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Home Health Library Enfermedades y Condiciones Hodgkin lymphoma (Hodgkin disease)

Linfoma de Hodgkin (enfermedad de Hodgkin)

Infórmate sobre las diferencias que existen entre este cáncer y otros linfomas. Infórmate sobre los factores de riesgo y tratamientos, como quimioterapia, radiación y trasplante de la médula ósea.

Perspectiva general

Partes del sistema inmunitario

El sistema linfático forma parte del sistema inmunitario del cuerpo, que protege de infecciones y enfermedades. El sistema linfático incluye el bazo, el timo, los ganglios y los canales linfáticos, así como también las amígdalas y las adenoides.

El linfoma de Hodgkin es un tipo de linfoma. El linfoma es un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático. El sistema linfático está formado por órganos, glándulas, vasos tubulares y grupos de células llamados ganglios linfáticos. Es parte del sistema inmunitario del cuerpo, encargado de combatir los gérmenes. El sistema linfático también incluye el bazo, el timo, las amígdalas, las adenoides y la médula ósea. El linfoma de Hodgkin, que se conocía como enfermedad de Hodgkin, puede afectar todas estas zonas y otros órganos del cuerpo.

Hay muchos tipos de linfoma. Los tipos de linfoma se suelen dividir en dos categorías: linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin. El linfoma de Hodgkin comienza en los linfocitos B, que son los glóbulos blancos encargados de combatir los gérmenes.

El linfoma de Hodgkin es altamente tratable y a menudo se puede curar. Los tratamientos para el linfoma de Hodgkin pueden incluir quimioterapia, radiación, terapia dirigida, inmunoterapia, trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre de médula ósea, y ensayos clínicos.

Tipos

Linfoma de Hodgkin clásico

El linfoma de Hodgkin clásico es el tipo más común de esta enfermedad. Las personas diagnosticadas con este tipo tienen células de linfoma grandes llamadas células de Reed-Sternberg en los ganglios linfáticos.

Subtipos del linfoma de Hodgkin clásico:

  • Linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular.
  • Linfoma de Hodgkin con celularidad mixta.
  • Linfoma de Hodgkin clásico con agotamiento de linfocitos.
  • Linfoma de Hodgkin clásico rico en linfocitos.

Linfoma de Hodgkin nodular con predominio linfocítico.

El linfoma de Hodgkin nodular con predominio linfocítico es mucho menos frecuente. Implica células de linfoma, a veces denominadas células de palomitas de maíz, por su apariencia. Generalmente, se diagnostica en etapa temprana y puede necesitar menos tratamientos intensivos que el tipo clásico de linfoma de Hodgkin.

Síntomas

Inflamación de ganglios linfáticos

Uno de los lugares más comunes donde encontrar ganglios linfáticos hinchados es el cuello. En el diagrama se muestran tres ganglios linfáticos hinchados debajo de la mandíbula inferior.

Signos y síntomas del linfoma de Hodgkin:

  • Ganglios linfáticos inflamados, que pueden sentirse como un bulto debajo de la piel. Ocurren con más frecuencia en el cuello, las axilas y la ingle.
  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Sudoraciones nocturnas con empapamiento.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Picazón en la piel.

Cuándo consultar al médico

Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.

Causas

Las causas del linfoma de Hodgkin no están claras. El cáncer aparece cuando las células desarrollan cambios en el ADN. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le indican lo que debe hacer. En las células sanas, el ADN da las instrucciones para que crezcan y se multipliquen a un determinado ritmo. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas, los cambios en el ADN hacen que las instrucciones sean diferentes. Los cambios les indican a las células cancerosas que produzcan muchas más células con rapidez. Las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá de lo que vivirían las células sanas. Esto causa un exceso de células. En el caso del linfoma de Hodgkin, las células cancerosas pueden acumularse en los ganglios linfáticos, la médula ósea, el bazo y otros tejidos del cuerpo.

El linfoma de Hodgkin comienza en los linfocitos B, que son los glóbulos blancos encargados de combatir los gérmenes.

Factores de riesgo

Factores que pueden aumentar el riesgo de presentar linfoma de Hodgkin:

  • Edad. El linfoma de Hodgkin se diagnostica con mayor frecuencia en personas de entre 20 y 30 años y mayores de 65 años.
  • Antecedentes familiares de linfoma. Tener un pariente consanguíneo, como padre, madre, hermano o hermana, con linfoma puede aumentar el riesgo de linfoma de Hodgkin.
  • Algunas infecciones. Se han asociado algunas infecciones con el linfoma de Hodgkin. Estas incluyen el virus de inmunodeficiencia humana y el virus de Epstein-Barr.
  • Un sistema inmunitario debilitado o una afección autoinmune. Tener una afección que perjudique el sistema inmunitario puede aumentar el riesgo de linfoma de Hodgkin. Estas afecciones pueden incluir artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico y sarcoidosis, entre otras. El sistema inmunitario también puede debilitarse tras un trasplante de órganos.

Complicaciones

Una posible complicación del linfoma de Hodgkin es que el cáncer regrese después del tratamiento. Esto se conoce como recurrencia. La recurrencia es más común en personas con cáncer avanzado.

Diagnóstico

Una aguja succionando médula ósea líquida del hueso de la cadera

Para la aspiración de la médula ósea, el profesional de atención médica utiliza una aguja delgada para extraer una pequeña cantidad de médula ósea líquida. Esto suele hacerse en un punto de la parte posterior del hueso de la cadera, es decir, la pelvis. A menudo, se hace una biopsia de médula ósea al mismo tiempo. En este segundo procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido óseo y la médula que contiene.

El diagnóstico de linfoma de Hodgkin suele comenzar con un examen en el que se comprueba si hay ganglios linfáticos hinchados en el cuello, las axilas y la ingle, y si el bazo o el hígado están agrandados. Otras pruebas y procedimientos incluyen análisis de sangre, estudios por imágenes y una muestra de tejido para su análisis en el laboratorio.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre a veces pueden mostrar si hay células de linfoma presentes. Se pueden usar análisis de sangre para detectar virus como el VIH, el de Epstein-Barr y los de la hepatitis B y C. Los análisis de sangre también miden los niveles de lactato deshidrogenasa, que suelen estar elevados en personas con linfoma.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes consisten en tomar imágenes del cuerpo. Pueden mostrar la ubicación y el grado de diseminación del linfoma de Hodgkin. Las pruebas podrían incluir tomografías computarizadas y PET.

Biopsia

El profesional de atención médica puede sugerir una biopsia de ganglio linfático o una biopsia de otro tejido para buscar células cancerosas. Una biopsia es un procedimiento que consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en un laboratorio. Una biopsia de ganglio linfático consiste en extirpar total o parcialmente un ganglio linfático. Se puede tomar una muestra de otras partes del cuerpo según los síntomas y los resultados de las pruebas por imágenes. En el laboratorio, las pruebas pueden mostrar si tienes linfoma de Hodgkin.

Aspiración y biopsia de médula ósea:

La aspiración y la biopsia de médula ósea son procedimientos para extraer células de la médula ósea a fin de realizar pruebas. La médula ósea es la materia blanda del interior de los huesos donde se generan las células sanguíneas. La médula ósea tiene una parte sólida y otra líquida.

En una aspiración de médula ósea, se utiliza una aguja para extraer una muestra del líquido. En una biopsia de médula ósea, se obtiene una pequeña cantidad de tejido sólido con una aguja. En la mayoría de los casos, las muestras se toman del hueso de la cadera. Las muestras se envían a un laboratorio para su análisis. En el caso del linfoma de Hodgkin, un profesional de atención médica podría recomendar esta prueba solo si los recuentos sanguíneos son bajos y no hay una causa clara que lo explique.

Análisis de células de linfoma de Hodgkin en el laboratorio

Las células de linfoma extraídas de una biopsia o de una aspiración de médula ósea se envían a un laboratorio para su análisis. En el laboratorio se buscan cosas específicas sobre las células con pruebas especializadas. El equipo de atención médica utiliza los resultados para determinar el tipo de linfoma que tienes.

Para determinar si las células son linfoma de Hodgkin, los profesionales de atención médica buscan proteínas en la superficie de las células cancerosas. Estas proteínas, llamadas marcadores, pueden ayudar a identificar el tipo de linfoma de Hodgkin.

Tratamiento

Los tratamientos para el linfoma de Hodgkin pueden incluir quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia, trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre de médula ósea, y ensayos clínicos. El mejor tratamiento depende del tipo de linfoma y de la extensión o etapa del cáncer. El equipo de atención médica también tiene en cuenta la rapidez con la que avanza el cáncer, tu estado general de salud y tus preferencias.

Quimioterapia

La quimioterapia trata el cáncer con medicamentos fuertes. Hay muchos medicamentos de quimioterapia. La mayoría de los medicamentos de quimioterapia se administran por vía intravenosa. Otros vienen en pastillas.

La quimioterapia suele ser el primer tratamiento utilizado para el linfoma de Hodgkin clásico. Podrías recibir una combinación de medicamentos de quimioterapia. La quimioterapia también se puede combinar con radioterapia, terapia dirigida o inmunoterapia. En los casos de linfoma refractario, que es un cáncer que no ha respondido a otros tratamientos, o de linfoma recurrente, que es un cáncer que reaparece después del tratamiento, la quimioterapia puede ser una opción.

Para el linfoma de Hodgkin nodular con predominio de linfocitos, la quimioterapia a se puede combinar con inmunoterapia.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los medicamentos que recibas. Algunos de los efectos secundarios comunes son náuseas y caída del pelo. Se pueden producir graves complicaciones a largo plazo, como enfermedades cardíacas, daño pulmonar, infertilidad y cáncer secundario.

Radioterapia

La radioterapia para el cáncer es un tratamiento que utiliza poderosos haces de energía para destruir las células cancerosas. La energía puede provenir de rayos X, protones u otras fuentes. Durante la radioterapia, permaneces acostado sobre una camilla mientras una máquina se mueve a tu alrededor. Esta máquina dirige la radiación a puntos específicos del cuerpo.

En el caso del linfoma de Hodgkin, la radioterapia se suele combinar con quimioterapia y otros medicamentos. Para las personas con linfoma de Hodgkin nodular con predominio de linfocitos en la etapa temprana, la radioterapia puede ser el único tratamiento necesario. Este tratamiento también puede usarse para el linfoma de Hodgkin recurrente o refractario. En casos de cáncer avanzado, se puede usar radioterapia para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Los efectos secundarios de la radioterapia incluyen fatiga y una reacción en la piel similar a la de una quemadura por el sol en el lugar donde se dirigió la radiación. Otros efectos secundarios dependen del lugar al que se dirija la radiación. La radiación en el cuello puede causar sequedad de boca y dañar la tiroides. La radiación en el pecho puede dañar el corazón y los pulmones.

Terapia dirigida

La terapia dirigida contra el cáncer es un tratamiento que utiliza medicamentos que atacan sustancias químicas específicas dentro de las células cancerosas. Mediante el bloqueo de estas sustancias químicas, los tratamientos dirigidos pueden eliminar las células cancerosas.

Se puede usar la terapia dirigida como tratamiento para el linfoma de Hodgkin. A menudo se combina con la quimioterapia u otros tratamientos. También podría usarse en casos de linfoma de Hodgkin refractario o recurrente.

Los efectos secundarios de la terapia dirigida pueden incluir diarrea, problemas hepáticos, hipertensión arterial, problemas en la coagulación y cicatrización, fatiga, llagas en la boca y cambios en las uñas. La mayoría de los efectos secundarios desaparecen una vez finalizado el tratamiento.

Inmunoterapia

La inmunoterapia para el cáncer es un tratamiento con medicamentos que ayuda al sistema inmunitario a destruir las células cancerosas. Para combatir las enfermedades, el sistema inmunitario ataca los gérmenes y otras células que no deberían estar en el cuerpo. Las células cancerosas sobreviven porque se esconden del sistema inmunitario. La inmunoterapia ayuda a las células del sistema inmunitario a encontrar y destruir las células cancerosas.

Puede combinarse con quimioterapia u otros medicamentos para tratar el linfoma de Hodgkin. La inmunoterapia también se puede usar en casos de linfoma de Hodgkin refractario o recurrente.

Los efectos secundarios de la inmunoterapia pueden incluir fiebre, escalofríos, debilidad, mareos, dolores corporales, náuseas y vómitos. En raras ocasiones, algunos tratamientos de inmunoterapia pueden causar una reacción alérgica.

Trasplante de médula ósea

Un trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre de médula ósea, implica poner en el cuerpo células madre sanas de médula ósea. Las células madre pueden proceder de tu propio cuerpo, es decir, un trasplante autólogo, o pueden proceder de un donante, que es un trasplante alogénico.

Se puede hacer un trasplante de médula ósea para el linfoma de Hodgkin recurrente o refractario. Suele hacerse quimioterapia antes del trasplante para suprimir el sistema inmunitario y la médula ósea.

Los efectos secundarios, a corto plazo, de un trasplante de médula ósea pueden incluir náuseas, vómitos, fatiga, falta de apetito, llagas en la boca, caída del pelo y reacciones en la piel. Los efectos secundarios a largo plazo pueden incluir infertilidad, cáncer secundario, daños en los órganos, debilidad en los huesos o los músculos y cataratas.

Ensayos clínicos

Los ensayos clínicos son estudios de tratamientos nuevos. Estos estudios presentan una oportunidad para probar los tratamientos más recientes. Podría desconocerse el riesgo de efectos secundarios. Pregúntale al equipo de atención médica si puedes participar en un ensayo clínico.

Control después del tratamiento

Una vez finalizado el tratamiento, es posible que tengas seguimientos frecuentes para ver si el cáncer ha vuelto, lo que se conoce como recurrencia. Es posible que te repitan análisis de sangre y estudios por imágenes y, si es necesario, biopsias, para saber si hay recurrencia.

Efectos secundarios del tratamiento

Los tratamientos del linfoma pueden tener efectos secundarios. Estos pueden incluir náuseas, vómitos, fatiga, fiebre, sarpullido, diarrea, infección y otros.

Los efectos secundarios más graves de los tratamientos pueden incluir los siguientes:

  • Supresión de la médula ósea. Cuando la médula ósea está suprimida, no puede producir suficientes células sanguíneas, incluidos los glóbulos blancos. Los glóbulos blancos ayudan a combatir infecciones. Cuando tienes un recuento bajo de glóbulos blancos, corres más riesgo de infección.
  • Neutropenia febril. La neutropenia febril es una afección grave que puede presentarse en personas que reciben tratamiento para el cáncer. Febril significa tener fiebre. Neutropenia significa tener un nivel bajo de neutrófilos, que son un tipo de glóbulos blancos que ayudan a combatir infecciones. En la neutropenia febril, el cuerpo intenta combatir una infección, pero no tiene suficientes neutrófilos.
  • Toxicidad de los medicamentos. Algunos medicamentos utilizados para tratar el cáncer pueden ser perjudiciales para el cuerpo. Pueden causar daños en los órganos y otros problemas. La toxicidad de un medicamento depende del tipo y de la cantidad que tomes. Hay muchas opciones diferentes de estos medicamentos. El equipo de atención médica puede trabajar contigo para encontrar los medicamentos más adecuados para ti.
  • Reactivación de virus. Si has tenido una infección viral en el pasado, como hepatitis B o hepatitis C, algunos tratamientos pueden hacer que el virus se reactive. Esto puede derivar en inflamación del hígado, daño hepático y otras complicaciones.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Con el tiempo, encontrarás la manera de hacer frente a la incertidumbre y preocupación que ocasiona un diagnóstico de cáncer. Hasta ese momento, los siguientes consejos podrían ayudarte:

Obtén información suficiente sobre el linfoma de Hodgkin para tomar decisiones sobre tu atención médica.

Pregunta al equipo de atención médica sobre tu cáncer, incluidos los resultados de las pruebas, las opciones de tratamiento y, si lo deseas, tu pronóstico. Cuanto más te informes acerca del linfoma de Hodgkin, más confianza tendrás para tomar decisiones con respecto al tratamiento.

Mantente cerca de tus familiares y amigos

Mantenerte cerca de las personas con las que tienes una relación estrecha puede ayudarte a enfrentar el linfoma de Hodgkin. Los familiares y amigos pueden brindarte el apoyo práctico que podrías necesitar, como ayudarte con las tareas de tu casa si estás en el hospital. Pueden convertirse en un apoyo emocional cuando te sientas abrumado por tener cáncer.

Busca a alguien con quien hablar

Busca a una persona que esté dispuesta a escucharte hablar sobre tus esperanzas y temores. Esta persona puede ser un familiar o un amigo. También podrían resultar útiles el interés y la comprensión de un terapeuta, trabajador social médico, miembro de la iglesia o grupo de apoyo para personas con cáncer.

Consulta con tu equipo de atención médica sobre los grupos de apoyo que hay en tu zona o ponte en contacto con organizaciones como la Sociedad Americana contra el Cáncer, Blood Cancer United (Unidos contra el Cáncer de la Sangre) o la Lymphoma Research Foundation (Fundación para la Investigación sobre el Linfoma). También puedes buscar apoyo en línea a través de Mayo Clinic Connect, una comunidad donde puedes conectarte con otras personas, recibir apoyo, compartir información práctica y obtener respuestas a preguntas cotidianas.

Preparación antes de la cita

Programa una cita con un médico u otro profesional de atención médica si tienes algún síntoma que te preocupa.

Si el profesional de atención médica cree que podrías tener linfoma de Hodgkin, es posible que te remita a un hematólogo, que es un médico que se especializa en enfermedades que afectan las células sanguíneas. Si te diagnostican cáncer, también es posible que te remitan a un oncólogo, que es un médico que se especializa en tratar esta enfermedad.

Debido a que las citas médicas pueden ser breves, es aconsejable ir preparado. A continuación, encontrarás información que te ayudará a preparar.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta todo lo que debes hacer con anticipación. Cuando programes la cita, asegúrate de preguntar si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir tu alimentación.
  • Anota los síntomas que tengas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo por el que programaste la cita.
  • Anota información personal crucial, incluidas las situaciones de gran estrés o los cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que tomas y las dosis.
  • Pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. Puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una cita. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que tú hayas pasado por alto u olvidado.
  • Anota las preguntas que quieras hacerle al equipo de atención médica.

Preguntas básicas que puedes hacer en caso de linfoma de Hodgkin:

  • ¿Tengo linfoma de Hodgkin?
  • ¿Qué tipo de linfoma de Hodgkin tengo?
  • ¿En qué etapa está el linfoma de Hodgkin?
  • ¿Se ha diseminado el linfoma de Hodgkin a otras partes del cuerpo?
  • ¿Deberán hacerme más pruebas?
  • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
  • ¿Cuánto aumenta cada tratamiento las probabilidades de curarme o de vivir más tiempo?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de cada tratamiento?
  • ¿De qué forma afectará mi vida diaria cada tratamiento?
  • ¿Qué opción de tratamiento considera que es la más adecuada?
  • ¿Qué le recomendaría a un amigo o familiar en mi situación?
  • ¿Debería consultar con un especialista?
  • ¿Tiene folletos u otros materiales impresos que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
  • ¿Qué determinará si debo programar una cita de seguimiento?

No dudes en hacer otras preguntas.

Qué esperar del médico

Prepárate para responder preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Están los síntomas presentes todo el tiempo o solo de vez en cuando?
  • ¿Cuán fuertes son los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorar los síntomas?
  • ¿Has tenido fiebre, sudoraciones nocturnas o pérdida de peso?
  • ¿Has notado algún bulto, hinchazón o dolor en alguna parte del cuerpo?
  • ¿Has tenido dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar?
  • ¿Has tenido alguna infección recientemente?
  • ¿Tienes otras afecciones de salud, como diabetes, enfermedad cardíaca o enfermedad renal?
  • ¿Qué es lo que más te preocupa de tu diagnóstico o tratamiento?

Si te diagnostican linfoma de Hodgkin, el siguiente paso es determinar la extensión o etapa del cáncer. Para determinar la etapa del linfoma de Hodgkin, se pueden hacer estudios por imágenes, análisis de sangre y biopsias. El equipo de atención médica utiliza la etapa del cáncer para ayudar a crear tu plan de tratamiento.

Las etapas del linfoma de Hodgkin van de la 1 a la 4:

  • Linfoma en etapa 1. En la etapa 1, el linfoma de Hodgkin afecta solo una región de los ganglios linfáticos.
  • Linfoma en etapa 2. En la etapa 2, el linfoma de Hodgkin afecta dos o más regiones de los ganglios linfáticos del mismo lado del diafragma.
  • Linfoma en etapa 3. El linfoma de Hodgkin en etapa 3 afecta regiones de los ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma.
  • Linfoma en etapa 4. El linfoma de Hodgkin en etapa 4 afecta regiones fuera de los ganglios linfáticos.

Las etapas del linfoma de Hodgkin también incluyen las letras A y B. La letra A significa que no presentas síntomas preocupantes del linfoma. La letra B significa que tienes algunos síntomas, como sudoraciones nocturnas sofocantes, fiebre o pérdida de peso.

Pronóstico del linfoma de Hodgkin

El pronóstico del cáncer indica la probabilidad de que pueda tratarse o curarse. Tu pronóstico depende de distintos factores:

  • Tu edad.
  • Tu salud general.
  • El tipo de linfoma de Hodgkin que tienes.
  • La etapa del cáncer.
  • Los resultados de tus análisis de sangre.

En el caso del linfoma de Hodgkin, los profesionales de atención médica pueden clasificar tu pronóstico en una de tres categorías:

  • Etapa temprana, riesgo favorable. Esto significa que tu cáncer está en etapa 1 o 2 y no tienes factores de riesgo que afecten tu pronóstico.
  • Etapa temprana, riesgo no favorable. Esto significa que tu cáncer está en etapa 1 o 2 y tienes uno o más factores de riesgo.
  • Etapa avanzada. Esto significa que tu cáncer está en etapa 3 o 4.

Los factores de riesgo que pueden influir en el pronóstico incluyen la edad, el tamaño de los ganglios linfáticos, especialmente en el pecho, la presencia de síntomas y la cantidad de áreas ganglionares afectadas. Otro factor de riesgo es la rapidez con la que los glóbulos rojos se asientan en el fondo de un tubo de ensayo, lo que se llama velocidad de sedimentación globular. Si la velocidad es mayor de lo habitual, podría indicar un cáncer más avanzado.

Habla con el equipo de atención médica sobre tu pronóstico para saber qué esperar. Los miembros del equipo de atención médica pueden explicarte qué consideran a la hora de pensar en tu pronóstico.

Las posibilidades de sobrevivir al linfoma de Hodgkin son bastante altas para la mayoría de las personas. Para entender las tasas de supervivencia del linfoma, los expertos estudian a muchas personas con esta enfermedad para saber cómo viven cinco años después del diagnóstico.

En el caso del linfoma de Hodgkin en etapa 1, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es del 92 %. A medida que el cáncer se disemina, las probabilidades empiezan a bajar. En el caso del linfoma de Hodgkin en etapa 4, la probabilidad de sobrevivir al menos cinco años es de alrededor del 82 %.

Ten en cuenta que lleva cinco años recopilar estadísticas sobre supervivencia. Las tasas de supervivencia más recientes incluyen a personas que recibieron tratamiento para el linfoma hace más de cinco años. Es posible que no hayan tenido acceso a los tratamientos más recientes. En las últimas décadas, las tasas de mortalidad asociada al linfoma han disminuido y las tasas de supervivencia han aumentado.

Last Updated: September 24th, 2025