Carcinoma hepatocelular
Infórmate sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de este tipo de cáncer de hígado.
Perspectiva general
El cáncer de hígado comienza en las células del hígado. La forma más común de cáncer de hígado comienza en las células llamadas hepatocitos. Este tipo de cáncer se conoce como carcinoma hepatocelular.
El carcinoma hepatocelular es un tipo de cáncer que comienza como una proliferación de células en el hígado. El hígado es un órgano ubicado justo debajo de la caja torácica, del lado derecho del abdomen. Ayuda al cuerpo a digerir los alimentos y eliminar los desechos, entre otras funciones.
El carcinoma hepatocelular es el tipo más común de cáncer de hígado. Comienza en las células del hígado llamadas hepatocitos. El carcinoma hepatocelular se presenta con mayor frecuencia en personas con afecciones hepáticas crónicas, como cirrosis a causa de infección por hepatitis B o hepatitis C.
El carcinoma hepatocelular ocurre cuando una enfermedad hepática u otra causa altera las células del hígado. Estos cambios hacen que las células produzcan muchas más células afectadas por la enfermedad, que forman un tumor. El tumor puede dañar el tejido sano del hígado y crecer hacia los vasos sanguíneos cercanos. Las células pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo.
El carcinoma hepatocelular es uno de los tipos de cáncer más graves. Es posible que no cause síntomas de inmediato, lo que permite que crezca sin ser detectado. También suele aparecer en personas con enfermedad hepática grave, lo que puede dificultar el tratamiento.
El tratamiento depende en gran medida de la etapa del cáncer y del funcionamiento del hígado. El tratamiento del carcinoma hepatocelular puede incluir cirugía para extirpar el cáncer o un trasplante de hígado. Otros tratamientos pueden incluir ablación, embolización, radioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida.
El carcinoma hepatocelular se diferencia de otro tipo de cáncer de hígado llamado colangiocarcinoma intrahepático. Este último comienza en los conductos biliares dentro del hígado, no en el tejido hepático. Ambos son tipos de cáncer de hígado, pero tienen factores de riesgo y tratamientos distintos. Otro tipo de cáncer de hígado llamado hepatoblastoma afecta principalmente a niños pequeños. Todos estos tipos forman parte de las neoplasias malignas del hígado, que es un término médico para cáncer en el hígado.
Tipos
El carcinoma hepatocelular no se clasifica en tipos. A veces, el carcinoma fibrolamelar se describe como un subtipo o variante del carcinoma hepatocelular, porque se cree que ambos comienzan en los hepatocitos. Sin embargo, el carcinoma fibrolamelar se comporta de manera diferente a la mayoría de los carcinomas hepatocelulares. Los profesionales de atención médica no están de acuerdo sobre si el carcinoma hepatocelular y el carcinoma fibrolamelar están relacionados o no.
El carcinoma fibrolamelar aparece con mayor frecuencia en adultos jóvenes que no tienen una enfermedad hepática. Por lo general, se trata con cirugía. A igual que la mayoría de los carcinomas hepatocelulares, el carcinoma fibrolamelar no suele causar niveles altos de alfafetoproteína en la sangre.
Síntomas
El carcinoma hepatocelular podría no causar síntomas que se noten de inmediato. Esta enfermedad ocurre con mayor frecuencia en personas con cirrosis, que es la formación de cicatrices en el hígado, a causa de una infección por hepatitis B o hepatitis C. En estas personas, los síntomas del cáncer podrían ser los mismos que los de la cirrosis.
El carcinoma hepatocelular no causa síntomas en las etapas iniciales. Un profesional de atención médica podría detectar signos tempranos de la enfermedad, como los siguientes:
- Resultados más altos de lo esperado en un análisis de sangre que busca alfafetoproteína, que puede realizarse como parte de un examen de detección del cáncer de hígado en personas con alto riesgo de la enfermedad.
- Nódulos, que son tumores en el hígado, que podrían detectarse mediante una ecografía realizada como parte del examen de detección del cáncer de hígado.
Si aparecen signos y síntomas del carcinoma hepatocelular, generalmente significa que la enfermedad está avanzada. Los síntomas pueden ser los siguientes:
- Pérdida de peso involuntaria.
- Pérdida del apetito.
- Dolor en la parte superior del abdomen.
- Un tumor en el abdomen.
- Color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos. Esto se llama ictericia. Sucede cuando una sustancia llamada bilirrubina se acumula en la sangre.
¿Cuándo consultar a un médico?
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.
Causas
Las principales causas del carcinoma hepatocelular son la cirrosis, que es la formación de cicatrices en el hígado, y una infección por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C. Sin embargo, no todas las personas con este tipo de cáncer tienen una afección hepática grave. No está claro cuál es la causa del carcinoma hepatocelular en quienes no tienen una enfermedad hepática.
El carcinoma hepatocelular ocurre cuando los hepatocitos, que son las células del hígado, presentan cambios en su ADN. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican lo que debe hacer. En las células sanas, el ADN da las instrucciones para que crezcan y se multipliquen a un determinado ritmo. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas, los cambios en el ADN hacen que las instrucciones sean diferentes. Los cambios les indican a las células cancerosas que crezcan y se multipliquen rápidamente. Las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá de lo que vivirían las células sanas. Esto causa un exceso de células.
Las células cancerosas forman una masa que se conoce como tumor. El tumor puede aumentar de tamaño hasta invadir y destruir el tejido corporal sano. Con el tiempo, las células cancerosas pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo. Cuando el cáncer se disemina, se llama cáncer metastásico.
Factores de riesgo
Existen muchos factores que pueden aumentar el riesgo de carcinoma hepatocelular. Los factores de riesgo más comunes son la cirrosis, que es la formación de cicatrices en el hígado, y una infección por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C. Existen muchas otras afecciones que pueden dañar el hígado y aumentar el riesgo de carcinoma hepatocelular.
Entre los factores de riesgo para el carcinoma hepatocelular se incluyen los siguientes:
- Edad avanzada. El carcinoma hepatocelular es más común en adultos mayores.
- Infección por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C. La infección actual o previa por el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C aumenta el riesgo de carcinoma hepatocelular.
- Cirrosis. La cirrosis es una afección progresiva e irreversible que causa la formación de tejido cicatricial en el hígado. Aumenta las posibilidades de presentar carcinoma hepatocelular.
- Ciertas enfermedades hepáticas hereditarias. Algunas enfermedades hepáticas se transmiten de una generación a otra pueden aumentar el riesgo de carcinoma hepatocelular. Los ejemplos incluyen la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson.
- Exceso de grasa en el hígado. La enfermedad hepática esteatósica relacionada con la disfunción metabólica, que antes se llamaba enfermedad del hígado graso no alcohólica, ocurre cuando se acumula grasa en el hígado. Las personas con esta afección tienen un riesgo más alto para carcinoma hepatocelular.
- Diabetes. Las personas con esta afección de la glucosa sanguínea tienen más riesgo de padecer carcinoma hepatocelular que quienes no tienen diabetes.
- Obesidad. Las personas con obesidad tienen un riesgo más alto para cirrosis y exceso de grasa en el hígado. Estas afecciones aumentan el riesgo de carcinoma hepatocelular.
- Exposición a aflatoxinas. Las aflatoxinas son venenos producidos por mohos que crecen en cultivos mal almacenados. Los cultivos, como los granos o cereales y los frutos secos, pueden contaminarse con aflatoxinas, que pueden terminar en los alimentos elaborados con estos productos.
- Consumo excesivo de alcohol. Consumir más que una cantidad moderada de alcohol diariamente durante muchos años puede derivar en daño hepático irreversible y aumentar el riesgo de carcinoma hepatocelular.
- Fumar cigarrillos. Las personas que fuman cigarrillos tienen más riesgo de padecer carcinoma hepatocelular.
Complicaciones
El carcinoma hepatocelular puede diseminarse a otras partes del cuerpo. Cuando se disemina, suele ir a los siguientes lugares:
- pulmones,
- ganglios linfáticos del abdomen,
- huesos,
- glándulas suprarrenales,
- cerebro.
El término médico para la diseminación es metastatizar. Cuando este cáncer se disemina, los profesionales de atención médica lo llaman carcinoma hepatocelular metastásico.
Prevención
Reduce tu riesgo de cirrosis
La cirrosis es la formación de cicatrices en el hígado y aumenta el riesgo de carcinoma hepatocelular. Para reducir el riesgo de cirrosis, puedes seguir estos consejos:
- Si bebes alcohol, hazlo con moderación. Si decides beber alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos saludables, significa una copa al día en el caso de las mujeres y hasta dos copas al día en el de los hombres.
- Mantén un peso saludable. Si tienes un peso saludable, mantenlo. Si necesitas bajar de peso, pregunta a un profesional de atención médica cómo hacerlo de manera saludable. Come menos calorías y aumenta de a poco la cantidad de ejercicio.
Recibe la vacuna contra la hepatitis B
La infección por el virus de la hepatitis B aumenta el riesgo de carcinoma hepatocelular. Puedes reducir el riesgo de contraer hepatitis B si recibes la vacuna contra la hepatitis B. La vacuna se puede administrar a casi cualquier persona, incluidos bebés, niños, adultos y adultos mayores.
Toma medidas para prevenir la hepatitis C
La infección por el virus de la hepatitis C aumenta el riesgo de carcinoma hepatocelular. No existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero puedes reducir el riesgo de contraer la infección.
- Conoce el estado de salud de cualquier pareja sexual. No tengas relaciones sexuales sin protección, a menos que estés seguro de que tu pareja no está infectada con hepatitis B, hepatitis C o cualquier otra infección de trasmisión sexual. Si no conoces el estado de salud de tu pareja, usa un preservativo cada vez que tengas relaciones sexuales.
- No uses drogas intravenosas, pero si lo haces, usa una aguja limpia. Reduce el riesgo de contraer hepatitis C al no inyectarte drogas legales o ilegales que puedan venderse en las calles. Pero si esa no es una opción para ti, asegúrate de que las agujas que uses sean estériles y no las compartas. Las agujas contaminadas son una causa común de infección por hepatitis C. Aprovecha los programas de intercambio de jeringuillas de tu comunidad y considera buscar ayuda para superar tu consumo de drogas ilícitas.
- Busca tiendas seguras y limpias cuando quieras un piercing o un tatuaje. Las agujas que no se esterilizan adecuadamente pueden diseminar el virus de la hepatitis C. Antes de ir a que te hagan un piercing o un tatuaje, investiga las tiendas de tu zona y pregunta a los miembros del personal acerca de sus prácticas de seguridad. Si los empleados de una tienda se niegan a responder tus preguntas o no las toman en serio, esa será una señal de que el lugar no es adecuado para ti.
Buscar tratamiento para la infección por hepatitis B o C
Existen tratamientos disponibles para la infección por hepatitis B y por hepatitis C. Las investigaciones demuestran que el tratamiento puede reducir el riesgo de carcinoma hepatocelular.
Pregunta sobre los exámenes de detección para el cáncer de hígado
Para la mayoría de las personas, no se ha demostrado que los exámenes de detección para el cáncer de hígado reduzcan el riesgo de morir por esta enfermedad y, en general, no se recomiendan. Las personas con afecciones que aumentan el riesgo de cáncer de hígado podrían considerar someterse a exámenes de detección. Las personas con riesgo más alto incluyen aquellas que tienen lo siguiente:
- Infección por hepatitis B.
- Infección por hepatitis C.
- Cirrosis de hígado.
Habla sobre las ventajas y las desventajas de los exámenes de detección con tu equipo de atención médica. Juntos pueden decidir si los exámenes de detección son adecuados para ti en función de tu riesgo. Los exámenes de detección para el carcinoma hepatocelular generalmente incluyen un análisis de sangre y una ecografía abdominal cada seis meses.
Diagnóstico
Para diagnosticar el carcinoma hepatocelular, un profesional de atención médica podría hacerte un examen físico y preguntarte sobre tu historial médico. Otras pruebas y procedimientos pueden incluir estudios por imágenes, análisis de sangre y extraer algunas células para su análisis.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes consisten en tomar imágenes del cuerpo. Pueden mostrar la ubicación y el tamaño de un carcinoma hepatocelular. Las pruebas podrían incluir las siguientes:
- Ecografía.
- Tomografía computarizada.
- Imágenes por resonancia magnética.
- Tomografía por emisión de positrones.
Análisis de la función hepática
Los análisis de sangre pueden brindarle al equipo de atención médica pistas sobre qué está causando los síntomas. También podrían hacerse pruebas para medir el funcionamiento del hígado, como las siguientes:
- Prueba de alanina transaminasa.
- Prueba de aspartato aminotransferasa.
- Prueba de fosfatasa alcalina.
- Prueba de albúmina.
- Análisis de bilirrubina.
- Examen del tiempo de protrombina.
Prueba de marcador tumoral
Las pruebas de marcadores tumorales buscan sustancias químicas que producen las células cancerosas. La prueba de alfafetoproteína en la sangre se utiliza como marcador tumoral para el carcinoma hepatocelular.
La alfafetoproteína es una proteína que producen las células del hígado mientras el bebé se desarrolla en el útero. Los niveles de alfafetoproteína en la sangre bajan poco después del nacimiento. En la mayoría de las personas, los niveles altos de alfafetoproteína no son comunes, excepto durante el embarazo.
Cuando las células del hígado se lesionan, pueden volver a producir alfafetoproteína al intentar repararse, lo que aumenta los niveles en la sangre. En la mayoría de las personas con carcinoma hepatocelular, el cáncer ocasiona niveles muy altos de alfafetoproteína. Sin embargo, tener niveles altos de esta proteína no significa necesariamente que una persona tenga cáncer. Otras causas pueden ser el embarazo, una lesión hepática aguda o la fibrosis del hígado.
Los equipos de atención médica pueden usar los resultados de la prueba de alfafetoproteína junto con otros resultados para determinar si un tumor en el hígado podría ser canceroso. También pueden vigilar los niveles de alfafetoproteína con el tiempo para evaluar si el tratamiento está funcionando.
Biopsia
Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. En el caso del carcinoma hepatocelular, la biopsia se hace con una aguja para obtener la muestra de tejido. Durante una biopsia de hígado, un profesional de atención médica introduce una aguja a través de la piel hasta llegar al cáncer. El profesional de atención médica utiliza la aguja para extraer una muestra de células del hígado.
La muestra se analiza en un laboratorio para determinar si es cáncer. Hay otras pruebas especiales que proporcionan más detalles sobre las células cancerosas. El equipo de atención médica tiene en cuenta esta información para crear un plan de tratamiento.
No todas las personas necesitan una biopsia para diagnosticar el carcinoma hepatocelular. A veces los equipos de atención médica hacen el diagnóstico con los resultados de otras pruebas.
Tratamiento
El tratamiento del carcinoma hepatocelular depende de la ubicación y la extensión del cáncer. El tratamiento también puede depender del estado del hígado. La cirugía puede usarse para extirpar el cáncer. En algunas personas, un trasplante de hígado puede ser una opción. Otros tratamientos pueden incluir ablación, embolización, radioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida.
Los tratamientos más adecuados para ti dependerán del tipo de cáncer y tu estado de salud general. Estos son algunos enfoques comunes para el tratamiento del carcinoma hepatocelular.
- Cuando hay una o pocas zonas de cáncer en el hígado, el tratamiento puede incluir cirugía para extirpar el cáncer, si es posible. En personas con cirrosis de hígado, la cirugía puede consistir en extirpar el hígado y reemplazarlo por uno de un donante.
- Si el cáncer está solo en el hígado, pero no puede realizarse una cirugía, los profesionales de atención médica pueden usar otros procedimientos para tratarlo. Estos procedimientos pueden incluir tratamientos de ablación, procedimientos de embolización y radioterapia. Cuando el cáncer afecta muchas partes del hígado, pueden usarse medicamentos para controlarlo o hacer más lento su crecimiento.
- Si el cáncer se disemina fuera del hígado, el tratamiento también suele incluir medicamentos para controlarlo o hacer más lento su crecimiento.
- Cuando hay cáncer multifocal, el tratamiento puede depender de la extensión del cáncer dentro del hígado. Multifocal significa que hay más de un área de cáncer en el hígado. Si las áreas de cáncer están cerca unas de otras, puede hacerse una cirugía para extirpar las partes cancerosas del hígado. Si el cáncer afecta una parte más grande del hígado, puede considerarse un trasplante de hígado. Si gran parte del hígado está comprometida, el tratamiento podría incluir medicamentos.
- Cuando hay cirrosis y cáncer al mismo tiempo, el tratamiento puede ser más difícil, porque la enfermedad hepática avanzada hace que sea más complicado tolerar los tratamientos contra el cáncer. Si el hígado todavía funciona bien, un trasplante de hígado puede ser una opción curativa, ya que trata tanto el cáncer como la cirrosis. En personas que no están lo suficientemente sanas para una cirugía, otros procedimientos en el hígado o medicamentos pueden ayudar a controlar el cáncer.
Cirugía
El tratamiento contra el carcinoma hepatocelular puede comenzar con una cirugía para extirpar parte del hígado, incluido el cáncer, o para extirpar todo el hígado y hacer un trasplante. Las opciones de cirugía comprenden las siguientes:
- Cirugía para extirpar el cáncer. La hepatectomía parcial se usa para personas cuyo cáncer está en una parte del hígado. Esta cirugía extirpa el cáncer y parte del tejido saludable que lo rodea. Si esta es una opción para ti dependerá de la ubicación del cáncer dentro del hígado, del funcionamiento de tu hígado y de tu salud general.
- Cirugía para el trasplante de hígado. A veces, la cirugía para extirpar el cáncer se combina con un trasplante de hígado. Un cirujano extirpa el cáncer y todo el hígado. Luego, coloca en el cuerpo un hígado sano donado. Un trasplante de hígado puede ser una opción en personas por lo demás saludables cuyo cáncer no se ha diseminado más allá del hígado. Se puede recurrir a otros tratamientos para tratar el cáncer mientras se espera un trasplante.
La cirugía conlleva riesgos de sangrado e infección. Después de un trasplante de hígado, normalmente se toman medicamentos para prevenir complicaciones relacionadas con recibir un órgano de un donante. Sin embargo, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios, como un sistema inmunitario debilitado.
Otros procedimientos hepáticos
Otros procedimientos en el hígado pueden ayudar a tratar el carcinoma hepatocelular. Estos tratamientos pueden aplicarse en personas que no pueden someterse a una cirugía para extirpar el cáncer. Estos otros procedimientos hepáticos para el carcinoma hepatocelular incluyen los siguientes:
- Ablación por radiofrecuencia. Durante la ablación por radiofrecuencia, se aplican corriente eléctrica y calor para dañar las células cancerosas. Durante este procedimiento, un profesional de atención médica coloca pequeñas agujas en el cáncer. Las agujas administran temperaturas calientes que dañan las células cancerosas.
- Crioablación. Durante la crioablación, se aplica frío para dañar las células cancerosas. Durante el procedimiento, un profesional de atención médica coloca pequeñas agujas en el cáncer. Las agujas administran temperaturas frías que dañan las células cancerosas.
- Quimioembolización. La quimioembolización administra medicamentos de quimioterapia directamente al cáncer. También se usan medicamentos que bloquean el flujo de sangre al cáncer. Bloquear el flujo de sangre hacia el cáncer puede hacer que este se encoja, que prolifere más lentamente o que no crezca en absoluto.
- Radioembolización. La radioembolización usa pequeñas perlas que retienen la radiación. El equipo de atención médica coloca las perlas en un vaso sanguíneo que llega al hígado. Las perlas emiten radiación directamente al cáncer.
- Radioterapia. La radioterapia trata el cáncer con haces potentes de energía. La energía puede provenir de rayos X, protones u otras fuentes. Los rayos pueden apuntar al cáncer en el hígado.
Los efectos secundarios de estos procedimientos dependen del tipo de procedimiento que te hagan y de cuánto del hígado se trate.
Inmunoterapia
La inmunoterapia contra el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario del cuerpo a eliminar las células cancerosas. Para combatir las enfermedades, el sistema inmunitario ataca los gérmenes y otras células que no deberían estar en el cuerpo. Las células cancerosas sobreviven porque se esconden del sistema inmunitario. La inmunoterapia ayuda a las células del sistema inmunitario a encontrar y eliminar las células cancerosas.
Se puede aplicar inmunoterapia después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa restante. Para aquellos con carcinoma hepatocelular avanzado que no se puede extirpar con cirugía, la inmunoterapia puede ser una opción.
Los efectos secundarios de la inmunoterapia dependen de los medicamentos que tomes. Algunos efectos secundarios pueden incluir presión arterial alta, náuseas, tos y cansancio extremo.
Terapia dirigida
La terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento en el que se utilizan medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden eliminar las células cancerosas.
Se puede usar una terapia dirigida después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa restante. Para aquellos con carcinoma hepatocelular avanzado que no se puede extirpar con cirugía, la terapia dirigida puede ser una opción.
Los efectos secundarios de la terapia dirigida dependen de los medicamentos que tomes. Otros efectos secundarios pueden incluir presión arterial alta, cansancio extremo, diarrea y dolor en las articulaciones.
Cuidados paliativos
Los cuidados paliativos son un tipo especial de atención médica que ayuda a que te sientas mejor cuando tienes una enfermedad grave. Si tienes cáncer, los cuidados paliativos pueden ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas. Un equipo de atención médica, que puede incluir médicos, personal de enfermería y otros profesionales de atención médica especialmente capacitados, brinda estos cuidados paliativos. El propósito de este equipo es mejorar tu calidad de vida y la de tu familia.
Los especialistas en cuidados paliativos trabajan contigo, con tu familia y con el equipo de atención médica. Todos ellos brindan apoyo adicional mientras recibes tratamiento contra el cáncer. Puedes recibir cuidados paliativos al mismo tiempo que te administran tratamientos intensivos contra el cáncer, como cirugía, quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida o radioterapia.
Recurrir a estos cuidados paliativos junto con otros tratamientos puede ayudar a las personas que padecen cáncer a sentirse mejor y a vivir más tiempo.
Estilo de vida y remedios caseros
Si te han diagnosticado carcinoma hepatocelular, cuida tu cuerpo ayudándolo a sentirse lo mejor posible durante el tratamiento. Mantente activo cuando puedas, descansa lo suficiente y elige una alimentación saludable.
Mantente activo
La actividad física suele ser el mejor tratamiento para controlar la fatiga. Para tener más energía física, haz ejercicio todos los días. El ejercicio previene la pérdida de masa muscular y ayuda a controlar la fatiga. Pregúntale al equipo de atención médica acerca de programas en tu comunidad. Elige actividades que te gusten y que puedas realizar fácilmente, como las siguientes:
- Camina alrededor de la manzana. Haz ejercicio al aire libre, si es seguro para ti.
- Haz ejercicio aeróbico para reducir la fatiga relacionada con el cáncer. Sigue un programa regular. Esto es más importante que la intensidad o la duración del ejercicio. El ejercicio aeróbico consiste en caminar o utilizar aparatos de gimnasio, como una bicicleta fija. Ahorra energía para el ejercicio aeróbico diario.
- Prueba ejercicios de fortalecimiento. El ejercicio con pesas, bandas o incluso tu propio peso corporal también puede ayudar a combatir la fatiga.
- Tómate tu tiempo. En los días en que tengas más energía, no te excedas. Mantente en tu rutina para controlar la fatiga.
- Prueba ejercicios de bajo impacto. El yoga, el taichí y el pilates pueden ayudar con la fatiga causada por el cáncer.
Descansa lo suficiente
Los síntomas complejos pueden afectar la calidad del sueño. Pero el cuerpo necesita un sueño reparador para funcionar bien. La falta de sueño puede hacer que te irrites con más facilidad y que tengas menos capacidad para enfrentar el dolor y el estrés. Habla con tu equipo de atención médica si tienes problemas para dormir.
Tener una alimentación saludable.
Una alimentación saludable, rica en frutas, verduras, granos o cereales integrales y proteína magra, puede ayudarte de las siguientes formas:
- Mantener tu energía para que puedas hacer ejercicio y mantenerte activo.
- Controlar tus síntomas.
- Mejorar tu bienestar general.
Estrategias de afrontamiento, y apoyo
Con el tiempo, encontrarás formas de lidiar con los sentimientos que aparecen después de recibir un diagnóstico de cáncer. Hasta entonces, aquí van algunas ideas para afrontar el carcinoma hepatocelular.
Infórmate lo suficiente sobre el cáncer para tomar decisiones sobre los cuidados médicos.
Pregunta a tu equipo de atención médica sobre el cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, tu pronóstico. A medida que te informas más sobre el carcinoma hepatocelular, podrás tener más confianza para tomar decisiones sobre el tratamiento.
Mantente cerca de tus familiares y amigos
Mantener relaciones cercanas fuertes puede ayudarte a lidiar con el carcinoma hepatocelular. Los familiares y amigos pueden brindarte el apoyo práctico que podrías necesitar, como ayudarte con las tareas de tu casa si estás en el hospital. Pueden convertirse en un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por tener cáncer.
Busca a alguien con quien hablar
Busca a una persona que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían resultar útiles el interés y la comprensión de un terapeuta, trabajador social médico, miembro de la iglesia o grupo de apoyo para personas con cáncer.
Pregúntale al equipo de atención médica acerca de los grupos de apoyo en tu zona o comunícate con la Sociedad Americana contra el Cáncer. Puedes encontrar apoyo en línea a través de Mayo Clinic Connect, que es una comunidad donde puedes conectarte con otras personas para recibir apoyo y obtener información práctica y respuestas a preguntas cotidianas.
Preparación antes de la cita
Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.
Si tu profesional de atención médica cree que podrías tener un carcinoma hepatocelular, es posible que te remita a un médico que se especializa en enfermedades del hígado, llamado hepatólogo. Si te diagnostican cáncer, también es posible que te remitan a un oncólogo, que es un médico que se especializa en tratar esta enfermedad.
Debido a que las citas médicas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte.
Qué puedes hacer
- Ten en cuenta las restricciones previas a la cita. Cuando programes la cita, asegúrate de preguntar si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir tu alimentación.
- Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo por el que programaste la cita.
- Anota información personal crucial, incluidas las situaciones de gran estrés o los cambios recientes en tu vida.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que estás tomando y las dosis.
- Pídeles a un familiar o un amigo que te acompañen. En ocasiones, puede ser muy difícil recordar toda la información que se proporciona durante una cita médica. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que tú hayas pasado por alto u olvidado.
- Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.
Tu tiempo con el equipo de atención médica es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas puede ser útil para aprovecharlo al máximo. Clasifica las preguntas de más importantes a menos importantes, en caso de que se acabe el tiempo. En el caso del carcinoma hepatocelular, algunas preguntas básicas que se pueden hacer son las siguientes:
- ¿Tengo carcinoma hepatocelular?
- ¿En qué etapa se encuentra mi carcinoma hepatocelular?
- ¿Se diseminó el carcinoma hepatocelular a otras partes de mi cuerpo?
- ¿Deberán hacerme más pruebas?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
- ¿Cuánto aumenta cada tratamiento las probabilidades de curarme o prolongar la vida?
- ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
- ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
- ¿Qué opción de tratamiento considera que es la más adecuada?
- ¿Qué le recomendaría a un amigo o familiar en mi situación?
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendan?
- ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?
No dudes en hacer otras preguntas.
Qué esperar del médico
Prepárate para responder preguntas como las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Han sido los síntomas continuos u ocasionales?
- ¿Cuál es la intensidad de los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
El equipo de atención médica usa los resultados de los procedimientos y exámenes diagnósticos para determinar la etapa del cáncer. La etapa del cáncer le indica al equipo de atención médica la gravedad del cáncer y le brinda información sobre el funcionamiento del hígado.
Existen diferentes sistemas para clasificar las etapas del carcinoma hepatocelular. Algunos usan números y otros usan letras. Un sistema que se utiliza comúnmente es el sistema de estadificación Barcelona Clinic Liver Cancer. Este sistema tiene cinco etapas. Se usa el número 0 para la etapa más temprana del cáncer y las letras de la A a la D para las otras etapas.
Usando este sistema de clasificación, las etapas del carcinoma hepatocelular son las siguientes:
- Etapa 0, también llamada etapa muy temprana. En esta etapa, hay un solo tumor de células cancerosas en el hígado. Este tumor mide menos de 2 centímetros, es decir, un poco más de tres cuartos de pulgada. El tumor no se ha diseminado a los vasos sanguíneos ni fuera del hígado.
- Etapa A, también llamada etapa temprana. En esta etapa, hay un solo tumor en el hígado que mide más de 2 centímetros (un poco más de tres cuartos de pulgada) o puede haber hasta tres tumores, cada uno de menos de 3 centímetros (un poco más de 1 pulgada). Los tumores no se han diseminado a los vasos sanguíneos ni fuera del hígado.
- Etapa B, también llamada etapa intermedia. En esta etapa, hay más tumores que en la etapa A, y pueden ser más grandes. Los tumores pueden afectar diferentes partes del hígado. Los tumores no se han diseminado a los vasos sanguíneos ni fuera del hígado.
- Etapa C, también llamada etapa avanzada. En esta etapa, los tumores invaden los vasos sanguíneos o las células cancerosas se han diseminado fuera del hígado. Cuando el cáncer se disemina, se conoce como cáncer metastásico.
- Etapa D, también llamada etapa terminal. En esta etapa, el hígado no está lo suficientemente sano para recibir tratamiento. Esto se debe a que la cirrosis es muy grave. El equipo de atención médica puede centrarse en brindar cuidados paliativos para aliviar el dolor, en lugar de intentar curar el cáncer.
Si te diagnosticaron carcinoma hepatocelular, es normal que una de las primeras cosas que te preguntes sea cuál es la tasa de supervivencia para este tipo de cáncer. Las tasas de supervivencia se basan en el seguimiento de un grupo grande de personas con el mismo diagnóstico durante un período determinado. A menudo, las tasas de supervivencia del cáncer indican el porcentaje de ese grupo que sigue con vida cinco años después del diagnóstico.
El Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos informa las tasas de supervivencia de todos los tipos de cáncer de hígado en conjunto. Estas tasas incluyen a personas con carcinoma hepatocelular y con colangiocarcinoma intrahepático, que es el cáncer que se origina en los conductos biliares dentro del hígado. En función de esos datos, las tasas de supervivencia se dividen según la extensión del cáncer.
- Cáncer de hígado localizado. Cuando el cáncer está solo en el hígado, la tasa de supervivencia a cinco años es del 38 %. Esto significa que, de cada 100 personas con este diagnóstico, alrededor de 38 seguirían con vida cinco años después de dicho diagnóstico.
- Cáncer de hígado regional. Cuando el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos, la tasa de supervivencia a cinco años es del 13 %.
- Cáncer distante de hígado. Cuando el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, también llamado cáncer metastásico de hígado. la tasa de supervivencia a cinco años es del 4 %.
Estas cifras incluyen personas con distintos tipos de cáncer de hígado y diferentes tratamientos, incluso algunas que no recibieron tratamiento. Ten presente que estos números se basan en personas diagnosticadas hace más de cinco años. Es posible que estas personas no hayan tenido acceso a los tratamientos más recientes.
Las tasas de supervivencia del carcinoma hepatocelular pueden darte una idea general del pronóstico en tu situación, pero no pueden predecir si te curarás. Para tener la información más clara y completa sobre tu caso, habla con el equipo de atención médica. Ellos conocen tu salud general y pueden darte un pronóstico más personalizado.
Hay varios factores que el equipo de atención médica tiene en cuenta cuando se define el pronóstico, entre ellos:
- El tamaño del cáncer. Un cáncer pequeño o con pocas zonas afectadas tiene un mejor pronóstico, ya que puede extirparse más fácilmente con cirugía.
- Cuánto del hígado está afectado. Si el cáncer afecta una parte grande del hígado, el pronóstico es menos favorable.
- Cómo funciona el hígado. Tener una buena función hepática mejora el pronóstico.
Un carcinoma hepatocelular pequeño que puede extirparse por completo con cirugía tiene una alta probabilidad de curación, especialmente si el resto del hígado está sano. En ese caso, la tasa de supervivencia a cinco años puede ser de hasta el 90 %. Para las personas que también tienen una enfermedad hepática, un trasplante de hígado también puede curar el cáncer. Los estudios han encontrado tasas de supervivencia a cinco años del 75 % o más después del trasplante.
El cáncer de hígado suele avanzar rápido. Muchas personas no están lo suficientemente sanas para someterse a cirugía o tienen un cáncer que no puede extirparse quirúrgicamente. En esos casos, la posibilidad de sobrevivir al menos cinco años es más baja.
El sistema de estadificación Barcelona Clinic Liver Cancer, que es común para establecer la etapa del carcinoma hepatocelular, incluye estimaciones generales de expectativa de vida para personas con este tipo de cáncer. Estos valores de expectativa de vida le dan al equipo de atención médica una idea del tiempo que una persona podría vivir después del tratamiento, según la etapa del cáncer.
- Etapa 0: expectativa de vida de más de cinco años.
- Etapa A: expectativa de vida de más de cinco años.
- Etapa B: expectativa de vida de más de cinco años cuando se hace un trasplante de hígado. Si el trasplante no es una opción, los tratamientos localizados ofrecen una expectativa de vida de más de 2 años y medio. El tratamiento con medicamentos tiene una expectativa de vida de más de dos años.
- Etapa C: expectativa de vida de más de dos años.
- Etapa D: expectativa de vida de 3 meses.
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