Hepatitis viral
Obtén información sobre los tipos de hepatitis viral, cómo se contagian, cómo se tratan y cómo protegerte de la enfermedad.
Perspectiva general
El hígado, el órgano más grande del cuerpo, se encuentra principalmente en la parte superior derecha del abdomen, debajo del diafragma y encima del estómago.
La hepatitis es la inflamación, o hinchazón, del hígado, a menudo ocasionada por una infección. Cuando la causa de la hepatitis es un virus, se denomina hepatitis vírica. Hay cinco tipos distintos de virus de la hepatitis, que se denominan con letras de la A a la E. Otros virus que pueden afectar el hígado incluyen los que causan la varicela y la mononucleosis.
Los cinco virus de la hepatitis se contagian de diferentes formas y pueden causar distintos síntomas. Es posible que muchas personas no sepan que tienen hepatitis porque no presentan síntomas.
Los exámenes de detección, los análisis tempranos y el tratamiento pueden ayudar a reducir los riesgos para algunos tipos de virus de la hepatitis, así como el riesgo de sufrir daños graves en el hígado, como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.
Hay vacunas que pueden prevenir las cepas A y B de la hepatitis. Una vacuna contra la hepatitis B previene la hepatitis D. La vacuna contra la hepatitis E solo está disponible en algunas partes de Asia. Actualmente, no hay una vacuna contra la hepatitis C.
La hepatitis también puede ser causada por determinadas bacterias, medicamentos, sustancias químicas, afecciones y por el consumo de alcohol.
Tipos
Los cinco virus de la hepatitis son el A, el B, el C, el D y el E. Estos virus infectan principalmente las células del hígado. El problema principal que causan es la hepatitis, que es una inflamación del hígado. Estos virus se describen como hepatótropos, lo que significa que tienen preferencia por infectar el hígado.
Hay otros virus, como el citomegalovirus y el virus de Epstein-Barr, que pueden afectar muchas partes del cuerpo. El hígado no suele ser su objetivo. El término médico para estos virus es no hepatótropos.
Los virus de la hepatitis causan infecciones que pueden ser agudas o crónicas:
- Las infecciones agudas tienen una duración corta, de menos de seis meses. El sistema inmunitario del cuerpo elimina el virus de la hepatitis y crea anticuerpos contra infecciones futuras.
- Las infecciones crónicas tienen una duración larga, de más de seis meses. El virus debilita el sistema inmunitario del cuerpo. Las células que normalmente eliminan el virus de la hepatitis no son eficaces. En consecuencia, el virus permanece en el cuerpo.
Hepatitis A
El virus de la hepatitis A causa una infección aguda. A nivel mundial, la hepatitis A es la causa más común de hepatitis vírica aguda. Si te infectas con la hepatitis A, el cuerpo desarrolla inmunidad. No podrás volver a contraer una infección de hepatitis A en el futuro. Sin embargo, sí es posible que tengas una recaída inmediatamente después de recuperarte de una infección.
Hepatitis B
El virus de la hepatitis B causa infecciones agudas y crónicas. Los brotes de hepatitis B son comunes en la infección crónica. Un brote es un aumento repentino de una enzima que se encuentra en el hígado y que ayuda a convertir las proteínas en energía para las células hepáticas. Los brotes pueden ocurrir por diversos motivos, como durante un tratamiento antiviral, un tratamiento con interferón o un tratamiento inmunosupresor. Los brotes que ocurren sin motivo conocido se llaman brotes espontáneos. La hepatitis B crónica no tiene cura, pero puede controlarse.
Hepatitis C
El virus de la hepatitis C causa infecciones agudas y crónicas. La mayoría de las infecciones de hepatitis C son crónicas. Muchas personas con hepatitis C no saben que la tienen. La hepatitis C se puede curar. Sin embargo, es posible volver a contraer una infección de hepatitis C más adelante.
Hepatitis D
El virus de la hepatitis D causa infecciones agudas y crónicas. El virus de la hepatitis D necesita el virus de la hepatitis B para enfermar a una persona. A nivel mundial, la hepatitis D es el tipo más grave de hepatitis vírica. Puede haber coinfección con hepatitis D y B, lo que significa que las infecciones pueden presentarse al mismo tiempo. También puede haber una superinfección, es decir, que una persona con hepatitis B crónica tenga una infección de hepatitis D. Por lo general, la infección de hepatitis D es aguda. En casos raros, puede llegar a ser crónica. Si tienes inmunidad a la hepatitis B, estás protegido contra una infección de hepatitis D.
Hepatitis E
El virus de la hepatitis E causa infecciones agudas y crónicas. A nivel mundial, la hepatitis E es una de las causas más comunes de hepatitis vírica aguda. Si contraes una infección de hepatitis E, el cuerpo desarrolla una inmunidad que puede durar varios años. La hepatitis E crónica afecta principalmente a personas con trasplantes de órganos sólidos o que tienen el sistema inmunitario debilitado. La hepatitis E crónica quizás tenga cura.
Otros tipos de hepatitis
La hepatitis puede tener otras causas, aparte de los virus de la hepatitis vírica:
- Otros virus. Estos incluyen la infección por el citomegalovirus, el virus del herpes simple y el virus de Epstein-Barr, que causa mononucleosis. El virus de la varicela zóster, que causa varicela y herpes zóster, también puede causar daño en el hígado.
- Determinadas bacterias. Esto puede incluir las infecciones por bacterias como la salmonela, el campylobacter, la listeria, la legionella y la borrelia, que causa la enfermedad de Lyme.
- Complicaciones de otras afecciones. Algunas enfermedades autoinmunitarias pueden causar hepatitis, como la enfermedad hepática esteatósica relacionada con la disfunción metabólica o la hepatitis autoinmunitaria. La hepatitis puede originarse en afecciones que se transmiten de una generación a otra, como la enfermedad de Wilson o la hemocromatosis.
Ciertos medicamentos y toxinas pueden causar hepatitis y daño hepático:
- Alcohol. El consumo excesivo de alcohol durante muchos años puede derivar en una hepatitis.
- Medicamentos con receta médica. Esto puede incluir algunos medicamentos para tratar el colesterol alto, la presión arterial alta, las convulsiones y el cáncer. Algunos antibióticos también pueden dañar el hígado.
- Medicamentos para aliviar el dolor. Algunos medicamentos para aliviar el dolor que se pueden comprar sin receta médica pueden causar hepatitis tóxica. Hay medicamentos, como el acetaminofén (Tylenol y otros), el ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) y la aspirina, que pueden dañar el hígado, específicamente si se toman a menudo o en combinación con alcohol.
- Plantas medicinales y suplementos. Algunas plantas medicinales que se consideran peligrosas para el hígado son el aloe vera, la cimífuga, el chaparral, la garcinia cambogia, la germandrina, la kava y la cúrcuma. Existen muchos otros.
- Sustancias químicas industriales. Hay sustancias químicas a las que tal vez estés expuesto en el trabajo que pueden causar una lesión hepática. Las sustancias químicas comunes que pueden causar daño hepático incluyen el solvente de limpieza en seco tetracloruro de carbono y el cloruro de vinilo, una sustancia que se usa para fabricar plásticos. El herbicida paraquat y los bifenilos policlorinados, que son un grupo de sustancias químicas industriales, también pueden dañar el hígado.
Síntomas
Los síntomas de los virus de la hepatitis varían. Algunas personas tienen síntomas leves. Otras tienen síntomas graves. Algunas personas no presentan síntomas.
Estos son algunos síntomas comunes de la infección por los virus de la hepatitis A, B, C, D y E:
- Sensación de cansancio y debilidad.
- Fiebre.
- Falta de apetito.
- Dolor en las articulaciones.
- Orina de color oscuro.
- Ictericia, que es cuando la piel y la parte blanca de los ojos presentan un color amarillento. El color amarillento en la piel puede ser más difícil de ver en algunos tonos de piel.
- Dolor abdominal, especialmente en la parte superior derecha debajo de las costillas inferiores, que está por encima del hígado.
- Malestar estomacal y vómitos.
Otros síntomas podrían ser los siguientes:
- Heces de color arcilla o gris. Esto es común con los virus de la hepatitis A, D y E.
- Diarrea repentina o comezón intensa. Estos síntomas son comunes con la hepatitis A. La comezón también es común con la hepatitis E.
- Hacerse moretones fácilmente, comezón en la piel, acumulación de líquido en el estómago, hinchazón en las piernas, confusión, somnolencia y dificultad para hablar. Esto es común con la hepatitis C.
- Sarpullido en la piel. Esto es común con la hepatitis E.
Cuándo suelen aparecer los síntomas
Los síntomas aparecen después de que el virus de la hepatitis ingresa al cuerpo:
| Tipo de hepatitis | Tiempo que ha pasado entre la infección y la aparición de los síntomas | |||
|---|---|---|---|---|
| Hepatitis A | De 2 a 6 semanas. | |||
| Hepatitis B | De 4 a 24 semanas. | |||
| Hepatitis C | De 7 a 8 semanas. | |||
| Hepatitis D | Alrededor de 3 semanas cuando las infecciones de la hepatitis D y la hepatitis B ocurren al mismo tiempo. Esto se conoce como coinfección. Los síntomas comienzan en un plazo de 2 a 8 semanas cuando alguien que tiene hepatitis B crónica contrae hepatitis D. Esto se conoce como superinfección. A menudo, los síntomas son más intensos cuando hay una superinfección. | |||
| Hepatitis E | De 2 a 10 semanas. En la mayoría de los casos, los síntomas comienzan en un plazo de 5 a 6 semanas. | |||
| Basado en Wing EJ, et al., eds. Cecil Essentials of Medicine (Cecil: Principios de medicina). 10.ª edición. Elsevier; 2022; Ferri FF. Ferri's Clinical Advisor 2026 (Consejos clínicos de Ferri 2026). Elsevier; 2026; Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/hepatitis-e. Último acceso: 9 de enero de 2026. Último acceso: 15 de enero de 2026; Departamento de Salud de Minnesota. https://www.health.state.mn.us/diseases/hepatitis/hepdfact.html. Último acceso: 20 de enero de 2026. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. https://www.cdc.gov/hepatitis-d/about/index.html. Último acceso: 2 de febrero de 2026. | ||||
Cuándo debes consultar con un médico
Consulta con un profesional de atención médica si:
- Tienes algún síntoma de hepatitis.
- Sabes que estuviste expuesto a un virus de la hepatitis. Es posible que estés infectado aunque no tengas síntomas o estos solo sean leves.
Busca atención médica de emergencia si presentas cualquiera de estos síntomas de insuficiencia hepática aguda:
- Coloración amarillenta en la piel o los ojos que aparece de repente.
- Sensibilidad en la parte superior del abdomen.
- Cualquier cambio inusual en tu estado mental, personalidad o comportamiento.
La insuficiencia hepática aguda es una afección en la que las funciones vitales del hígado se detienen rápidamente. Es una emergencia médica.
Causas
Una causa común de la hepatitis es uno de los virus de la hepatitis:
Hepatitis A
El virus de la hepatitis A se contagia cuando pequeñas cantidades de heces infectadas entran en contacto con la boca de otra persona. Puedes contraer una infección por hacer lo siguiente:
- Comer alimentos manipulados por alguien que tiene el virus y que no se lavó bien las manos después de ir al baño.
- Beber agua contaminada o comer alimentos que se lavaron con agua contaminada.
- Tener contacto sexual o contacto cercano con alguien que tiene el virus de la hepatitis A.
Tanto los niños como los adultos pueden contraer la infección.
Hepatitis B y C
Los virus de la hepatitis B y C se contagian a través del contacto con sangre, líquidos corporales o agujas que tienen el virus. Estas son algunas formas posibles de contraer la infección de hepatitis B o C:
- Tener relaciones sexuales sin preservativo con alguien que tiene hepatitis B o C.
- Entrar en contacto con sangre o líquidos corporales infectados, como saliva, semen o secreciones vaginales.
- Compartir agujas para inyectarte drogas ilícitas.
- Usar un equipo de tatuajes o perforaciones corporales que no se limpió adecuadamente.
El virus también puede transmitirse de una persona embarazada a su bebé al dar a luz. Tanto los niños como los adultos pueden contraer la infección. Sin embargo, la infección por el virus de la hepatitis C es más común en adultos que en niños.
Hepatitis D
El virus de la hepatitis D ocurre solamente en personas que ya están infectadas por el virus de la hepatitis B. Puedes contraer una infección por hacer lo siguiente:
- Tener relaciones sexuales sin preservativo con alguien que tiene hepatitis B.
- Entrar en contacto con sangre o líquidos corporales infectados, como saliva, semen o secreciones vaginales.
- Compartir agujas para inyectarte drogas ilícitas.
El virus también puede transmitirse de una persona embarazada a su bebé al dar a luz. Tanto los niños como los adultos pueden contraer la infección. A menudo, la infección es más grave en niños, así como en personas que consumen drogas ilícitas y que también tienen hepatitis C.
Hepatitis E
El virus de la hepatitis E se contagia cuando pequeñas cantidades de heces infectadas entran en contacto con la boca de otra persona. Puedes contraer una infección por hacer lo siguiente:
- Comer alimentos manipulados por alguien que tiene el virus y que no se lavó bien las manos después de ir al baño.
- Beber agua contaminada o comer alimentos que se lavaron con agua contaminada.
- Comer carne poco cocida, por ejemplo, de cerdo o ciervo, mariscos poco cocidos o verduras cultivadas en agua contaminada.
La infección por el virus de la hepatitis E es más común en adultos que en niños.
Formas en las que no se contagian los virus de la hepatitis
Los virus de la hepatitis no se pueden contagiar por compartir alimentos y cubiertos, ni por besar o abrazar a una persona que tiene uno de los virus de la hepatitis. Los virus de la hepatitis tampoco pueden contagiarse por la tos ni por estornudos.
Factores de riesgo
Hepatitis A
Tu riesgo para contraer hepatitis A es más alto si:
- Viajas, vives o trabajas en áreas del mundo donde la hepatitis A es común. Esto incluye lugares con condiciones sanitarias deficientes y agua no potable.
- Vives con alguien que tiene hepatitis A. Vives o trabajas en una casa grupal o trabajas en una institución de cuidado infantil.
- Tienes cualquier tipo de contacto sexual con alguien que tiene hepatitis A. Eres una persona a quien se asignó el sexo masculino al nacer y tienes relaciones sexuales con otras personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.
- Tienes VIH.
- Consumes drogas recreativas, aunque no sean inyectables.
Hepatitis B
Tu riesgo para contraer hepatitis B es más alto si:
- Tienes relaciones sexuales sin preservativo con varias parejas o con alguien que tiene una infección de hepatitis B.
- Compartes jeringas o agujas para inyectarte drogas o usas equipos de tatuajes o perforaciones corporales que no se limpiaron adecuadamente.
- Se te asignó el sexo masculino al nacer y tienes relaciones sexuales con otras personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.
- Vives con alguien que tiene infección crónica de hepatitis B.
- Naciste de una persona embarazada que tenía hepatitis B.
- Tienes un trabajo en el que hay contacto con sangre humana.
- Tienes hepatitis C o VIH.
Si tienes riesgo más alto para contraer hepatitis B, tu profesional de atención médica podría sugerir que te hagas un examen de detección para saber si tienes la infección. Los exámenes de detección son importantes porque el virus de la hepatitis B puede dañar el hígado antes de que se manifiesten los síntomas de la infección. Si no has recibido la vacuna, tu profesional de atención médica podría sugerir que te vacunes contra la hepatitis B.
Hepatitis C
Tu riesgo para contraer hepatitis C es más alto si:
- Compartes jeringas o agujas para inyectarte drogas o usas equipos de tatuajes o perforaciones corporales que no se limpiaron adecuadamente.
- Recibiste sangre donada o un trasplante de órgano sólido antes de 1992.
- Te has sometido a hemodiálisis de largo plazo.
- Eres un trabajador de atención médica o de emergencias y has tenido contacto con sangre o te has clavado una aguja.
- Tienes hemofilia y recibiste tratamiento con factores de coagulación antes de 1987.
Además, tu riesgo para contraer hepatitis C es más alto si:
- Has estado en la cárcel.
- Naciste de una persona embarazada que tenía una carga viral elevada de hepatitis C.
- Tienes relaciones sexuales sin preservativo con varias parejas o con alguien que tiene una infección de hepatitis C.
- Se te asignó el sexo masculino al nacer y tienes relaciones sexuales con otras personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.
- Tienes VIH.
Si tienes riesgo más alto para contraer hepatitis C, tu profesional de atención médica podría sugerir que te hagas un examen de detección para saber si tienes la infección. Se recomienda que todas las personas adultas de 18 a 79 años se hagan exámenes de detección de la hepatitis C, incluidas las personas embarazadas.
Hepatitis D
Tu riesgo para contraer hepatitis D es más alto si:
- Tienes una infección de hepatitis B.
- Vives con alguien que tiene infección crónica de hepatitis B o D.
- Viajas, vives o trabajas en áreas del mundo donde la hepatitis B es común.
- Tienes un trabajo en el que hay contacto con sangre humana.
- Tienes relaciones sexuales sin preservativo con varias parejas o con alguien que tiene una infección de hepatitis B.
- Compartes jeringas o agujas para inyectarte drogas o usas equipos de tatuajes o perforaciones corporales que no se limpiaron adecuadamente.
Además, tu riesgo para contraer hepatitis D es más alto si:
- Se te asignó el sexo masculino al nacer y tienes relaciones sexuales con otras personas a quienes se asignó el sexo masculino al nacer.
- Naciste de una persona embarazada que tenía hepatitis B o D.
- Tienes VIH.
Hepatitis E
Tu riesgo para contraer hepatitis E es más alto si:
- Viajas, vives o trabajas en lugares con condiciones sanitarias deficientes y agua no potable.
- Has recibido uno o más trasplantes de órgano sólido, como el corazón, el hígado, los riñones, los pulmones o el páncreas.
- Tienes VIH.
- Tienes un tipo de cáncer que afecta la sangre, como el linfoma no Hodgkin y el linfoma linfoplasmacítico.
- Tienes enfermedades reumatológicas, como la artritis reumatoide, la artritis psoriásica y el lupus.
- Naciste de una persona embarazada que tenía hepatitis E.
Complicaciones
La hepatitis puede causar daño grave al hígado, como cirrosis, que es la formación avanzada de cicatrices en el hígado, o fibrosis, que es la acumulación de tejido cicatricial en áreas lesionadas o hinchadas. El cáncer de hígado y la insuficiencia hepática aguda también son posibles complicaciones del daño hepático grave.
Hepatitis A
En raras ocasiones, la hepatitis A puede causar insuficiencia hepática aguda, especialmente en adultos mayores o personas con enfermedades hepáticas crónicas. Algunas personas con insuficiencia hepática aguda podrían necesitar un trasplante de hígado. Por lo general, la hepatitis A no causa daño hepático a largo plazo.
La hepatitis A también puede causar artritis y vasculitis leucocitoclástica, que es hinchazón en los vasos sanguíneos pequeños. La hinchazón puede causar la aparición de manchas de color rojo, morado o marrón amarillento en la piel, o protuberancias debajo de esta.
Hepatitis B
- Infección aguda. En casos poco frecuentes, una infección aguda de hepatitis B puede causar insuficiencia hepática aguda.
- Infección crónica. Una infección crónica de hepatitis B puede causar cirrosis o cáncer de hígado. En algunas personas, los niveles del virus son bajos o aún no se han detectado mediante pruebas. Si el virus empieza rápidamente a replicarse, las pruebas pueden detectar este aumento o encontrar el virus. Esto se conoce como reactivación del virus, lo que puede derivar en daño hepático o incluso en insuficiencia hepática. La reactivación tienda a afectar a las personas que tienen un sistema inmunitario debilitado. Esto incluye a quienes toman medicamentos que debilitan el sistema inmunitario, como dosis altas de corticoides, glucocorticoides o quimioterapia.
Hepatitis C
- Infección aguda. Una infección aguda de hepatitis C puede derivar en una infección crónica.
-
Infección crónica. Una infección crónica de hepatitis C puede causar fibrosis, cirrosis y cáncer de hígado. Algunas personas con cirrosis pueden necesitar un trasplante de hígado. En casos raros, una infección crónica puede causar linfoma de células B no Hodgkin.
El virus puede causar varias otras afecciones, como crioglobulinemia, que es la hinchazón de los vasos sanguíneos, y liquen plano, un tipo de sarpullido. El sarpullido tiene un aspecto morado, rojo, marrón o gris. Los bultos planos y brillantes suelen aparecer en la zona interna de los antebrazos, las muñecas o los tobillos. El sarpullido puede causar comezón. Pueden formarse parches blancos reticulados en la lengua o en la zona interna de las mejillas.
Hepatitis D
- Infección aguda. Una infección aguda de hepatitis D que ocurre con una infección de hepatitis B puede ocasionar insuficiencia hepática aguda. Una infección aguda de hepatitis D que ocurre en alguien que tiene hepatitis B crónica puede convertirse en una infección crónica de hepatitis D o en una insuficiencia hepática crónica.
- Infección crónica. Una infección crónica de hepatitis D puede causar insuficiencia hepática aguda, fibrosis, cirrosis y cáncer de hígado. Algunas personas con insuficiencia hepática aguda podrían necesitar un trasplante de hígado.
Hepatitis E
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Infección aguda. En casos raros, una infección aguda de hepatitis E puede causar problemas graves en las personas embarazadas, especialmente durante el segundo y el tercer trimestre. Los riesgos incluyen insuficiencia hepática aguda, que requiere hospitalización para su control y tratamiento. Algunas personas con insuficiencia hepática aguda podrían necesitar un trasplante de hígado.
Una infección aguda de hepatitis E puede convertirse en una infección crónica en personas que han recibido trasplantes de órganos sólidos o que tienen el sistema inmunitario debilitado, VIH, artritis y enfermedades reumáticas, o bien que padecen algún tipo de cáncer de la sangre. La hepatitis E puede afectar otras áreas del cuerpo, como el páncreas, la tiroides, los riñones y el corazón.
- Infección crónica. Una infección crónica puede derivar en fibrosis y cirrosis del hígado en personas que han recibido trasplantes de órganos sólidos o que tienen un sistema inmunitario debilitado. La hepatitis E también puede causar insuficiencia hepática e insuficiencia hepática aguda.
Prevención
Hepatitis A
La mejor manera de protegerte de una infección de hepatitis A es recibir la vacuna contra este virus. Habla con un profesional de atención médica si tienes previsto un viaje internacional y no estás seguro de haber recibido la vacuna.
Por lo general, la vacuna se administra en dos inyecciones: una inyección inicial seguida de una inyección de refuerzo seis meses después. La vacuna contra la hepatitis A se puede administrar en una combinación que incluya la vacuna contra la hepatitis B. Esta combinación de vacunas se administra mediante tres inyecciones durante un período de seis meses.
Otras maneras de protegerte incluyen lo siguiente:
- Lávate las manos con agua y jabón. El virus de la hepatitis A puede permanecer en los dedos hasta por 4 horas. El virus puede vivir en superficies en interiores, así como en alimentos, agua o tierra durante meses. Lávate las manos con frecuencia, en especial después de ir al baño o cambiar un pañal, y antes y después de preparar alimentos o de comer. Asegúrate de que tus hijos se laven las manos con agua y jabón. Las toallitas húmedas no eliminan los gérmenes.
-
Cuando viajes, sigue las pautas de seguridad alimentaria. Si viajas a una zona en la que hay un brote de hepatitis A, toma precauciones adicionales. Asegúrate de que las carnes estén completamente cocidas y estén calientes. No comas carne, pescado ni mariscos crudos o poco cocidos. Lava todas las frutas y verduras frescas con agua embotellada, y pélalas tú mismo.
Usa agua embotellada para beber y para cepillarte los dientes. Si no tienes la seguridad de que una bebida tiene agua del grifo, evita beberla, al igual que el hielo. Si no consigues agua embotellada, hierve el agua del grifo antes de usarla.
Hepatitis B, C y D
La mejor manera de protegerte de una infección de hepatitis B y D es recibir la vacuna contra la hepatitis B. Sin embargo, la vacuna contra la hepatitis B no te protegerá de la hepatitis D si ya tienes hepatitis B crónica.
La vacuna contra la hepatitis B se administra en dos dosis con un mes de diferencia, o en tres o cuatro dosis en un período de seis meses. La cantidad de inyecciones depende del tipo de vacuna contra la hepatitis B que recibas. Habla con un profesional de atención médica si tienes previsto un viaje internacional y no estás seguro de haber recibido la vacuna.
No hay vacunas para prevenir la hepatitis C o D.
Otras maneras de protegerte incluyen lo siguiente:
- Mantén relaciones sexuales de manera más segura. Utiliza correctamente un preservativo nuevo de látex o poliuretano cada vez que tengas relaciones sexuales si desconoces el estado de salud de tu pareja. Los preservativos pueden reducir el riesgo para contraer el virus de la hepatitis, pero no lo eliminan por completo.
- No consumas drogas ilícitas. Si lo haces, pide ayuda para dejarlas. Si no puedes dejarlas, usa una aguja estéril cada vez que te inyectes drogas. Nunca compartas agujas ni materiales.
- Ten cuidado con las perforaciones corporales y los tatuajes. Si quieres hacerte una perforación corporal o un tatuaje, busca un estudio de confianza que esté regulado. Pregunta cómo se limpia el equipo. Asegúrate de que los empleados usen agujas estériles. Si no obtienes respuestas, busca otro estudio.
- No compartas artículos personales. Los virus se pueden contagiar cuando la sangre o los líquidos corporales infectados entran en contacto con los ojos, la nariz o la boca. También pueden ingresar al cuerpo a través de cortes o raspaduras en la piel. No compartas ni uses artículos en los que haya sangre, como navajas, cepillos de dientes, juguetes y equipo médico. Limpia cualquier sangre derramada con lejía o detergente. Usa guantes desechables.
Hepatitis E
No hay ninguna vacuna contra la hepatitis E en Norteamérica. Estas son algunas formas de protegerte:
- Cuando viajes, sigue las pautas de seguridad alimentaria. Si viajas a una zona en la que hay un brote de hepatitis E, toma precauciones adicionales. Asegúrate de que las carnes estén completamente cocidas y estén calientes. No comas carne de cerdo, carne de res, mariscos ni carne de caza, a menos que estén bien cocidos. Evita los alimentos de los vendedores ambulantes.
- Cuando viajes, sigue las pautas de seguridad con respecto al agua. El virus de la hepatitis E puede sobrevivir en el agua durante muchas semanas. Usa agua embotellada para beber y para cepillarte los dientes. Si no tienes la seguridad de que una bebida tiene agua del grifo, evita beberla, al igual que el hielo. Si no consigues agua embotellada, hierve el agua del grifo antes de usarla. Lava todas las frutas y verduras frescas con agua embotellada, y pélalas tú mismo.
- Lávate las manos con agua y jabón. El virus de la hepatitis E puede sobrevivir en diversas superficies, como el plástico, la madera y el acero inoxidable a temperatura ambiente durante varias semanas. El virus sobrevive más tiempo a temperaturas más bajas. Lávate las manos con frecuencia, en especial después de ir al baño o cambiar un pañal, y antes y después de preparar alimentos o de comer. Asegúrate de que tus hijos se laven las manos con agua y jabón. Las toallitas húmedas no eliminan los gérmenes.
Diagnóstico
Tu profesional de atención médica puede hacerte una exploración física y buscar síntomas de daño hepático, como coloración amarillenta de la piel o dolor de estómago. Hay distintos análisis de sangre para detectar cada tipo de virus de la hepatitis. Se extrae una muestra de sangre, generalmente, de una vena del brazo. La muestra se envía a un laboratorio para analizarla.
Hepatitis A
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa o si tuviste una infección de hepatitis A en el pasado.
Hepatitis B
Los resultados de los análisis de sangre le indicarán al profesional de atención médica si la infección es aguda o crónica.
Estas son algunas pruebas que sirven para revisar si hay daño hepático o complicaciones causadas por la hepatitis B:
- Elastografía transitoria. Esta prueba por imágenes es un tipo de ecografía en el que se envían vibraciones al hígado. Mide la rapidez con que las vibraciones atraviesan el tejido hepático. Muestra lugares del hígado en los que hay rigidez.
- Elastografía por resonancia magnética. Esta prueba combina la resonancia magnética con vibraciones de baja frecuencia para crear un mapa visual que muestra áreas del hígado en las que hay rigidez.
- Biopsia de hígado. Se toma una pequeña muestra de tejido del hígado con una aguja delgada y se envía a un laboratorio para verificar si hay daño. Esto se denomina biopsia de hígado.
Hepatitis C
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa o si tuviste una infección de hepatitis C en el pasado. Los análisis de sangre también pueden:
- Medir la carga viral, que es la cantidad de virus de la hepatitis C en la sangre.
- Identificar el genotipo y subtipo de virus para ayudar a orientar el tratamiento.
- Evaluar la salud del hígado.
Las pruebas que permiten revisar si hay daño hepático o complicaciones causadas por la hepatitis C son similares a las que se usan para la hepatitis B. Pueden incluir la elastografía transitoria, la elastografía por resonancia magnética o la biopsia de hígado.
Hepatitis D
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa o si tuviste una infección de hepatitis D en el pasado.
Hepatitis E
Los resultados de los análisis de sangre pueden indicarle a tu profesional de atención médica si la infección está activa, si está por completarse la recuperación o si tuviste una infección en el pasado. Los análisis de las heces también pueden detectar el virus de la hepatitis E.
Tratamiento
Hepatitis A
No existen tratamientos específicos para la hepatitis A. El cuerpo elimina el virus de la hepatitis A por sí solo. En la mayoría de los casos, el hígado se cura en seis meses y no presenta daños duraderos.
Vacunarte contra la hepatitis A o recibir una inyección de un anticuerpo llamado inmunoglobulina en las dos semanas siguientes a la exposición al virus de la hepatitis A puede protegerte de contraer la infección.
Hepatitis B
Por lo general, no hace falta ningún tratamiento para una infección aguda de hepatitis B. A menudo, la infección desaparece por sí sola.
El tratamiento de una infección crónica de hepatitis B suele enfocarse en reducir el riesgo para daño hepático, como la cirrosis y el cáncer de hígado, y en mejorar la supervivencia a largo plazo. La hepatitis B crónica no puede curarse.
La mayoría de las personas con una infección crónica por el virus de la hepatitis B necesitan tratamiento durante el resto de su vida. La decisión de iniciar el tratamiento depende de muchos factores, como el nivel de daño que tenga el hígado a causa de la fibrosis o la cirrosis, y si tienes otras infecciones, como VIH.
El tratamiento para la hepatitis B crónica puede incluir lo siguiente:
- Medicamentos antivirales. Muchos medicamentos antivirales pueden ayudar a combatir el virus y hacer más lenta su capacidad de dañar el hígado. El entecavir (Baraclude) y el tenofovir (Viread) son los dos medicamentos más comunes que se recetan. Tu profesional de atención médica podría recetarte lamivudina (Epivir) o adefovir (Hepsera). Los medicamentos antivirales se toman por vía oral, a menudo a largo plazo. Son seguros para las personas que están embarazadas.
-
Inyecciones de interferón. El interferón es una versión fabricada en laboratorio de una sustancia que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Este tipo de medicamento incluye el peginterferón alfa-2a (Pegasys). Una ventaja de las inyecciones de interferón es que se administran durante un tiempo mucho más corto que otros medicamentos antivirales. Pero el interferón tiene una alta tasa de efectos secundarios, como malestar estomacal, vómitos, dificultad para respirar y depresión.
El interferón se utiliza principalmente en jóvenes con hepatitis B que prefieren no necesitar un tratamiento a largo plazo. También se utiliza para personas que quieran quedar embarazadas dentro de unos años. El interferón no debe tomarse durante el embarazo. También puede ser poco seguro para personas con cirrosis o insuficiencia hepática aguda.
- Trasplante de hígado. Si tienes el hígado gravemente dañado, un trasplante de hígado puede ser una opción. Durante un trasplante hepático, el cirujano extrae el hígado dañado y lo reemplaza por uno sano. El nuevo hígado puede ser de un donante fallecido o de una persona viva que dona parte de su hígado.
Vacunarte contra la hepatitis B, recibir una inyección de un anticuerpo llamado inmunoglobulina o recibir ambas después de la exposición al virus de la hepatitis B puede protegerte de contraer la infección.
Hepatitis C
Los análisis de sangre no permiten distinguir entre una infección aguda de hepatitis C y una crónica. Las infecciones agudas pueden desaparecer por sí solas, pero la mayoría de las infecciones de hepatitis C son crónicas.
El tratamiento de una infección de hepatitis C se enfoca en eliminar el virus del cuerpo y reducir el riesgo para enfermedad hepática crónica. Por lo general, el tratamiento se administra sin importar si la infección es aguda o crónica. La hepatitis C se puede curar.
El tratamiento para la hepatitis C puede incluir lo siguiente:
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Medicamentos antivirales. Los medicamentos antivirales se enfocan en eliminar el virus del cuerpo durante, al menos, 12 semanas después de la finalización del tratamiento. Algunos medicamentos antivirales más recientes, que son de acción directa, ofrecen mejores resultados, menos efectos secundarios y tiempos de tratamiento más cortos. El tratamiento puede durar tan solo ocho semanas.
La elección de los medicamentos y la duración del tratamiento dependen del genotipo de la hepatitis C, de si el hígado está dañado, de otras afecciones y de tratamientos previos. Durante todo el tratamiento, tu equipo de atención médica vigila la respuesta a los medicamentos y los efectos secundarios. El tratamiento con antivirales de acción directa suele durar 12 semanas.
-
Trasplante de hígado. Un trasplante de hígado puede ser una opción en caso de daño hepático grave debido a una infección crónica de hepatitis C. Durante un trasplante de hígado, un cirujano extrae el órgano dañado y lo reemplaza por uno sano. La mayoría de los hígados trasplantados provienen de donantes fallecidos. Una pequeña cantidad proviene de donantes vivos que donan una parte de su hígado.
En la mayoría de los casos, el trasplante de hígado por sí solo no cura la hepatitis C. Es probable que la infección reaparezca. Esto significa más tratamiento con medicamentos antivirales para evitar que se dañe el nuevo hígado. Los estudios han demostrado que los nuevos medicamentos antivirales curan la hepatitis C después de un trasplante.
Hepatitis D
Por lo general, no hace falta ningún tratamiento para una infección aguda de hepatitis D. La infección dura poco y suele desaparecer por sí sola.
El tratamiento de una infección crónica de hepatitis D suele enfocarse en reducir el riesgo para daño hepático, como la cirrosis y el cáncer de hígado, y en mejorar la supervivencia a largo plazo. Las personas que tienen una superinfección con hepatitis B crónica desarrollan un cuadro más grave que las tienen una coinfección con hepatitis B. La hepatitis D crónica no tiene cura.
El tratamiento para la hepatitis D puede incluir lo siguiente:
- Inyecciones de interferón. El interferón es una versión fabricada en laboratorio de una sustancia que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Este tipo de medicamento incluye el peginterferón alfa-2a (Pegasys). Sin embargo, el interferón tiene una tasa alta de efectos secundarios y recaídas. Las inyecciones de interferón suelen administrarse durante un año o más. El interferón no debe tomarse durante el embarazo. También puede ser poco seguro para personas con cirrosis o insuficiencia hepática aguda.
- Trasplante de hígado. Si tienes el hígado gravemente dañado, un trasplante de hígado puede ser una opción. Durante un trasplante hepático, el cirujano extrae el hígado dañado y lo reemplaza por uno sano. El nuevo hígado puede ser de un donante fallecido o de una persona viva que dona parte de su hígado.
- Nuevos medicamentos. Hay investigadores que están trabajando en nuevos medicamentos para ayudar a tratar las infecciones crónicas de hepatitis D.
Hepatitis E
Por lo general, no hace falta ningún tratamiento para una infección aguda de hepatitis E. A menudo, la infección desaparece por sí sola.
La infección crónica de hepatitis E suele afectar a personas que tienen un sistema inmunitario debilitado a causa de un trasplante de órgano sólido, algunos tipos de quimioterapia u otras infecciones, como el VIH. El tratamiento se enfoca en reducir ciertos riesgos, como la fibrosis y la cirrosis en el hígado. La hepatitis E crónica podría tener cura.
El tratamiento para la hepatitis E puede incluir lo siguiente:
- Reducción de los medicamentos inmunosupresores. Una persona que recibe un trasplante de órgano sólido necesita tomar medicamentos para prevenir el rechazo del órgano. Reducir estos medicamentos ayuda al sistema inmunitario a combatir la infección de hepatitis E. Tu equipo de atención médica controla el órgano trasplantado para detectar cualquier signo de rechazo.
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Medicamentos antivirales. La ribavirina (Virazone y Ribasphere) es un medicamento antiviral que se usa para combatir el virus y hacer más lenta su capacidad para dañar el hígado. La ribavirina se toma por vía oral, a menudo de forma diaria durante tres meses. El efecto secundario más común de la ribavirina es la anemia, que puede hacer que necesites transfusiones de sangre o inyecciones de eritropoyetina, una versión creada en laboratorio de una sustancia que ayuda al cuerpo a producir glóbulos rojos. La ribavirina no debe tomarse durante el embarazo.
Tu profesional de atención médica podría recomendarte un segundo tratamiento con ribavirina. También es posible que tomes ribavirina con interferón para mejorar la respuesta al tratamiento.
- Inyecciones de interferón. El interferón es una versión fabricada en laboratorio de una sustancia que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Este tipo de medicamento incluye el peginterferón alfa-2a (Pegasys). Sin embargo, el interferón tiene una tasa alta de efectos secundarios y recaídas. El interferón aumenta el riesgo de tener rechazo repentino del órgano en las personas que han recibido un trasplante.
Estilo de vida y remedios caseros
Hay medidas de autocuidado que pueden ayudar a controlar los síntomas de la hepatitis:
- Descansa. Muchas personas con hepatitis sienten cansancio, náuseas y tienen menos energía.
- Aliméntate bien. Ten una alimentación saludable y equilibrada. Las náuseas pueden dificultar la alimentación. Intenta comer refrigerios a lo largo del día, en lugar de comidas completas. Para obtener las calorías suficientes, come alimentos con un mayor contenido calórico.
- Bebe líquidos para hidratarte. Es importante que prevengas la deshidratación, especialmente si tienes vómitos o diarrea.
- Evita el alcohol. No bebas alcohol. Puede causar daño al hígado.
- Toma medicamentos con precaución. Puede que tu hígado tenga dificultad para procesar algunos medicamentos. Habla con tu profesional de atención médica sobre todos los medicamentos que tomas, incluidos los que puedes comprar sin receta médica.
Preparación antes de la cita
Si estuviste expuesto a la hepatitis o tienes síntomas de hepatitis, programa una cita con tu profesional de atención médica. Preparar y anticipar las respuestas a algunas preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo la cita médica.
Qué puedes hacer
Como las citas médicas pueden ser breves y a menudo hay que abarcar mucha información, es aconsejable ir preparado.
- Ten en cuenta las restricciones previas a la cita. Cuando programes la cita médica, pregunta si hay algo que debas hacer con anticipación, como cambiar tu alimentación.
- Prepara una lista de tus síntomas. Incluye los que parezcan no tener relación con el motivo de la cita médica.
- Haz una lista de la información personal crucial, incluidas las situaciones de estrés importantes o los cambios recientes en tu vida, así como tus viajes recientes o toda posible exposición a la hepatitis.
- Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas, las plantas medicinales y otros suplementos que tomes. Anota las dosis de cada uno.
- Considera ir acompañado de un familiar o un amigo. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
- Prepara una lista de preguntas para hacerle al profesional de atención médica.
Preguntas básicas que puedes hacer
Estas son algunas preguntas básicas que puedes hacer.
Causas y diagnóstico
- ¿Cuál es la causa probable de los síntomas o la afección?
- ¿Cuáles son otras causas posibles?
- ¿Qué pruebas deben hacerme? ¿Debería someterme a pruebas para detectar otras causas de enfermedad hepática?
- ¿Suele la afección que tengo ser temporal o crónica?
Tratamiento y salud general
- ¿Necesito tratamiento para la infección de hepatitis?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo? ¿Cuáles son los beneficios y los riesgos de cada opción?
- ¿Hay otras opciones de tratamiento aparte de las que me acaba de sugerir?
- ¿Existe alguna versión genérica del medicamento que me recetó?
- Tengo otras afecciones de la salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
- ¿Debo respetar alguna restricción, como evitar el alcohol o algunos medicamentos?
Vida cotidiana y protección de otras personas
- ¿Puedo contagiar la hepatitis a otras personas? ¿Cómo puedo proteger a quienes me rodean?
- ¿Debería mi familia hacerse la prueba?
- ¿Hay alguna vacuna para el tipo de hepatitis que tengo? Si la hay, ¿deberían las personas cercanas a mí recibir la vacuna contra la hepatitis?
- Si una persona cercana a mí recibe un diagnóstico de hepatitis, ¿hay alguna vacuna para prevenir la infección?
- ¿Puedo continuar en el trabajo o los estudios?
- ¿Cómo puedo saber cuándo la hepatitis ya no es contagiosa?
- ¿Qué síntomas podrían indicar complicaciones graves?
Atención médica e información adicional
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Hay algún folleto o página web que me recomiende?
Qué esperar del médico
Es posible que el profesional de atención médica te haga preguntas como las siguientes.
Posible exposición
- ¿Recientemente viajaste o has pasado tiempo en una zona con agua contaminada o con un brote de hepatitis?
- ¿Has estado expuesto a una persona con hepatitis?
- ¿Has recibido la vacuna contra la hepatitis A o B?
- ¿Has tenido hepatitis antes?
Síntomas
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Son los síntomas constantes, o aparecen y desaparecen?
- ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
- ¿Hay algo que mejore los síntomas?
- ¿Hay algo que empeore los síntomas?
Estas son algunas de las preguntas sobre los síntomas y los diagnósticos anteriores que pueden hacerte en caso de sospecha de hepatitis B o C:
- ¿Has tenido ictericia, es decir, coloración amarillenta en los ojos, o heces de color claro?
- ¿Te han diagnosticado hepatitis o alguna otra afección del hígado?
- ¿Has recibido alguna transfusión de sangre o un trasplante de órgano?
- ¿Te inyectas drogas?
- ¿Has tenido relaciones sexuales sin preservativo?
- ¿Cuántas parejas sexuales has tenido?
- ¿Alguien de tu familia tiene hepatitis u otra enfermedad hepática?
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