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Síndrome del opérculo torácico

La causa de este conjunto de afecciones es la presión sobre los vasos sanguíneos o los nervios entre la clavícula y la costilla. La presión puede causar dolor y entumecimiento.

Por el personal de Mayo Clinic

Descripción general

Salida torácica
La salida torácica es el espacio entre la clavícula y la primera costilla. Este conducto estrecho está repleto de vasos sanguíneos, nervios y músculos.

El síndrome del opérculo torácico es un grupo de afecciones ocasionadas por la presión que se ejerce en los vasos sanguíneos o nervios de la zona entre el cuello y el hombro. Este espacio se conoce como opérculo torácico. La presión sobre los vasos sanguíneos y los nervios puede causar dolor de hombro y cuello. También puede ocasionar sensación de entumecimiento en los dedos.

Hay tres tipos de síndrome del opérculo torácico:

  • Síndrome del opérculo torácico neurógeno. Alrededor del 95 % de las personas que padecen síndrome del opérculo torácico tienen este tipo. El síndrome del opérculo torácico neurógeno se caracteriza por el pinzamiento de los nervios que rodean el hombro. Estos nervios conforman el plexo braquial. Vienen de la médula espinal y controlan el movimiento y la sensación de los brazos, los hombros y las manos. Cuando hay un pinzamiento de los nervios, es posible que se presente dolor y entumecimiento en estas zonas. Cuando la afección es grave, los nervios pueden dañarse y es posible que se pierda fortaleza muscular y tejidos.
  • Síndrome del opérculo torácico venoso. Alrededor del 4 % de las personas que padecen síndrome del opérculo torácico tienen este tipo. En el síndrome del opérculo torácico venoso, la vena subclavia, que es una vena debajo de la clavícula, se ve oprimida y dañada. Esto puede causar hinchazón, dolor y cambios en el color de la piel del hombro, el brazo o la mano. Cuando la afección es grave, se pueden formar coágulos sanguíneos.
  • Síndrome del opérculo torácico arterial. Alrededor del 1 % de las personas con síndrome del opérculo torácico tienen este tipo menos común. En este tipo, se ve oprimida la arteria subclavia, que es una arteria debajo de la clavícula. Esto puede causar dolor, frío y cambios en el pulso o en el color de la piel del brazo o de la mano. Cuando la afección es grave, la presión puede dañar la arteria. Esto puede derivar en un aneurisma, que es un bulto en el vaso. Un aneurisma es una afección que pone en riesgo la vida y que puede causar la formación de coágulos sanguíneos con mayor facilidad.

Las causas comunes del síndrome del opérculo torácico incluyen diferencias en el cuerpo, como tener una costilla adicional o una con una forma diferente. Los traumatismos, los movimientos repetidos o la torcedura en la zona entre el cuello y los hombros también pueden causar el síndrome del opérculo torácico. En algunos casos, se desconoce la causa de este síndrome.

El síndrome del opérculo torácico no es común, pero puede deberse a que es difícil de diagnosticar. Cuando se diagnostica, las personas de entre 20 y 50 años tienen el riesgo más alto, en especial las mujeres. Una excepción es el síndrome del opérculo torácico venoso, que tiende a afectar a los hombres jóvenes.

El tratamiento suele incluir fisioterapia y alivio del dolor. La mayoría de las personas mejoran con estos tratamientos. En algunos casos, puede que sea necesaria una cirugía.

Síntomas

Los síntomas del síndrome del opérculo torácico varían según el tipo. Pueden empeorar cuando levanta los brazos por encima de la cabeza o ejerce presión en esta zona.

Síntomas del síndrome del opérculo torácico neurógeno

  • Entumecimiento u hormigueo. Puede ocurrir en el brazo o en los dedos, a menudo el dedo anular o el meñique.
  • Dolores. Se pueden presentar en la cabeza, en la frente, en el cuello, en el hombro, en el brazo o en la mano.
  • Cambios musculares. Los músculos se pueden sentir más débiles o pueden parecer más chicos, en especial en la mano. El dedo anular o el meñique se pueden curvar hacia dentro de la mano, con forma de garra.

Síntomas del síndrome del opérculo torácico venoso

  • Cambios en el color de la piel. La piel del brazo, de la mano o del hombro se puede volver azul, gris o morada según su color de piel.
  • Dolor e hinchazón. La mano, el brazo o el hombro pueden doler, estar hinchados y sentirse pesados. Además, se puede sentir hormigueo o entumecimiento en la mano.
  • Venas prominentes. Puede que observe la superficie de venas grandes alrededor del hombro.

Síntomas del síndrome del opérculo torácico arterial

  • Bulto pulsante debajo de la piel. Puede que lo sienta cerca de la clavícula.
  • Piel fría con disminución del pulso y un cambio en el color. La piel de los dedos, de las manos o de los brazos puede sentirse fría y parecer haber perdido color. Además, el pulso se puede sentir débil o ausente. Cuando la afección es grave, la piel en las puntas de los dedos puede tener un color más oscuro o presentar llagas. Esto se conoce como gangrena.
  • Dolor, hormigueo y debilidad. La mano, los dedos o el brazo pueden doler, presentar hormigueo o fatigarse fácilmente, especialmente durante su uso.

Cuándo consultar a un médico

Si presenta a menudo cualquiera de los síntomas del síndrome del opérculo torácico, consulte al equipo de atención médica.

Cuándo solicitar atención médica de emergencia

  • Hinchazón repentina del brazo con cambios en el color de la piel. Según el color de piel, esta puede verse azul, gris o morada. Esto puede indicar daño en una vena.
  • Dolor repentino e intenso en la mano o cambios en los dedos. La hinchazón de la mano puede indicar daño en una vena. Las puntas de los dedos que presentan dolor, color morado o negro, o tienen llagas, pueden ser una señal de gangrena. La gangrena es una afección grave que puede aparecer cuando el flujo sanguíneo se ve obstruido en una zona en particular.
  • Pulso débil con piel fría que parece haber perdido color. Puede ser una señal de daño en una arteria.
  • Músculos débiles o visiblemente más chicos en la mano o en el brazo. Puede ser una señal de daño en los nervios.

Causas

El síndrome del opérculo torácico suele ser ocasionado por la presión sobre los nervios o sobre los vasos sanguíneos del opérculo torácico. Se trata de la zona entre el cuello y el hombro. La causa de la presión varía y puede ser una de las siguientes:

  • Diferencias en el cuerpo. Algunas personas nacen con una costilla adicional en el cuello, situada por encima de la primera costilla. La costilla cervical, que es esta costilla adicional, puede comprimir nervios o vasos sanguíneos. También puede haber un conjunto de tejidos opresivos y gruesos que conecte la columna vertebral con la costilla y cause presión.
  • Postura. La postura puede afectar la presión que se ejerce sobre el opérculo torácico. Encorvar los hombros o mantener la cabeza demasiado proyectada hacia delante puede ejercer presión sobre esta zona. Además, los cambios en la postura durante el embarazo o al cargar una bolsa pesada con el hombro pueden aumentar la presión sobre los nervios y los vasos en el opérculo torácico.
  • Movimientos repetitivos. Repetir los mismos movimientos con el brazo en el trabajo, al practicar un deporte o al hacer otra actividad cotidiana puede causar tensión. Con el tiempo, esta tensión puede dañar los nervios y los vasos sanguíneos del opérculo torácico.
  • Traumatismo. Un evento que genere un traumatismo, como un accidente automovilístico, puede causar cambios dentro del cuerpo que comprimen el opérculo torácico. Cuando el cuerpo responde, los tejidos lesionados pueden hincharse o engrosarse. Este proceso puede ejercer presión sobre los nervios y los vasos en la zona y causar el síndrome del opérculo torácico.

Factores de riesgo

Varios factores pueden aumentar el riesgo de síndrome del opérculo torácico, como los siguientes:

  • Persona a quien se asignó el sexo masculino o femenino al nacer. Las mujeres son tres veces más propensas que los hombres a que se les diagnostique síndrome del opérculo torácico.
  • Edad. El síndrome del opérculo torácico puede ocurrir a cualquier edad. Sin embargo, se diagnostica por lo general en adultos entre los 20 y los 50 años.

Complicaciones

Las complicaciones son problemas de la salud que pueden presentarse como resultado del síndrome del opérculo torácico. El tipo de síndrome del opérculo torácico que tenga puede determinar las complicaciones que se desarrollarán:

  • Coágulos sanguíneos o aneurismas. Son una complicación del síndrome del opérculo torácico arterial o venoso. Cuando ocurre un pinzamiento de los vasos sanguíneos, el brazo podría inflamarse, doler y presentar un cambio en el color de la piel. Si esto sucede, solicite atención médica de inmediato. Podría necesitar tratamiento de urgencia.
  • Dolor crónico o discapacidad. Se trata de una complicación del síndrome del opérculo torácico neurógeno. Cuando ocurre un pinzamiento de los nervios con el tiempo, pueden presentarse daños a largo plazo. El síndrome del opérculo torácico neurógeno se puede confundir con otras lesiones articulares o musculares. Si los síntomas no mejoran, consulte con el profesional de atención médica para que le haga pruebas.

Prevención

Los siguientes son algunos consejos para prevenir el síndrome del opérculo torácico:

En general:

  • No lleve bolsas pesadas sobre el hombro. Esto puede generar presión en el opérculo torácico.
  • Ejercicio. Haga estiramientos diarios y haga movimientos que mantengan la fortaleza y flexibilidad del pecho, el cuello y los hombros.
  • Mantenga un peso saludable. Si le dicen que debe perder peso, el hacerlo puede ayudar a prevenir o aliviar los síntomas del síndrome del opérculo torácico.

Si tiene riesgos de desarrollar síndrome del opérculo torácico, siga las siguientes indicaciones:

  • Evite levantar objetos pesados. Esto ejerce más tensión sobre el opérculo torácico.
  • Evite los movimientos repetitivos que causan tensión. Estos movimientos pueden ejercer tensión y posiblemente dañar los nervios y los vasos sanguíneos del cuello y los hombros.

Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome del opérculo torácico puede ser difícil. Los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra. Es probable que los miembros del equipo de atención médica le hagan preguntas y lo sometan a una exploración física. También es posible que necesite la obtención de imágenes y otros tipos de pruebas.

Preguntas

Prepárese para responder preguntas sobre lo siguiente:

  • Historial médico.
  • Síntomas.
  • Tareas laborales y actividades físicas.

Exploración física

Durante la exploración física, el profesional de atención médica podría hacer lo siguiente:

  • Revisar el pulso y la amplitud de movimiento.
  • Intentar hacer que los síntomas aparezcan. Es posible que el profesional de atención médica le pida que se mueva, o bien que levante los brazos o gire la cabeza. Conocer las posiciones y los movimientos que desencadenan los síntomas puede ayudar a confirmar el síndrome del opérculo torácico.
  • Esté atento a los síntomas físicos en el brazo o en el hombro. Pueden incluir una depresión en el hombro o en una zona ósea por encima de la clavícula. El profesional de atención médica también puede verificar si hay hinchazón o un cambio en el color de la piel del brazo.

Pruebas por imágenes y de estudio de los nervios

Para ayudar al equipo de atención a diagnosticar el síndrome del opérculo torácico, es posible que deban hacerle uno o más de los siguientes exámenes:

  • Ecografía. Una ecografía usa ondas sonoras para crear imágenes del cuerpo. A menudo es la primera prueba por imágenes a la que se lo somete a fin de contribuir con el diagnóstico del síndrome del opérculo torácico. Esta prueba puede indicar si padece síndrome del opérculo torácico venoso o arterial u otras afecciones de los vasos sanguíneos.
  • Radiografía. Una radiografía puede revelar una costilla adicional, conocida como costilla cervical. Además, las radiografías pueden ayudar a descartar otras afecciones que podrían estar causando los síntomas.
  • Tomografía computarizada. Esta prueba usa rayos X para crear imágenes transversales del cuerpo. El equipo de atención médica puede inyectar una sustancia de contraste en una vena para ver los vasos sanguíneos con más detalle. Esta prueba se conoce como angiografía por tomografía computarizada. Una tomografía computarizada puede identificar la ubicación y la causa de la presión en un vaso sanguíneo.
  • Resonancia magnética. Esta prueba usa ondas de radio y campos magnéticos para crear una vista detallada del cuerpo. Una resonancia magnética puede ayudar a determinar la ubicación y la causa de la presión en un vaso sanguíneo. Un miembro de su equipo de atención médica puede colocarle la cabeza, los hombros y el cuello en diferentes posiciones para poder ver mejor los vasos sanguíneos del brazo. A veces, se inyecta una sustancia de contraste para ver mejor los vasos sanguíneos. Una resonancia magnética puede detectar diferencias en el cuerpo que puedan estar causando los síntomas. Estas pueden incluir bandas gruesas de tejido que conectan la columna vertebral con la costilla o una costilla adicional en el cuello, lo que también se conoce como costilla cervical.
  • Arteriografía y venografía. En estas pruebas, se introduce una sonda fina y flexible llamada catéter a través de un pequeño corte, a menudo en la ingle. Durante la arteriografía, el catéter se desplaza por sus arterias principales. En la venografía, el catéter se desplaza por las venas. El catéter se introduce en los vasos sanguíneos afectados. Luego, se inyecta una sustancia de contraste para mostrar imágenes de rayos X de las arterias o de las venas.

    Los profesionales de atención médica revisan la imagen para determinar si tiene presión en una vena o en una arteria. Si una vena o arteria tiene un coágulo, los médicos pueden administrar medicamentos a través del catéter para disolver el coágulo.

  • Electromiografía. En una electromiografía, se introduce una aguja con un electrodo en la piel de varios músculos. Mediante la prueba, se verifica la actividad eléctrica de los músculos tanto al contraerse como al estar en reposo. Esta prueba puede indicar si tiene daño en los nervios.

Tratamiento

Los tratamientos no quirúrgicos pueden ser eficaces, en especial si la afección se detecta a tiempo. Estos tratamientos pueden incluir lo siguiente:

  • Fisioterapia. Se trata de la primera línea de tratamiento para el síndrome del opérculo torácico neurógeno. Los ejercicios de fisioterapia fortalecen y estiran los músculos del hombro para abrir el opérculo torácico. Los ejercicios pueden mejorar la amplitud de movimiento y la postura. Con el tiempo, pueden aliviar la presión sobre los vasos sanguíneos y los nervios del opérculo torácico.
  • Medicamentos. Es posible que le receten medicamentos antiinflamatorios, analgésicos o relajantes musculares. Estos medicamentos pueden reducir la hinchazón y el dolor, así como también aliviar la tensión en los músculos. Si hay un coágulo de sangre, es posible que necesite un medicamento anticoagulante.
  • Medicamentos que disuelven coágulos. Si tiene coágulos sanguíneos debido al síndrome del opérculo torácico venoso o arterial, es posible que le administren un medicamento para disolver los coágulos. El medicamento, que también se conoce como trombolítico, ingresa en las venas o en las arterias para disolver los coágulos sanguíneos. Después de que le den trombolíticos, el profesional de atención médica puede recetarle medicamentos para evitar la formación de coágulos sanguíneos. A estos medicamentos se los conoce como anticoagulantes.
  • Inyecciones. Puede que reciba inyecciones de onabotulinumtoxinA (Botox), un medicamento anestésico local, o un medicamento esteroide para tratar el síndrome del opérculo torácico neurógeno. Estos medicamentos pueden ayudar a aliviar el dolor.

Cirugía

El equipo de atención médica puede sugerir una cirugía si los tratamientos no quirúrgicos no funcionaron o si los síntomas empeoraron.

Un cirujano capacitado en cirugía de pecho o de vasos sanguíneos suele llevar a cabo el procedimiento. La cirugía de pecho se conoce como cirugía torácica. La cirugía de vasos sanguíneos se denomina cirugía vascular.

La descompresión del opérculo torácico, que es la cirugía para el síndrome del opérculo torácico, implica riesgos de complicaciones. Incluyen una lesión en el plexo braquial, que son los nervios de la zona. Además, es posible que la cirugía no alivie por completo los síntomas. Los síntomas pueden aliviarse solo de forma parcial o pueden volver a aparecer más tarde.

La cirugía para tratar el síndrome del opérculo torácico se puede hacer de diferentes maneras. Los métodos pueden implicar extirpar un músculo y una parte de la primera costilla para aliviar la presión. También es posible que se necesite una cirugía para reparar los vasos sanguíneos dañados.

En el caso del síndrome del opérculo torácico venoso o arterial, el cirujano puede sugerir tratamientos antes de la descompresión del opérculo torácico. Este tratamiento puede incluir medicamentos para disolver los coágulos sanguíneos o procedimientos para eliminarlos o reparar los vasos sanguíneos. Si se debe reemplazar una arteria dañada, esto se puede hacer con un injerto, que es una sección de una arteria de otra parte del cuerpo. O bien, puede utilizarse un injerto artificial. Si también le van a extirpar la primera costilla, se lo puede hacer como parte de otros procedimientos.

Autocuidado

Si le diagnostican síndrome del opérculo torácico, un fisioterapeuta puede indicarle que haga ejercicios en casa. Los ejercicios pueden fortalecer y reforzar los músculos que rodean el opérculo torácico.

Para brindar apoyo a los hombros y músculos que rodean el opérculo torácico, siga las siguientes indicaciones

  • Mantenga una buena postura.
  • Haga pausas frecuentes en el trabajo para moverse y estirarse.
  • Mantenga un peso saludable.
  • Cree un área de trabajo que le permita mantener una buena postura y que no empeore los síntomas.
  • Masajee suavemente los hombros y el opérculo torácico.
  • Aplique una almohadilla térmica en el área.
  • Practique ejercicios de relajación, como respiración profunda, meditación y estiramiento.

Afrontamiento y apoyo

Los síntomas del síndrome del opérculo torácico pueden ser similares a los de muchas otras afecciones. Esto puede dificultar su diagnóstico. Muchas personas viven con síntomas del síndrome del opérculo torácico durante años antes de que se les diagnostique la afección. Hable de sus preocupaciones con el equipo de atención médica si los síntomas persisten y no ha recibido un diagnóstico.

Preparación para la cita médica

Primero puede consultar con un miembro de su equipo de atención médica. O bien, pueden remitirle a un cirujano vascular, que es un médico especialista en afecciones o cirugías de los vasos sanguíneos.

A continuación, encontrará información que le ayudará a prepararse para la cita.

Lo que puede hacer

  • Tenga en cuenta todo lo que debe hacer con anticipación. Cuando programe la cita, pregunte si debe hacer algo específico antes de acudir.
  • Anote cualquier síntoma que tenga. Incluya todo en la lista, aunque no tenga relación con el motivo de la cita. Sea lo más específico y detallado posible al describir los síntomas; p. ej., anote qué parte del cuerpo se ve afectada y cómo le hace sentir la molestia.
  • Anote su información personal crucial. Incluya todos los traumatismos físicos que tuvo, aunque las lesiones hayan ocurrido hace años. Los traumatismos pueden incluir un accidente automovilístico o una lesión relacionada con el trabajo. Registre toda actividad física o movimiento que tiende a repetir ahora o que haya repetido en el pasado. Pueden ser movimientos que haya hecho en el trabajo, al practicar deportes, al hacer un pasatiempo u otra actividad recreativa.
  • Haga una lista con la información médica crucial. Incluya otras afecciones por las que reciba tratamiento. Además, incluya los nombres de todos los medicamentos recetados, medicamentos de venta libre o suplementos que tome.
  • Pida a un familiar o a un amigo que le acompañe. Tal vez la persona que le acompañe recuerde información que pasó por alto o que olvidó.
  • Escriba las preguntas. Pida a los miembros del equipo de atención médica que las respondan.

Preparar una lista de preguntas le ayudará a aprovechar al máximo el tiempo. Estas son algunas preguntas básicas sobre el síndrome del opérculo torácico que puede hacer:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas deben hacerme?
  • ¿Qué tratamientos están disponibles y qué tratamiento me recomienda?
  • ¿Qué probabilidad hay de que los tratamientos no quirúrgicos mejoren mis síntomas?
  • Si los tratamientos no quirúrgicos no son eficaces, ¿es la cirugía una opción?
  • ¿Hay algo que pueda hacer para evitar que los síntomas vuelvan a aparecer?
  • ¿Tendré que cambiar de trabajo?
  • ¿Necesito limitar o abandonar actividades que puedan estar causando mis síntomas?
  • Si recomienda perder peso, ¿cuánto peso necesito perder para hacer que mis síntomas mejoren?
  • Tengo otras afecciones de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas junto con esta afección?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda visitar?

No dude en hacer otras preguntas que tenga.

Lo que puede esperar del médico

El profesional de atención médica puede hacerle varias preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuándo notó los síntomas por primera vez?
  • ¿Cómo describiría los síntomas?
  • ¿Cambiaron los síntomas con el tiempo?
  • ¿Dónde parece originarse el dolor y hacia dónde se dirige a partir de ahí?
  • ¿El dolor o el entumecimiento empeoran cuando levanta los brazos por encima de la cabeza?
  • ¿Hay alguna otra cosa que parezca empeorar o mejorar los síntomas?
  • ¿Qué actividades hace en el trabajo?
  • ¿Practica o practicaba algún deporte?
  • ¿Cuáles son los pasatiempos o las actividades recreativas que hace con mayor frecuencia?
  • ¿Le diagnosticaron o recibe tratamiento para alguna otra afección médica? ¿Cuándo?
  • ¿Notó ausencia o cambio de color en uno o en varios dedos, o en toda la mano? ¿Notó otros cambios en la zona?

¿Qué puedo hacer mientras tanto?

Mientras espera la cita, pruebe tomar un antiinflamatorio no esteroide, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, etc.). Las molestias también pueden disminuir si mantiene una buena postura y evita cargar objetos pesados y repetir los movimientos que causan tensión.

Last Updated: September 16th, 2026