Trastorno del espectro autista
Por el personal de Mayo Clinic
Descripción general
El trastorno del espectro autista es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la forma en que las personas perciben a otras personas y se relacionan con ellas. Esto causa problemas de comunicación y de interacción social. La afección también abarca patrones de conducta limitados y repetitivos. El término “espectro” en el trastorno del espectro autista hace referencia a la amplia variedad y a la gravedad de estos síntomas.
El trastorno del espectro autista comprende afecciones que antes se consideraban distintas: el autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y una forma de trastorno generalizado del desarrollo no especificado.
El trastorno del espectro autista comienza en la primera infancia. Con el tiempo, puede causar dificultades para desenvolverse en la sociedad. Por ejemplo, las personas con trastorno del espectro autista pueden tener problemas para socializar o en los lugares de estudios o el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo dentro del primer año de vida. Un pequeño número de niños con esta afección parece desarrollarse de manera habitual durante el primer año. Después, entre los 18 y los 24 meses de edad, pueden perder algunas habilidades y presentar síntomas de autismo.
El trastorno del espectro autista no tiene cura. Sin embargo, recibir tratamiento temprano, durante los años preescolares, puede marcar una gran diferencia en la vida de muchos niños con esta afección.
Síntomas
Algunos niños presentan signos del trastorno del espectro autista desde los primeros meses de vida, como poco contacto visual, no responder a su nombre o desinterés por las personas cuidadoras. Otros niños pueden no mostrar un desarrollo acorde a lo esperado en los primeros meses o años de vida. Luego, de forma repentina, se vuelven retraídos o agresivos o pierden las habilidades del lenguaje que habían adquirido. Los signos suelen observarse entre los 2 y los 3 años de edad.
Algunas personas con manifestaciones leves del espectro autista pueden presentar síntomas adicionales que no se notan en etapas tempranas. Puede que el diagnóstico no se establezca hasta la niñez media o tardía, cuando se requiere mayor comunicación y socialización. A veces, el diagnóstico se hace por primera vez en la adultez, aunque los síntomas probablemente existían desde la infancia.
Cada niño con trastorno del espectro autista tiende a mostrar un patrón de comportamiento único según la gravedad de los síntomas, ya sean leves, moderados o graves.
Algunos niños con trastorno del espectro autista presentan dificultades de aprendizaje, y algunos tienen signos de una capacidad intelectual menor de lo habitual. Otros niños con la afección presentan una capacidad intelectual dentro de lo habitual o alta. Estos niños aprenden con rapidez, pero tienen dificultad para comunicarse, para aplicar lo que saben en la vida diaria y para adaptarse a situaciones sociales.
Debido a que cada niño puede tener una combinación única de síntomas, a veces resulta difícil evaluar la gravedad de la afección. Por lo general, se basa en la intensidad de los síntomas y el grado en el que afectan la capacidad del niño para funcionar.
A continuación, se presentan algunos signos comunes que tienen las personas con trastorno del espectro autista.
Comunicación e interacción social
Las personas con trastorno del espectro autista pueden tener problemas para llevarse bien con otras personas y para comunicarse. Pueden presentar una combinación de estos y otros síntomas:
- No responden cuando se les llama por su nombre o a veces parece que no oyen.
- No quieren que los abracen o los tengan en brazos y prefieren jugar solos y aislarse en su propio mundo.
- Tienen escaso contacto visual y ausencia de expresión facial.
- No hablan, tienen retraso del habla o pierden la capacidad de decir palabras u oraciones que antes decían.
- No logran comenzar una conversación ni mantenerla, o solo la comienzan para pedir algo o etiquetar objetos.
- Hablan con un tono o ritmo inusual y pueden usar una voz melodiosa o robotizada.
- Repiten palabras o frases de forma literal, pero no saben cómo usarlas.
- No parecen comprender preguntas o instrucciones sencillas.
- No muestran emociones ni sentimientos y no parecen ser conscientes de lo que sienten otras personas.
- No señalan ni acercan objetos para compartir interés.
- Se muestran pasivos, agresivos o con conductas disruptivas cuando interactúan con otras personas.
- Les resulta difícil entender qué significan las distintas expresiones faciales, las posiciones del cuerpo o los diferentes tonos de voz.
Patrones de comportamiento
Las personas con trastorno del espectro autista pueden mostrar patrones restringidos y repetitivos de conducta, intereses o actividades, con una combinación de estos y otros signos:
- Hacen el mismo movimiento repetidamente, como balancearse, girar o agitar las manos.
- Hacen actividades que pueden causarles daño, como morderse o golpearse la cabeza.
- Crean rutinas o rituales específicos y se molestan ante cambios mínimos.
- Tienen problemas de coordinación y pueden parecer torpes o moverse de maneras poco comunes, como caminar sobre los dedos de los pies.
- Presentan un lenguaje corporal inusual, rígido o exagerado.
- Se sienten fascinados por los detalles de un objeto, como las ruedas giratorias de un coche de juguete, pero no comprenden para qué sirve el objeto ni cómo funciona.
- Son sensibles a la luz, al sonido o al tacto, pero puede que no respondan al dolor o a la temperatura.
- No imitan a otras personas ni participan en juegos de simulación.
- Se centran en un objeto o una actividad con una intensidad o concentración inusuales.
- Prefieren alimentos concretos, como comer solo determinados alimentos o evitar alimentos con ciertas texturas.
A medida que crecen, algunos niños con trastorno del espectro autista interactúan más con otras personas y presentan menos alteraciones del comportamiento. Algunas personas, por lo general las que presentan menos dificultades, pueden llegar con el tiempo a llevar una vida típica o casi típica. Sin embargo, otras siguen teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales. Además, la adolescencia puede traer más desafíos de comportamiento y emocionales.
Cuándo consultar a un médico
Cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, y muchos no siguen la cronología exacta que se encuentra en algunos libros sobre crianza. Pero los niños con trastorno del espectro autista usualmente muestran algunos signos de retraso en el desarrollo antes de los 3 años de edad. Los signos del trastorno del espectro autista normalmente aparecen en las primeras etapas del desarrollo, cuando se observan retrasos evidentes en las habilidades del lenguaje y las interacciones sociales.
Si le preocupa el desarrollo de su hijo o cree que podría tener un trastorno del espectro autista, hable con un profesional de atención médica sobre sus inquietudes. El profesional de atención médica puede recomendar pruebas del desarrollo para determinar si su hijo presenta retrasos en el aprendizaje, el pensamiento, el lenguaje o las habilidades sociales que sugieran un trastorno del espectro autista u otro tipo de afección del desarrollo.
Causas
El trastorno del espectro autista no tiene una única causa conocida. Dado que la afección es compleja y los síntomas y su gravedad varían, podrían existir múltiples causas. Tanto la genética como el entorno pueden influir.
- Genética. Varios genes parecen estar relacionados con el trastorno del espectro autista. Para algunos niños, el trastorno del espectro autista puede estar relacionado con una afección genética, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Para otros niños, los cambios genéticos o mutaciones pueden aumentar el riesgo de padecer trastorno del espectro autista. Otros genes pueden afectar la forma en que se desarrolla el cerebro o cómo se comunican las células cerebrales. O esos genes pueden influir en la gravedad de los síntomas. Aunque algunos cambios genéticos parecen ser hereditarios, otros no lo son.
- Factores ambientales. Los investigadores están estudiando si factores como las infecciones virales, los medicamentos, las complicaciones durante el embarazo o los contaminantes del aire desempeñan un papel en las causas del trastorno del espectro autista.
No existe ningún vínculo entre las vacunas y el trastorno del espectro autista
Una de las mayores controversias en el trastorno del espectro autista se centra en si existe un vínculo entre la afección y las vacunas infantiles. Numerosos estudios de investigación bien diseñados no han encontrado ninguna relación entre el trastorno del espectro autista y las vacunas. De hecho, el estudio original que desató el debate hace algunos años se desestimó, debido a un diseño deficiente y métodos de investigación cuestionables.
Cuando un niño no recibe las vacunas, él y otros niños pueden contraer y propagar virus que causan enfermedades graves. Estas enfermedades incluyen la tosferina, el sarampión, las paperas y otras.
Factores de riesgo
La cantidad de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista está aumentando. No está claro si esto se debe a mejores formas de diagnosticar y registrar la afección, a un aumento real en el número de niños con la afección, o a ambos factores.
El trastorno del espectro autista afecta a niños de todas las razas y nacionalidades. Pero existen determinados factores, como los siguientes, que aumentan el riesgo:
- El sexo de su hijo. Los niños tienen cuatro veces más probabilidades de que se les diagnostique trastorno del espectro autista que las niñas. Aunque los niños pueden presentar trastorno del espectro autista con mayor frecuencia que las niñas, es posible que algunas niñas no sean diagnosticadas.
- Antecedentes familiares. Las familias con un niño con trastorno del espectro autista tienen más riesgo de tener otro hijo con esta afección. A veces, los padres y las madres, o familiares de un niño con trastorno del espectro autista pueden tener dificultades leves para socializar o comunicarse, o pueden mostrar ciertos comportamientos típicos de la afección.
- Otras afecciones. Los niños con determinadas afecciones tienen más riesgo de presentar trastorno del espectro autista o síntomas similares a los del autismo. Algunos ejemplos son el síndrome del cromosoma X frágil, una afección hereditaria que causa discapacidad intelectual; la esclerosis tuberosa, una afección en la que se desarrollan tumores benignos en el cerebro; y el síndrome de Rett, una afección genética que casi siempre ocurre en niñas y que causa una desaceleración del crecimiento de la cabeza, discapacidad intelectual y pérdida del uso intencional de las manos.
- Parto prematuro. Los bebés que nacen antes de la semana 26 del embarazo pueden tener más riesgo de presentar trastorno del espectro autista.
- Edad del padre y de la madre. Es posible que haya una conexión entre los niños nacidos de padres y madres mayores y el trastorno del espectro autista. Pero se necesita más investigación para establecer este vínculo.
Complicaciones
Debido a que las personas con trastorno del espectro autista suelen tener dificultades para la interacción social, la comunicación o el comportamiento, esto puede llevar a problemas con lo siguiente:
- Los estudios y el aprendizaje.
- La obtención de un empleo.
- La capacidad de vivir de manera independiente.
- El aislamiento social.
- El estrés dentro de la familia.
- El riesgo de ser víctima de acoso o intimidación.
Prevención
No se conoce una forma de prevenir el trastorno del espectro autista. Sin embargo, se han hecho diversos estudios para determinar si el consumo de ácido fólico y otras vitaminas antes y durante el embarazo puede reducir el riesgo de tener un bebé con trastorno del espectro autista. Una revisión de estudios sobre las llamadas vitaminas prenatales no muestra resultados concluyentes. Esto se debe a la calidad de la investigación. Se necesitan más estudios de alta calidad.
El diagnóstico y el tratamiento tempranos son los más útiles para mejorar el comportamiento, las habilidades y el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, recibir tratamiento es útil a cualquier edad. Si bien los niños por lo general no dejan de tener síntomas del trastorno del espectro autista a medida que crecen, pueden aprender a desempeñarse normalmente.
Diagnóstico
Durante los controles regulares, el profesional de atención médica que atiende a su hijo buscará signos de retrasos en el desarrollo. Si su hijo muestra algún síntoma de autismo, es probable que le remitan a un especialista que trata a los niños con trastorno del espectro autista para que le haga una evaluación. El especialista puede ser un psiquiatra o psicólogo infantil, un neurólogo pediátrico o un pediatra del desarrollo.
Debido a que los síntomas del trastorno del espectro autista y su gravedad pueden variar ampliamente, el diagnóstico puede ser difícil. No existe una prueba médica específica para diagnosticar el trastorno del espectro autista. En lugar de esto, un especialista puede hacer lo siguiente:
- Observar a su hijo y preguntar cómo se ha desarrollado o cambiado con el tiempo en cuanto a la interacción social, la comunicación y el comportamiento.
- Hacer pruebas a su hijo que evalúen la audición, el habla, el lenguaje, el nivel de desarrollo y los aspectos sociales y conductuales.
- Presentarle a su hijo interacciones sociales y de comunicación estructuradas, y dar un puntaje de su desempeño.
- Incluir a otros especialistas para establecer un diagnóstico.
- Recomendar pruebas genéticas para determinar si su hijo tiene una afección genética, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil.
Tratamiento
No hay cura para el trastorno del espectro autista, y no existe un tratamiento único para todos los pacientes. El tratamiento tiene como objetivo apoyar el aprendizaje, el desarrollo y la conducta de su hijo. Empezar un tratamiento temprano, durante los años preescolares, puede ayudar al niño a aprender habilidades sociales, de comunicación, funcionales y de comportamiento que son fundamentales.
La variedad de tratamientos en casa y en la escuela para el trastorno del espectro autista puede ser abrumadora, y las necesidades de su hijo pueden cambiar con el tiempo. El profesional de atención médica puede recomendar opciones y ayudarle a encontrar recursos en su área.
Si a su hijo le diagnostican trastorno del espectro autista, hable con expertos sobre la elaboración de una estrategia de tratamiento y forme un equipo de profesionales de atención médica que cubra las necesidades de su hijo.
Entre las opciones de tratamiento, se encuentran las siguientes:
- Terapias de comportamiento y comunicación. Muchos programas abordan la variedad de dificultades sociales, de lenguaje y de comportamiento relacionado con el trastorno del espectro autista. Algunos programas se centran en reducir las conductas problemáticas y en enseñar nuevas habilidades. Otros programas se enfocan en enseñar a los niños cómo actuar en situaciones sociales o comunicarse mejor con los demás. El análisis conductual aplicado puede ayudar a los niños a adquirir nuevas habilidades y a adaptarlas a diversas situaciones, mediante el uso de refuerzos como incentivo.
- Terapias educativas. Los niños con trastorno del espectro autista en general responden bien a los programas educativos muy estructurados. Los programas exitosos suelen constar de un grupo de especialistas y una variedad de actividades para mejorar las habilidades sociales, la comunicación y el comportamiento. Los niños en edad preescolar que reciben tratamiento de comportamiento intensivo e individualizado en general muestran un buen avance.
- Terapias familiares. Los padres y las madres, así como otros miembros de la familia pueden aprender a jugar e interactuar con niños con autismo de maneras que favorezcan las habilidades de interacción social, permitan manejar conductas desafiantes y faciliten la enseñanza de habilidades de la vida diaria y de comunicación.
- Otras terapias. Según las necesidades de su hijo, pueden ser útiles la terapia del habla y del lenguaje para mejorar las habilidades de comunicación, la terapia ocupacional para enseñar actividades de la vida diaria y la fisioterapia para mejorar el movimiento y el equilibrio. Un psicólogo puede recomendar estrategias para el manejo de conductas problemáticas.
- Medicamentos. Los medicamentos no pueden mejorar los signos centrales del trastorno del espectro autista, pero ciertos fármacos específicos pueden ayudar a controlar algunos síntomas. Por ejemplo, pueden recetar ciertos medicamentos si el niño presenta hiperactividad. En algunos casos, los profesionales de atención médica pueden recetar medicamentos antipsicóticos para tratar síntomas conductuales graves. También pueden recetar antidepresivos para la ansiedad. Mantenga a todos los profesionales de atención médica informados sobre cualquier medicamento o suplemento que su hijo esté tomando. Algunos medicamentos y suplementos pueden afectar la forma en que actúa un medicamento con otro, lo que causa efectos secundarios peligrosos.
Control de otras afecciones médicas y de salud mental
Además del trastorno del espectro autista, los niños, adolescentes y adultos también pueden presentar lo siguiente:
- Problemas de salud. Los niños con trastorno del espectro autista también pueden tener problemas médicos, como epilepsia, trastornos del sueño, preferencias limitadas de alimentos o problemas estomacales. Pregunte al profesional de atención médica de su hijo cómo controlar mejor estas afecciones de manera conjunta.
- Problemas con la transición a la edad adulta. Los adolescentes y los adultos jóvenes con trastorno del espectro autista pueden tener dificultades para comprender los cambios corporales. Además, las situaciones sociales se vuelven más complejas durante la adolescencia y puede haber menor tolerancia a las diferencias individuales. La conducta también puede resultar más desafiante en esta etapa.
- Otras enfermedades mentales. Los adolescentes y adultos con trastorno del espectro autista con frecuencia presentan otras afecciones de salud mental, como trastornos de ansiedad, depresión, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y consumo problemático de sustancias. El profesional de atención médica, el profesional de la salud mental y las organizaciones de servicios y defensa de la comunidad pueden ayudar.
- Problemas de salud conductual. Además del trastorno del espectro autista, el niño puede presentar irritabilidad o agresividad y dificultades de atención. También puede mostrar hiperactividad, estallidos emocionales o conductas de autolesión. Es importante trabajar con el profesional de la salud, el profesional de la salud mental y otros miembros del equipo para identificar posibles causas, como dolor, malestar o frustración, y para abordar estos desafíos cuando se presenten.
Planificar para el futuro
Los niños con trastorno del espectro autista generalmente continúan aprendiendo y desarrollando estrategias para afrontar los desafíos a lo largo de su vida. Sin embargo, muchas personas continúan necesitando cierto nivel de apoyo. Planificar las oportunidades futuras de su hijo puede hacer que este proceso sea más sencillo. Esto incluye decidir dónde trabajará, estudiará y vivirá, así como los servicios de apoyo que requerirá, además de cómo desarrollará su independencia y habilidades sociales.
Medicina alternativa
Debido a que los trastornos del espectro autista no tienen cura, muchos padres y madres buscan terapias alternativas y complementarias, pero estos tratamientos cuentan con escasa o ninguna investigación que demuestre si son útiles. Además, algunos tratamientos alternativos pueden resultar peligrosos.
Hable con el profesional de atención médica de su hijo para saber si alguna investigación respalda la terapia que desea considerar.
Algunos ejemplos de terapias complementarias y alternativas que pueden aportar beneficios cuando se usan junto con tratamientos validados son los siguientes:
- Terapias creativas. Algunos padres o madres eligen agregar terapia artística o musicoterapia a las terapias educativas y médicas. Hacer esto puede reducir la sensibilidad de su hijo al tacto o al sonido.
- Terapias sensoriales. Los terapeutas pueden usar cepillos, juguetes para apretar, trampolines y otros materiales para estimular los sentidos, como el tacto, el equilibrio y la audición. Sin embargo, las investigaciones no han demostrado que estas terapias funcionen. Es posible que resulten útiles cuando se usan junto con otros tratamientos.
- Melatonina. Según las investigaciones, la melatonina podría ser útil para los problemas de sueño vinculados con el trastorno del espectro autista cuando se usa según las indicaciones. Pero primero es importante fomentar hábitos saludables de sueño.
- Masajes Aunque los masajes pueden ser relajantes, no hay pruebas suficientes de que alivien los síntomas del trastorno del espectro autista.
- Terapia con mascotas o equinoterapia. Las mascotas pueden ofrecer compañía y momentos agradables al hijo. Pero hace falta más investigación para saber si el contacto con animales mejora los síntomas del trastorno del espectro autista.
Algunas terapias alternativas y complementarias pueden ser inofensivas, pero no hay evidencia de que sean útiles. Además, algunas pueden resultar costosas y complicadas de poner en práctica. Estos son algunos ejemplos de estas terapias:
- Suplementos vitamínicos y probióticos. Aunque no son dañinos cuando se usan en cantidades normales, no hay evidencia de que ayuden con los síntomas del trastorno del espectro autista. Además, los suplementos pueden ser costosos. Hable con el profesional de atención médica sobre las vitaminas, otros suplementos y la dosis apropiada para su hijo.
- Acupuntura Esta terapia se ha usado con el objetivo de aliviar los síntomas del trastorno del espectro autista, pero no hay investigaciones que confirmen su eficacia.
Algunos tratamientos complementarios y alternativos no han demostrado utilidad y pueden resultar peligrosos. Estos son algunos ejemplos de tratamientos complementarios y alternativos que no se recomiendan para el trastorno del espectro autista:
- Dietas especiales que restringen algunos nutrientes. No hay pruebas de que las dietas especiales sean eficaces para tratar el trastorno del espectro autista. Además, las dietas restrictivas pueden impedir que los niños en crecimiento obtengan los nutrientes necesarios. Si opta por una dieta restrictiva, consulte con un dietista diplomado para elaborar un plan de comidas apropiado para su hijo que contenga todos los nutrientes necesarios.
- Terapia de quelación. Este tratamiento supuestamente elimina el mercurio y otros metales pesados del cuerpo, aunque no hay pruebas de una relación entre estos metales y el trastorno del espectro autista. Las investigaciones no respaldan la eficacia de la terapia de quelación y esta puede ser muy peligrosa. Se han registrado casos de muerte en niños tratados con terapia de quelación.
- Oxigenoterapia hiperbárica. La oxigenoterapia hiperbárica consiste en respirar oxígeno dentro de una cámara presurizada. No se ha demostrado que este tratamiento sea eficaz para tratar los síntomas del trastorno del espectro autista, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no lo ha aprobado para este uso.
- Infusiones de inmunoglobulina intravenosa (IgIV). No hay pruebas de que las infusiones intravenosas de inmunoglobulina (IVIg) ayuden a aliviar los síntomas del trastorno del espectro autista. La FDA no ha aprobado los productos de inmunoglobulina para este uso.
- Afirmaciones relacionadas con otros tratamientos. Algunos tratamientos no han demostrado utilidad o podrían representar un riesgo, como el aceite de CBD, la secretina, la terapia antifúngica y los baños de arcilla que supuestamente ayudan a eliminar toxinas.
Afrontamiento y apoyo
Criar a un niño con trastorno del espectro autista puede ser físicamente agotador y emocionalmente demandante. Las siguientes recomendaciones pueden ser útiles:
- Encuentre un equipo de profesionales de atención médica de confianza y otros. Un equipo, coordinado por el profesional de atención médica, puede incluir trabajadores sociales, maestros, terapeutas y un administrador de casos o coordinador de servicios. Los miembros del equipo pueden ayudar a encontrar y evaluar los recursos disponibles en su área. También pueden explicar los servicios financieros y los programas estatales y federales para niños y adultos con discapacidad.
- Mantenga registros de las consultas con los profesionales de atención médica. Su hijo puede tener visitas, evaluaciones y reuniones con muchas personas del equipo de atención. Conserve un archivo organizado de estas reuniones e informes para ayudarle a tomar decisiones sobre las opciones de tratamiento y a controlar el progreso.
- Infórmese sobre el trastorno. Existen muchas historias y creencias que no son ciertas sobre el trastorno del espectro autista. Conocer la información correcta puede ayudarle a comprender mejor a su hijo y sus intentos de comunicación.
- Tómese tiempo para usted mismo y para compartir con otros familiares. Cuidar a un niño con trastorno del espectro autista puede crear tensión en sus relaciones personales y en su familia. Para evitar el agotamiento, tómese un tiempo para relajarse, hacer ejercicio o disfrutar de sus actividades favoritas. Intente programar momentos a solas con sus otros hijos y planear citas con su cónyuge o pareja, incluso si solo es ver una película juntos después de acostar a los niños.
- Póngase en contacto con otras familias de niños con trastorno del espectro autista. Otras familias que atraviesan las dificultades del trastorno del espectro autista pueden tener consejos útiles. Algunas comunidades tienen grupos de apoyo para padres, madres y hermanos de niños con este trastorno.
- Consulte con el profesional de atención médica sobre las nuevas tecnologías y terapias. Los investigadores continúan explorando nuevos enfoques para ayudar a los niños con trastorno del espectro autista. Consulte el sitio web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades sobre el trastorno del espectro autista para obtener material y enlaces a recursos útiles.
Preparación para la cita médica
El profesional de atención médica de su hijo busca problemas del desarrollo en las consultas periódicas. Durante la cita médica, mencione todas las inquietudes que tenga. Si su hijo muestra signos de trastorno del espectro autista, es probable que lo remitan a una evaluación por parte de un especialista que trata a niños con esta afección.
Si es posible, lleve a un familiar o un amigo a la cita médica para ayudarle a recordar datos y para apoyo emocional.
A continuación, encontrará información que le ayudará a prepararse para la cita médica.
Lo que puede hacer
Antes de la cita médica de su hijo, prepare una lista con lo siguiente:
- Cualquier medicamento, como vitaminas, hierbas, suplementos y medicamentos de venta libre que esté tomando su hijo. Incluya las dosis.
- Cualquier inquietud que tenga sobre el desarrollo y el comportamiento de su hijo.
- Cuándo su hijo comenzó a hablar y a alcanzar los hitos del desarrollo. Si su hijo tiene hermanos, comparta también información sobre cuándo alcanzaron los hitos. Los hitos del desarrollo son habilidades que la mayoría de los niños pueden realizar a cierta edad.
- Una descripción de cómo juega su hijo y cómo interactúa con otros niños, sus hermanos y el padre y la madre.
- Cualquier medicina o terapia complementaria y alternativa que esté recibiendo su hijo.
- Preguntas que quiera hacer al profesional de atención médica de su hijo para aprovechar al máximo el tiempo.
También puede ser útil llevar lo siguiente:
- Notas con todos los comportamientos que notaron otros adultos y cuidadores, como niñeras, familiares y maestros. Si otros profesionales de atención médica o personal de programas de intervención temprana o escolares han evaluado a su hijo, lleve esa evaluación.
- Un video de los movimientos o comportamientos inusuales de su hijo, si tiene uno.
Las preguntas para hacerle al profesional de atención médica de su hijo pueden incluir las siguientes:
- ¿Por qué cree que mi hijo tiene (o no tiene) trastorno del espectro autista?
- ¿Hay alguna forma de confirmar el diagnóstico?
- Si mi hijo tiene trastorno del espectro autista, ¿existe una manera de saber su gravedad?
- ¿Qué cambios puedo esperar ver en mi hijo con el tiempo?
- ¿Qué tipo de terapias o cuidados especiales necesita mi hijo?
- ¿Qué cantidad y qué tipos de atención médica regular necesitará mi hijo?
- ¿Qué tipo de apoyo se ofrece a las familias de niños con trastorno del espectro autista?
- ¿Cómo puedo informarme más sobre el trastorno del espectro autista?
No dude en hacer otras preguntas durante la cita médica.
Qué puede esperar del médico de su hijo
Es probable que el profesional de atención médica que atiende a su hijo le haga varias preguntas. Prepárese para responderlas, para ahorrar tiempo y poder dedicarlo a revisar los puntos en los que quiera concentrarse. Tal vez el profesional de atención médica le pregunte lo siguiente:
- ¿Qué comportamientos específicos los motivaron a venir hoy?
- ¿Cuándo notó por primera vez estos signos en su hijo? ¿Los notaron otras personas?
- ¿Estos comportamientos ocurren todo el tiempo o solo de vez en cuando?
- ¿Tiene su hijo otros síntomas que no parezcan estar relacionados con el trastorno del espectro autista, como problemas gastrointestinales?
- ¿Qué parece mejorar o empeorar los síntomas de su hijo?
- ¿Cuándo comenzó su hijo a gatear, caminar o hablar por primera vez?
- ¿Cuáles son las actividades que más le gustan a su hijo?
- ¿Cómo se relaciona su hijo con usted, con sus hermanos y con otros niños? ¿Muestra su hijo interés por otras personas? ¿Hace contacto visual, sonríe o muestra interés en jugar con otras personas?
- ¿Tiene su hijo antecedentes familiares de trastorno del espectro autista, retraso en el habla, síndrome de Rett, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad u otros trastornos del estado de ánimo?
- ¿Cuál es el plan educativo de su hijo? ¿Qué servicios recibe su hijo a través de la escuela?
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