Los niños que se recuperan de una infección viral como la varicela o la gripe, en especial si consumen aspirina o tienen un trastorno del metabolismo, son más propensos.
Los primeros síntomas incluyen diarrea, taquipnea, vómitos y letargo. Los síntomas, como desorientación, convulsiones y pérdida de la conciencia, requieren tratamiento de emergencia.
El tratamiento incluye líquidos por vía intravenosa, diuréticos y medicamentos para prevenir el sangrado.