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Enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19)

La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) es una enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2. Infórmate sobre cuáles son los síntomas, riesgos, y las maneras de protegerte

Perspectiva general

La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) es una enfermedad causada por un virus. El virus se llama coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave o, de forma más común, SARS-CoV-2. Comenzó a propagarse a finales de 2019 y se convirtió en una enfermedad pandémica en 2020.

El virus que causa la COVID-19 se contagia entre las personas que están en contacto cercano. Por lo general, se propaga a través del aire en diminutas gotas de líquido. Muchas personas con COVID-19 no tienen síntomas, o presentan una enfermedad leve. Pero para los adultos mayores y las personas con ciertas afecciones médicas, la COVID-19 puede hacer que necesiten atención médica en el hospital, o llevar a la muerte.

Estar al día con la vacuna contra la COVID-19 ayuda a prevenir afecciones graves, la necesidad de atención en el hospital, y la muerte por esta enfermedad. Otras medidas que pueden ayudar a prevenir que se propague este coronavirus incluyen una buena circulación de aire en interiores, el distanciamiento físico, el uso de mascarilla en el entorno adecuado y una buena higiene.

Los medicamentos pueden limitar la gravedad de la infección viral. La mayoría de las personas se recuperan sin efectos a largo plazo, pero algunas presentan síntomas que continúan durante meses.

Síntomas

A menudo, los síntomas de la COVID-19 aparecen entre 2 y 14 días después del contacto con el virus. Puedes tener síntomas del resfriado común, como congestión, goteo nasal o dolor de garganta.

Otros síntomas incluyen los siguientes:

  • Tos seca.
  • Falta de aire.
  • Pérdida del sentido del gusto o el olfato.
  • Cansancio extremo.
  • Síntomas digestivos, como malestar estomacal, vómitos o diarrea, que son heces blandas.
  • Dolor, como dolores de cabeza y dolores corporales o musculares.
  • Fiebre o escalofríos.

Puedes tener solo unos pocos síntomas o ninguno. Las personas que no presentan síntomas pero dan positivo en la prueba de COVID-19 se denominan asintomáticas. Por ejemplo, muchos niños que dan positivo no presentan síntomas de la COVID-19. Las personas que presentan síntomas se consideran presintomáticas. Las personas de ambos grupos pueden transmitir el virus de la COVID-19 a otras.

Algunas personas pueden tener síntomas que empeoran de 5 a 7 días después de que comenzaron.

La mayoría de las personas con COVID-19 tienen síntomas de leves a moderados. Pero la COVID-19 puede causar complicaciones médicas graves y llevar a la muerte. Los adultos mayores y las personas que ya tienen afecciones médicas corren un mayor riesgo de presentar una enfermedad grave.

En raras ocasiones, las personas que contraen este coronavirus pueden presentar un grupo de síntomas relacionados con órganos o tejidos inflamados. Esta enfermedad se conoce como síndrome inflamatorio multisistémico. Cuando los niños padecen esta enfermedad, se llama síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico. En adultos, se conoce como MIS-A por sus siglas en inglés.

Cuándo consultar al médico

Las personas con un alto riesgo de sufrir una enfermedad grave pueden recibir medicamentos para bloquear la diseminación del virus de la COVID-19 en el cuerpo. O tu equipo de atención médica puede planificar controles periódicos para vigilar tu salud.

Busca ayuda de emergencia de inmediato ante cualquiera de estos síntomas en adultos:

  • Dificultad para respirar o para recuperar el aliento.
  • La piel, los labios o el lecho ungueal se ponen pálidos, o de color gris o azul.
  • Confusión reciente.
  • Problemas para mantenerte despierto o despertar.
  • Dolor o presión constante en el pecho.

Busca ayuda de emergencia de inmediato ante cualquiera de esos síntomas en niños, así como ante los siguientes síntomas:

  • Mareos.
  • Boca seca, llanto con pocas lágrimas o sin ellas, o menor necesidad de orinar, lo que sugiere deshidratación.
  • Vómitos frecuentes o diarrea, que son heces blandas, durante más de 24 horas.
  • Fiebre que no desaparece.
  • Problemas para mantenerte despierto o despertar.
  • Confusión o agitación.

Esta lista no incluye todos los síntomas que se consideran una emergencia. Si tienes síntomas que te preocupan, o los tiene una persona bajo tu cuidado, busca ayuda. Informa al equipo de atención médica sobre una prueba para COVID-19 con resultado positivo o síntomas de la enfermedad.

Causas

Coronavirus

Los coronavirus son una familia de virus. Los coronavirus son una familia de virus que causan enfermedades como el resfriado común, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés).

La COVID-19 se debe a la infección por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2).

El coronavirus se transmite principalmente de persona a persona, incluso de alguien que está infectado pero no presenta síntomas. Cuando las personas con COVID-19 tosen, estornudan, respiran, cantan o hablan, su aliento puede contener el virus de la COVID-19.

El coronavirus presente en el aliento de una persona infectada puede depositarse directamente en el rostro de otra persona que esté cerca, por ejemplo, después de que la persona infectada estornuda o tose. Las gotitas o partículas también pueden ser inhaladas por otras personas si están cerca o en áreas poco ventiladas.

Es posible tener COVID-19 más de una vez.

  • Con el tiempo, las defensas del cuerpo contra el virus de la COVID-19 pueden desvanecerse.
  • Una persona puede estar expuesta a una cantidad tan grande del virus que este atraviese su defensa inmunitaria.
  • Cuando un grupo de personas se infectan con un virus, este se copia a sí mismo. Durante este proceso, el código genético puede cambiar al azar en cada copia. Estos cambios se llaman mutaciones. Las personas pueden volver a enfermarse si el coronavirus que causa la COVID-19 cambia de tal manera que las infecciones previas o las vacunas se vuelven menos efectivas para prevenir la infección.

El virus que causa la COVID-19 puede infectar a algunas mascotas. Gatos, perros, hámsteres y hurones se han contagiado de este coronavirus y han presentado síntomas. Es raro que una persona se contagie de COVID-19 de una mascota.

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo para la COVID-19 son:

  • Vivir con alguien que tiene COVID-19.
  • Pasar tiempo en espacios donde hay mucha gente y con poca circulación de aire cuando el virus se está propagando.
  • Pasar más de 30 minutos en contacto cercano con alguien que tiene COVID-19.

Muchos factores afectan el riesgo de contraer el virus que causa la COVID-19. El tiempo que estés en contacto con el virus, si el espacio tiene buena circulación de aire y las actividades que realices en él, todo esto afecta el riesgo. Además, tu riesgo puede cambiar según si tú u otras personas usan mascarilla, si alguien tiene síntomas de COVID-19 y lo cerca que estés de los demás. El contacto cercano incluye, por ejemplo, sentarse al lado y hablar con otras personas, o compartir un automóvil o un dormitorio.

Parece ser inusual que las personas contraigan el virus de la COVID-19 por contacto con una superficie infectada. Aunque el virus se elimina en las heces, que son desechos, la infección por COVID-19 en lugares como los baños públicos no es común.

Factores de riesgo para la COVID-19 grave

Algunas personas tienen más riesgo de enfermarse de COVID-19 gravemente que otras. Esto incluye a las personas de 65 años o mayores, así como a los bebés menores de 6 meses. Las personas de esos grupos de edad tienen el mayor riesgo de necesitar atención médica en el hospital por la COVID-19.

El riesgo de sufrir una enfermedad grave también es mayor para las personas que tienen el sistema inmunitario debilitado. Esto puede deberse a una afección como el cáncer o el VIH. O bien, a medicamentos que se toman después de un trasplante de órganos o durante el tratamiento contra el cáncer. El riesgo de contraer COVID-19 grave también aumenta si la persona está embarazada.

Otras afecciones que aumentan el riesgo de tener COVID-19 grave son las siguientes:

  • Enfermedades cardíacas, presión arterial alta e insuficiencia cardíaca.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Diabetes
  • Enfermedades crónicas renales, hepáticas o pulmonares.
  • Trastornos del estado de ánimo o afecciones de la salud mental, como esquizofrenia.
  • Enfermedad de células falciformes.
  • Fumar.
  • Índice de masa corporal en la categoría de obesidad.

Esta lista no es exhaustiva. Otros factores también pueden aumentar el riesgo de tener COVID-19 grave. Algunos ejemplos son vivir en una vivienda grupal o la falta de acceso a atención médica.

Complicaciones

Las complicaciones de la enfermedad grave de COVID-19 pueden incluir:

  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda, que ocurre cuando los órganos del cuerpo no reciben suficiente oxígeno.
  • Nuevos problemas cardíacos o choque causados por la infección o por afecciones cardíacas.
  • Reacción exagerada del sistema inmunitario, llamada respuesta inflamatoria.
  • Coágulos sanguíneos.
  • Encefalopatía, que es un daño a la función cerebral.
  • Lesión renal.

La COVID-19 también puede empeorar los problemas médicos que una persona ya maneja.

Adolescentes y síndrome post-COVID-19

Después de tener COVID-19, algunas personas informan que sus síntomas continúan durante meses o que presentan nuevos síntomas. A menudo, este síndrome recibe el nombre de COVID prolongada. Algunas investigaciones informan que la COVID prolongada es independiente de si la persona tuvo pocos síntomas o estuvo gravemente enferma.

Otras infecciones, como la gripe y la polio, pueden llevar a enfermedades a largo plazo. Sin embargo, los investigadores solo han estudiado el virus que causa la COVID-19 desde que comenzó a propagarse en 2019. Por eso, continúa la investigación sobre los efectos específicos de los síntomas a largo plazo de la COVID-19.

Recibir la vacuna contra la COVID-19 puede ayudar a prevenir el síndrome post-COVID-19.

Prevención

Las vacunas contra la COVID-19 para 2026-2027 disponibles en los Estados Unidos incluyen las de Moderna, Pfizer-BioNTech y Novavax.

Fórmulas de la vacuna de Moderna contra la COVID-19 para 2026-2027:

  • Spikevax. Esta vacuna está aprobada para todas las personas de 65 años o más y para personas de 6 meses a 64 años con riesgo de tener COVID-19 grave.
  • Mnexspike. Esta vacuna está aprobada para todas las personas de 65 años o más y para personas de 12 a 64 años con riesgo de tener COVID-19 grave.

Fórmula de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 para 2026-2027:

  • Comirnaty. Esta vacuna está aprobada para todas las personas de 65 años o más y para personas de 5 a 64 años con riesgo de tener COVID-19 grave.

Fórmula de la vacuna de Novavax contra la COVID-19 para 2026-2027:

  • Nuvaxovid. Esta vacuna está aprobada para todas las personas de 65 años o más y para personas de 12 a 64 años con riesgo de tener COVID-19 grave.

¿Quién debería recibir una vacuna contra la COVID-19?

Mantenerse al día con la vacuna más reciente es lo más importante para las personas con mayor riesgo. Esto incluye a los adultos de 65 años o mayores, las personas con el sistema inmunitario debilitado, las personas embarazadas y las personas con afecciones crónicas, como enfermedades cardíacas o pulmonares, u obesidad.

Los efectos secundarios graves de la vacuna contra la COVID-19 son muy poco frecuentes. Por eso, incluso los adultos sanos se benefician de la vacuna contra la COVID-19, la cual reduce el riesgo de tener COVID-19 grave en una tasa similar a la de la vacuna contra la gripe.

La mayoría de las personas están al día después de recibir una dosis de la vacuna contra la COVID-19 para 2026-2027. Los niños no vacunados de 6 a 23 meses están al día después de recibir dos dosis de Spikevax, con un intervalo de al menos cuatro semanas.

Personas con el sistema inmunitario debilitado

El equipo de atención médica puede sugerir la administración de dosis adicionales de la vacuna contra la COVID-19 si tienes un sistema inmunitario moderada o gravemente debilitado. En los Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) también ha autorizado el anticuerpo monoclonal pemivibart (Pemgarda) para prevenir la COVID-19 en algunas personas con el sistema inmunitario debilitado.

Cómo controlar la diseminación del virus

Además de la vacunación, hay otras formas de detener la diseminación del virus que causa la COVID-19. Si corres un mayor riesgo de enfermarte gravemente, habla con tu profesional de atención médica sobre la mejor manera de protegerte. Infórmate sobre qué hacer si te enfermas para poder comenzar el tratamiento rápidamente. Si te sientes enfermo o tienes COVID-19, quédate en casa y alejado de otros, incluidas las mascotas, si es posible.

En general, adopta el hábito de:

  • Hacer la prueba para la COVID-19. Si tienes síntomas de COVID-19, hazte una prueba para detectar la enfermedad. O hazte la prueba cinco días después de haber estado en contacto con el virus.
  • Ayudar sin contacto. Evita el contacto cercano con cualquier persona que esté enferma o tenga síntomas.
  • Lavarte las manos. Lávate las manos bien y con frecuencia, con agua y jabón, durante al menos 20 segundos. O usa un desinfectante de manos a base de alcohol que contenga por lo menos un 60 % de alcohol.
  • Cubrir la boca al toser y estornudar. Tose o estornuda en un pañuelo desechable o en el codo. Luego, lávate las manos.
  • Limpiar y desinfectar las superficies que se tocan con frecuencia. Por ejemplo, limpia regularmente las manijas de las puertas, los interruptores de luz, los dispositivos electrónicos y las encimeras.

Trata de mantener distancia en áreas públicas concurridas, especialmente en lugares con poca circulación de aire. Esto es especialmente importante si estás a mayor riesgo de enfermarte de gravedad.

Usa una mascarilla cuando estés en un lugar concurrido y con poca ventilación. Esto es muy importante cuando estás cerca de muchas personas enfermas de COVID-19 o la gripe.

Viajes y COVID-19

Los viajes hacen que se junte gente de muchos lugares, entre ellas personas que pueden estar enfermas. Algunas pueden tener una enfermedad respiratoria y no saberlo. Usar mascarilla es una forma de hacer más lenta la diseminación de los virus que causan enfermedades respiratorias en general, incluida la COVID-19. Las mascarillas son más útiles en lugares con poca ventilación y en lugares donde estás en contacto cercano con otras personas.

El uso de mascarilla es especialmente importante si tú o un acompañante están a un alto riesgo de tener una COVID-19 grave.

Diagnóstico

Si tienes síntomas de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) o has estado expuesto al virus, comunícate con tu equipo de atención médica. Infórmales si estuviste en contacto cercano con alguien diagnosticado con COVID-19.

En los Estados Unidos, hay pruebas de COVID-19 para hacer en casa. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos aprueba o autoriza las pruebas. En el sitio web de la FDA puedes encontrar una lista de las pruebas validadas y sus fechas de vencimiento. Si tienes alguna inquietud, también puedes consultar con tu profesional de atención médica antes de comprar una prueba.

Lee atentamente las instrucciones que vienen con la prueba cuando te hagas una en casa. Sigue las instrucciones exactamente para obtener el resultado más preciso posible.

Aquí hay algunas pautas sobre cuándo realizar una prueba de COVID-19:

  • Si tienes síntomas de COVID-19, haz de inmediato una prueba para detectar la enfermedad.
  • Si estuviste expuesto al virus de la COVID-19 pero no tienes síntomas, espera al menos cinco días después de la exposición para hacer la prueba.
  • Si tienes síntomas y tuviste un resultado positivo para COVID-19 en los últimos 30 días, puedes volver a hacerte la prueba. Pero si estuviste expuesto recientemente al coronavirus y no tienes síntomas, no es necesario que te hagas la prueba.

Además, hacer la prueba antes de un evento o de tener contacto con personas con alto riesgo de enfermarse gravemente ayuda a prevenir la diseminación del virus que causa la COVID-19.

Las pruebas de COVID-19 utilizan una muestra tomada de la nariz o la garganta, o una muestra de saliva.

Hay dos tipos de pruebas que pueden ayudar a diagnosticar la COVID-19.

  • Prueba molecular. Estas pruebas buscan material genético del virus de la COVID-19. Las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) son pruebas moleculares. También es posible que veas que se refieren a este tipo de prueba como prueba de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT). Las pruebas de PCR son más precisas que la de antígeno, que es el otro tipo de prueba para la COVID-19. Las pruebas de PCR se pueden realizar en casa. Pero es mucho más probable que las realice un profesional de atención médica y las procesen en un laboratorio.
  • Prueba de antígeno. Estas pruebas buscan proteínas virales llamadas antígenos. Las pruebas de antígenos también pueden denominarse pruebas rápidas para la COVID-19 o pruebas para la COVID-19 para hacer en casa. Estas pruebas son útiles si necesitas un resultado rápido. Las pruebas de antígenos son confiables y precisas, pero menos precisas que las pruebas de PCR. Esto es especialmente cierto si no tienes síntomas. Si te haces una prueba de antígenos y el resultado muestra que no tienes COVID-19, o sea, da un resultado negativo, haz otra prueba de antígenos después de 48 horas para obtener el resultado más preciso.

Comprender los resultados de las pruebas

Si obtienes un resultado positivo en una prueba de PCR o de antígenos para la COVID-19, es casi seguro que tienes COVID-19. No es necesario hacer otra prueba.

Si obtienes un resultado negativo en la prueba de PCR, lo más probable es que no tengas COVID-19.

Si tienes un resultado negativo en la prueba de antígenos, la FDA recomienda que te repitas la prueba de antígenos dos días después de la primera. Tengas o no síntomas, repetir la prueba ayuda a obtener el diagnóstico correcto.

Si el resultado es positivo, llama a un profesional de atención médica de inmediato para averiguar qué opciones están disponibles.

Tratamiento

Muchas personas con la COVID-19 se recuperan con reposo, muchos líquidos y medidas para controlar los síntomas. Existen medicamentos que puedes comprar sin receta médica que pueden ayudarte a aliviar el dolor.

  • Antifebriles.
  • Analgésicos, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, entre otros) o el acetaminofén (Tylenol, entre otros).
  • Jarabe o medicamentos para la tos.

Si tienes un alto riesgo de contraer una enfermedad grave por la COVID-19, tu profesional de atención médica puede sugerirte medicamentos para evitar que una enfermedad leve empeore. Estos medicamentos pueden incluir nirmatrelvir-ritonavir (Paxlovid), remdesivir (Veklury) o molnupiravir (Lagevrio).

El nirmatrelvir-ritonavir y el molnupiravir se toman por vía oral como pastillas. El remdesivir se administra por vía intravenosa.

Si presentas un cuadro fuerte de la enfermedad, tal vez debas recibir tratamiento en el hospital.

Prevenir la diseminación del virus de la COVID-19 mientras se tiene esta enfermedad

Para evitar la diseminación del virus de la COVID-19 a otras personas, quédate en casa y alejado de cualquier persona con la que vivas mientras tus síntomas empeoren. Si tienes un sistema inmunitario debilitado, probablemente necesitarás aislarte por más tiempo. La duración depende de tus síntomas y de tus antecedentes de salud. Tu profesional de atención médica puede aconsejarte qué es lo mejor para tu situación.

Si debes estar cerca de otras personas, una mascarilla ayuda a reducir la diseminación de este coronavirus. Durante este tiempo, trata de no compartir artículos como tazas o toallas. Usa un baño y un dormitorio separados. Aumentar la circulación de aire en tu casa también puede ayudar.

Una vez que te sientas mejor y no hayas tenido fiebre durante 24 horas completas, y no hayas tomado medicamentos para la fiebre durante ese tiempo, podrás volver a estar con otras personas. Si vuelves a tener fiebre o comienzas a sentirte peor, regresa al aislamiento hasta que tus síntomas mejoren y estés sin fiebre y sin medicamentos durante 24 horas. Pero escucha los consejos de tu profesional de atención médica.

En los cinco días posteriores al aislamiento, para ayudar a prevenir la diseminación del virus de la COVID-19, puedes usar una mascarilla, lavarte las manos, mantener la distancia de los demás, hacerte una prueba de COVID-19 y mejorar la circulación de aire.

Tratamiento para la COVID-19 grave

Las personas hospitalizadas para recibir tratamiento contra la COVID-19 reciben atención médica según la respuesta de su sistema inmunitario y la necesidad de recibir asistencia con oxígeno.

Se puede administrar más oxígeno a través de una sonda por la nariz. Es posible que algunas personas necesiten que les coloquen una sonda en las vías respiratorias para empujar el aire hacia los pulmones. Eso se llama ventilación mecánica. En situaciones muy graves, se puede usar una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea para imitar la función del corazón y los pulmones.

Los medicamentos para la COVID-19 grave pueden ser remdesivir, baricitinib (Olumiant) o tocilizumab (Actemra), o un corticosteroide como la dexametasona.

El baricitinib es una pastilla. El tocilizumab se administra por vía intravenosa. La dexametasona se puede administrar como pastilla o por vía intravenosa.

Otra opción de tratamiento puede provenir de la sangre donada por personas que se recuperaron de la COVID-19. Este tratamiento se llama plasma de convaleciente. La sangre se procesa para eliminar las células sanguíneas, dejando el plasma, que es un líquido que contiene proteínas del sistema inmunitario llamadas anticuerpos. El plasma convaleciente con altos niveles de anticuerpos se puede usar para ayudar a las personas con sistemas inmunitarios debilitados a recuperarse de la COVID-19.

Ensayos clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic que analizan nuevos tratamientos, intervenciones y pruebas como medio de prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tienes COVID-19, es importante descansar mucho, beber líquidos y vigilar tus síntomas. Los medicamentos que se obtienen sin receta pueden ayudar a controlar el dolor, la fiebre o la tos.

Si tienes COVID-19 y estás separado de los demás, trata de mantenerte ocupado y de ayudar a tu cuerpo a eliminar la infección. Estas medidas podrían ayudar:

  • Comer alimentos saludables.
  • Dormir lo suficiente.
  • Intenta hacer ejercicios de relajación.
  • Hacer actividades que disfrutes.
  • Mantenerte en contacto con tus amigos y tu familia, como ser con llamadas telefónicas o de video.

Las personas que tienen COVID-19 o que cuidan a alguien con esta enfermedad pueden presentar síntomas nuevos o peores de estrés, depresión y ansiedad. Si tú o alguien que conoces necesita ayuda para controlar el estrés de la enfermedad, el aislamiento o el cuidado de otros, comunícate con tu profesional de atención médica. Considera solicitar que te remitan a un profesional de salud mental.

Preparación antes de la cita

Para recibir tratamiento contra la COVID-19, puedes comenzar por consultar a tu profesional de atención médica primaria. De lo contrario, es posible que te remitan a un especialista capacitado en el tratamiento de enfermedades infecciosas.

A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la cita médica.

Qué puedes hacer

Cuando programes la cita médica, pregunta si hay algo que debas hacer con antelación. Prepara una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas, incluidos los que no parezcan estar relacionados con el motivo de tu cita médica.
  • Tus viajes recientes, incluidos los viajes internacionales.
  • Información personal clave, como momentos de gran estrés, cambios recientes en tu vida y antecedentes médicos familiares.
  • Todos los medicamentos, las vitaminas y otros suplementos que tomes, incluidas las dosis.
  • Preguntas para hacer al equipo de atención médica.

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe para que te ayude a recordar la información que te den.

Entre algunas de las preguntas básicas para hacerle al equipo de atención médica, se incluyen las siguientes:

  • ¿Qué probabilidad hay de que la COVID-19 sea la causa de estos síntomas?
  • ¿Cuáles son las otras causas posibles?
  • ¿Qué pruebas deben hacerme?
  • ¿Qué medidas me recomienda tomar?
  • ¿Hay alguna restricción que deba cumplir?
  • ¿Debería consultar a un especialista?

Qué esperar del médico

Es probable que el profesional de atención médica te haga varias preguntas, como las siguientes:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Adónde viajaste últimamente?
  • ¿Con quién tuviste contacto cercano?
  • ¿Cuán fuertes son los síntomas?
Last Updated: September 10th, 2026