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Nefropatía crónica

Infórmate sobre los síntomas de la insuficiencia renal, las pruebas, el diagnóstico y las opciones de tratamiento, incluidos los medicamentos, la diálisis y el trasplante de riñón.

Perspectiva general

La enfermedad renal crónica se presenta cuando los riñones están dañados durante más de unos pocos meses. Los riñones limpian la sangre al eliminar los desechos y el exceso de líquido, que sale del cuerpo en forma de orina. Ayudan a controlar la presión arterial y a equilibrar la cantidad de sodio y otros minerales. También ayudan al cuerpo a producir glóbulos rojos y a mantener los huesos fuertes.

En las primeras etapas de la enfermedad renal crónica, puede que no sientas malestar ni tengas ningún síntoma. Puede que no sepas que tienes una enfermedad renal hasta que la afección esté avanzada.

Los profesionales de atención médica pueden detectar la enfermedad renal mediante análisis de sangre y orina. Estos análisis buscan niveles elevados de desechos en la sangre o elementos inusuales en la orina, como proteínas o pequeñas cantidades de sangre. También se pueden usar pruebas como ecografías o tomografías computarizadas para examinar los riñones.

El objetivo del tratamiento para la enfermedad renal crónica es hacer más lento el daño en los riñones. Esto suele lograrse si se controla la causa del daño. Sin embargo, el daño renal podría empeorar incluso después de haber encontrado y tratado la causa. La enfermedad renal crónica puede empeorar hasta convertirse en insuficiencia renal en etapa terminal. Esta enfermedad es mortal a menos que la persona reciba un trasplante de riñón o comience la diálisis, un tratamiento que hace el trabajo de los riñones.

Síntomas

Los síntomas de la enfermedad renal crónica tienden a presentarse lentamente con el tiempo.

La pérdida de la función renal puede ocasionar una acumulación de líquido o de desechos en el cuerpo. También puede causar la acumulación de ácidos, potasio y fosfato en la sangre.

Los síntomas de la enfermedad renal suelen ser inespecíficos. La mayoría de las personas con enfermedad renal no presentan síntomas hasta las últimas etapas. Esto se conoce como enfermedad renal avanzada.

Cuando la enfermedad renal crónica llega a una etapa avanzada, la pérdida de la función de los riñones puede causar los siguientes síntomas:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Pérdida del apetito
  • Fatiga y debilidad
  • Problemas de sueño
  • Disminución de la agudeza mental
  • Presión arterial alta que es difícil de controlar
  • Falta de aire si se acumula líquido en los pulmones

Etapas de la enfermedad renal crónica

Hay cinco etapas de la enfermedad renal crónica. Para determinar la etapa de tu enfermedad, el equipo de atención médica te hará un análisis de sangre para evaluar la función de tus riñones. Este análisis de sangre es la tasa de filtración glomerular estimada. Esta tasa mide la cantidad de sangre que filtran los riñones cada minuto, que se registra en mililitros por minuto (ml/min). Un valor bajo de la tasa de filtración glomerular estimada significa que los riñones no están funcionando tan bien como deberían.

La enfermedad renal en etapa terminal es cuando los riñones dejan de funcionar al nivel necesario para mantener viva a una persona. Esto ocurre cuando tienes una tasa de filtración glomerular estimada menor de 15.

Como parte de la clasificación de la etapa de la enfermedad renal, el profesional de atención médica también podría comprobar si tienes proteínas en la orina.

Etapa de la enfermedad renal Tasa de filtración glomerular estimada, ml/min Función renal
Etapa 1 90 o superior Función renal saludable
Etapa 2 De 60 a 89 Pérdida leve de la función renal
Etapa 3a De 45 a 59 Pérdida leve a moderada de la función renal
Etapa 3b De 30 a 44 Pérdida moderada a grave de la función renal
Etapa 4 De 15 a 29 Pérdida grave de la función renal
Etapa 5 Menos de 15 Insuficiencia renal
Fuente: Fundación Nacional del Riñón

Cuándo debes consultar con un médico

Si tienes una afección persistente que aumenta tu riesgo de tener una enfermedad renal, es probable que tu profesional de atención médica principal quiera vigilar la salud de tus riñones. Tener presión arterial alta por mucho tiempo, diabetes o una enfermedad autoinmunitaria como el lupus puede dañar los riñones.

Los controles regulares para vigilar la función de los riñones pueden incluir análisis de sangre y pruebas para detectar proteínas en la orina. Es probable que tengas consultas con tu profesional de atención médica principal cada 6 o 12 meses para hacer estas pruebas. Si los resultados de las pruebas indican posibles problemas en los riñones, es posible que te remitan a un nefrólogo, que es un médico que se especializa en enfermedades renales.

Causas

Partes del riñón y cómo filtra los desechos de la sangre

Los riñones eliminan los desechos y el líquido adicional de la sangre a través de unas unidades de filtrado llamadas nefronas. Cada nefrona tiene un filtro denominado glomérulo. Cada filtro tiene pequeños vasos sanguíneos llamados capilares. Cuando la sangre fluye hacia los glomérulos, las pequeñas moléculas de agua, minerales, nutrientes y desechos pasan a través de las paredes capilares. Las moléculas grandes, como las proteínas y los glóbulos rojos, no lo hacen. La parte filtrada pasa a otra parte de la nefrona llamada túbulo. El agua, los nutrientes y los minerales que el cuerpo necesita vuelven al torrente sanguíneo. El agua adicional y los desechos se convierten en orina que fluye hacia la vejiga.

La enfermedad renal crónica se presenta cuando una enfermedad o afección daña la función renal. A menudo, la enfermedad renal crónica tiene más de una causa.

Entre ellas, se incluyen las siguientes:

  • Diabetes tipo 1 o tipo 2
  • Hipertensión arterial
  • Algunas enfermedades autoinmunitarias, como el lupus, la sarcoidosis y el síndrome de Sjögren
  • Enfermedad renal poliquística u otras enfermedades renales hereditarias
  • Obstrucción prolongada de las vías urinarias, debido a afecciones como el agrandamiento de la próstata o tumores en las vías urinarias
  • Reflujo vesicoureteral, una afección que hace que la orina regrese a los riñones
  • Ciertos medicamentos, como el litio, grandes dosis de ibuprofeno u otros antiinflamatorios no esteroides y medicamentos que suprimen el sistema inmunitario

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de enfermedad renal crónica incluyen los siguientes:

  • Diabetes
  • Hipertensión arterial
  • Enfermedades cardíacas
  • Hábito de fumar
  • Sobrepeso
  • Ser de piel negra, indígena americano o estadounidense asiático
  • Antecedentes familiares de enfermedad renal
  • Cambios o problemas en la forma o el tamaño de los riñones
  • Edad avanzada
  • Consumo frecuente de medicamentos que pueden dañar los riñones

Complicaciones

La enfermedad renal crónica puede afectar casi todo el cuerpo. Entre las complicaciones, se incluyen las siguientes:

  • Hipertensión arterial. Como los riñones no funcionan tan bien para eliminar el exceso de sodio y agua del cuerpo, la presión arterial empieza a aumentar. La presión arterial alta puede llevar a más daño renal, lo que a su vez eleva aún más la presión arterial.
  • Acumulación de ácido. La acumulación de ácido, también llamada acidosis, se presenta cuando los riñones no pueden eliminar los ácidos adicionales que el cuerpo produce o que ingieres con los alimentos que comes. Esto puede causar problemas con la salud de los huesos y la descomposición de las proteínas.
  • Retención de líquidos. Podría llevar a hinchazón de las piernas, presión arterial alta o edema pulmonar, que es la acumulación de líquido en los pulmones, lo que causa falta de aire. La retención de líquidos suele presentarse en las etapas avanzadas de la enfermedad renal crónica. Un aumento repentino del peso corporal podría ser un signo de retención de líquidos.
  • Niveles altos de potasio en la sangre. Esta afección, también llamada hiperpotasemia, puede aparecer de forma repentina. Por lo general, se presenta en las etapas avanzadas de la enfermedad renal crónica y puede dañar el corazón e incluso ser mortal.
  • Anemia. Se presenta cuando no hay suficientes glóbulos rojos sanos para transportar oxígeno a los tejidos del organismo.
  • Enfermedades cardíacas. En la enfermedad renal avanzada, las arterias o vasos sanguíneos pueden endurecerse y obstruirse. Esto hace que la presión arterial aumente y podría causar enfermedades cardíacas.
  • Huesos débiles. Es posible que tengas debilidad de los huesos y que corras un mayor riesgo de sufrir fracturas óseas.
  • Problemas de salud sexual. Es posible que tengas disminución del deseo sexual, disfunción eréctil o reducción de la fertilidad.
  • Daño en el sistema nervioso central. Podría llevar a problemas de concentración o cambios en la personalidad. Esta complicación suele presentarse en las últimas etapas de la enfermedad renal crónica.
  • Cambios en el sistema inmunitario. Puede que tengas una respuesta inmunitaria deficiente, lo que te pone en riesgo de sufrir infecciones.
  • Pericarditis. Esta inflamación de la membrana en forma de saco que recubre el corazón puede presentarse en personas con enfermedad renal avanzada.
  • Complicaciones en el embarazo. La madre y el feto pueden correr peligro.
  • Daño permanente en los riñones. Es posible que se necesite diálisis o un trasplante de riñón para sobrevivir.

Prevención

Para reducir el riesgo de una enfermedad renal, haz lo siguiente:

  • Sigue las instrucciones de los medicamentos de venta libre. Si usas un analgésico de venta libre, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros), es importante seguir las instrucciones del paquete. Tomar demasiados analgésicos durante mucho tiempo puede derivar en daños en el riñón.
  • Mantén un peso saludable. Si tienes un peso saludable, dedícate a mantenerlo con actividad física la mayoría de los días de la semana. Si tienes que bajar de peso, habla con tu equipo de atención médica sobre un plan para lograrlo.
  • No fumes. El hábito de fumar cigarrillos puede dañar tus riñones y empeorar el daño renal existente. Si fumas, habla con el equipo de atención médica sobre las formas para dejar este hábito. Los grupos de apoyo, el asesoramiento y los medicamentos pueden ayudarte a dejar de fumar.
  • Controla tus afecciones médicas con la ayuda de tu equipo de atención médica. Si tienes enfermedades o afecciones que aumentan el riesgo de una enfermedad renal, evalúa con tu equipo de atención médica las maneras de controlarlas. Pregúntales acerca de las pruebas para buscar signos de daño renal. Si tienes presión arterial alta, sigue una dieta baja en sodio, controla tu presión arterial periódicamente en casa y toma cualquier medicamento que te hayan recetado para bajarla. Esto puede ayudar a proteger los riñones.

Diagnóstico

Procedimiento de la biopsia renal

Durante una biopsia renal, el profesional de atención médica utiliza una aguja para extraer una pequeña muestra de tejido del riñón a fin de analizarla en el laboratorio. La aguja de biopsia se introduce a través de la piel hasta el riñón. En el procedimiento, se suele utilizar un dispositivo de obtención de imágenes, como un transductor de ecografía, para guiar la aguja.

Para diagnosticar la enfermedad renal crónica, un profesional de atención médica debe evaluar tu riesgo para esta afección. Puede hacerte preguntas sobre los síntomas, como cambios en tus hábitos para orinar. También puede hacerte preguntas sobre tus antecedentes familiares o personales de enfermedad renal. El profesional de atención médica también puede hacerte preguntas sobre antecedentes de otras afecciones, como diabetes, presión arterial alta y enfermedades autoinmunitarias o hereditarias. También suele revisar contigo los medicamentos que tomas.

Es probable que el profesional de atención médica examine tu cuerpo. El examen puede detectar problemas en el corazón o los vasos sanguíneos. También es común hacer un examen neurológico.

Para diagnosticar la enfermedad renal, es posible que también necesites tener algunos análisis y procedimientos que pueden ayudar a determinar la gravedad de la afección. El profesional de atención médica puede referirse a esto como la clasificación de la etapa de la enfermedad. Las pruebas podrían incluir las siguientes:

  • Análisis de sangre. Los análisis de la función renal permiten conocer el nivel de desechos en la sangre. Los desechos incluyen creatinina y urea.
  • Análisis de orina. El análisis de una muestra de orina puede revelar signos de enfermedad renal crónica. Los análisis de orina también pueden dar indicios sobre la causa de la enfermedad renal. La presencia de una proteína llamada albúmina y sangre en la orina podría ser un signo de enfermedad renal.
  • Estudios por imágenes. El profesional de atención médica podría usar una ecografía para ver tus riñones. La ecografía puede mostrar la estructura y el tamaño de los riñones. En algunos casos, se pueden utilizar otros estudios por imágenes.
  • Extracción de una muestra de tejido renal para análisis. El profesional de atención médica puede recomendar que te hagan una biopsia de riñón. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido renal para analizarla en un laboratorio. Se usa una aguja larga y fina que se inserta a través de la piel hasta llegar al riñón. La muestra de la biopsia se envía a un laboratorio para analizarla. En el laboratorio, los análisis pueden ayudar a revelar la causa de un problema renal.

    Se suele hacer una biopsia de riñón cuando la causa de la enfermedad renal no está clara, sobre todo si la función renal disminuye rápidamente y hay mucha proteína en la orina.

El equipo de atención médica usa los resultados de estos análisis para crear un plan de tratamiento.

Tratamiento

Trasplante de riñón

En la cirugía para el trasplante renal, el riñón del donante se coloca en la parte inferior del abdomen. Los vasos sanguíneos del riñón nuevo se unen a los vasos sanguíneos del área pélvica, justo arriba de una de las piernas. El conducto urinario (uréter) del riñón nuevo se conecta a la vejiga. A menos que causen complicaciones, los riñones propios se dejan en su lugar.

Según la causa, es posible tratar algunos tipos de enfermedad renal. Sin embargo, muchas veces, la enfermedad renal crónica no tiene cura. Incluso en ese caso, todavía se necesita tratamiento para preservar la función renal durante el mayor tiempo posible.

Por lo general, el tratamiento de la enfermedad renal crónica tiene como objetivo ayudar a controlar los síntomas, reducir las complicaciones y hacer más lenta la progresión de la enfermedad. Si los riñones llegan a estar muy dañados, podrías necesitar un tratamiento para la enfermedad renal en etapa terminal.

Tratar la causa

El equipo de atención médica trabajará contigo para encontrar formas de hacer más lenta la progresión de tu enfermedad renal y ayudar a controlar la causa. Las opciones de tratamiento varían y dependen de la causa. Por ejemplo, tu tratamiento puede tener como objetivo reducir la presión arterial alta o controlar la diabetes. Sin embargo, el daño renal puede seguir empeorando incluso después de que se haya controlado una afección subyacente.

Hacer más lenta la progresión de la enfermedad renal

Sin importar la causa de la enfermedad renal, hay ciertas cosas que puedes hacer para proteger los riñones y hacer más lento el deterioro de la función renal. Entre ellas se incluyen:

  • Una dieta baja en sal. Las personas con enfermedad renal deben evitar añadir más sal a las comidas y limitar su consumo diario de sal, también llamado sodio, a unos 2000 miligramos.
  • Control de la presión arterial. La presión arterial alta puede aparecer o empeorar con la enfermedad renal. Revisa tu presión arterial en casa con regularidad. Intenta mantener la presión arterial en 130/80 o menos. Llevar una dieta saludable, hacer ejercicio regular y tomar medicamentos para la presión arterial pueden ayudar a controlar la presión arterial.
  • Una dieta baja en proteínas. Comer menos proteína puede reducir el trabajo que deben hacer los riñones para eliminar los residuos adicionales. Un dietista diplomado puede recomendarte maneras de disminuir el consumo de proteínas sin dejar de tener una alimentación saludable con las calorías suficientes.
  • Determinados medicamentos para la presión arterial. Se ha demostrado que tomar un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina o un antagonista del receptor de la angiotensina II protege los riñones. Estos fármacos son medicamentos para la presión arterial utilizados en las personas con enfermedad cardíaca.
  • Determinados medicamentos para la diabetes. Los fármacos llamados inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 se diseñaron para tratar la diabetes, pero, más tarde, resultaron ser prometedores para proteger los riñones y el corazón. Estos medicamentos suelen ser más útiles para las personas con enfermedad renal de leve a moderada y, en especial, para las personas con proteínas en la orina.

Tratamiento de las complicaciones de la enfermedad renal crónica

Las complicaciones de una enfermedad renal pueden controlarse para que te sientas más cómodo. Las opciones de tratamiento incluyen las siguientes:

  • Bajar la presión arterial alta. La presión arterial alta puede empeorar en pacientes con enfermedad renal. Es posible que el profesional de atención médica te pida que tomes medicamentos para bajar la presión arterial. A menudo, las personas necesitan tomar más de un medicamento para bajar su presión arterial. Esto podría incluir un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina o un antagonista de los receptores de la angiotensina, junto con un diurético. Los diuréticos ayudan a reducir la presión arterial mediante la eliminación del exceso de líquido del cuerpo.

    Los medicamentos para la presión arterial alta pueden, en un primer momento, disminuir la función renal y alterar los niveles de electrolitos. Por lo tanto, es posible que necesites análisis de sangre con frecuencia para controlar la afección.

  • Disminuir la hinchazón. La enfermedad renal crónica es una de las causas de la acumulación de líquido en el cuerpo, lo que puede derivar en hinchazón de las piernas y los tobillos, o en falta de aire. Los medicamentos diuréticos pueden ayudar a mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo y reducir la hinchazón.
  • Tratar la anemia. El tratamiento puede centrarse en ayudar al cuerpo a producir más glóbulos rojos. Esto podría disminuir la fatiga y la debilidad causadas por la anemia. La anemia se produce cuando no tienes suficientes glóbulos rojos sanos para transportar oxígeno a los tejidos del cuerpo.

    Se puede aplicar una inyección que contiene la hormona eritropoyetina para tratar la anemia. La anemia por deficiencia de hierro es una afección también común en personas con enfermedad renal. La anemia por deficiencia de hierro puede aparecer después de empezar a recibir inyecciones de eritropoyetina para tratar la anemia. Cuando esto sucede, necesitas tomar comprimidos de hierro o, en algunos casos, recibir una infusión de hierro por vía intravenosa.

  • Reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. Si tienes el colesterol alto, el profesional de atención médica puede recomendarte medicamentos llamados estatinas. Las estatinas ayudan a reducir el colesterol. Los pacientes con enfermedad renal crónica suelen tener niveles altos de colesterol malo, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. Una alimentación saludable y el ejercicio habitual también son importantes.
  • Prevenir enfermedades óseas. Los suplementos de calcio y vitamina D ayudan a prevenir la debilidad de los huesos y a reducir el riesgo de fracturas. El equipo de atención médica puede recomendarte una alimentación baja en fósforo. También es posible que tomes quelante de fosfato, que es un medicamento que se toma con las comidas y puede reducir la cantidad de fosfato en la sangre y proteger los vasos sanguíneos del daño causado por los depósitos de calcio. Los depósitos de calcio a veces se conocen como calcificaciones.
  • Tratar la acumulación de ácido. Si la acumulación de ácido hace que una sustancia conocida como bicarbonato disminuya en la sangre, el profesional de atención médica puede recomendarte que tomes bicarbonato de sodio o comprimidos de bicarbonato de sodio. Comer menos proteína animal también puede ser de ayuda.

El profesional de atención médica podría recomendar pruebas de seguimiento periódicas. Las pruebas de seguimiento permiten comprobar si la enfermedad renal ha empeorado. En muchos casos, iniciar el tratamiento de forma temprana puede ayudar a prevenir complicaciones graves.

Preparación en la insuficiencia renal

La insuficiencia renal completa o casi completa puede presentarse cuando los riñones no pueden procesar por sí solos la eliminación de desechos, líquidos y sodio. Cuando esto sucede, los familiares de la persona con insuficiencia renal pueden notar que los síntomas empeoran. Entre estos, se incluyen los siguientes:

  • Poco apetito
  • Falta de energía
  • Sueño deficiente
  • Deterioro mental
  • Náuseas diarias

Los análisis de laboratorio pueden mostrar una función renal muy baja y un nivel alto de potasio en la sangre. Si esto ocurre, significa que tienes una enfermedad renal en etapa terminal.

Las opciones de tratamiento para la insuficiencia renal en la enfermedad renal en etapa terminal incluyen las siguientes:

  • Trasplante de riñón. Un trasplante de riñón consiste en colocar un riñón sano de un donante en tu cuerpo mediante una cirugía. Los riñones trasplantados pueden ser de donantes vivos o fallecidos. No es necesario que estés recibiendo diálisis para recibir un trasplante de riñón.

    El trasplante de riñón se considera el mejor tratamiento para la insuficiencia renal, pero no todos pueden recibirlo. Para recibir un trasplante de riñón, se requiere un proceso de evaluación completo y detallado. Después de un trasplante, deberás tomar medicamentos para evitar que tu cuerpo rechace el nuevo órgano. Deberás tomar los medicamentos por el resto de tu vida.

  • Diálisis. La diálisis elimina artificialmente los desechos y el exceso de líquido de la sangre cuando los riñones ya no pueden hacerlo. Hay dos tipos de diálisis. En la hemodiálisis, una máquina filtra los desechos y el exceso de líquido de la sangre. La hemodiálisis suele hacerse en un centro de diálisis durante 3 a 4 horas tres veces por semana. En algunos casos, las personas pueden reunir los requisitos para realizar la hemodiálisis por sí mismas en casa.

    En la diálisis peritoneal, se coloca una sonda delgada mediante una cirugía menor en la zona del estómago. El líquido limpio llena de a poco ese espacio y permanece allí. El líquido se denomina solución para diálisis. Se usa como filtro una membrana natural en la zona del estómago. La solución para diálisis absorbe los desechos y el exceso de líquido. Al cabo de unas horas, la solución para diálisis sale del cuerpo y se lleva los desechos. Este tipo de diálisis se hace en casa. La mayoría de las personas puede usar una máquina cicladora para realizar los intercambios de líquido durante la noche, mientras duermen.

  • Control médico integral. Algunas personas que eligen no someterse a diálisis ni a un trasplante de riñón tienen otra opción. Puedes elegir una atención médica que se centre en tratar los síntomas y mantenerte cómodo a medida que la enfermedad renal avanza hasta el final de la vida. Las personas con insuficiencia renal no sobreviven mucho tiempo sin diálisis o un trasplante. El equipo de atención médica puede incluir un experto en cuidados paliativos, que brinda atención médica especializada que se centra en las medidas de comodidad y la calidad de vida de las personas con enfermedades graves.

Las opciones de tratamiento de trasplante renal y diálisis también se denominan terapia para reemplazo de riñón.

Estilo de vida y remedios caseros

Como parte del tratamiento para la enfermedad renal crónica, el equipo de atención médica podría sugerirte que sigas una dieta especial. Elegir con cuidado qué comer y beber puede limitar el esfuerzo que deben realizar los riñones.

Pídele al profesional de atención médica que te remita a un dietista diplomado. Un dietista puede estudiar tu alimentación y sugerirte formas de hacerla más beneficiosa para tus riñones.

Tu situación personal, como la función de tus riñones y tu salud general, puede afectar los cambios alimenticios que deberás hacer. Por ejemplo, es posible que necesites hacer lo siguiente:

  • Evitar los productos con sal agregada. Reduce la cantidad de sodio que consumes cada día y evita los refrigerios salados y demás alimentos con sal agregada. Entre ellos, se incluyen muchos alimentos preparados, como comidas congeladas y sopas y verduras enlatadas. Las carnes procesadas y los quesos también suelen tener un alto contenido de sal.
  • Elegir alimentos con bajo contenido de potasio. Entre los alimentos con alto contenido de potasio se incluyen los plátanos, las naranjas, las papas, la espinaca y los tomates. Algunos ejemplos de alimentos con bajo contenido de potasio son las manzanas, el repollo, las zanahorias, las habichuelas (vainitas, judías verdes), las uvas y las fresas. Dado que muchos sustitutos de la sal contienen potasio, es posible que debas dejar de usarlos si tienes insuficiencia renal.
  • Limita la cantidad de proteínas que consumes. El dietista diplomado calculará la cantidad de gramos de proteína que necesitas cada día y te hará sugerencias sobre lo que puedes comer en función de esa cantidad. Entre los alimentos con alto contenido de proteína, se incluyen las carnes magras, los huevos, la leche, el queso y los frijoles (porotos, alubias). Los alimentos con bajo contenido de proteína incluyen las verduras, las frutas, los panes y los cereales.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Recibir el diagnóstico de una enfermedad renal crónica puede preocuparte. Y hacer cambios en tu alimentación puede ser un desafío y, a veces, confuso. Si te sientes abrumado por el diagnóstico, podría ser útil hacer lo siguiente:

  • Comunicarte con otras personas que tienen enfermedad renal. Otra persona que esté pasando por lo mismo que tú puede entender lo que sientes. También puede brindar un apoyo único. Consulta a un profesional de atención médica si en tu área hay grupos de apoyo. O comunícate con la American Association of Kidney Patients (Asociación Estadounidense de Pacientes Renales), la Fundación Nacional del Riñón (NKF, por sus siglas en inglés) o el American Kidney Fund (Fondo Estadounidense del Riñón). Estas organizaciones pueden ayudar a que te comuniques con grupos en tu área.
  • Mantén tus rutinas habituales tanto como sea posible. Intenta seguir haciendo las actividades que disfrutas. Sigue trabajando si tu afección lo permite. Esto puede ayudarte a lidiar con los sentimientos de tristeza o pérdida que podrías tener.
  • Haz actividad física la mayoría de los días de la semana. Si el profesional de atención médica lo autoriza, mantén el nivel de actividad física. Intenta hacer al menos 30 minutos de actividad física moderada casi todos los días de la semana. Esto puede ayudar con la fatiga y el estrés.
  • Habla con alguien en quien confíes. Quizás tengas algún amigo o familiar que sepa escuchar, o bien puedes hablar con un líder espiritual o alguien en quien confíes. Pídele al profesional de atención médica que te remita a un asesor o trabajador social.

Preparación antes de la cita

Puedes comenzar por consultar al profesional de atención médica que te brinda atención primaria. Si los análisis de laboratorio revelan que tienes daño renal, es posible que te remitan a un nefrólogo. El nefrólogo es un médico especializado en afecciones renales.

Lo que puedes hacer

Antes de la cita, conviene que hagas lo siguiente:

  • Infórmate acerca de cualquier restricción antes de la cita. Cuando programes la cita, pregunta si hay algo que debas hacer por adelantado, como modificar tu alimentación, a fin de estar preparado para cualquier prueba que puedas necesitar.
  • Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación con los riñones o la función urinaria, y cuándo comenzó.
  • Anota información personal crucial, como situaciones de gran estrés o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que tomas y la cantidad.
  • Considera ir acompañado de un familiar o un amigo. Puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una cita. Es posible que la persona que te acompañe recuerde información que tú pasaste por alto u olvidaste.
  • Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.

En el caso de la enfermedad renal crónica, algunas preguntas básicas son las siguientes:

  • ¿Cuál es el nivel de daño en mis riñones?
  • ¿Qué tipo de pruebas deben hacerme?
  • ¿Cuál es la causa de mi afección?
  • ¿Ha empeorado mi función renal?
  • ¿Se puede revertir el daño en mis riñones?
  • ¿Qué próximos pasos recomienda?
  • ¿Existe alguna alternativa al tratamiento que me sugieren?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios del tratamiento?
  • Tengo otras afecciones de salud. ¿Cuál es la mejor manera de tratarlos de manera conjunta?
  • ¿Con qué frecuencia deben hacerme pruebas para vigilar la función de mis riñones?
  • ¿Necesito seguir una dieta especial?
  • ¿Podrían remitirme a un dietista que me ayude a planear mis comidas?
  • ¿Dónde puedo obtener más información?

No dudes en hacer otras preguntas durante la cita.

Qué puedes esperar de tu médico

Durante la cita, es posible que te hagan preguntas, entre ellas:

  • ¿Cuándo aparecieron los síntomas?
  • ¿Cómo cambiaron los síntomas con el tiempo?
  • ¿Te diagnosticaron presión arterial alta o recibiste tratamiento para esa enfermedad?
  • ¿Notaste cambios en tus hábitos para orinar?
Last Updated: February 21st, 2026