La distrofia muscular es el resultado de cambios en los genes que producen las proteínas necesarias para formar músculos sanos. La mayoría de estas mutaciones genéticas se trasmiten del padre y la madre a los hijos.
El síntoma principal de la distrofia muscular es la debilidad muscular que empeora con el tiempo. Algunas personas presentan problemas médicos graves, como dificultad para caminar, para respirar o para tragar.
No hay cura para la distrofia muscular. Sin embargo, los tratamientos pueden ayudar a gestionar los síntomas y a disminuir la evolución de la enfermedad. Entre estos se encuentran los medicamentos, la fisioterapia, los dispositivos para el movimiento y, en ocasiones, la cirugía.