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Epilepsia

Infórmate sobre esta afección que provoca convulsiones. Descubre cuáles son los síntomas vinculados a los distintos tipos de convulsiones y cómo se tratan.

Perspectiva general

La epilepsia es una afección cerebral que causa convulsiones recurrentes. Hay muchos tipos de epilepsia. En algunas personas, se puede encontrar la causa. En otras, se desconoce la causa. La epilepsia también se conoce como trastorno convulsivo.

La epilepsia es común y afecta a personas de todos los sexos, razas, grupos étnicos y edades.

Los síntomas de las convulsiones pueden variar mucho. Algunas personas pueden perder el conocimiento durante una convulsión. Otras pueden permanecer con la mirada fija por algunos segundos. Y otras pueden mover repetidamente los brazos o las piernas. A estos movimientos se los conoce como convulsiones.

Tener una sola convulsión no significa que tengas epilepsia. La epilepsia se diagnostica si se sufren, al menos, dos convulsiones sin una causa evidente con 24 horas de diferencia como mínimo. Las convulsiones que no tienen una causa evidente se conocen como convulsiones sin desencadenante aparente.

El tratamiento con medicamentos, o en ocasiones la cirugía, puede controlar las convulsiones en la mayoría de las personas que tienen epilepsia. Algunas personas necesitan tratamiento de por vida, pero, en otros casos, las convulsiones desaparecen solas. Algunos niños con epilepsia también pueden superar su afección con la edad.

Síntomas

Los síntomas de las convulsiones varían según el tipo de convulsión. Dado que la epilepsia es causada por cierta actividad en el cerebro, las convulsiones pueden afectar cualquier proceso cerebral. Algunos de los síntomas de las convulsiones pueden incluir los siguientes:

  • Confusión que dura poco tiempo
  • Episodios de ausencias
  • Rigidez muscular.
  • Movimientos espasmódicos de brazos y piernas
  • Pérdida del conocimiento
  • Síntomas psicológicos, como miedo, ansiedad o déjà vu

A veces, las personas con epilepsia pueden presentar cambios en su conducta. También pueden presentar psicosis, que es una desconexión con la realidad.

La mayoría de las personas con epilepsia normalmente tienen el mismo tipo de convulsión en cada episodio. Los síntomas suelen ser similares en todas las crisis.

Señales de alarma de las convulsiones

Las personas con determinado tipo de convulsiones, conocidas como convulsiones focales, pueden tener señales de alerta momentos antes de tener una convulsión. Estas señales de alerta se conocen como aura.

Las señales de alerta pueden ser una sensación en el estómago o emociones, como el miedo. Algunas personas tienen experiencias de déjà vu. Las auras también pueden ser un sabor o un olor. Pueden ser visuales, como una luz fija o intermitente, un color o una figura. Algunas personas pueden tener mareos o perder el equilibrio. Otras pueden ver cosas que no son reales, lo que se conoce como alucinaciones.

Convulsiones focales frente a convulsiones generalizadas

Las convulsiones se clasifican como focales o generalizadas, según cómo y dónde comienza la actividad cerebral que las causa.

Las convulsiones que aparentemente se producen a causa de la actividad en una sola parte del cerebro se denominan convulsiones focales. Estas se agrupan en dos categorías:

  • Convulsiones focales con preservación del conocimiento. Anteriormente conocidas como convulsiones parciales simples, estas convulsiones no causan la pérdida de la capacidad de respuesta ni del conocimiento o conciencia. Pueden alterar las emociones o cambiar la manera de ver, oler, sentir, saborear o escuchar. Algunas personas tienen déjà vu. Este tipo de convulsión también puede producir espasmos de una parte del cuerpo, como un brazo o una pierna. Además, las convulsiones focales pueden ocasionar síntomas sensoriales como hormigueos, mareos y destellos de luz.
  • Convulsiones focales con pérdida del conocimiento. Anteriormente conocidas como convulsiones parciales complejas, estas convulsiones incluyen una alteración o la pérdida de la conciencia. Con este tipo de convulsión, la persona puede sentir como si estuviera soñando. Durante una convulsión focal con alteración de la conciencia, algunas personas miran fijamente al espacio y no responden con normalidad al entorno. También pueden hacer movimientos una y otra vez, como frotarse las manos, masticar, tragar o caminar en círculos.

Los síntomas de las convulsiones focales pueden confundirse con otras afecciones, como la migraña, la narcolepsia o las enfermedades mentales. Se necesitan un examen y pruebas rigurosos para revelar si los síntomas son a causa de la epilepsia o de otra afección.

Las convulsiones focales pueden originarse en cualquier lóbulo del cerebro. Algunos tipos de convulsiones focales son los siguientes:

  • Convulsiones del lóbulo temporal. Las convulsiones del lóbulo temporal empiezan en las zonas del cerebro llamadas lóbulos temporales. Los lóbulos temporales procesan las emociones y tienen un rol en la memoria a corto plazo. Las convulsiones de este tipo a menudo se presentan con un aura. El aura puede incluir una emoción repentina, como miedo o alegría. También puede ser un sabor o un olor repentinos, una sensación de déjà vu o un malestar que aumenta en el estómago. Durante la convulsión, las personas pueden perder la conciencia de su entorno. También pueden mirar fijamente en el espacio, chasquear los labios, tragar o masticar varias veces, o hacer movimientos con los dedos.
  • Convulsiones del lóbulo frontal. Estas convulsiones comienzan en la parte delantera del cerebro. Esta es la parte del cerebro responsable de algunos tipos de movimiento. Las convulsiones del lóbulo frontal hacen que la persona mueva la cabeza y los ojos hacia un lado. La persona no contesta cuando le hablan y puede reírse o gritar. Puede que extienda un brazo y flexione el otro. También puede hacer movimientos una y otra vez, como mecerse de adelante a atrás o pedalear como si estuviera en una bicicleta.
  • Convulsiones del lóbulo occipital. Estas convulsiones empiezan en una zona del cerebro llamada lóbulo occipital. Este lóbulo afecta la vista y la forma de ver. Las personas que tienen este tipo de convulsiones pueden tener alucinaciones, es decir, ver cosas que no existen, o perder la vista parcialmente o por completo durante las convulsiones. Estas convulsiones también pueden causar parpadeo o movimientos de los ojos.

Convulsiones generalizadas

Las convulsiones que aparentemente se producen en todas las áreas del cerebro se denominan convulsiones generalizadas. Dentro de las convulsiones generalizadas, están las siguientes:

  • Crisis de ausencia. Las crisis de ausencia, previamente conocidas como convulsiones de tipo pequeño mal, suelen ocurrir en niños. Los síntomas incluyen mirada fija en el espacio con o sin movimientos corporales sutiles, como parpadeo de los ojos o chasquido de labios, y solo duran entre 5 y 10 segundos. Pueden ocurrir en grupo, con una frecuencia de hasta 100 veces al día, y causar una pérdida breve del conocimiento.
  • Convulsiones tónicas. Las convulsiones tónicas causan rigidez muscular y pueden afectar el conocimiento. Por lo general, afectan los músculos de la espalda, los brazos y las piernas, y pueden hacer que la persona se caiga.
  • Convulsiones atónicas. Las convulsiones atónicas, también conocidas como convulsiones de caída, causan la pérdida del control muscular. Debido a que afectan principalmente a las piernas, pueden causar caídas repentinas.
  • Convulsiones clónicas. Las convulsiones clónicas causan movimientos musculares repetitivos o rítmicos y espasmódicos. Generalmente afectan el cuello, la cara y los brazos.
  • Convulsiones mioclónicas. Las convulsiones mioclónicas generalmente aparecen como movimientos espasmódicos o sacudidas breves y repentinas y suelen afectar la parte superior del cuerpo, los brazos y las piernas.
  • Convulsiones tónico-clónicas. Las convulsiones tónico-clónicas, que anteriormente se conocían como convulsiones de tipo gran mal, son el tipo más grave de convulsiones epilépticas. Pueden causar pérdida repentina del conocimiento y rigidez, espasmos y sacudidas del cuerpo. En ocasiones, pueden causar síntomas en la vejiga o mordedura de la lengua.

Cuándo consultar al médico

Busca ayuda médica inmediata si ocurre lo siguiente durante una convulsión:

  • La convulsión dura más de cinco minutos.
  • La respiración o el conocimiento no se recuperan una vez que finaliza la convulsión.
  • Se produce una segunda convulsión de inmediato.
  • Tienes fiebre alta.
  • Estás embarazada.
  • Tienes diabetes.
  • Sufriste una lesión durante la convulsión.
  • Sigues teniendo convulsiones a pesar de estar tomando los medicamentos anticonvulsivos.

Si tienes una convulsión por primera vez, busca asesoramiento médico.

Causas

La epilepsia no tiene una causa identificable en aproximadamente la mitad de las personas que tienen la afección. En los otros casos, la afección puede deberse a diversos factores como, por ejemplo, los siguientes:

  • Influencia genética. Algunos tipos de epilepsia suelen ser hereditarios. En estos casos, es probable que haya influencia genética. Los investigadores han asociado algunos tipos de epilepsia a genes específicos, pero algunas personas tienen epilepsia genética que no es hereditaria. Un niño puede presentar cambios genéticos que no los heredó del padre o la madre. En la mayoría de los casos, los genes son solo una parte de la causa de la epilepsia. Algunos genes pueden hacer que una persona sea más sensible a las condiciones ambientales que desencadenan las convulsiones.
  • Traumatismo craneal. Un traumatismo craneal como consecuencia de un accidente automovilístico o de otra lesión por traumatismo puede causar epilepsia.
  • Factores en el cerebro. Los tumores cerebrales pueden causar epilepsia. La epilepsia también puede producirse por la manera en la que se forman los vasos sanguíneos en el cerebro. Las personas con afecciones en los vasos sanguíneos, como malformaciones arteriovenosas y malformaciones cavernosas, pueden sufrir convulsiones. En las personas mayores de 35 años, los accidentes cerebrovasculares son una de las causas principales de epilepsia.
  • Infecciones. La meningitis, el VIH, la encefalitis viral y algunas infecciones parasitarias pueden causar epilepsia.
  • Lesiones antes del nacimiento. Antes del nacimiento, los bebés son sensibles al daño cerebral que puede originarse por diversos factores, como una infección en la persona embarazada, malnutrición o falta de oxígeno. Este daño cerebral puede causar epilepsia o parálisis cerebral.
  • Afecciones del desarrollo. En ocasiones, la epilepsia aparece acompañada de afecciones del desarrollo. Las personas con autismo son más propensas a tener epilepsia en comparación con otras personas sin autismo. Los investigadores también han descubierto que las personas con epilepsia tienen más disposición a sufrir trastorno por déficit de atención e hiperactividad y otras afecciones vinculadas al desarrollo. El hecho de tener ambas afecciones puede estar relacionado con la genética.

Desencadenantes de convulsiones

Las cosas del entorno pueden desencadenar convulsiones. Los desencadenantes de convulsiones no son una causa de la epilepsia, pero sí pueden ocasionar convulsiones en personas que ya tienen epilepsia. La mayoría de las personas con epilepsia no tienen identificados los desencadenantes específicos que les causan convulsiones. Sin embargo, a menudo existen factores que pueden facilitar la aparición de una convulsión. Entre los posibles desencadenantes de una convulsión, se incluyen los siguientes:

  • Alcohol
  • Ráfagas de luz
  • Consumo de drogas ilegales
  • Omisión de dosis de medicamentos anticonvulsivos o toma de una dosis mayor que la indicada
  • Falta de sueño
  • Cambios hormonales durante el ciclo menstrual
  • Estrés
  • Deshidratación
  • Saltearse comidas
  • Enfermedad

Factores de riesgo

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de tener epilepsia:

  • Edad. La aparición de la epilepsia es más común en los niños y los adultos mayores; sin embargo, la afección puede ocurrir a cualquier edad.
  • Antecedentes familiares. Si tienes antecedentes familiares de epilepsia, es posible que presentes un riesgo más alto para convulsiones.
  • Lesiones en la cabeza. Las lesiones en la cabeza son la causa de algunos casos de epilepsia. Puedes reducir el riesgo usando el cinturón de seguridad cuando sales en auto. Otra medida es usar casco al andar en bicicleta o en motocicleta, al esquiar o al hacer cualquier actividad que implique el riesgo de sufrir una lesión en la cabeza.
  • Accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades vasculares. Los accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades de los vasos sanguíneos pueden causar daño cerebral. El daño cerebral puede desencadenar convulsiones y epilepsia. Para reducir el riesgo de tener estas enfermedades, puedes adoptar ciertas medidas. Por ejemplo, limita el consumo de alcohol, no fumes, ten una alimentación saludable y haz ejercicio con frecuencia.
  • Demencia. La demencia puede aumentar el riesgo de tener epilepsia en adultos mayores.
  • Infecciones cerebrales. Tu riesgo puede aumentar con infecciones como la meningitis, que causa la inflamación del cerebro o de la médula espinal.
  • Episodios de fiebre en la infancia. A veces, la fiebre alta en la infancia puede causar convulsiones. Los niños que tienen convulsiones como consecuencia de una fiebre alta no suelen tener epilepsia. Sin embargo, el riesgo de tener epilepsia aumenta si el niño tiene una convulsión prolongada desencadenada por la fiebre, otras afecciones del sistema nervioso o antecedentes familiares de epilepsia.

Complicaciones

Tener una convulsión en determinados momentos puede ser peligroso para ti o para los demás.

  • Caídas. Si te caes durante una convulsión, puedes lastimarte la cabeza o quebrar un hueso.
  • Ahogamiento. Las personas que tienen epilepsia son más propensas a ahogarse en una piscina o bañera que las personas que no tienen epilepsia. El riesgo es mayor porque puedes sufrir una convulsión mientras estás en el agua.
  • Accidentes automovilísticos. Una convulsión que causa pérdida del conocimiento puede ser peligrosa si conduces un vehículo u operas maquinaria.

    Muchos de los estados del país ponen restricciones en las licencias de conducir según la capacidad de un conductor para controlar las convulsiones. En estos estados, se impone una cantidad mínima de tiempo sin que el conductor haya tenido convulsiones antes de que se le permita conducir. Esta cantidad de tiempo pueden ser meses o años.

  • Dificultad para dormir. Las personas con epilepsia pueden tener problemas para conciliar el sueño o permanecer dormidas, lo que se conoce como insomnio.
  • Complicaciones en el embarazo. Las convulsiones durante el embarazo suponen un peligro para la madre y el bebé. Además, ciertos medicamentos anticonvulsivos aumentan el riesgo de anomalías congénitas. Si tienes epilepsia y piensas en tener un bebé, solicita atención médica mientras planificas tu embarazo.

    La mayoría de las mujeres con epilepsia pueden quedar embarazadas y tener bebés saludables. Necesitarás estar bajo observación durante el embarazo. Tal vez sea necesario ajustar tus medicamentos. Es muy importante que colabores con tu equipo de atención médica para planificar tu embarazo.

  • Pérdida de la memoria. Las personas con ciertos tipos de epilepsia tienen problemas de memoria.

Problemas de salud emocional

Las personas con epilepsia son más propensas a tener afecciones de la salud mental. Esto puede deberse al hecho de lidiar con la afección misma y a los efectos secundarios de los medicamentos, Pero incluso las personas con epilepsia bien controlada también tienen más riesgo. Los problemas de salud emocional que pueden afectar a las personas con epilepsia son los siguientes:

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Pensamientos y comportamientos suicidas

No es común que ocurran otras complicaciones que ponen en riesgo la vida en caso de epilepsia, pero podrían suceder. Estas son algunas de ellas:

  • Estatus epiléptico. Esta afección ocurre si estás en un estado de actividad convulsiva continua que dura más de cinco minutos. Puede ocurrir también si tienes convulsiones y no recuperas la consciencia entre episodios. Las personas con estatus epiléptico corren más riesgo de sufrir daño cerebral permanente o la muerte.
  • Muerte súbita e inesperada en la epilepsia. Las personas con epilepsia también tienen un pequeño riesgo de muerte súbita e inesperada. Se desconoce la causa, pero en algunas investigaciones se demuestra que puede ocurrir debido a afecciones cardíacas o respiratorias.

    Las personas con convulsiones tónico-clónicas frecuentes o cuyas convulsiones no están bien controladas con medicamentos pueden correr más riesgo de muerte súbita e inesperada en la epilepsia. Es más común en las personas con epilepsia grave que no responden al tratamiento.

Diagnóstico

Actividad cerebral registrada por electroencefalograma

Un electroencefalograma registra la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos colocados en el cuero cabelludo. Los resultados del electroencefalograma muestran cambios en la actividad cerebral. Esto puede ayudar a diagnosticar afecciones cerebrales como la epilepsia y otras afecciones convulsivas.

Tomógrafo computarizado

Una tomografía computarizada puede mostrar casi todas las partes del cuerpo. Los profesionales de atención médica la utilizan para diagnosticar enfermedades o lesiones y planificar tratamientos médicos, quirúrgicos o de radioterapia.

Tomografía computarizada por emisión de fotón único

Estas imágenes de tomografía computarizada por emisión de fotón único muestran el flujo sanguíneo en el cerebro cuando no hay actividad convulsiva (izquierda) y durante una convulsión (centro). La sustracción de la tomografía computarizada por emisión de fotón único corregistrada con la resonancia magnética (derecha) ayuda a precisar el área de actividad convulsiva mediante la superposición de los resultados de la tomografía computarizada por emisión de fotón único con los de la resonancia magnética del cerebro.

Para diagnosticar epilepsia, el profesional de atención médica revisará tus síntomas y antecedentes médicos. Pueden hacerte varias pruebas para diagnosticar la epilepsia y detectar la causa de las convulsiones. Se pueden incluir los siguientes:

  • Examen neurológico. En este examen se evalúa tu comportamiento, tus movimientos, tu función mental y otras áreas. De este modo, ayuda a determinar si tienes epilepsia y de qué tipo.
  • Análisis de sangre. Con una muestra de sangre, se pueden detectar signos de infecciones, afecciones genéticas o afecciones de otra índole que pueden estar asociadas a las convulsiones.
  • Pruebas genéticas. En algunas personas con epilepsia, una prueba genética puede aportar más información sobre la afección y el modo de tratarla. Las pruebas genéticas se llevan a cabo con mayor frecuencia en niños, pero también pueden ser útiles para algunos adultos con epilepsia.

También es posible que te hagan estudios por imágenes y exploraciones del cerebro para detectar cambios cerebrales.

  • Electroencefalograma. Este es el tipo de estudio más común que se utiliza para diagnosticar la epilepsia. En este estudio se adhieren electrodos, que son pequeños discos metálicos, al cuero cabelludo con pegamento o una gorra. Los electrodos registran la actividad eléctrica del cerebro.

    Cuando tienes epilepsia, es común que el patrón de las ondas cerebrales presente cambios. Estos cambios se producen incluso cuando no estás sufriendo una convulsión. El profesional de atención médica puede tenerte bajo observación por video durante un electroencefalograma para detectar y registrar cualquier convulsión. Esto se puede hacer mientras estás despierto o dormido. Registrar las convulsiones puede ayudar a determinar qué tipo de convulsiones tienes o descartar otras afecciones.

    El examen se puede realizar en el consultorio de un profesional de atención médica o en el hospital. También pueden hacerte un electroencefalograma ambulatorio. El electroencefalograma registra la actividad convulsiva durante unos días mientras estás en casa.

    Es posible que recibas instrucciones para hacer algo que pueda causar las convulsiones, como dormir poco antes del examen.

  • Electroencefalograma de alta densidad. Como variante de un electroencefalograma, pueden hacerte un electroencefalograma de alta densidad. Para este examen, los electrodos se colocan más juntos que la forma en que se colocan para un electroencefalograma convencional. El electroencefalograma de alta densidad puede ayudar a determinar con mayor precisión qué áreas del cerebro se ven afectadas por las convulsiones.
  • Tomografía computarizada. Una tomografía computarizada utiliza rayos X para obtener imágenes transversales del cerebro. La tomografía computarizada puede detectar tumores, sangrado o quistes en el cerebro que podrían causar la epilepsia.
  • Resonancia magnética. Una resonancia magnética utiliza imanes potentes y ondas de radio para crear una imagen detallada del cerebro. Al igual que la tomografía computarizada, la resonancia magnética examina la estructura del cerebro para detectar la posible causa de las convulsiones. No obstante, la resonancia magnética ofrece una imagen más detallada del cerebro que la tomografía computarizada.
  • Resonancia magnética funcional. En la resonancia magnética funcional, se miden los cambios en el flujo sanguíneo que ocurren cuando determinadas partes del cerebro están en actividad. Este examen se puede realizar antes de una cirugía para encontrar la ubicación exacta de las funciones esenciales, como el habla y la movilidad. Esto les permite a los cirujanos evitar aquellas áreas durante la operación.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET). En la tomografía por emisión de positrones, se utiliza una pequeña cantidad de material radiactivo en una dosis baja. El material se inyecta por vena para ayudar a visualizar la actividad metabólica del cerebro y detectar cambios. Las áreas del cerebro con un metabolismo bajo pueden indicar los lugares donde ocurren las convulsiones.
  • Tomografía computarizada por emisión de fotón único. Este tipo de examen se utiliza cuando la resonancia magnética y el electroencefalograma no precisaron la ubicación en el cerebro donde se originan las convulsiones.

    En una tomografía computarizada por emisión de fotón único, se utiliza una pequeña cantidad de un material radioactivo en una dosis baja. Este material se inyecta por vena para crear un mapa tridimensional detallado del flujo sanguíneo durante una convulsión. Las áreas con un flujo sanguíneo superior al habitual podrían indicar dónde ocurren las convulsiones.

    El método SISCOM (sustracción de la SPECT ictal corregistrada a la IRM), que es otro tipo de tomografía computarizada por emisión de fotón único, puede proporcionar resultados aún más detallados. Este examen superpone los resultados de la tomografía computarizada por emisión de fotón único con los resultados de la resonancia magnética del cerebro.

  • Pruebas neuropsicológicas. Con estas pruebas, se evalúan las habilidades del pensamiento, de la memoria y del habla. Los resultados de las pruebas ayudan a determinar qué áreas del cerebro se ven afectadas por las convulsiones.

Junto con los resultados de las pruebas, se puede utilizar una combinación de otras técnicas para ayudar a precisar en qué parte del cerebro se originan las convulsiones:

  • Mapeo paramétrico estadístico. El mapeo paramétrico estadístico observa las áreas del cerebro que tienen más flujo sanguíneo durante las convulsiones. Se compara con las mismas áreas del cerebro de personas que no tienen convulsiones. Esto proporciona información sobre el lugar donde comienzan las convulsiones.
  • Imágenes de fuentes eléctricas. Las imágenes de fuentes eléctricas corresponden a una técnica que toma la información del electroencefalograma y la proyecta en una resonancia magnética del cerebro. Esto se utiliza para mostrar las áreas del cerebro donde se producen las convulsiones. Esta técnica proporciona detalles más precisos que solo un electroencefalograma.
  • Magnetoencefalografía. La magnetoencefalografía mide los campos magnéticos producidos por la actividad cerebral. Esto ayuda a identificar las posibles áreas donde se originan las convulsiones. La magnetoencefalografía puede ser más precisa que el electroencefalograma porque el cráneo y el tejido que rodea el cerebro interfieren menos con los campos magnéticos. La magnetoencefalografía y la resonancia magnética en conjunto proporcionan imágenes que muestran las áreas del cerebro afectadas y no afectadas por las convulsiones.

El diagnóstico del tipo de convulsión y los lugares donde se originan las convulsiones te ofrecen la mejor oportunidad para encontrar un tratamiento eficaz.

Tratamiento

Un implante para la estimulación del nervio vago

En la estimulación del nervio vago, un dispositivo colocado bajo la piel del pecho estimula el nervio vago del cuello. Esto envía señales al cerebro, las cuales disminuyen las convulsiones.

Estimulación cerebral profunda

La estimulación cerebral profunda consiste en colocar un electrodo dentro del cerebro. La estimulación generada por el electrodo se controla mediante un dispositivo que se coloca debajo de la piel del pecho. Un cable que va por debajo de la piel conecta el dispositivo con el electrodo.

El tratamiento puede ayudar a las personas con diagnóstico de epilepsia a tener menos convulsiones o incluso a detenerlas por completo. Estos son algunos posibles tratamientos:

  • Medicamentos.
  • Cirugía.
  • Terapias que estimulan el cerebro mediante un dispositivo.
  • Dieta cetogénica.

Medicamentos

La mayoría de las personas con epilepsia pueden dejar de tener convulsiones si toman un medicamento anticonvulsivo, que también se conoce como medicamento antiepiléptico. Otras personas pueden disminuir la cantidad e intensidad de las convulsiones cuando toman más de un medicamento.

Muchos de los niños con epilepsia que no tienen síntomas pueden, con el tiempo, dejar de tomar medicamentos y llevar una vida sin convulsiones. Muchos adultos pueden suspender la administración de medicamentos después de dos años o más sin tener convulsiones. El equipo de atención médica te aconsejará sobre el momento adecuado para dejar de tomar los medicamentos.

Encontrar el medicamento correcto y la dosis adecuada puede resultar complejo. El profesional de atención médica podría considerar tu edad, tu afección, la frecuencia de las convulsiones y otros factores para elegir un medicamento. El profesional de atención médica también puede revisar otros medicamentos que tomes para asegurarse de que los medicamentos anticonvulsivos no interactúen con estos.

Es posible que comiences con un solo medicamento y a una dosis baja. Más adelante, el profesional de atención médica podría aumentar la dosis progresivamente hasta que las convulsiones estén controladas.

Existen más de 30 tipos diferentes de medicamentos anticonvulsivos disponibles. Los medicamentos que tomas dependen del tipo de convulsiones que tienes, de tu edad y de otras afecciones de salud.

Los medicamentos anticonvulsivos pueden tener algunos efectos secundarios. Algunos de los efectos secundarios leves incluyen los siguientes:

  • Fatiga
  • Mareos
  • Aumento de peso
  • Pérdida de densidad ósea
  • Sarpullidos
  • Pérdida de la coordinación
  • Problemas del habla
  • Problemas de memoria y razonamiento

Entre los efectos más graves, pero poco frecuentes, se encuentran los siguientes:

  • Depresión
  • Pensamientos y comportamientos suicidas
  • Sarpullido grave
  • Inflamación de determinados órganos, como el hígado

Para lograr el mejor control posible de las convulsiones con medicamentos, aplica estas técnicas:

  • Toma los medicamentos exactamente de la forma que te indicaron.
  • Comunícate con tu profesional de atención médica cada vez que consideres cambiar a una versión genérica de los medicamentos o tomar otros medicamentos. Esto incluye también hierbas medicinales, medicamentos de venta libre y medicamentos con receta médica.
  • Nunca dejes de tomar un medicamento sin hablar antes con tu profesional de atención médica.
  • Hazle saber de inmediato al profesional de atención médica si notas que tienes pensamientos suicidas o sentimientos de depresión nuevos. También debes hablar con el profesional de atención médica tan pronto como notes cambios en tu estado de ánimo o comportamientos.
  • Infórmale a tu profesional de atención médica si tienes migrañas. Tal vez necesites tomar medicamentos anticonvulsivos que sirvan tanto para prevenir las migrañas como para tratar la epilepsia.

Al menos la mitad de las personas con un diagnóstico reciente de epilepsia dejan de tener convulsiones con el primer medicamento. Si los medicamentos anticonvulsivos no ofrecen buenos resultados, es posible que puedas someterte a una cirugía u otras terapias. Probablemente tendrás un seguimiento periódico con tu profesional de atención médica para hacer un control de la afección y los medicamentos.

Cirugía

Cuando los medicamentos no sirven para controlar lo suficiente las convulsiones, la cirugía puede convertirse en una opción para tratar la epilepsia. En esta cirugía, el cirujano extrae la parte del cerebro que causa las convulsiones.

Generalmente, la cirugía se lleva a cabo si las pruebas muestran lo siguiente:

  • Las convulsiones se originan en una zona pequeña y bien definida del cerebro.
  • Hacerla no afectaría funciones vitales como el habla, el lenguaje, el movimiento, la visión o la audición.

En el caso de algunos tipos de epilepsia, los enfoques de invasión mínima, como la cirugía de ablación estereotáctica con láser guiado por resonancia magnética, pueden aliviar los síntomas. También pueden utilizarse estos tratamientos cuando es peligroso llevar a cabo una cirugía abierta. El procedimiento consiste en utilizar una sonda láser térmica dirigida a la zona del cerebro que causa las convulsiones. Mediante este procedimiento, se destruye tejido a fin de poder controlar mejor las convulsiones.

Después de una cirugía exitosa, es posible que sigas tomando medicamentos que te ayuden a prevenir las convulsiones. Sin embargo, probablemente tomes menos medicamentos o te reduzcan las dosis.

En un grupo reducido de personas, las cirugías para la epilepsia pueden causar complicaciones. Entre las complicaciones, se incluye un cambio permanente en la capacidad de razonar. Habla con los miembros del equipo quirúrgico sobre su experiencia, las tasas de éxito y los índices de complicaciones relacionados con el procedimiento que estés considerando.

Terapias

Además de los medicamentos y la cirugía, estos posibles tratamientos pueden ser una alternativa para tratar la epilepsia:

  • Estimulación del nervio vago. La estimulación del nervio vago puede ser una opción en los casos en que los medicamentos no han funcionado lo suficiente como para controlar las convulsiones y no es posible recurrir a la cirugía. Se implanta bajo la piel del pecho un dispositivo llamado estimulador del nervio vago, que es similar a un marcapasos. Se conectan los cables del estimulador con el nervio vago en el cuello.

    El dispositivo funciona con baterías y envía descargas de energía eléctrica a través del nervio vago hacia el cerebro. No queda claro cómo esto inhibe las convulsiones, pero el dispositivo suele reducirlas de un 20 % a un 40 %.

    La mayoría de las personas debe seguir tomando los medicamentos anticonvulsivos, pero es posible que algunas puedan reducir las dosis. Los efectos secundarios de la estimulación del nervio vago pueden incluir dolor de garganta, voz ronca, falta de aire o tos.

  • Estimulación cerebral profunda. Para la estimulación cerebral profunda, los cirujanos implantan electrodos en una parte específica del cerebro, generalmente el tálamo. Los electrodos están conectados a un generador implantado en el pecho. El generador envía regularmente impulsos eléctricos al cerebro en intervalos temporizados y puede reducir las convulsiones. La estimulación cerebral profunda suele utilizarse en personas cuyas convulsiones no mejoran con los medicamentos.
  • Neuroestimulación receptiva. Estos dispositivos implantables, similares a un marcapasos, pueden ayudar a reducir la frecuencia con la que se producen las convulsiones. Analizan los patrones de la actividad del cerebro para detectar el momento en que se originan las convulsiones y producen una estimulación eléctrica para frenarlas. Las investigaciones demuestran que este tratamiento tiene menos efectos secundarios y puede proporcionar alivio de las convulsiones a largo plazo.

Dieta cetogénica

Algunos niños y adultos que sufren de epilepsia siguen una dieta con alto contenido de grasas y bajo contenido de carbohidratos para reducir las convulsiones. Esto puede ser una opción si los medicamentos no ayudan a controlar la epilepsia.

En esta dieta, llamada dieta cetogénica, el cuerpo descompone las grasas en lugar de los carbohidratos para obtener energía. Después de unos pocos años, algunos niños pueden ser capaces de suspender la dieta cetogénica y permanecer libres de convulsiones. Es de suma importancia realizar esta dieta bajo la supervisión atenta de profesionales de la salud.

Los expertos no saben bien por qué la dieta cetogénica reduce las convulsiones. Sin embargo, los investigadores creen que la dieta genera cambios químicos que suprimen las convulsiones. Además, la dieta altera las acciones de las neuronas cerebrales para reducir las convulsiones.

Busca asesoramiento médico si tú o tu hijo están considerando una dieta cetogénica. Es importante que te asegures de que tu hijo consuma los nutrientes necesarios cuando haga esta dieta.

Los efectos secundarios de una dieta cetogénica pueden ser deshidratación, estreñimiento y crecimiento lento debido a la falta de nutrientes. También pueden incluir una acumulación de ácido úrico en la sangre, lo que puede formar cálculos renales. Estos efectos secundarios son poco comunes cuando la dieta es adecuada y está supervisada por un médico.

Seguir una dieta cetogénica puede ser difícil. La dieta de bajo índice glucémico y la dieta Atkins modificada ofrecen alternativas con menos restricciones y proporcionan algunas mejoras para las convulsiones.

Posibles tratamientos futuros

Actualmente, los investigadores estudian muchos posibles tratamientos nuevos para la epilepsia, que incluyen los siguientes:

  • Estimulación subumbral, que es la estimulación continua de la zona donde se originan las convulsiones. La estimulación subumbral consiste en estimular de manera continua un área del cerebro a un nivel que está por debajo de lo físicamente perceptible. Al parecer, este tipo de terapia mejora las consecuencias de las convulsiones y la calidad de vida de las personas que las tienen. La estimulación subumbral ayuda a detener la convulsión antes de que suceda.

    Este tratamiento puede servir para quienes tienen convulsiones que se originan en una zona del cerebro llamada área elocuente. Si se extrajera esta área, se vería afectada la capacidad de hablar y moverse. También puede ayudar a quienes tienen los tipos de convulsiones que no mejoran con la neuroestimulación receptiva.

  • Cirugía de invasión mínima. Las nuevas técnicas quirúrgicas de invasión mínima, como la ecografía focalizada guiada por resonancia magnética, son prometedoras para el tratamiento de las convulsiones. Estas cirugías tienen menos riesgos que la cirugía tradicional de cerebro abierto para la epilepsia.
  • Estimulación magnética transcraneal. En la estimulación magnética transcraneal, se aplican campos magnéticos focalizados en áreas del cerebro donde ocurren las convulsiones para tratarlas sin necesidad de cirugía. Puede utilizarse en pacientes cuyas convulsiones se producen cerca de la superficie del cerebro y no pueden tratarse con cirugía.
  • Estimulación transcraneal por corriente continua. Esta técnica proporciona estimulación eléctrica al cerebro a través del cuero cabelludo para disminuir, con el tiempo, la cantidad de convulsiones. Este tratamiento puede recibirse en casa.

Estilo de vida y remedios caseros

Entender tu afección puede ayudarte a controlarla mejor:

  • Toma los medicamentos de manera correcta. No modifiques la dosis sin antes hablar con un miembro del equipo de atención médica. Si sientes que es necesario cambiar los medicamentos, háblalo con tu profesional de atención médica.
  • Duerme lo suficiente. La falta de sueño puede desencadenar convulsiones. Asegúrate de descansar lo suficiente todas las noches.
  • Lleva puesto un brazalete de alerta médica. Esto ayudará a que el personal de emergencias sepa cómo proporcionarte tratamiento de la manera correcta.
  • Haz ejercicio. El ejercicio puede ayudar a que te mantengas físicamente saludable y a reducir la depresión. Asegúrate de beber suficiente agua y de descansar si te cansas al hacer ejercicio.

Por otro lado, debes tomar decisiones de vida saludables. Controla el estrés, limita el consumo de alcohol y no fumes.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Algunas personas que tienen convulsiones presentan depresión. Sin embargo, puedes vivir una vida activa y satisfactoria, aunque tengas epilepsia. Para ayudarte a sobrellevar esta afección, puedes hacer lo siguiente:

  • Infórmate e informa a tus amigos y familiares sobre la epilepsia para que todos entiendan la afección.
  • Intenta ignorar las reacciones negativas de las personas. Es útil aprender sobre la epilepsia para conocer la información verdadera en lugar de tener ideas equivocadas sobre la enfermedad. También, trata de mantener tu sentido del humor.
  • Vive de la manera más independiente posible. Continúa trabajando, si es posible. Si no puedes conducir debido a las convulsiones, investiga las opciones cercanas de transporte público. Si no estás habilitado para conducir, podrías considerar mudarte a una ciudad que cuente con buenas opciones de transporte público.
  • Encuentra un profesional de atención médica que te agrade y con el que te sientas cómodo.
  • Intenta no preocuparte por si vas a tener una convulsión.
  • Encuentra un grupo de apoyo de personas con epilepsia para reunirte con otros que entiendan lo que estás atravesando.

Si no puedes trabajar fuera de casa debido a las convulsiones, considera trabajar desde tu hogar. Además, existen otras formas de sentirse conectado con la gente.

Explícales a las personas con las que compartes tu trabajo y tu hogar qué deben hacer si tienes una convulsión. Esto puede ser útil si están contigo cuando tienes una. Les puedes dar sugerencias como estas:

  • Voltea suavemente a la persona hacia un lado para evitar atragantamiento.
  • Coloca algo blando debajo de su cabeza.
  • Afloja las prendas que se ajusten al cuello.
  • No pongas los dedos ni otra cosa en la boca de la persona. Las personas con epilepsia no se "tragan" la lengua durante una convulsión, pues es físicamente imposible.
  • No intentes sujetar a una persona que tiene una convulsión.
  • Si la persona se mueve, aleja los objetos peligrosos.
  • Si se necesita ayuda médica de inmediato, quédate con la persona hasta que llegue el personal médico.
  • Observa a la persona detenidamente para que puedas dar detalles sobre lo ocurrido.
  • Controla el tiempo de las convulsiones.
  • Mantén la calma durante las convulsiones.

Preparación antes de la cita

Para comenzar, puedes consultar al profesional de atención médica. Sin embargo, es posible que, cuando llames para pedir una cita, te remitan directamente a un especialista. Este podría ser un neurólogo, o médico capacitado en afecciones del cerebro y el sistema nervioso. También podría remitirte a un epileptólogo, que es un neurólogo capacitado en epilepsia.

Las citas pueden ser breves y suele haber mucho de qué hablar, así que es una buena idea ir bien preparado. La información a continuación te ayudará a prepararte para la cita médica y a saber qué esperar.

Qué puedes hacer

  • Mantén un calendario detallado de las convulsiones. Cada vez que ocurra una convulsión, anota la hora, el tipo de convulsión y el tiempo que duró. También anota cualquier factor o contexto en el que haya ocurrido la convulsión. Por ejemplo, olvido de la toma de algún medicamento, falta de sueño, estrés, menstruación u otros eventos que puedan desencadenar la actividad de una convulsión.

    Para obtener este tipo de información, pregunta a las personas que puedan observar tus convulsiones, como familiares, amigos o colegas. Esto te permitirá registrar información que probablemente no sabías.

  • Ten en cuenta lo que necesitas hacer antes de la cita. Cuando programes la cita, pregunta si debes hacer algo con anticipación, por ejemplo, restringir la dieta.
  • Anota información personal crucial, como situaciones de gran estrés o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de los medicamentos, las vitaminas o los suplementos que estés tomando.
  • Pídele a un familiar o amigo que te acompañe. A veces, puede ser difícil recordar toda la información que te proporcionan durante una cita. Es posible que la persona que te acompañe recuerde información que tú pasaste por alto u olvidaste.

    Quizás no seas consciente de lo que está pasando a tu alrededor cuando estás convulsionando. Una persona que ha presenciado tus convulsiones probablemente pueda responder las preguntas durante la cita médica.

  • Anota las preguntas que quieras hacerle al profesional de atención médica. Preparar una lista de preguntas te ayuda a sacar el mayor provecho de tu cita.

En el caso de la epilepsia, algunas preguntas básicas son las siguientes:

  • ¿Qué puede estar causando mis convulsiones?
  • ¿Qué tipo de pruebas deben hacerme?
  • ¿Es posible que mi epilepsia sea temporal o duradera?
  • ¿Qué tratamiento recomienda?
  • ¿Cuáles son las alternativas al tratamiento principal que me sugiere?
  • ¿Cómo puedo asegurarme de no lastimarme si tengo otra convulsión?
  • Tengo otras afecciones de la salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
  • ¿Debo respetar alguna restricción?
  • ¿Debería consultar con un especialista? ¿Cuánto costará eso? ¿Lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica a los medicamentos que me receta?
  • ¿Tiene algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme a casa? ¿Qué sitios web me recomienda?

Además de las preguntas que preparaste, no dudes en pedirle que te explique todo lo que no entiendas durante la cita.

Qué esperar del médico

Es probable que tu profesional de la salud te haga algunas preguntas, por ejemplo:

  • ¿Cuándo tuviste convulsiones por primera vez?
  • ¿Tus convulsiones parecen desencadenarse a causa de determinados eventos o situaciones?
  • ¿Tienes sensaciones similares justo antes de que comience una convulsión?
  • ¿Las convulsiones han sido frecuentes u ocasionales?
  • ¿Qué síntomas tienes cuando sufres una convulsión?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar tus convulsiones?
  • ¿Hay algo que parezca empeorar tus convulsiones?

Qué puedes hacer mientras tanto

Determinadas afecciones y actividades pueden provocar convulsiones, por lo que se recomienda lo siguiente:

  • No bebas grandes cantidades de alcohol.
  • No consumas nicotina.
  • Duerme lo suficiente.
  • Reduce el estrés.

También es importante que lleves un registro de las convulsiones antes de la cita médica.

Last Updated: October 14th, 2025