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Linfoma no Hodgkin

Infórmate sobre los síntomas, los factores de riesgo y el tratamiento para este cáncer del sistema linfático que causa la hinchazón de los ganglios linfáticos.

Perspectiva general

Partes del sistema inmunitario

El sistema linfático forma parte del sistema inmunitario del cuerpo, que protege de infecciones y enfermedades. El sistema linfático incluye el bazo, el timo, los ganglios y los canales linfáticos, así como también las amígdalas y las adenoides.

El linfoma no hodgkiniano es un tipo de linfoma. El linfoma es un cáncer que afecta el sistema linfático. El sistema linfático está formado por órganos, glándulas, vasos tubulares y grupos de células denominados ganglios linfáticos. Es parte del sistema inmunitario del cuerpo encargado de combatir los gérmenes. El sistema linfático también incluye el bazo, el timo, las amígdalas, las adenoides y la médula ósea. El linfoma no hodgkiniano puede afectar todas estas áreas y otros órganos del cuerpo.

Hay muchos tipos de linfoma. Los tipos de linfoma se suelen dividir en dos categorías: linfoma de Hodgkin y linfoma no hodgkiniano. El linfoma no hodgkiniano es mucho más común que el linfoma de Hodgkin. El linfoma no hodgkiniano incluye muchos tipos que a menudo se originan en las células B o en las células T.

  • Células B. Las células B son linfocitos que combaten las infecciones. Las células B producen anticuerpos contra los invasores extraños del organismo. La mayoría de los linfomas no hodgkinianos se origina en las células B. Algunos de los subtipos de linfoma no hodgkiniano que afectan las células B son el linfoma difuso de células B grandes, el linfoma folicular, el linfoma de células del manto y el linfoma de Burkitt.
  • Células T. Las células T son linfocitos que destruyen directamente a los invasores extraños. El linfoma no hodgkiniano es mucho menos frecuente en las células T. Algunos de los subtipos de linfoma no hodgkiniano que afectan las células T son el linfoma de células T periférico y el linfoma de células T cutáneo.

El tratamiento dependerá de si el linfoma no hodgkiniano se origina en las células B o en las células T. Los tratamientos para el linfoma no hodgkiniano pueden incluir un enfoque de espera vigilante, quimioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida. Otros tratamientos pueden ser la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico, el trasplante de médula ósea, también llamado trasplante de células madre de médula ósea, y la radioterapia.

Síntomas

Entre los signos y síntomas del linfoma no hodgkiniano se incluyen los siguientes:

  • Ganglios linfáticos inflamados, que pueden sentirse como un bulto debajo de la piel. Aparecen con mayor frecuencia en el cuello, las axilas y la ingle.
  • Dolor o hinchazón abdominal.
  • Dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar.
  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Sudores nocturnos intensos.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Picazón en la piel.
  • Sarpullido en la piel.

Cuándo consultar al médico

Programa una cita con un profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.

Causas

Los ganglios linfáticos se agrupan en todo el sistema linfático

Los ganglios linfáticos son agrupaciones de glóbulos blancos del tamaño de un frijol (poroto, alubia). El sistema linfático está conformado por centenares de estos ganglios. Por ejemplo, cerca de las rodillas, la ingle, el cuello y las axilas. Los ganglios están conectados por una red de vasos linfáticos.

Las causas del linfoma no hodgkiniano no están claras. El cáncer aparece cuando las células presentan cambios en su ADN. El ADN de una célula tiene las instrucciones que le indican a una célula qué hacer. En las células sanas, el ADN da instrucciones para que crezcan y se multipliquen a una velocidad específica. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas, los cambios en el ADN dan instrucciones diferentes. Los cambios les indican a las células cancerosas que produzcan más células rápidamente. Las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá de lo que vivirían las células sanas. Esto causa un exceso de células. En el linfoma no hodgkiniano, las células cancerosas suelen acumularse en los ganglios linfáticos. También pueden acumularse en otras partes del sistema linfático.

El linfoma no hodgkiniano puede afectar lo siguiente:

  • ganglios linfáticos;
  • vasos linfáticos;
  • adenoides;
  • amígdalas;
  • bazo;
  • timo;
  • médula ósea;
  • en raras ocasiones, partes del cuerpo que no forman parte del sistema linfático.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de linfoma no hodgkiniano se incluyen los siguientes:

  • Edad avanzada. El linfoma no hodgkiniano puede aparecer a cualquier edad. Sin embargo, es más común en personas mayores de 60 años.
  • Antecedentes familiares de linfoma. Tener un pariente consanguíneo, como un padre, una madre o un hermano, con linfoma puede aumentar el riesgo de linfoma no hodgkiniano.
  • Algunas infecciones. Ciertas infecciones se han relacionado con el linfoma no hodgkiniano. Entre estas infecciones se incluyen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus de Epstein-Barr, el virus linfotrópico T humano 1, el Helicobacter pylori y otras.
  • Un sistema inmunitario debilitado o una afección autoinmune. Tener una afección que afecta el sistema inmunitario puede aumentar el riesgo de linfoma no hodgkiniano. Entre estas afecciones se incluyen la artritis reumatoide, la psoriasis y el síndrome de Sjögren. El sistema inmunitario también puede debilitarse después del trasplante de un órgano.

No hay forma de prevenir el linfoma no hodgkiniano.

Diagnóstico

Una aguja succionando médula ósea líquida del hueso de la cadera

Para la aspiración de la médula ósea, el profesional de atención médica utiliza una aguja delgada para extraer una pequeña cantidad de médula ósea líquida. Esto suele hacerse en un punto de la parte posterior del hueso de la cadera, es decir, la pelvis. A menudo, se hace una biopsia de médula ósea al mismo tiempo. En este segundo procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido óseo y la médula que contiene.

El diagnóstico del linfoma no hodgkiniano suele comenzar con un examen físico en el que se comprueba si hay ganglios linfáticos inflamados en el cuello, las axilas y la ingle, y si el bazo o el hígado están agrandados. Otras pruebas y otros procedimientos incluyen análisis de sangre, estudios por imágenes y tomas de muestras de tejido para analizarlas en un laboratorio.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre a veces pueden mostrar si hay células de linfoma no hodgkiniano. Los análisis de sangre se pueden utilizar para detectar virus, como el VIH, el virus de la hepatitis B y el virus de la hepatitis C. La presencia de un virus puede afectar las opciones de tratamiento. Los análisis de sangre también sirven para medir los niveles de lactato deshidrogenasa, que suelen ser elevados en las personas con linfoma.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes consisten en tomar imágenes del cuerpo. Pueden mostrar la ubicación y la extensión del linfoma no hodgkiniano. Los estudios pueden incluir resonancias magnéticas, tomografías computarizadas y PET.

Biopsia

Tu profesional de atención médica puede sugerir una biopsia de ganglio linfático o una biopsia de otro tejido para buscar células cancerosas. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. Una biopsia de ganglio linfático consiste en extirpar un ganglio linfático de manera parcial o total. Se pueden tomar muestras de otras partes del cuerpo dependiendo de los síntomas y los resultados de las pruebas por imágenes. En el laboratorio, las pruebas pueden mostrar si tienes un linfoma no hodgkiniano.

Aspiración y biopsia de médula ósea

La aspiración y la biopsia de médula ósea son procedimientos que consisten en extraer células de la médula ósea. Las células se envían para su análisis.

En una aspiración de médula ósea, se utiliza una aguja para extraer una muestra del líquido. En una biopsia de médula ósea, se obtiene una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. Las muestras suelen proceder del hueso de la cadera.

Punción lumbar

Una punción lumbar es un procedimiento para extraer líquido de alrededor de la médula espinal. En una punción lumbar, también llamada punción espinal, se utiliza una aguja. Un profesional de atención médica introduce la aguja entre dos huesos en la zona lumbar y extrae un poco del líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Este se llama líquido cefalorraquídeo. El líquido se envía a un laboratorio para analizar si hay células cancerosas.

En el caso del linfoma no hodgkiniano, se puede realizar una punción lumbar si presentas síntomas neurológicos. También se puede realizar si tienes más riesgo de padecer linfoma del sistema nervioso central.

Análisis de células del linfoma en el laboratorio

Las células de linfoma recolectadas a partir de una biopsia o una aspiración de médula ósea se envían a un laboratorio para su análisis. En el laboratorio, se buscan cosas específicas sobre las células con pruebas especializadas. El equipo de atención médica usa los resultados para determinar el tipo de linfoma que tienes.

Para determinar si las células son células de linfoma no hodgkiniano, los profesionales de atención médica del laboratorio buscan lo siguiente:

  • Proteínas en la superficie de las células cancerosas. Las células del linfoma no hodgkiniano tienen ciertas proteínas en su superficie que ayudan a identificarlas. Estas proteínas se conocen como marcadores. Los marcadores pueden ayudar a determinar el tipo de linfoma no hodgkiniano.
  • Cambios en el ADN de las células cancerosas. El cáncer aparece cuando el ADN de las células cambia. Las pruebas de laboratorio pueden mostrar qué cambios de ADN están presentes en las células del linfoma.

Tratamiento

Los tratamientos para el linfoma no hodgkiniano pueden incluir un enfoque de espera vigilante, quimioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida. Otros tratamientos pueden ser la terapia de células T con receptor de antígeno quimérico, el trasplante de médula ósea, también llamado trasplante de células madre de médula ósea, y la radioterapia. El tratamiento más adecuado para ti depende del tipo de linfoma no hodgkiniano que padezcas y de la etapa, que es la extensión del cáncer. El equipo de atención médica también tiene en cuenta la rapidez con la que crece el cáncer, tu estado general de salud y tus preferencias.

El tratamiento puede depender de si el cáncer es agresivo o causa poco dolor. Los linfomas agresivos crecen rápidamente y pueden presentar más síntomas. Los linfomas que causan poco dolor crecen lentamente y es posible que al principio no presenten síntomas. Algunos linfomas que causan poco dolor pueden transformarse en linfomas agresivos.

Espera vigilante

Si el linfoma parece aumentar de tamaño lentamente y no causa ningún síntoma, es posible que no necesites tratamiento de inmediato. En su lugar, podrían hacerte controles cada pocos meses. Los controles ayudan al equipo de atención médica a vigilar la afección y ver si el cáncer se está extendiendo.

Quimioterapia

La quimioterapia trata el cáncer con medicamentos potentes. Existen muchos medicamentos de quimioterapia. La mayoría se administra por vía intravenosa. Otros vienen en pastillas.

Para muchos tipos de linfoma no hodgkiniano, la quimioterapia es el primer tratamiento. En ocasiones, se combina con terapia dirigida.

Inmunoterapia

La inmunoterapia para el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario del cuerpo a eliminar las células cancerosas. Para combatir las enfermedades, el sistema inmunitario ataca los gérmenes y otras células que no deberían estar en el cuerpo. Las células cancerosas sobreviven porque se esconden del sistema inmunitario. La inmunoterapia ayuda a las células del sistema inmunitario a encontrar y eliminar las células cancerosas.

La inmunoterapia puede ser un tratamiento para algunos tipos de linfoma no hodgkiniano. Puede combinarse con quimioterapia u otros medicamentos. La inmunoterapia también se puede utilizar para tratar linfomas refractarios, es decir, linfomas que no han respondido a otros tratamientos, o para linfomas recidivantes, que son aquellos que reaparecen después del tratamiento.

Terapia dirigida

La terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento en el que se utilizan medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden destruir las células cancerosas.

Para el linfoma no hodgkiniano, la terapia dirigida se puede utilizar sola. Sin embargo, lo más habitual es que se combine con quimioterapia. Esta combinación puede ser tu primer tratamiento. También puede ser una opción para algunos linfomas no hodgkinianos refractarios o recidivantes.

Terapia de células T con receptor de antígeno quimérico

La terapia de células T con receptor de antígeno quimérico les enseña a las células del sistema inmunitario a luchar contra el linfoma. Este tratamiento comienza con la extracción de algunos glóbulos blancos de la sangre, incluidas las células T.

Las células se envían a un laboratorio. Allí, las células se tratan para que produzcan receptores especiales. Los receptores ayudan a las células a reconocer un marcador en la superficie de las células del linfoma. Luego, se devuelven las células al cuerpo. Allí encuentran y destruyen las células del linfoma no hodgkiniano.

La terapia de células T con receptor de antígeno quimérico puede ser una opción para algunos linfomas no hodgkinianos refractarios o recidivantes.

Trasplante de médula ósea

Un trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre de médula ósea, implica introducir en el cuerpo células madre de médula ósea sanas. Estas células sustituyen a las dañadas por la quimioterapia y otros tratamientos. Se puede hacer un trasplante autólogo, que es cuando las células madre proceden de tu propio cuerpo. Las células madre también pueden provenir de un donante, lo que se conoce como trasplante alogénico.

El trasplante de médula ósea puede ser una opción para algunos linfomas no hodgkinianos recidivantes o refractarios. Por lo general, antes del trasplante, se realiza quimioterapia o radioterapia para suprimir el sistema inmunitario y la médula ósea.

Radioterapia

La radioterapia trata el cáncer con haces de energía potente. La energía puede provenir de rayos X, protones u otras fuentes. Durante la radioterapia, permaneces acostado sobre una mesa mientras una máquina se mueve a tu alrededor. Esta máquina dirige la radiación a puntos específicos del cuerpo.

Para determinados tipos de linfoma no hodgkiniano, la radioterapia puede ser el único tratamiento que necesites. En especial si el linfoma aumenta de tamaño lentamente y se ubica solo en uno o dos lugares.

Las personas con linfoma no hodgkiniano también podrían necesitar radiación después de la quimioterapia para eliminar cualquier célula del linfoma que pudiera haber quedado. La radiación también puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Efectos secundarios del tratamiento

Los tratamientos para el linfoma no hodgkiniano pueden tener efectos secundarios. Estos pueden incluir náuseas, vómitos, fatiga, fiebre, erupciones, diarrea, infecciones y otros.

Los efectos secundarios más graves de los tratamientos pueden ser los siguientes:

  • Supresión de la médula ósea. Cuando la médula ósea está suprimida, no puede producir suficientes células sanguíneas, incluidos los glóbulos blancos. Los glóbulos blancos ayudan a combatir las infecciones, por lo que, con una cantidad menor, existe un riesgo más alto de tener infecciones.
  • Neutropenia febril. La neutropenia febril es una afección grave que puede presentarse en personas que reciben tratamiento contra el cáncer. Febril significa tener fiebre. Neutropenia significa tener una cantidad baja de neutrófilos, que son un tipo de glóbulos blancos que ayudan a combatir las infecciones. Con la neutropenia febril, el cuerpo intenta combatir una infección, pero no tiene suficientes neutrófilos.
  • Toxicidad de los medicamentos. Algunos medicamentos que se usan para tratar el cáncer pueden ser perjudiciales para el cuerpo. Pueden causar daños en los órganos y otros problemas. La toxicidad de un medicamento depende del tipo y de la cantidad que se tome. Hay muchas opciones diferentes de medicamentos. El equipo de atención médica puede trabajar contigo para encontrar los medicamentos adecuados para ti.
  • Reactivación de virus. Si alguna vez padeciste una infección viral como la hepatitis B o la hepatitis C, algunos tratamientos pueden causar que el virus se active nuevamente. Esto puede derivar en inflamación del hígado, daño hepático y otras complicaciones.
  • Síndrome de lisis tumoral. El síndrome de lisis tumoral es una afección grave que puede producirse cuando las células cancerosas se descomponen rápidamente después del tratamiento. Cuando estas células mueren, liberan sustancias en el torrente sanguíneo que pueden sobrecargar el organismo. Esto puede derivar en problemas en los riñones y otros órganos. Puedes tomar medicamentos para tratar o prevenir efectos secundarios dañinos.
  • Infertilidad. Algunos medicamentos para el linfoma pueden causar problemas de fertilidad. Si esto te preocupa, habla con el profesional de atención médica sobre las opciones disponibles antes de comenzar el tratamiento.

Medicina alternativa

No se han encontrado medicamentos alternativos para curar el linfoma no Hodgkin. Sin embargo, es posible que los medicamentos alternativos te ayuden a sobrellevar un diagnóstico de cáncer y los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer. Habla con el equipo de atención médica sobre las opciones, como las siguientes:

  • Terapia artística
  • Ejercicio
  • Meditación
  • Musicoterapia.
  • Ejercicios de relajación
  • Espiritualidad

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Con el tiempo, probablemente encuentres la manera de hacer frente a la incertidumbre y la preocupación que causa un diagnóstico de cáncer. Hasta ese momento, los siguientes consejos podrían ayudarte:

Aprende lo suficiente sobre el linfoma no hodgkiniano para tomar decisiones sobre tu atención médica

Pregunta al equipo de atención médica sobre el cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, tu pronóstico. A medida que conozcas más sobre el linfoma no hodgkiniano, tendrás más confianza para tomar decisiones acerca del tratamiento.

Mantén cerca a familiares y amigos

Mantenerte cerca de tus seres queridos te puede ayudar a lidiar con el linfoma no hodgkiniano. Los amigos y familiares pueden prestarte el apoyo práctico que puedas necesitar, como ocuparse de tu casa si estás hospitalizado. Además, pueden convertirse en un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por tener cáncer.

Busca a alguien con quien hablar

Busca a una persona que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Puede ser un familiar o un amigo. También podrían ser útiles el interés y la comprensión de un consejero, un trabajador social médico, un miembro de la iglesia o un grupo de apoyo para personas con cáncer.

Pregunta al equipo de atención médica sobre los grupos de apoyo en tu zona o comunícate con organizaciones como la American Cancer Society (Sociedad Estadounidense contra el Cáncer), Blood Cancer United (Asociación contra el Cáncer de la Sangre) y la Lymphoma Research Foundation (Fundación para la Investigación del Linfoma). Busca apoyo en línea a través de Mayo Clinic Connect, una comunidad donde puedes conectarte con otras personas para obtener apoyo, información práctica y respuestas a preguntas cotidianas.

Preparación antes de la cita

Programa una cita con un profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.

Si el profesional de atención médica cree que podrías tener un linfoma no hodgkiniano, es posible que te remita a un hematólogo, que es un médico que se especializa en enfermedades que afectan las células sanguíneas. Si te diagnostican cáncer, también es posible que te remitan a un oncólogo, que es un médico que se especializa en tratar esta enfermedad.

Debido a que las citas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta todo lo que necesitas hacer con anterioridad. Cuando programes la cita, asegúrate de preguntar si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir tu alimentación.
  • Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo por el que programaste la cita.
  • Anota la información personal importante, como situaciones de alto estrés o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomas, junto con las dosis.
  • Pídele a un familiar o un amigo que te acompañe. Puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una cita médica. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.

En el caso del linfoma no hodgkiniano, algunas de las preguntas básicas para hacer son las siguientes:

  • ¿Tengo un linfoma no hodgkiniano?
  • ¿Qué tipo de linfoma no hodgkiniano tengo?
  • ¿En qué etapa se encuentra el linfoma no hodgkiniano?
  • ¿El linfoma no hodgkiniano se ha diseminado a otras partes de mi cuerpo?
  • ¿Deberán hacerme más pruebas?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
  • ¿Cuánto podría aumentar cada tratamiento las probabilidades de curarme o de vivir más tiempo?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
  • ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
  • ¿Qué opciones de tratamiento han demostrado los mejores resultados?
  • ¿Qué le recomendaría a un amigo o a un familiar en mi situación?
  • ¿Debería consultar con un especialista?
  • ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
  • ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Prepárate para responder preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Los síntomas están presentes todo el tiempo o solo de vez en cuando?
  • ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorar los síntomas?
  • ¿Has tenido fiebre, sudoraciones nocturnas o pérdida de peso?
  • ¿Has notado algún bulto, hinchazón o dolor en alguna parte del cuerpo?
  • ¿Has tenido dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar?
  • ¿Has tenido alguna infección recientemente?
  • ¿Tienes otras afecciones, como diabetes, una enfermedad cardíaca o enfermedad renal?
  • ¿Qué es lo que más te preocupa de tu diagnóstico o tratamiento?

Si te diagnostican un linfoma no hodgkiniano, el siguiente paso es determinar la extensión o etapa del cáncer. Para determinar la etapa del linfoma no hodgkiniano, se pueden utilizar estudios por imágenes, análisis de sangre y biopsias. El equipo de atención médica utiliza la etapa del cáncer para ayudar a crear el plan de tratamiento.

Las etapas del linfoma no hodgkiniano van de la 1 a la 4:

  • Linfoma no hodgkiniano en etapa 1. En esta etapa, solo está afectada una región de los ganglios linfáticos o un lugar fuera de los ganglios linfáticos.
  • Linfoma no hodgkiniano en etapa 2. La etapa 2 afecta dos o más regiones de los ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma.
  • Linfoma no hodgkiniano en etapa 3. En la etapa 3, están afectadas las regiones de los ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma o los ganglios linfáticos situados por encima del diafragma y el bazo.
  • Linfoma no hodgkiniano en etapa 4. En la etapa 4, el linfoma no hodgkiniano se ha diseminado a órganos fuera del sistema linfático.

Pronóstico del linfoma no hodgkiniano

El pronóstico del cáncer indica la probabilidad de que pueda tratarse o curarse. El pronóstico depende de distintos factores:

  • Tu edad.
  • Tu salud general.
  • El tipo de linfoma no hodgkiniano que tienes.
  • La etapa del cáncer.
  • Resultados de tu análisis de sangre.

Habla con el equipo de atención médica sobre tu pronóstico para saber qué esperar. Los miembros del equipo de atención médica pueden explicarte qué consideran a la hora de pensar en tu pronóstico.

Las probabilidades de sobrevivir al linfoma no hodgkiniano varían según cada persona. Entre los factores que influyen en la supervivencia se encuentran el tipo de linfoma no hodgkiniano, el estado general de salud, la etapa en la que se encuentra el cáncer y los tratamientos que se reciben. Para comprender las tasas de supervivencia del linfoma no hodgkiniano, los expertos estudian a muchas personas con linfoma no hodgkiniano para ver cuántas siguen vivas cinco años después del diagnóstico.

En el caso del linfoma no hodgkiniano en etapa 1, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de aproximadamente el 88 %. A medida que el cáncer se disemina, las probabilidades empiezan a bajar. En el caso del linfoma no hodgkiniano en etapa 4, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de aproximadamente el 64 %.

Las tasas de supervivencia varían según el tipo de linfoma no hodgkiniano. El linfoma difuso de células B grandes es el tipo más común de linfoma no hodgkiniano. Es un tipo agresivo, por lo que las tasas de supervivencia suelen ser más bajas. En la etapa 1, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es del 80 %. En la etapa 4 del linfoma difuso de células B grandes, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de alrededor del 55 %.

El linfoma folicular es otro tipo común de linfoma no hodgkiniano. Es un tipo que causa poco dolor, lo que significa que crece lentamente. Las tasas de supervivencia suelen ser más altas. En el linfoma folicular en etapa 1, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de alrededor del 97 %. En el linfoma folicular en etapa 4, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de alrededor del 83 %.

Ten en cuenta que las estadísticas sobre supervivencia llevan cinco años en recopilarse. Las tasas de supervivencia más recientes incluyen a personas que recibieron tratamiento para el linfoma no hodgkiniano hace más de cinco años. Es posible que estas personas no hayan tenido acceso a los tratamientos más recientes. En las últimas décadas, las tasas de mortalidad por linfoma no hodgkiniano han disminuido y las tasas de supervivencia han aumentado.

Last Updated: November 7th, 2025