¿Ha tenido alguna infección recientemente?
- ¿Tiene otras afecciones de salud, como diabetes, enfermedad cardíaca o enfermedad renal?
- ¿Qué es lo que más le preocupa del diagnóstico o el tratamiento?
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