Hepatitis B y hepatitis C: ¿cuál es la diferencia?
Descripción general
La hepatitis es un tipo de enfermedad hepática. Puede derivar en daños hepáticos graves y, a veces, en cáncer de hígado. Si tiene hepatitis, puede contagiársela a otra persona aunque no tenga síntomas.
La mayoría de los tipos de hepatitis se deben a un virus. Dos de los más frecuentes son hepatitis B la hepatitis B y hepatitis C la hepatitis C.
Tanto la hepatitis B como la C pueden enfermarle y dañar su hígado con el transcurso del tiempo. Pero no son iguales. No siempre se contagia el virus de la misma manera. Y el tratamiento para ambos tipos es muy diferente. Conocer estas diferencias puede ayudarle a cuidar mejor su salud.
Causas
Puede contraer hepatitis B o hepatitis C cuando entra en contacto con uno o ambos virus. Esto significa que es contagiosa. Sin embargo, los virus se contagian de distinta manera.
La hepatitis B se contagia a través de la sangre y los fluidos corporales, como la saliva, el semen y los fluidos vaginales. Estas son las formas más frecuentes de contraer hepatitis B:
- Tener relaciones sexuales.
- Compartir agujas para inyectar drogas.
- Recibir un pinchazo con una aguja contaminada.
- Recibir diálisis.
Una persona embarazada que tiene el virus de la hepatitis B puede trasmitirlo a su bebé durante el parto. Aunque resulta menos frecuente, puede contraer hepatitis B si comparte artículos personales, como afeitadoras o cepillos de dientes.
La hepatitis C se contagia principalmente a través del contacto con sangre que contiene el virus. La mayoría de las personas la contraen al compartir agujas para inyectarse drogas. Aunque es menos frecuente, la hepatitis C se puede trasmitir durante el parto, las relaciones sexuales sin protección o los tatuajes poco seguros.
No se contagia hepatitis B o C mediante lo siguiente:
- Abrazar o besar.
- Compartir comida.
- Toser o estornudar.
Puede tener hepatitis B y C al mismo tiempo. Los seis meses posteriores al contagio de una infección de hepatitis B o C se conocen como una infección aguda. Si el virus permanece en el cuerpo durante más de seis meses, se denomina infección crónica.
Síntomas
La hepatitis B (VHB) y la hepatitis C (VHC) suelen causar los mismos síntomas. No obstante, los síntomas son muy generales. Algunas personas no manifiestan síntomas.
Los síntomas de la hepatitis B y la hepatitis C pueden comprender uno de estos o más:
- Dolor abdominal en el lado superior derecho.
- Náuseas y vómitos.
- Falta de apetito.
- Cansancio.
- Heces de color arcilla.
- Orina oscura.
- Dolor en las articulaciones.
- Color amarillento en la parte blanca de los ojos y la piel, llamado ictericia. Según el tono de la piel, este cambio puede ser más difícil o fácil de notar.
El tiempo que transcurre entre el ingreso del virus al cuerpo y la manifestación de síntomas se denomina período de incubación. Este tiempo podría diferir ligeramente entre las hepatitis B y C.
- Los síntomas de la hepatitis B pueden aparecer de 1 a 5 meses después de infectarse.
- Los síntomas de la hepatitis C pueden ocurrir de 2 semanas a 6 meses después de infectarse.
Prevención de infecciones
La hepatitis B (VHB) se puede prevenir con una vacuna. La vacuna se recomienda para todos los bebés, niños y adultos que aún no la recibieron. Si nace un bebé de un progenitor con hepatitis B, la vacuna y una inyección de medicamento, llamado inmunoglobulina de hepatitis B, puede disminuir en gran medida la probabilidad de infección.
En el caso de los bebés nacidos de personas que no tienen hepatitis B, el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de EE. UU. recomienda ahora que los padres, las madres y los profesionales de atención médica decidan conjuntamente cuándo comenzar la vacunación contra la hepatitis B. Si se omite la dosis al nacer, la primera inyección no se debe administrar hasta que el bebé tenga al menos 2 meses de edad.
Los expertos también señalan que comprobar los niveles de anticuerpos del niño más adelante puede ayudar a determinar si se necesitan más dosis de la vacuna.
Además, los adultos deben tomar medidas para evitar el contacto con la sangre y los fluidos corporales contaminados. Por ejemplo, mantenga relaciones sexuales seguras y no comparta agujas ni afeitadoras.
La hepatitis C es diferente porque no existe una vacuna en la actualidad. La mejor manera de prevenir la hepatitis C es mantener relaciones sexuales seguras y no compartir agujas ni otros elementos utilizados para inyectarse drogas.
Exámenes de detección para las hepatitis B y C
Muchas personas con hepatitis se sienten bien hasta que se produce el daño hepático. Por eso es importante someterse a un control para la afección.
Las recomendaciones de exámenes de detección para la hepatitis B (VHB) y la hepatitis C (VHC) suelen ser las mismas. Los profesionales de atención médica indican que todos los adultos deben realizarse pruebas de hepatitis B y hepatitis C al menos una vez, aunque se sientan bien. También se deben hacer exámenes de detección de hepatitis durante el embarazo. Una persona embarazada que tiene hepatitis puede trasmitir el virus a su bebé cuando da a luz. También se debe hacer un control de los bebés nacidos de un progenitor con hepatitis.
Su equipo de atención médica también puede recomendar pruebas de hepatitis si usted sabe que se ha expuesto al virus o si tiene conductas o hábitos que aumentan el riesgo.
Los análisis de sangre puede indicar si tiene hepatitis B, hepatitis C o ambas.
Para analizar la hepatitis B, el laboratorio suele hacer tres pruebas. Estas pruebas buscan una infección actual, una infección anterior y si está protegido por la vacuna contra el VHB. Los rastros del virus de la hepatitis B pueden tardar hasta cuatro semanas en aparecer en un análisis de sangre.
Para analizar la hepatitis C, el laboratorio suele hacer dos pruebas en distintos momentos. La primera comprueba si se ha infectado con el VHC. El virus puede tardar hasta seis meses en aparecer en un análisis de sangre. Si el resultado es positivo, se realiza una segunda prueba para saber si el virus sigue activo en su cuerpo.
Si sus pruebas son negativas pero aún cree que se ha expuesto al virus de la hepatitis B o C, su equipo de atención médica puede volver a realizar la prueba más adelante.
Diferencias de tratamiento
La hepatitis B y la hepatitis C se tratan de manera diferente. Una se puede curar, pero la otra, no.
La hepatitis C se puede curar con medicamentos llamados antivirales. Un nuevo tipo, denominado antivirales de acción directa, evita que el virus cree más copias en el cuerpo. La mayoría de las personas con hepatitis C que reciben este medicamento eliminan el virus luego de unos meses de tratamiento. Se lo considera curado cuando no hay signos del virus en la sangre después de 12 semanas.
La hepatitis B es diferente porque no tiene cura. Sin embargo, se pueden administrar medicamentos antivirales llamados análogos de nucleósidos y nucleótidos para controlar los síntomas. Estos medicamentos también pueden ayudar a evitar un daño hepático más profundo. Es posible que deba tomar estos medicamentos para la hepatitis B de por vida.
Si tiene ambas infecciones, es posible que reciba los distintos tipos de medicamentos para la hepatitis al mismo tiempo. Se puede curar la hepatitis C aunque tenga hepatitis B; sin embargo, su equipo de atención médica puede realizar pruebas adicionales para detectar cambios y cuidar de su hígado. Hable con el equipo de atención médica sobre el mejor medicamento contra la hepatitis para usted.
Pronóstico
Cuando reciben tratamiento, la mayoría de las personas con hepatitis B aguda mejoran y no presentan daño hepático duradero. Sin embargo, la mayoría de los bebés que contraen hepatitis B en el parto tienen una infección duradera, también llamada infección crónica. Cuanto más joven contraiga la hepatitis B, mayor es el riesgo de que se haga crónica.
La mayoría de las personas con hepatitis C aguda también terminan teniendo una infección duradera. Tanto la hepatitis B crónica como la hepatitis C crónica pueden durar toda la vida. Cada infección aumenta el riesgo para enfermedades graves, tales como formación de cicatrices, que se conoce como cirrosis, cirrhosis, liver cancercáncer de hígado e liver failureinsuficiencia hepática. Si cree que podría tener factores de riesgo o síntomas de hepatitis B o C, es importante que acuda a una revisión médica de inmediato.
Si tiene preguntas sobre las diferencias entre la hepatitis B y la hepatitis C, consulte a su equipo de atención médica.
© 1998-2026 Fundación Mayo para la Educación y la Investigación Médicas (MFMER, por sus siglas en inglés). Todos los derechos reservados.
Terms of Use