Enfermedad hepática: Cómo los medicamentos pueden dañar el hígado
Del personal de Mayo Clinic
El hígado desempeña un papel fundamental en el metabolismo de los medicamentos y en su eliminación del organismo. Sin embargo, cuando el hígado está dañado o no funciona correctamente, no puede metabolizar bien los medicamentos. Como consecuencia, los medicamentos pueden acumularse en el organismo, los efectos secundarios pueden intensificarse e incluso algunos fármacos pueden causar un mayor daño hepático.
Saber cómo liver disease afecta el consumo de medicamentos, y cómo algunos de estos pueden dañar el hígado, puede ayudarle a tomarlos de manera segura.
Cómo los medicamentos pueden dañar el hígado
Las enfermedades hepáticas pueden alterar la forma en que el organismo metaboliza los medicamentos de varias maneras:
- Procesamiento más lento. El hígado usa enzimas para metabolizar los medicamentos. Cuando el hígado no funciona bien, este proceso se hace más lento. Los medicamentos pueden permanecer en el organismo más tiempo del que deberían.
- Llega más medicación al torrente sanguíneo. Al tomar una pastilla, el hígado filtra parcialmente el medicamento antes de que llegue al resto del cuerpo. Esto se conoce como metabolismo de primer paso. Si tiene una enfermedad hepática, quizás una cantidad más alta del medicamento eluda esta etapa, lo que permite que más parte del medicamento pase directamente al organismo. Esto puede hacer que el medicamento sea más potente o que dure más tiempo.
- Cambios en la forma en que el medicamento se desplaza por el cuerpo. Los medicamentos suelen unirse a proteínas presentes en la sangre, como la albúmina. Un hígado dañado puede producir menos albúmina, lo que hace que haya más medicamento libre o no unido en la sangre. Esto puede aumentar los efectos secundarios.
- Problemas para deshacerse de los medicamentos. El hígado y los riñones trabajan en conjunto para eliminar los medicamentos del organismo. Si el hígado no funciona bien, los medicamentos pueden acumularse y causar daños.
Debido a esos cambios, las personas con enfermedades hepáticas tienen más riesgo de presentar efectos secundarios e interacciones relacionadas con los medicamentos. Además, las personas que no presentan ninguna enfermedad hepática tienen riesgo para una afección conocida como lesión hepática inducida por medicamentos.
Lesión hepática inducida por medicamentos
Cuando el hígado sufre daños a causa de un medicamento o un suplemento, se habla de lesión hepática inducida por medicamentos (DILI, por sus siglas en inglés), también conocida como hepatitis tóxica. Las lesiones hepáticas inducidas por medicamentos pueden variar desde cambios leves y temporales hasta daños graves como la insuficiencia hepática aguda.
Más de 1000 tipos de medicamentos se han relacionado con lesiones hepáticas.
Entre ellos se incluyen los medicamentos con receta, los medicamentos de venta libre y las plantas medicinales.
Analgésicos
Algunos analgésicos comunes pueden afectar el hígado.
Los antiinflamatorios no esteroides (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno sódico (Aleve), pueden dañar el hígado, especialmente si se toman con frecuencia o se combinan con alcohol. Por lo general, las personas con enfermedad hepática o que se hayan sometido a un trasplante de hígado deben evitar estos medicamentos.
El acetaminofén (Tylenol) se considera seguro en dosis adecuadas. Pero es muy peligroso en caso de sobredosis. De hecho, la sobredosis es la causa más frecuente de insuficiencia hepática aguda. El acetaminofén se encuentra en más de 600 medicamentos, por lo que siempre debe verificar que en las etiquetas figure “acetaminofén”, “acetam” o “APAP”.
En el caso de las personas con enfermedad hepática crónica, se considera generalmente seguro tomar menos de 2 gramos al día, repartidos en varias tomas. Consulte siempre al equipo de atención médica antes de tomar cualquier dosis. El acetaminofén suele ser más seguro que un AINE para las personas con enfermedad hepática, siempre que se utilice correctamente.
Medicamentos con receta médica
Muchos medicamentos con receta están relacionados con lesiones hepáticas. Algunos de los ejemplos frecuentes son los siguientes:
- Antibióticos, como la amoxicilina-clavulánico (Augmentin).
- Medicamentos anticonvulsivos como la fenitoína (Dilantin, Phenytek).
- El medicamento inmunosupresor azatioprina (Azasan, Imuran).
- Niacina (Niacor).
- El medicamento antimicótico ketoconazol.
- Ciertos antivirales.
- Esteroides anabólicos.
Otros medicamentos con receta pueden ser más peligrosos, especialmente en personas que ya padecen una enfermedad hepática. Esto incluye lo siguiente:
- Opioides como la oxicodona, el tramadol, la morfina y otros: en personas con cirrosis, estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de encefalopatía hepática. Esta es una afección grave que se produce cuando el hígado no puede filtrar las toxinas de la sangre. La acumulación de toxinas afecta la capacidad del cerebro para funcionar.
- Inhibidores de la bomba de protones como el pantoprazol, el rabeprazol, el omeprazol y otros: estos medicamentos pueden aumentar el riesgo de infección en personas con cirrosis.
- Medicamentos de inmunoterapia contra el cáncer, también denominados inhibidores de puntos de control inmunológicos: entre estos medicamentos se encuentran la isoniazida, el metotrexato, la nitrofurantoína, la rifampicina, el tamoxifeno y otros. Pueden elevar los niveles de enzimas hepáticas.
- Medicamentos para la diabetes como la gliburida, la glipizida y la pioglitazona: las personas con cirrosis avanzada deben evitar tomar estos medicamentos debido al riesgo de hipoglucemia.
Plantas medicinales y suplementos
Algunas plantas medicinales y suplementos pueden dañar el hígado o agravar una enfermedad hepática. De hecho, en Estados Unidos, aproximadamente el 20 % de los casos de daño hepático inducido por medicamentos se deben a productos a base de plantas medicinales.
Aunque no todas las personas que ingieren plantas medicinales y suplementos presentarán daños hepáticos, el riesgo es mayor, sobre todo si ya tienen una enfermedad hepática. Consulte con el equipo de atención médica antes de tomar cualquier suplemento o remedio nuevos a base de plantas medicinales para asegurarse de que sea seguro para usted.
Tenga cuidado con estas plantas medicinales y suplementos:
- Aloe vera.
- Plantas ayurvédicas.
- Cimífuga (cohosh negro).
- Cáscara sagrada.
- Semillas de casia.
- Chaparral.
- Camedrio.
- Celidonia mayor.
- Kava kava.
- kratom.
- Ma-Huang, también llamado efedra.
- Muérdago.
- Mentha, especialmente el aceite de poleo
- Fo-ti
- Escutelaria.
- Valeriana.
- Extracto de té verde.
- Suplementos de cúrcuma.
Revise los medicamentos y los suplementos con el equipo de atención médica
Si tiene una enfermedad hepática, es especialmente importante que hable con el equipo de atención médica sobre todos los medicamentos que toma, tanto los medicamentos con receta médica como los de venta libre, las vitaminas y los suplementos.
Si necesita medicamentos para las alergias o para el resfriado, pregunte al equipo de atención médica o al farmacéutico qué productos son los más seguros para su hígado. Muchos medicamentos para la alergia o el resfriado contienen antiinflamatorios no esteroides o acetaminofén, por lo que es importante leer las etiquetas para saber qué está tomando.
Tome únicamente los medicamentos que le haya recomendado el equipo médico y siga siempre al pie de la letra las instrucciones de dosificación. Informe al equipo de todo lo que tome, aunque le parezca inofensivo o natural. Evite empezar a tomar cualquier medicamento o suplemento nuevo sin consultar primero con el equipo de atención médica.
Mantenga una lista actualizada de todos sus medicamentos de venta con y sin receta médica, las vitaminas y los suplementos, y muéstresela al equipo de atención médica en cada visita.
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