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Alimentación y autocuidado para la cirrosis

Cuidarse y seguir una dieta personalizada es importante para las personas que viven con enfermedad hepática. Descubra cómo mejorar su calidad de vida con cirrosis.

La cirrosis son cicatrices en el hígado que empeoran con el tiempo y que, generalmente, no pueden revertirse. Tiene diversas causas. Las más comunes son el consumo excesivo de alcohol, la obesidad y la hepatitis viral.

Cuando el hígado se daña, intenta curarse a sí mismo. Durante la recuperación, se forma tejido cicatricial, lo que hace que el hígado pierda capacidad para funcionar adecuadamente.

Por lo general, las cicatrices de la cirrosis no se pueden revertir. Sin embargo, si se detectan con suficiente anticipación y se controlan cuidadosamente, se pueden prevenir o, al menos, retrasar las complicaciones. Incluso cuando la cirrosis es avanzada y pone en riesgo la vida, usted puede tomar medidas para ayudar a mantener su calidad de vida. En los casos más graves, un trasplante de hígado puede ser una opción.

Su prioridad principal debe ser colaborar con el equipo de atención médica para controlar su estilo de vida y dejar de consumir alcohol.

Cómo evitar las complicaciones y el avance de la cirrosis

Si tiene cirrosis, debe tomar medidas para evitar más daños. Estas pautas generales pueden ayudarlo a mantener la función del hígado y su salud general:

  • Deje de beber alcohol. Independientemente de cuál sea la causa de la cirrosis, no beba alcohol. Todos los tipos de alcohol pueden causar daño hepático y formación de cicatrices. Si necesita ayuda para dejar de tomar, hable con el equipo de atención médica acerca de sus opciones.
  • Controle la obesidad. Si tiene sobrepeso u obesidad, el exceso de grasa empeora la inflamación del hígado. Cualquier pérdida de peso corporal es útil. Pregunte al equipo de atención médica sobre programas de pérdida de peso adecuados para usted.
  • Evite la malnutrición. Algunas personas con cirrosis avanzada tienen malnutrición. Esto puede incluir pérdida de peso y deficiencia de proteínas y vitaminas. Planificar activamente comidas que promueven la salud del hígado puede ayudar a prevenir más daños.
  • Tenga cuidado con los analgésicos. No tome ibuprofeno (Advil, Motrin IB, etc.) ni naproxeno sódico (Aleve) en absoluto. Según la gravedad del daño hepático, el equipo de atención médica puede indicarle que limite el acetaminofén (Tylenol, etc.) a 2000 miligramos por día o que no lo tome en absoluto. No tome dosis estándar de aspirina para aliviar el dolor. El equipo de atención médica puede aconsejarle que continúe con aspirina en dosis bajas (81 miligramos por día) para proteger el corazón.
  • Tome precauciones contra las infecciones. Si tiene cirrosis, es más probable que contraiga ciertas infecciones. Es probable que el equipo de atención médica actualice todas las vacunas necesarias. Esto incluye las vacunas contra la hepatitis A, la hepatitis B y el neumococo. Asegúrese de recibir las vacunas contra la gripe y la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) todos los años.

    No coma mariscos crudos, como langostinos o sushi. Tampoco nade en agua salada o salobre. Las personas con cirrosis tienen más probabilidades de contraer ciertas infecciones que se pueden transmitir en estos entornos. No tome leche sin pasteurizar por razones similares.

Maximice un estilo de vida y una alimentación saludables

El estilo de vida y la alimentación pueden mejorar su salud general y sentido de bienestar. También pueden ayudarlo a lidiar con el estrés de una enfermedad crónica, pero no pueden revertir la cirrosis ni reemplazar estrategias de control recomendadas.

El equipo de atención médica puede ayudar con dietas específicas y otros consejos. El equipo puede recomendar que haga lo siguiente:

  • Reduzca la sal en su alimentación. Si su dieta tiene un contenido alto de sal, su cuerpo puede retener líquidos. Esto puede hacer que el estómago y las piernas se hinchen. Si come alimentos preparados, elija los que sean bajos en sodio y cómalos en pocas cantidades. Puede condimentar sus comidas con plantas medicinales y especias.
  • Elija proteínas magras. La carne blanca, el pescado y las legumbres, como los frijoles (porotos, alubias) y las lentejas, son buenas opciones.
  • Reduzca el consumo de grasa. Si el hígado está dañado, puede producir menos bilis, una sustancia que se necesita para digerir grasas. Si come más grasa de la que su cuerpo puede digerir, puede sentir molestias después de las comidas. Comer menos grasa se corresponde mejor con lo que el hígado puede hacer y ayuda a que usted se sienta mejor. Comer porciones pequeñas durante el día en lugar de una o dos comidas abundantes puede hacer que le resulte más fácil seguir el consejo del equipo de atención médica.
  • Pregunte sobre sus comidas preferidas. Si el equipo de atención médica no menciona una de sus comidas preferidas en el plan de alimentación, haga preguntas al respecto. Averigüe si es seguro comerla y en qué cantidad. Es mejor saber cómo controlar alimentos tentadores, como helado y queso, que comerlos y preocuparse por su salud. Si generalmente come mucho de algo que no está en su plan de comidas, como gaseosa de dieta o huevos, pregunte cómo se integran en su dieta.
  • Controle el sueño. Su cuerpo necesita un sueño de buena calidad para sanar y permitirle mantenerse al día con los eventos laborales, de estudios y familiares. Desarrolle buenos hábitos de sueño y manténgalos, para asegurarse de aprovechar al máximo el descanso nocturno.
  • Deje de fumar. Cualquier tipo de tabaco aumenta el riesgo para complicaciones relacionadas con la cirrosis. El equipo de atención médica puede ayudarlo a elegir un método para dejar de fumar que sea seguro y eficaz para usted.
  • Controle la ansiedad y el estrés. Esperar el órgano de un donante y otros aspectos de vivir con cirrosis pueden ser estresantes. El ejercicio moderado, las actividades que no son exigentes físicamente y los grupos de apoyo pueden ayudar a que se relaje. Si no le brindan alivio, pregunte al profesional de atención médica si los medicamentos con receta médica son una opción.

Controle las complicaciones cuidadosamente

La atención médica preventiva puede ser de gran ayuda para reducir las complicaciones de la cirrosis. Aun así, pueden presentarse.

Algunas complicaciones son especialmente graves, incluidas las siguientes:

  • Ascitis
  • Edema crónico
  • Várices esofágicas o presión arterial alta en los vasos sanguíneos abdominales
  • Encefalopatía hepática

Si tiene alguna, trabaje estrechamente con el equipo de atención médica y los especialistas en hígado. Pueden ayudarlo a iniciar y ajustar diversos medicamentos, y a vigilar con regularidad su estado.

En casos extremos, es posible que deba considerar un trasplante de hígado y que le deban practicar dicho procedimiento.

Last Updated: October 29th, 2025