VIH/sida
Obtén más información sobre esta infección potencialmente mortal que se transmite a través de la sangre, las relaciones sexuales y el parto. Infórmate sobre cómo prevenirla y tratarla.
Perspectiva general
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es una infección que daña células específicas del sistema inmunitario. El VIH hace que el cuerpo sea menos capaz de eliminar infecciones y enfermedades. Si la infección por el VIH no se trata, con el tiempo, puede causar la enfermedad síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
El VIH se transmite por el contacto con algunos líquidos corporales. El virus se puede transmitir durante las relaciones sexuales, cuando las personas comparten agujas o jeringas, o durante el embarazo, el parto o la lactancia. La única manera de saber si tienes VIH es que te hagan una prueba.
El VIH se puede tratar y prevenir. Los medicamentos pueden controlar los niveles del VIH en la sangre. Esto ayuda a evitar que la infección empeore, por lo que algunas personas nunca contraen SIDA.
Síntomas
Los síntomas del VIH y del SIDA varían según la persona y la etapa de la infección.
La primera etapa, cuando una persona contrae el VIH, puede parecerse a la gripe. Esta infección, conocida como infección primaria o VIH agudo, ocurre aproximadamente entre 2 y 4 semanas después de que el virus ingresa al organismo.
Los síntomas comunes del VIH agudo incluyen los siguientes:
- Fiebre.
- Ganglios linfáticos o nódulos inflamados, principalmente, en el cuello.
- Irritación de garganta.
- Sarpullido.
- Dolores musculares.
- Diarrea.
- Pérdida de peso.
Otros síntomas de una infección nueva por el VIH incluyen dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, tos seca, sudoraciones nocturnas y llagas en la boca.
Estos síntomas pueden durar días o semanas. Los síntomas pueden ser graves, pero algunas personas presentan síntomas leves o ningún síntoma durante esta etapa. Incluso si los síntomas son leves o no tienes síntomas, el VIH es fácilmente transmisible a otras personas durante la etapa aguda.
Después de la etapa aguda, los síntomas suelen desaparecer. El VIH permanece en el organismo, y la infección pasa a la siguiente etapa, la infección latente clínica o VIH crónico. Esta etapa puede durar muchos años.
Con el tiempo, una infección por el VIH debilita la capacidad del organismo para eliminar los gérmenes.
Las personas con una infección sintomática por el VIH pueden contraer otras infecciones, como las siguientes:
- Culebrilla o herpes zóster.
- Candidiasis o infección por levaduras en la boca.
- Neumonía o infección pulmonar.
La infección sintomática por el VIH también puede causar síntomas que no desaparecen, incluidos los siguientes:
- Fiebre.
- Fatiga.
- Ganglios linfáticos inflamados.
- Diarrea.
- Pérdida de peso.
Sin tratamiento, una infección por el VIH sigue dañando el sistema inmunitario.
Después de 7 a 10 años, la infección puede progresar hasta convertirse en SIDA. Las personas con SIDA son más propensas a tener infecciones que se controlarían fácilmente con un sistema inmunitario eficaz. Algunos tipos de cáncer también son más comunes en personas que tienen SIDA.
Los síntomas del SIDA incluyen síntomas de las primeras etapas de la infección por el VIH, como fiebre intermitente, hinchazón de los ganglios linfáticos, diarrea constante y pérdida rápida de peso.
Otros síntomas del SIDA incluyen los siguientes:
- Sudoración.
- Escalofríos.
- Manchas blancas o lesiones en la lengua o la boca que no desaparecen.
- Fatiga.
- Erupciones cutáneas o bultos.
Gracias al tratamiento para el VIH, muchas personas no tienen SIDA.
Cuándo consultar al médico
Si podrías haber estado en contacto con el VIH, consulta con un profesional de atención médica de inmediato. Hay medicamentos que pueden ayudar a detener el virus. Estos medicamentos, que se conocen como profilaxis previa a la exposición, funcionan mejor si comienzas a tomarlos dentro de los tres días posteriores al contacto con el virus.
Causas
La causa del VIH es un virus que ataca a los linfocitos T CD4, un grupo de glóbulos blancos. Esto debilita el sistema inmunitario y les permite a los gérmenes causar la infección y la enfermedad. El sistema inmunitario no puede eliminar el VIH del cuerpo. Esto significa que el VIH se debe tratar con medicamentos para evitar daños.
Las personas con VIH sin tratar pueden contagiarlo mediante las siguientes acciones:
- Contacto sexual
- Compartir agujas o jeringas
- Contacto con sangre
- Durante el embarazo, el parto o la lactancia, de la persona embarazada o lactante al hijo
Con el tiempo, incluso sin síntomas, la infección por el VIH sin tratar causa una disminución en los niveles de los linfocitos T CD4. En una persona con un sistema inmunitario típico, hay entre 500 y 1600 linfocitos T CD4 en una muestra de sangre. Cuando los niveles de CD4 disminuyen a menos de 200 linfocitos, la infección por VIH progresó hasta convertirse en SIDA.
Factores de riesgo
Tienes más probabilidades de contraer VIH en los siguientes casos:
- Eres sexualmente activo.
- Entras en contacto con sangre infectada.
- Compartes agujas o jeringas.
- Te diagnosticaron una infección de trasmisión sexual.
El VIH se puede transmitir durante las relaciones sexuales, incluidas las relaciones sexuales orales. Tu riesgo para el VIH es más alto si tu pareja tiene VIH o tiene un riesgo más alto para el VIH. Este riesgo aumenta si no usas habitualmente un preservativo ni ningún otro método de barrera durante las relaciones sexuales.
Tu riesgo para el VIH es más alto si te han diagnosticado una infección de trasmisión sexual, en especial la sífilis. Las personas que practican relaciones sexuales anales también tienen más riesgo.
En el caso de los hombres, el riesgo para el VIH es más alto si no están circuncidados.
Otros factores que aumentan el riesgo de una persona incluyen sangrar durante las relaciones sexuales o tener relaciones sexuales durante el período menstrual. Los niños cuyo padre o madre tiene VIH sin tratar tienen un riesgo más alto para el VIH durante el embarazo, el parto o la lactancia.
Tu riesgo para el VIH aumenta si compartes agujas o jeringas. Los tatuajes también pueden aumentar el riesgo para la exposición al VIH. Las personas en determinados trabajos con exposición frecuente a la sangre pueden tener más riesgo de contraer la infección del VIH. Además, el VIH se puede transmitir mediante hemoderivados o una transfusión si la sangre no se evalúa. El riesgo de contraer VIH de esta forma es muy bajo en los Estados Unidos porque la sangre donada pasa por evaluaciones y pruebas de VIH.
Los factores de riesgo del VIH no incluyen el contacto casual.
- No puedes contraer VIH ni SIDA si abrazas, besas, bailas o le das la mano a alguien que tiene la infección.
- El VIH no se transmite por compartir platos
- ni por las tablas de inodoros.
- El VIH no se transmite a través del aire, del agua ni de las picaduras de insectos.
- No se puede contraer el VIH cuando se dona sangre.
No puedes contraer VIH del sudor, las lágrimas ni la saliva de una persona.
Complicaciones
La infección por VIH debilita el sistema inmunitario. Esta infección hace que seas más propenso a contraer muchas infecciones y ciertos tipos de cáncer.
Las infecciones relacionadas con el VIH y el SIDA incluyen las siguientes:
- Neumonía. Incluye la neumonía bacteriana y la neumonía por Pneumocystis carinii.
- Candidiasis. La candidiasis es una infección causada por hongos. Produce una gruesa capa blanca en la boca, la lengua, el esófago o la vagina.
- Tuberculosis. Es una infección bacteriana que afecta principalmente a los pulmones. Las personas con VIH tienen un riesgo más alto para contraer esta enfermedad grave.
- Citomegalovirus. Esta enfermedad, causada por el citomegalovirus, se contagia a través de líquidos corporales y permanece en el organismo de por vida después de la infección. Si el sistema inmunitario se debilita, el virus vuelve a activarse y causa daños en los ojos, el aparato digestivo, los pulmones u otros órganos.
- Meningitis criptocócica. La meningitis es la inflamación de las membranas y del líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Este tipo de meningitis, causado por un hongo, es una infección del sistema nervioso central relacionada con el VIH.
- Toxoplasmosis. El parásito Toxoplasma gondii causa esta infección. Puede ser una infección nueva o una pasada que se vuelve a activar. La toxoplasmosis puede causar enfermedad grave en los pulmones o el cerebro en las personas con un sistema inmunitario debilitado. En raras ocasiones, puede presentarse en otros tejidos de todo el cuerpo.
Los tipos de cáncer relacionados con el VIH y el SIDA incluyen los siguientes:
- Linfoma. Este tipo de cáncer afecta el sistema formado por órganos inmunitarios, glándulas, vasos y ganglios linfáticos. Los síntomas pueden incluir hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello, la axila y la ingle.
- Sarcoma de Kaposi. Se trata de un tumor en las paredes de los vasos sanguíneos. El sarcoma de Kaposi puede ser de color rosa, rojo, morado, marrón o negro, según el color de la piel. El sarcoma de Kaposi también puede afectar los órganos internos.
- Tipos de cáncer relacionados con el virus del papiloma humano. Existen muchas cepas del virus del papiloma humano. Algunas están relacionadas con el cáncer de vulva, vagina, cuello del útero, ano, pene y garganta.
Otras complicaciones pueden consistir en:
- Síndrome consuntivo. El VIH o el SIDA sin tratar pueden causar una importante pérdida de peso. Junto con esta pérdida de peso, suelen presentarse diarrea y fiebre.
- Complicaciones del cerebro y el sistema nervioso. El VIH puede causar síntomas del cerebro y el sistema nervioso, como confusión, olvidos y dificultad para caminar. Las afecciones neurológicas relacionadas con el VIH pueden variar de síntomas leves, como cambios de comportamiento y funcionalidad mental reducida, a demencia grave que causa debilidad e incapacidad para funcionar.
- Enfermedad renal. La nefropatía relacionada con el VIH es la inflamación de los diminutos filtros de los riñones. Estos filtros eliminan el exceso de líquido y los desechos de la sangre, y los envían a la orina.
- Enfermedad hepática. La enfermedad hepática también es una complicación importante, especialmente en las personas que, además, tienen hepatitis B o hepatitis C.
Prevención
Para prevenir el VIH, toma medidas que disminuyan el riesgo para el VIH, como las siguientes:
- Pide que te hagan una prueba y recibe tratamiento para cualquier infección de trasmisión sexual. Estos tipos de infecciones facilitan la transmisión o el contagio del VIH.
- Pregúntales a tus parejas sexuales si tienen VIH e infórmales a tus parejas si tienes VIH.
- Usa preservativos correctamente, todas las veces.
- No compartas agujas ni jeringas. Usa insumos nuevos y estériles todas las veces.
- Si tienes un embarazo, obtén atención médica que incluya una prueba de VIH de inmediato.
Algunas personas pueden considerar la circuncisión, que consiste en quitar el prepucio del pene. Las personas con el prepucio parecen contraer el VIH por el contacto sexual a una tasa más alta que las personas circuncidadas.
Considera también la posibilidad de usar profilaxis previa a la exposición. Se pueden usar medicamentos para la profilaxis previa a la exposición. Estos medicamentos ayudan a prevenir la infección por el VIH cuando se toman según lo indicado para las personas con riesgo alto.
Algunos medicamentos de profilaxis previa a la exposición se pueden tragar. Otros medicamentos se administran mediante una inyección.
Algunas de las opciones son las siguientes:
- Tenofovir disoproxil fumarato y emtricitabina (Truvada). Este medicamento es un comprimido que se traga una vez al día.
- Tenofovir alafenamida fumarato y emtricitabina (Descovy). Este medicamento es un comprimido que se traga una vez al día. Su uso está aprobado para hombres y mujeres transgénero. No está aprobado para las personas con sexo vaginal receptivo.
- Cabotegravir (Apretude). Este medicamento se administra mediante una inyección cada dos meses.
- Lenacapavir (Yeztugo). La primera dosis de este medicamento se administra en forma de comprimido e inyección. Después, el medicamento se inyecta solo cada seis meses.
Antes de iniciar la profilaxis previa a la exposición, el profesional de atención médica te hará una prueba de VIH. Esta prueba se repite cada tres meses. Debes tomar las pastillas de profilaxis previa a la exposición todos los días o seguir estrictamente el cronograma de inyecciones. Además, la profilaxis previa a la exposición solo protege contra el VIH. Usa prácticas sexuales seguras y pide una prueba para infecciones de trasmisión sexual según lo recomendado.
Si tienes VIH, la terapia antirretroviral administrada según lo indicado pueden disminuir la cantidad de virus en la sangre hasta niveles no detectables en las pruebas. En este punto, es poco probable que las personas transmitan el VIH durante las relaciones sexuales. Puede que lo veas como indetectable = intransmisible o I=I.
Si crees que estuviste expuesto al VIH, higieniza la zona con agua y jabón. Si la exposición fue en los ojos, lávate con agua o usa una estación de lavado de ojos durante 15 minutos. Luego, comunícate con el profesional de atención médica o un recurso de salud ocupacional, o acude a una sala de emergencias.
Después del contacto o el posible contacto con el VIH, se inicia la administración de medicamentos para bloquear el VIH dentro de las primeras 72 horas. Esto se conoce como profilaxis posexposición. Estos medicamentos son altamente eficaces para disminuir el riesgo para el VIH. Debes tomar el medicamento durante 28 días.
Diagnóstico
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se puede detectar en el organismo con análisis de sangre o análisis de los líquidos de la boca. La sangre se puede obtener de una vena o de un dedo. El análisis también se puede realizar en una clínica o en el consultorio del profesional de atención médica. También puedes pedir una prueba de VIH para hacer en casa.
Los exámenes de detección para el VIH se recomiendan al menos una vez para todas las personas de entre 13 y 65 años. La prueba para el VIH se suele recomendar si tienes factores de riesgo.
En una prueba de VIH, se analiza si hay material genético del virus en la sangre. La prueba mide la carga viral, que es la cantidad de virus presente. La prueba identifica una infección aproximadamente de 10 a 33 días después de la exposición.
Otros análisis examinan un antígeno, que es una parte del virus, o un anticuerpo, que es la respuesta del sistema inmunitario a la infección por el VIH. Una prueba que analiza la presencia de antígenos y anticuerpos puede identificar la infección por el VIH aproximadamente de 18 a 90 días después de la exposición. Una prueba que analiza solo la presencia de anticuerpos identificará la infección aproximadamente de 23 a 120 días después de la exposición.
Si se hacen muy temprano, estas pruebas pueden no detectar una infección, por lo que puede que sea necesario repetir una prueba con un resultado negativo. Si hay una cantidad detectable de material genético del VIH en la sangre, pero las pruebas de anticuerpos o antígenos dan negativo, lo más probable es que sea una infección temprana por el VIH. La prueba se puede repetir para descartar un resultado falso positivo.
Si los resultados son positivos y vives en los Estados Unidos, un miembro del personal del Departamento de Salud estatal puede comunicarse contigo.
Las personas con diagnóstico de VIH pueden trabajar con un especialista. Los especialistas en VIH te ayudan a decidir las pruebas basales y los análisis de seguimiento. El especialista también te puede ayudar a orientar el tratamiento, incluso la selección de la terapia antirretroviral para el VIH. En general, el especialista te ayuda a controlar tu salud.
Las pruebas pueden incluir las siguientes:
- Recuentos de linfocitos T CD4. Esto ayuda a determinar la etapa de la infección por el VIH. El SIDA se diagnostica si los recuentos de CD4 disminuyen a menos de 200 linfocitos en la muestra de sangre.
- Mediciones de la carga viral. También se conoce ARN del VIH. El objetivo del tratamiento es disminuir la carga viral hasta un nivel que no se pueda detectar.
- Resistencia a los medicamentos. Algunas cepas del VIH ya no se ven afectadas por los medicamentos. Los análisis para saber qué cepa del VIH está presente ayudan a identificar el mejor tratamiento.
También te pueden hacer pruebas y exámenes de detección para otras infecciones o complicaciones. Estos pueden incluir:
- Tuberculosis.
- Infección por el virus de la hepatitis B o de la hepatitis C.
- Infecciones de trasmisión sexual.
- Daño en el hígado o en los riñones.
- Cáncer de ano y del cuello del útero.
- Citomegalovirus.
- Toxoplasmosis.
Tratamiento
Una vez que tienes la infección por el VIH, tu cuerpo no puede deshacerse de ella. Se usan medicamentos para controlar el VIH y prevenir complicaciones. La terapia antirretroviral está conformada por los medicamentos para tratar el VIH. Es una combinación de dos o más medicamentos que funcionan juntos para disminuir la cantidad de VIH en la sangre. Esto también ayuda a evitar que el VIH se vuelva resistente a los medicamentos.
El tratamiento debería reducir la carga viral para que no se pueda detectar en la sangre. Se hacen análisis de sangre en forma periódica para revisar la carga viral y el recuento de linfocitos T CD4. Incluso si no se detecta el VIH en la sangre, eso no significa que ya no tienes VIH. El VIH sigue en el organismo, pero la terapia antirretroviral evita que produzca partículas virales.
Hay muchas opciones de terapia antirretroviral que combinan más de un tipo de medicamento para el VIH en una sola pastilla, que se toma una vez al día. Entre los diferentes tipos de medicamentos para el VIH, se incluyen los siguientes:
- Inhibidores de integrasa. Estos medicamentos detienen la enzima integrasa. Esto evita que el VIH introduzca material genético viral en una célula.
- Inhibidores nucleósidos y nucleótidos de la transcriptasa inversa. Estos medicamentos evitan que el VIH copie su ARN en ADN. Eso significa que el VIH no puede producir copias virales con facilidad.
- Inhibidores de la proteasa. Estos medicamentos bloquean la enzima proteasa. Esto daña la capacidad del VIH para producir nuevas partículas virales.
La terapia antirretroviral forma parte del tratamiento para todas las personas con VIH, independientemente de su recuento de linfocitos T CD4 o de sus síntomas. Para obtener los mejores resultados, toma los medicamentos de la terapia antirretroviral según lo recetado. No omitas ni saltees las dosis.
Habla con el profesional de atención médica acerca de los posibles efectos secundarios o de los problemas que puedas tener para tomar los medicamentos. Los efectos secundarios del tratamiento dependen de la clase o tipo de medicamentos de terapia antirretroviral que tomes.
Los posibles efectos secundarios de algunos medicamentos de terapia antirretroviral pueden incluir los siguientes:
- Náuseas, vómitos o diarrea.
- Enfermedades cardíacas.
- Daños en el riñón y el hígado.
- Disminución de la masa ósea o debilitamiento óseo.
Los medicamentos de terapia antirretroviral pueden dificultar controlar los niveles de colesterol. Las afecciones de salud mental o los problemas de consumo de sustancias adictivas pueden dificultar el cumplimiento de la terapia antirretroviral. Habla con un profesional de atención médica acerca de cómo controlar estos problemas.
Los controles regulares le permiten al equipo de atención médica verificar tu respuesta al tratamiento y responder cualquier inquietud que tengas acerca de la terapia antirretroviral. Para conocer tu respuesta, la carga viral del VIH se revisa entre 4 y 6 semanas después del inicio de la terapia antirretroviral. A partir de entonces, la carga viral se revisa cada tres meses durante al menos los primeros dos años de tratamiento.
Es posible que algunos problemas de salud que son parte del envejecimiento sean más difíciles de controlar si tienes el VIH. Algunos medicamentos que son comunes para afecciones cardíacas, óseas o metabólicas relacionadas con la edad, por ejemplo, pueden no interactuar bien con los medicamentos contra el VIH. Habla con el profesional de atención médica sobre las demás afecciones de salud que tienes y los medicamentos que tomas para tratarlas.
Si otro profesional de atención médica te receta un medicamento para otra afección, infórmele sobre su terapia contra el VIH. De esta forma, el profesional de atención médica podrá asegurarse de que no tendrás problemas al tomar ambos medicamentos.
Estilo de vida y remedios caseros
Tomar medicamentos que conforman la terapia antirretroviral según el cronograma y trabajar con el equipo de atención médica son aspectos vitales del control del VIH. Hay otras cosas que puedes hacer todos los días para mejorar tu salud.
Recibe todas las vacunas recomendadas. Las vacunas comunes previenen enfermedades como la neumonía, la gripe, la COVID-19 y la viruela símica. Otras vacunas que se pueden recomendar incluyen las vacunas contra el virus del papiloma humano, la hepatitis A y la hepatitis B. Puede que algunas vacunas que usan virus debilitados, pero infecciosos, solo sean seguras si tus recuentos de linfocitos T CD4 son lo suficientemente altos. Se pueden ofrecer otros tipos de vacunas independientemente de tu recuento de linfocitos CD4.
Evita alimentos que impliquen un riesgo más alto para enfermedades transmitidas por alimentos. Las personas con VIH pueden enfermarse gravemente por una enfermedad transmitida por alimentos. Cocina bien los alimentos a una temperatura segura. Evita comer huevos, carne o mariscos crudos. Lava bien las frutas y verduras crudas. No dejes los alimentos fuera del refrigerador por mucho tiempo. Evita los lácteos y los jugos que no estén pasteurizados, es decir, que no se hayan calentado para eliminar las bacterias. No bebas agua que no se haya tratado para eliminar los gérmenes.
Concéntrate en la higiene de manos si tienes una mascota. Cuidar a una mascota puede ponerte en riesgo para algunas infecciones. Lávate bien las manos después de tocar mascotas o de limpiar las cajas sanitarias.
Medicina alternativa
No hay ningún tratamiento para el VIH más beneficioso que la terapia antirretroviral. También es importante la necesidad de evitar comportamientos riesgosos o hábitos no saludables, como fumar.
Si te interesan los suplementos alimenticios, habla con el profesional de atención médica antes de tomar alguno para asegurarte de que no afectará la eficacia de los medicamentos.
Se sabe que los suplementos interactúan con los medicamentos para el VIH, incluidos la hierba de San Juan y el ajo.
Estrategias de afrontamiento, y apoyo
Las personas con VIH pueden considerarlo abrumante. Las reacciones negativas son comunes. Estos sentimientos suelen aparecer y desaparecer con el tiempo. La infección por el VIH se puede tratar, y las personas con VIH suelen vivir vidas largas y saludables.
Sin embargo, si tú o alguien a quien cuidas consideran el suicidio, busca ayuda ahora. Puedes llamar al número local de emergencias o a una línea directa para prevención del suicidio.
- En los EE. UU., llama o envía un mensaje de texto al 988 para comunicarte con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis, disponible las 24 horas del día, todos los días. También, puedes usar el chat de ayuda en línea Lifeline Chat. Los servicios son gratuitos y confidenciales.
- Si eres veterano o militar estadounidense en crisis, llama al 988 y pulsa 1, o envía un mensaje de texto al 838255. O bien, puedes usar el chat en línea. La Línea de Prevención del Suicidio y Crisis de los Estados Unidos cuenta con una línea telefónica en español: 1-888-628-9454.
Si es seguro hacerlo, habla acerca de tu diagnóstico con personas que te puedan apoyar. Pide ayuda si la necesitas y diles cómo te sientes. Además, un terapeuta puede ayudarte a controlar los sentimientos que puede causar este diagnóstico.
Unirte a un grupo de apoyo para personas con VIH también puede ayudar a que te conectes con otras personas que afrontan el mismo diagnóstico.
Preparación antes de la cita
Si piensas que podrías tener una infección por el VIH, probablemente debas comenzar por consultar al profesional de atención médica general. Es posible que consultes a un especialista en enfermedades infecciosas, que se concentra en el tratamiento para el VIH o SIDA.
Qué puedes hacer
Antes de la cita, piensa en las respuestas a estas preguntas y prepárate para conversar acerca de ellas durante la cita:
- ¿Cómo crees que te expusiste al VIH?
- ¿Qué síntomas tienes?
- ¿Tienes factores de riesgo, como tener relaciones sexuales sin protección o inyectarte drogas ilícitas?
- ¿Qué medicamentos o suplementos tomas?
Qué esperar del médico
El profesional de atención médica te hará preguntas sobre tu salud y tu estilo de vida, y te hará un examen físico para comprobar lo siguiente:
- Inflamación de los ganglios linfáticos
- Llagas en la piel o en la boca
- Problemas con el sistema nervioso
- Sonidos inusuales en los pulmones
- Órganos hinchados en el abdomen
Qué puedes hacer mientras tanto
Si crees que puedes tener una infección por VIH, protégete a ti mismo y a los demás antes de la cita. No tengas relaciones sexuales sin usar protección. Si te inyectas drogas ilícitas, usa siempre una aguja nueva y limpia. No compartas las agujas con otros.
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