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Polimiositis

La debilidad muscular asociada a esta afección puede dificultar subir escaleras o alcanzar objetos por encima de la cabeza. La respiración y la deglución también pueden verse afectadas.

Perspectiva general

La polimiositis es una afección que causa inflamación, es decir, hinchazón e irritación, debido a que el sistema inmunitario ataca su propio tejido muscular. La polimiositis causa debilidad en los músculos esqueléticos, que son los que controlan el movimiento corporal. La debilidad muscular suele afectar ambos lados del cuerpo al mismo tiempo.

La polimiositis, que es una afección autoinmune, no es común. Esta afección puede dificultar la capacidad de subir escaleras, levantarse del asiento, levantar objetos o alcanzar lugares por encima de la cabeza.

Comúnmente, afecta a adultos de entre 40 y 60 años. Los síntomas suelen aparecer lentamente, a lo largo de semanas o meses.

La polimiositis no tiene cura. Sin embargo, el tratamiento puede mejorar la fuerza muscular y ayudar a que los músculos funcionen mejor. El tratamiento incluye medicamentos y fisioterapia.

Síntomas

La debilidad muscular que causa la polimiositis suele afectar los músculos más cercanos al tronco, que es la parte central del cuerpo. Puede afectar los músculos de las caderas, los hombros y el cuello. Los músculos de ambos lados del cuerpo se debilitan. En el caso de la polimiositis, la debilidad muscular tiende a empeorar lentamente.

Cuándo debes consultar a un médico

Programa una cita con un profesional de atención médica si tienes debilidad muscular.

Causas

Los expertos no conocen la causa exacta de la polimiositis. Presentar ciertos cambios genéticos puede aumentar el riesgo de tener la enfermedad.

Factores de riesgo

Las personas a quienes se asignó el sexo femenino al nacer tienen más riesgo de presentar polimiositis que las personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.

Complicaciones

Entre las complicaciones de la polimiositis se pueden incluir las siguientes:

  • Dificultad para tragar. La afección puede afectar los músculos del esófago, que es el conducto que lleva los alimentos desde la garganta hasta el estómago. Esto puede causar disfagia, o sea dificultad para tragar. Los problemas para tragar pueden causar pérdida de peso y llevar a una nutrición insuficiente.
  • Neumonía por aspiración. También puede hacer que la comida o los líquidos, incluida la saliva, pasen a los pulmones al respirar. Esto se llama aspiración y puede causar una neumonía.
  • Problemas respiratorios. La polimiositis puede afectar a los músculos del tórax. Esto puede causar problemas respiratorios, como la falta de aire. Si la respiración se ve lo suficientemente afectada, puede causar insuficiencia respiratoria, que es el fallo del sistema que nos permite respirar.

Afecciones relacionadas

La polimiositis se relaciona a menudo con otras afecciones que pueden causar más complicaciones. Algunas de las afecciones son las siguientes:

  • Enfermedad de Raynaud. Esta afección hace que los dedos de las manos y los pies, las mejillas, la nariz y las orejas se pongan blancos, morados o rojos en respuesta al frío o al estrés. Los cambios de color pueden ser más difíciles de ver en personas de piel negra o morena. Esta afección también puede causar entumecimiento y hormigueo.
  • Otras enfermedades. Otras afecciones autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoide, la esclerodermia y el síndrome de Sjögren pueden presentarse junto con la polimiositis.
  • Enfermedad cardiovascular. La polimiositis puede causar miocarditis, que es la inflamación de las paredes musculares del corazón. Un pequeño número de personas con polimiositis pueden presentar insuficiencia cardíaca congestiva y arritmias, que son latidos cardíacos irregulares.
  • Enfermedad pulmonar. Es posible que se presente una afección llamada enfermedad pulmonar intersticial junto con la polimiositis. La enfermedad pulmonar intersticial es un grupo de afecciones que causan cicatrices en el tejido de los pulmones. Estas cicatrices se llaman fibrosis y endurecen y engrosan el tejido pulmonar, lo que dificulta que los pulmones se expandan y se llenen de aire.
  • Cáncer. Las personas con polimiositis pueden tener un mayor riesgo de cáncer.

Diagnóstico

Para diagnosticar la polimiositis, el profesional de atención médica te hace un examen físico y revisa la fuerza muscular. Las siguientes pruebas pueden ayudar a establecer el diagnóstico:

  • Análisis de sangre. Un análisis de sangre puede mostrar niveles más altos de enzimas musculares, lo que puede indicar daño muscular. También puede detectar autoanticuerpos, que son células inmunitarias que están relacionadas con ciertos síntomas de la polimiositis.
  • Electromiografía. Para esta prueba, un profesional de atención médica introduce un electrodo de aguja delgada a través de la piel hasta llegar al músculo. La prueba mide la actividad eléctrica a medida que el músculo se relaja o se contrae. Los cambios en el patrón de la actividad eléctrica pueden confirmar una enfermedad muscular. Evaluar diferentes músculos puede revelar cuáles están afectados por la afección.
  • Resonancia magnética. Un campo magnético y ondas de radio generadas por una computadora crean imágenes detalladas de los músculos. Una resonancia magnética puede detectar inflamación, es decir, hinchazón e irritación, en una zona amplia del músculo afectado.
  • Biopsia muscular. Un profesional de atención médica extrae una pequeña porción de tejido muscular para enviarla a un laboratorio para su análisis. Los resultados pueden indicar daño muscular, además de inflamación, es decir, hinchazón e irritación. Es posible que se necesite una biopsia para diagnosticar la polimiositis.
  • Pruebas pulmonares. Su profesional de atención médica puede sugerir pruebas para determinar cómo funcionan los pulmones y una tomografía computarizada del tórax. Es posible que te realicen estas pruebas si tienes ciertos autoanticuerpos vinculados con la enfermedad pulmonar intersticial, una afección de cicatrización pulmonar que puede ocurrir con la dermatomiositis.

Tratamiento

La polimiositis no tiene cura. Sin embargo, el tratamiento puede mejorar la fuerza muscular y ayudar a que los músculos funcionen mejor. Tu profesional de atención médica basa el tratamiento en los síntomas y cómo los controla el tratamiento.

Medicamentos

Para tratar la polimiositis se usan más comúnmente los siguientes medicamentos:

  • Corticoides. Los medicamentos como la prednisona pueden controlar bien los síntomas de la polimiositis. Sin embargo, la administración de estos medicamentos a lo largo del tiempo puede causar efectos secundarios graves, incluida la debilidad muscular. Por lo tanto, tu profesional de atención médica reducirá gradualmente la dosis.
  • Agentes que permiten reducir el uso de corticoide. Cuando se utilizan junto con un corticoide, estos medicamentos pueden permitir indicar una dosis más baja del corticoide y reducir los efectos secundarios. Los dos medicamentos más comunes para la polimiositis son la azatioprina (Azasan, Imuran) y el metotrexato (Trexall, Xatmep).
  • Medicamentos para enfermedades más graves. Otros medicamentos para la polimiositis incluyen micofenolato de mofetilo (CellCept, Myhibbin), ciclosporina (Gengraf, Neoral, otros), tacrolimus (Astagraf XL, Prograf, otros) y rituximab (Rituxan). Estos medicamentos pueden disminuir la necesidad de usar corticoide a largo plazo.
  • Inmunoglobulina intravenosa. La inmunoglobulina intravenosa es un derivado sanguíneo purificado que contiene anticuerpos saludables de miles de donantes de sangre. Estos anticuerpos saludables pueden bloquear los anticuerpos que atacan a los músculos en la polimiositis.

    El tratamiento con inmunoglobulina intravenosa consiste en recibir el medicamento a través de una vena, es decir, mediante una infusión. Los tratamientos con inmunoglobulina intravenosa pueden usarse de forma regular o en ocasiones. El tratamiento ayuda principalmente con la dificultad para tragar.

Terapia

Según la gravedad de los síntomas, se puede realizar alguno de los siguientes tratamientos:

  • Fisioterapia. Un fisioterapeuta puede mostrarte ejercicios para mejorar su fuerza e informarte qué nivel de actividad es el adecuado.
  • Terapia del habla. Si la polimiositis debilita los músculos que se usan para tragar, la terapia del habla puede ayudarte a aprender cómo compensar esa debilidad.
  • Asistencia nutricional. Con el tiempo, la polimiositis puede dificultar la capacidad de masticar y tragar. Un dietista diplomado puede enseñarte a preparar alimentos nutritivos fáciles de comer.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Vivir con cualquier afección crónica puede ser un desafío. Para que te sea más fácil enfrentarla, intenta complementar la atención médica que recibes con las siguientes recomendaciones:

  • Infórmate sobre tu enfermedad. Lee todo lo que puedas sobre la polimiositis y otras afecciones musculares. Habla con personas que tengan afecciones similares a la tuya. Hazle a tu profesional de atención médica cualquier pregunta que tengas sobre tu afección, el diagnóstico o el tratamiento.
  • Sé parte de tu equipo médico. Colabora con los profesionales de atención médica que participan en tu cuidado. Sigue tu plan de tratamiento, incluida la fisioterapia. Informa al equipo de atención médica sobre cualquier síntoma nuevo que tengas.
  • Conoce tus límites. Pide ayuda cuando la necesites. Y dales a conocer a los demás las formas en que la polimiositis te limita.
  • Descansa cuando estés cansado. No esperes a sentirte exhausto. Aprende a medir tu ritmo para mantener tu nivel de energía, terminar lo que necesites hacer y sentirte mejor mentalmente.
  • Acepta tus sentimientos. Lidiar con una enfermedad continua puede causarte ira, tristeza y otros sentimientos. Es posible que sientas que tu vida está fuera de control y que estás solo.

    Mantente cerca de tus familiares y amigos. Mantén tu rutina diaria lo mejor que puedas. Practica actividades que disfrutes. A muchas personas les resultan útiles los grupos de apoyo.

Preparación antes de la cita

El profesional de atención médica podría remitirte a un reumatólogo, que es un especialista en afecciones articulares y musculares. También podría ver a un neurólogo, que es un especialista capacitado en afecciones del sistema nervioso.

Qué puedes hacer

Prepara una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas, incluso cuándo comenzaron y qué músculos están afectados.
  • Información personal crucial, incluso momentos de gran tensión o cambios grandes recientes en tu vida, así como tus antecedentes médicos y los de su familia.
  • Todos los medicamentos, las vitaminas u otros suplementos que tomes, incluidas las dosis.
  • Preguntas para hacerle al profesional de atención médica.

En el caso de la polimiositis, puedes hacer algunas de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la causa probable de mis síntomas?
  • ¿Cuáles son las otras causas posibles?
  • ¿Qué pruebas deben hacerme? ¿Tengo que hacer algo a fin de prepararme para esas pruebas?
  • ¿Qué tratamientos recomienda?
  • Tengo otras afecciones. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
  • ¿Hay algún folleto o material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me sugiere?

No dudes en hacer todas las preguntas que tengas.

Qué esperar del médico

Es posible que el profesional de atención médica te haga preguntas, como las siguientes:

  • ¿Tus síntomas aparecieron gradualmente o comenzaron de repente?
  • ¿Sientes cansancio fácilmente durante las horas de vigilia?
  • ¿Qué te impide hacer tu afección?
  • ¿Se le ha diagnosticado a alguien de tu familia alguna afección en los músculos?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorarlos?
Last Updated: March 13th, 2026