Enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19)
La enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) es causada por el virus SARS-CoV-2. Obtén más información sobre los síntomas, los riesgos y las formas de protegerte.
Perspectiva general
Los coronavirus son una familia de virus. Los coronavirus son una familia de virus que causan enfermedades como el resfriado común, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés).
Un virus es la causa de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). El virus se conoce como coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave o, más comúnmente, SARS-CoV-2. Comenzó a diseminarse a fines del 2019 y se convirtió en una enfermedad pandémica en el 2020.
El virus que causa la COVID-19 se disemina entre personas que están en contacto estrecho. Más comúnmente, se disemina por el aire a través de diminutas gotas de líquido. Muchas personas con COVID-19 tienen un cuadro leve de la enfermedad o no presentan síntomas. Sin embargo, en adultos mayores y personas con determinadas afecciones médicas, la COVID-19 puede llevar a que se necesite atención médica en el hospital o a la muerte.
Mantenerte al día con las vacunas contra la COVID-19 ayuda a prevenir un cuadro grave, la necesidad de atención médica hospitalaria por COVID-19 y la muerte por esta enfermedad. Otras formas que pueden ayudar a prevenir el contagio de este coronavirus consisten en una buena circulación de aire interior, distanciamiento físico, uso de mascarilla en el entorno adecuado y buena higiene.
Los medicamentos pueden limitar la gravedad de la infección viral. La mayoría de las personas se recuperan sin secuelas duraderas, pero otras tienen síntomas que persisten durante meses.
Síntomas
Los síntomas típicos de la COVID-19 suelen aparecer entre 2 y 14 días después del contacto con el virus.
Estos son algunos de los síntomas:
- Tos seca
- Falta de aire
- Pérdida del gusto o del olfato
- Cansancio extremo o fatiga
- Síntomas digestivos, como malestar estomacal, vómitos o diarrea, que son heces acuosas
- Dolor, como dolores de cabeza y dolores musculares o en el cuerpo
- Fiebre o escalofríos
- Síntomas similares a los de un resfriado, como congestión, goteo de la nariz o irritación de la garganta
Las personas pueden tener algunos síntomas o ninguno. A las personas que no presentan síntomas, pero dan positivo en la prueba de la COVID-19, se las llama asintomáticas. Por ejemplo, muchos niños que dan positivo no presentan síntomas de la enfermedad COVID-19. Las personas que luego tienen síntomas se consideran presintomáticas. Las personas de ambos grupos igual pueden diseminar el virus de la COVID-19 a otras personas.
Algunas personas pueden tener síntomas que empeoran aproximadamente entre 5 y 7 días después de que comienzan los síntomas.
La mayoría de las personas con COVID-19 tienen síntomas de leves a moderados. Pero la COVID-19 puede causar complicaciones médicas graves y derivar en la muerte. Los adultos mayores y las personas que ya tienen afecciones médicas corren un mayor riesgo de sufrir cuadros graves de la enfermedad.
La COVID-19 puede ser una enfermedad leve, moderada, grave o crítica.
- En términos generales, la COVID-19 leve no afecta la capacidad de los pulmones para suministrar oxígeno al cuerpo.
- Si la COVID-19 es moderada, los pulmones funcionan correctamente, pero hay signos de infección en esos órganos.
- Si la COVID-19 es grave, los pulmones no funcionan correctamente, y la persona necesita oxígeno y otros cuidados médicos en el hospital.
- La enfermedad crítica de la COVID-19 significa que los pulmones y el sistema respiratorio fallaron y hay daño en todo el cuerpo.
A veces, las personas que contraen este tipo de coronavirus pueden presentar una serie de síntomas vinculados a los órganos o tejidos inflamados. Esta enfermedad se conoce como síndrome inflamatorio multiorgánico. Cuando los niños tienen esta enfermedad, se llama síndrome inflamatorio multiorgánico pediátrico. Si la tienen los adultos, se conoce como síndrome inflamatorio multiorgánico en adultos.
Cuándo consultar al médico
Las personas que tienen más riesgo de enfermarse gravemente pueden recibir medicamentos para bloquear la diseminación del virus de la COVID-19 en el cuerpo. El equipo de atención médica también puede planificar exámenes regulares para vigilar tu salud.
Obtén ayuda de emergencia de inmediato para cualquiera de estos síntomas en adultos:
- Dificultad para respirar o falta de aliento
- Color pálido, grisáceo o azulado en la piel, los labios o los lechos ungueales
- Confusión reciente
- Problemas para mantenerse despierto o despertar
- Dolor o presión en el pecho que es constante
Busca ayuda médica de inmediato si notas cualquiera de esos síntomas en los niños, así como los siguientes:
- Mareos
- Boca seca, llanto con pocas o ninguna lágrima o menor necesidad de orinar, lo que puede indicar deshidratación
- Vómitos frecuentes o diarrea, que son heces acuosas, que duren más de 24 horas
- Fiebre que no desaparece
- Problemas para mantenerse despierto o despertar
- Confusión o agitación
Esta lista no incluye todos los síntomas de emergencia. Si tú o una persona bajo tu cuidado tienen síntomas que te preocupan, busca ayuda. Informa al equipo de atención médica sobre una prueba positiva para COVID-19 o síntomas de la enfermedad.
Causas
La causa de la COVID-19 es la infección por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2).
El coronavirus se contagia principalmente de persona a persona, incluso de alguien que está infectado, pero no presenta síntomas. Cuando las personas con COVID-19 tosen, estornudan, respiran, cantan o hablan, su aliento puede contener el virus de la COVID-19.
El coronavirus que una persona infectada exhala puede llegar directamente a la cara de alguien que está cerca, por ejemplo, al toser o estornudar. Las gotitas o partículas también podrían ser inhaladas por otras personas si están cerca o en áreas poco ventiladas.
Es posible tener COVID-19 más de una vez.
- Con el tiempo, las defensas del cuerpo contra el virus de la COVID-19 pueden desvanecerse.
- Una persona puede estar expuesta a una cantidad de virus tan elevada que este atraviesa la defensa inmunitaria.
- Cuando un virus infecta a un grupo de personas, se copia a sí mismo. Durante este proceso, el código genético puede cambiar al azar en cada copia. Estos cambios se llaman mutaciones. Si el coronavirus que causa la COVID-19 cambia, de manera que las infecciones previas o las vacunas sean menos eficaces para prevenir la infección, las personas pueden volver a enfermarse.
El virus que causa la COVID-19 puede infectar a algunas mascotas. Gatos, perros, hámsteres y hurones han contraído coronavirus y han tenido síntomas, pero es raro que una persona se contagie de COVID-19 de una mascota.
Factores de riesgo
Los principales factores de riesgo para la COVID-19 son los siguientes:
- Vivir con alguien que tiene COVID-19
- Pasar tiempo en lugares con poca circulación de aire y con muchas personas cuando el virus se disemina
- Pasar más de 30 minutos en contacto estrecho con alguien que tiene COVID-19
Muchos factores afectan el riesgo de contraer el virus que causa la COVID-19. El tiempo que estés en contacto con el virus, la ventilación del lugar y las actividades que realices allí influyen en el nivel de riesgo. Además, el riesgo puede variar dependiendo de si tú u otras personas usan mascarilla, si alguien tiene síntomas de la COVID-19 y la cercanía que mantengan unos de otros. El contacto estrecho incluye, por ejemplo, sentarse junto a otras personas y conversar, o compartir un automóvil o una habitación.
Parece ser poco común que las personas se contagien del virus de la COVID-19 por contacto con una superficie infectada. Si bien el virus se elimina en las heces, la infección por COVID-19 en lugares como baños públicos no es común.
Factores de riesgo para la COVID-19 grave
Algunas personas corren más riesgo de tener un cuadro grave de COVID-19 que otras. Esto incluye a personas de 65 años o más, así como a bebés que tienen menos de 6 meses. Las personas de esos grupos etarios tienen el mayor riesgo de necesitar atención médica en el hospital a causa de la COVID-19.
Tener un cuadro grave también supone un riesgo más alto para las personas que tienen un sistema inmunitario debilitado. Esto puede deberse a una afección como el cáncer o el VIH, o a los medicamentos que las personas pueden tomar después de un trasplante de órgano o durante un tratamiento contra el cáncer. El riesgo de tener un cuadro grave de COVID-19 también aumenta durante el embarazo.
Otras afecciones que aumentan el riesgo de tener un cuadro grave de COVID-19:
- Enfermedad cardíaca, presión arterial alta e insuficiencia cardíaca
- Accidentes cerebrovasculares
- Diabetes
- Enfermedad crónica renal, hepática o pulmonar
- Trastornos del estado de ánimo o afecciones de salud mental, como esquizofrenia
- Enfermedad de células falciformes
- Hábito de fumar
- Índice de masa corporal que indica obesidad
Esta lista no es exhaustiva. Los factores relacionados con un problema de salud también pueden aumentar el riesgo de sufrir un cuadro grave de COVID-19. Algunos ejemplos son cuando las personas viven en una casa grupal o la falta de acceso a atención médica.
Complicaciones
Las complicaciones de un cuadro grave de COVID-19 pueden incluir las siguientes:
- Síndrome de insuficiencia respiratoria aguda, que es cuando los órganos del cuerpo no reciben suficiente oxígeno
- Nuevos problemas cardíacos o estado de choque causados por la infección o por afecciones del corazón
- Respuesta inflamatoria, que es la reacción exagerada del sistema inmunitario
- Coágulos sanguíneos
- Encefalopatía, que es el daño en la función cerebral
- Lesión renal
La enfermedad por COVID-19 también puede empeorar problemas de salud que una persona ya tenga controlados.
Adolescentes y síndrome post-COVID-19
Después de tener una infección por COVID-19, algunas personas informan que sus síntomas continúan durante meses o que presentaron nuevos síntomas. A este síndrome a menudo se le ha llamado COVID prolongada. Tal vez escuches hablar de la COVID-19 persistente, afecciones posteriores a la COVID o secuelas posagudas del SARS-CoV-2.
Otras infecciones, como la gripe o la polio, pueden derivar en enfermedad crónica. Pero el virus que causa la COVID-19 solo se ha estudiado desde que comenzó a diseminarse en el 2019. Por eso, continúa la investigación sobre los efectos específicos de los síntomas a largo plazo de la COVID-19.
Los investigadores creen que el síndrome posterior a la COVID-19 puede ocurrir después de un cuadro de COVID-19 de cualquier gravedad.
Recibir la vacuna contra la COVID-19 puede ayudar a prevenir el síndrome posterior a la COVID-19.
Prevención
Las vacunas contra la COVID-19 para el 2025-2026 disponibles en los Estados Unidos son las de Moderna, Pfizer-BioNTech y Novavax. Todas las vacunas están aprobadas para personas mayores de 65 años. Cada vacuna también está aprobada para personas más jóvenes con una afección de la salud que aumenta el riesgo de enfermarse gravemente de COVID-19.
Formulaciones de la vacuna de Moderna contra la COVID-19 para el 2025-2026:
- Spikevax. Esta vacuna está aprobada para todas las personas mayores de 65 años y para aquellas de entre 6 meses y 64 años que tengan riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19.
- Mnexspike. Esta vacuna está aprobada para todas las personas mayores de 65 años y para aquellas de entre 12 y 64 años que tengan riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19.
Formulación de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 para el 2025-2026:
- Comirnaty. Esta vacuna está aprobada para todas las personas mayores de 65 años y para aquellas de entre 5 y 64 años que tengan riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19.
Formulación de la vacuna de Novavax contra la COVID-19 para el 2025-2026:
- Nuvaxovid. Esta vacuna está aprobada para todas las personas mayores de 65 años y para aquellas de entre 12 y 64 años que tengan riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19.
Riesgos relacionados con cuadros graves de COVID-19
El riesgo de tener un cuadro grave de COVID-19 depende de varios factores. La información recopilada desde el 2019 muestra que este riesgo aumenta según tu edad, tu estado de salud y el lugar donde vives o trabajas.
Tienes más probabilidades de sufrir un cuadro grave en los siguientes casos:
- Eres mayor de 65 años.
- Esperas un bebé.
- Tienes un sistema inmunitario debilitado debido a una enfermedad o a un medicamento que tomas.
- Ya tienes una enfermedad crónica.
- Cuando el virus se disemina, pasas tiempo en lugares donde hay muchas personas y no hay buena circulación de aire.
- Pasas más de 30 minutos en contacto estrecho con alguien que tiene COVID-19.
Fumar aumenta el riesgo de tener un cuadro grave de COVID-19. Además, las personas cuyo índice de masa corporal indica que tienen obesidad también pueden correr más riesgo.
Esta lista no es exhaustiva. No se conocen todos los factores de riesgo para presentar un cuadro grave de COVID-19. Personas de todas las edades que no tienen otros problemas médicos han necesitado atención médica en el hospital por la COVID-19.
¿Quién debería recibir una vacuna contra la COVID-19?
Recibir la vacuna contra la COVID-19 previene cuadros graves, la necesidad de atención médica hospitalaria debido a la COVID-19 y la muerte por COVID-19. Mantenerse al día con la vacuna más reciente es especialmente importante para las personas que corren más riesgo. Esto incluye a los adultos mayores de 65 años, personas que tienen el sistema inmunitario debilitado, personas embarazadas y personas que tienen afecciones crónicas, como enfermedad cardíaca, enfermedad pulmonar u obesidad.
Los efectos secundarios graves de la vacuna contra la COVID-19 son muy poco frecuentes. Por este motivo, incluso los adultos sanos se benefician de la vacuna contra la COVID-19, ya que reduce el riesgo de tener un cuadro grave de la enfermedad a un nivel similar al de la vacuna contra la gripe.
La mayoría de las personas están al día después de una dosis de la vacuna contra la COVID-19 para el 2025-2026 y de cualquier fabricante. Los niños de entre 6 y 23 meses están al día después de recibir dos dosis de Spikevax, con un intervalo de al menos cuatro semanas entre cada una.
Personas con el sistema inmunitario debilitado
El equipo de atención médica puede sugerir más dosis de la vacuna contra la COVID-19 si tienes un sistema inmunitario debilitado de manera moderada o grave. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos también autorizó la administración del anticuerpo monoclonal pemivibart (Pemgarda) para prevenir la COVID-19 en algunas personas con un sistema inmunitario debilitado.
Control de la diseminación del virus
Además de la vacunación, existen otras formas de detener la diseminación del virus que causa la COVID-19.
Si corres más riesgo de enfermarte gravemente, habla con el profesional de atención médica sobre la mejor forma de protegerte. Aprende qué debes hacer si te enfermas para que puedas iniciar el tratamiento rápidamente.
Si te sientes enfermo o tienes COVID-19, quédate en casa y alejado de otros, incluidas las mascotas, si es posible.
En general, convierte en hábito lo siguiente:
- Hacer la prueba para la COVID-19. Si tienes síntomas de la COVID-19, necesitas una prueba para detectar la enfermedad. O bien, acude a que te hagan una prueba cinco días después del contacto con el virus.
- Ayudar sin contacto. Si es posible, evita el contacto estrecho con cualquier persona que esté enferma o tenga síntomas.
- Lavarse las manos. Lávate las manos muy bien y frecuentemente con agua y jabón durante al menos 20 segundos. O bien usa un desinfectante de manos a base de alcohol con, al menos, un 60 % de alcohol.
- Cubrir la boca al toser y estornudar. Tose o estornuda en un pañuelo desechable o en el codo. Luego, lávate las manos.
- Limpiar y desinfectar las superficies que se tocan con frecuencia. Por ejemplo, limpia regularmente las manijas de las puertas, los interruptores de luz, los dispositivos electrónicos y las encimeras.
Trata de apartarte un poco cuando estés en áreas públicas llenas de personas, especialmente en lugares mal ventilados. Esto es importante si tienes más riesgo de enfermarte gravemente.
Usa una mascarilla cuando estés en un lugar concurrido con poca ventilación. Esto es muy importante cuando estás cerca de muchas personas enfermas de COVID-19 o gripe.
Viajes y COVID-19
Los viajes reúnen a personas de distintos lugares donde algunas enfermedades pueden estar presentes en niveles más altos. Las mascarillas pueden ayudar a hacer más lenta la propagación de virus que causan enfermedades respiratorias en general, incluida la COVID-19. Son principalmente útiles en lugares con poca ventilación y en los que estás en contacto estrecho con otras personas. Además, ayudan si los lugares a los que viajas o por los que pasas tienen índices altos de enfermedades.
Usar mascarilla es especialmente importante si tú o un acompañante tienen más riesgo de presentar un cuadro grave de COVID-19.
Diagnóstico
Si presentas síntomas de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) o si estuviste expuesto al virus de la COVID-19, comunícate con el equipo de atención médica. Infórmale si has estado en contacto estrecho con alguna persona a quien se le ha diagnosticado la COVID-19.
En los Estados Unidos, hay pruebas para la COVID-19 para hacer en casa. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos respalda o autoriza las pruebas. En el sitio web de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos puedes encontrar una lista de las pruebas validadas y sus fechas de caducidad. Si tienes alguna inquietud, también puedes consultar con tu profesional de atención médica antes de comprar una prueba.
Cuando te hagas una prueba en casa, lee atentamente las instrucciones que trae. Síguelas con exactitud para obtener un resultado lo más preciso posible.
Aquí hay algunas pautas sobre cuándo realizar una prueba de COVID-19:
- Si tienes síntomas de COVID-19, necesitas una prueba de inmediato.
- Si has estado expuesto al virus de la COVID-19, pero no tienes síntomas, espera al menos cinco días después de la exposición para que te hagan la prueba.
- Si tienes síntomas y diste positivo en la prueba de la COVID-19 en los últimos 30 días, te pueden volver a hacer la prueba. Sin embargo, si estuviste expuesto al coronavirus recientemente, pero no tienes síntomas, la prueba no es necesaria.
Además, realizar pruebas antes de un evento o de reunirte con personas con alto riesgo de enfermarse gravemente ayuda a prevenir la diseminación del virus que causa la COVID-19.
Las pruebas de la COVID-19 utilizan una muestra obtenida de la nariz o la garganta, o una muestra de saliva.
Dos tipos de pruebas pueden ayudar a diagnosticar la COVID-19.
- Prueba molecular. Estas pruebas buscan material genético del virus de la COVID-19. Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) son pruebas moleculares. También es posible que veas este tipo de prueba como prueba de amplificación de ácido nucleico. Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa son más precisas que las de antígeno, el otro tipo de prueba para la COVID-19. Las pruebas de PCR se pueden realizar en casa. Pero es mucho más probable que las realice un profesional de atención médica y que se procesen en un laboratorio.
- Prueba de antígenos. Estas pruebas buscan proteínas virales conocidas como antígenos. Las pruebas de antígenos también se conocen como pruebas rápidas para la COVID-19 o pruebas para la COVID-19 para hacer en casa. Estas pruebas son útiles si necesitas un resultado rápido. Las pruebas de antígenos son confiables y precisas, pero menos precisas que las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa, sobre todo, si no tienes síntomas. Si te hacen una prueba de antígenos y el resultado indica que no tienes COVID-19, es decir, obtienes un resultado negativo, haz que te hagan otra prueba de antígenos después de 48 horas para obtener un resultado más preciso.
Cómo entender los resultados de la prueba
Si el resultado de una prueba de la COVID-19 de reacción en cadena de la polimerasa o de antígenos es positivo, casi con seguridad tienes la COVID-19. No se necesita otra prueba.
Si el resultado de una prueba de reacción en cadena de la polimerasa es negativo, lo más probable es que no tengas COVID-19.
Si te hacen una prueba de antígenos y te da un resultado negativo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos recomienda repetir la prueba de antígenos dos días después de la primera prueba. Tengas o no síntomas, repetir la prueba ayuda a recibir el diagnóstico correcto.
Si el resultado de la prueba es positivo, llama a un profesional de atención médica de inmediato para saber qué opciones tienes.
Cómo prevenir la diseminación del virus que causa la COVID-19 si estás enfermo
Para evitar la diseminación del virus de la COVID-19 a otras personas, quédate en casa y alejado de cualquier persona con la que vivas mientras los síntomas empeoren. Si tienes un sistema inmunitario debilitado, probablemente debas hacer un aislamiento más prolongado. La duración depende de los síntomas y de tu historial médico. El profesional de atención médica puede aconsejarte qué es lo mejor para tu situación.
Si debes estar en contacto con otras personas, la mascarilla ayuda a disminuir la propagación de este coronavirus. Durante este período, intenta no compartir artículos como tazas o toallas. Utiliza un baño y una habitación diferentes. También puede ser útil tener más circulación de aire en tu casa.
Una vez que te sientas mejor y no hayas tenido fiebre durante 24 horas completas, y no hayas tomado medicamentos para la fiebre durante ese tiempo, podrás volver a estar con otras personas. Si vuelves a tener fiebre o comienzas a sentirte peor, vuelve a aislarte hasta que los síntomas mejoren y estés sin fiebre y sin medicamentos durante 24 horas. Sin embargo, debes seguir las recomendaciones del profesional de atención médica.
En los cinco días posteriores al aislamiento, para ayudar a prevenir la propagación del virus de la COVID-19, puedes utilizar una mascarilla, lavarte las manos, mantener la distancia con los demás, aceptar que te hagan una prueba de detección para la COVID-19 y mejorar la circulación de aire.
Tratamiento
Muchas personas con la COVID-19 se recuperan con reposo, muchos líquidos y cuidados médicos para controlar los síntomas. Algunos medicamentos de venta sin receta médica como los siguientes pueden ayudarte:
- Antifebriles
- Analgésicos, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros) o acetaminofén (Tylenol, entre otros)
- Jarabe o medicamentos para la tos
Si tienes un riesgo más alto para un cuadro grave de COVID-19, el profesional de atención médica puede indicarte medicamentos para evitar que el cuadro leve empeore. Estos medicamentos pueden incluir nirmatrelvir-ritonavir (Paxlovid), remdesivir (Veklury) o molnupiravir (Lagevrio).
El nirmatrelvir-ritonavir y el molnupiravir se toman por vía oral en forma de pastillas. El remdesivir se administra por vía intravenosa.
Si estás muy enfermo, es posible que debas recibir tratamiento en el hospital.
Tratamiento contra la COVID-19 grave
Las personas hospitalizadas por COVID-19 reciben atención médica según la respuesta de su sistema inmunitario y su necesidad de apoyo con oxígeno.
Se puede administrar más oxígeno a través de una sonda en la nariz. En algunas personas, se debe colocar una sonda en las vías respiratorias para hacer que llegue aire a los pulmones. Esto se llama ventilación mecánica. En casos extremadamente graves, se puede utilizar oxigenación por membrana extracorpórea, que es una máquina que imita la función del corazón y los pulmones.
Los medicamentos para los cuadros graves de COVID-19 pueden incluir remdesivir, baricitinib (Olumiant) o tocilizumab (Actemra), o un corticoide como la dexametasona.
El baricitinib es una píldora. El tocilizumab se administra por vía intravenosa. La dexametasona puede administrarse en forma de píldora, o bien por vía intravenosa.
Otra opción de tratamiento puede ser la administración de sangre donada por personas que se recuperaron de la COVID-19. Este tratamiento se llama plasma de personas convalecientes. La sangre se procesa para extraer las células sanguíneas y dejar el plasma o líquido que contiene anticuerpos, que son proteínas del sistema inmunitario. El plasma de personas convalecientes con altos niveles de anticuerpos se puede utilizar para ayudar a las personas con sistemas inmunitarios debilitados a recuperarse de la COVID-19.
Ensayos clínicos
Explora los estudios de Mayo Clinic que analizan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas como medio de prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.
Estilo de vida y remedios caseros
Si tienes COVID-19, es importante descansar mucho, beber líquidos y estar atento a los síntomas. Algunos medicamentos que se compran sin receta médica pueden ayudar a controlar el dolor, la fiebre o la tos.
Si tienes COVID-19 y estás separado de los demás, trata de mantenerte ocupado y ayuda a tu cuerpo a eliminar la infección. Estas medidas podrían ser de ayuda:
- Come alimentos saludables.
- Duerme lo suficiente.
- Intenta hacer ejercicios de relajación.
- Haz actividades que te gusten.
- Mantente en contacto con tus amigos y tu familia, por ejemplo, mediante llamadas telefónicas o de video.
Las personas con COVID-19 o que cuidan a alguien con la enfermedad pueden tener síntomas nuevos o más graves de estrés, depresión y ansiedad. Si tú o alguien que conoces necesitan ayuda para controlar el estrés que genera la enfermedad, el aislamiento o el cuidado, comunícate con el profesional de atención médica. Considera solicitar una remisión a un profesional de la salud mental.
Preparación antes de la cita
Para recibir tratamiento por la COVID-19, puedes comenzar por consultar a un profesional de atención primaria. También es posible que te remitan a un especialista capacitado para tratar enfermedades infecciosas.
A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la cita.
Qué puedes hacer
Cuando programes la cita, pregunta si debes hacer algo con anticipación. Prepara una lista de lo siguiente:
- Tus síntomas, incluidos aquellos que no parezcan estar relacionados con el motivo de la cita.
- Tus viajes recientes, incluidos los viajes internacionales.
- Información personal crucial, incluidos momentos de gran estrés, cambios recientes en tu vida y antecedentes médicos familiares.
- Todos los medicamentos, vitaminas y otros suplementos que tomes; anota también las dosis.
- Preguntas para hacerle al equipo de atención médica.
Si es posible, pídele a un familiar o amigo que te acompañe para que te ayude a recordar la información que recibas.
Estas son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al equipo de atención médica:
- ¿Qué probabilidad hay de que la COVID-19 sea la causa de estos síntomas?
- ¿Cuáles son las otras causas posibles?
- ¿Qué pruebas deben hacerme?
- ¿Qué medidas me recomienda tomar?
- ¿Debo respetar alguna restricción?
- ¿Debería consultar con un especialista?
Qué esperar del médico
Es probable que el profesional de atención médica te haga varias preguntas, como las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿A dónde has viajado últimamente?
- ¿Con quién tuviste contacto estrecho?
- ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
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