Hipertensión portal
Esta afección hace más lento o bloquea el flujo de sangre por el hígado. Es fundamental que se administre tratamiento para prevenir y controlar complicaciones graves, como el sangrado.
Perspectiva general
En un hígado sano (arriba), la sangre entra y se filtra y, luego, se envía al corazón. Con hipertensión portal (abajo), el flujo de sangre a través del hígado se bloquea, con frecuencia debido a cirrosis, que es la formación de cicatrices. Esa sangre se ve forzada a fluir hacia otras venas, lo que causa várices, es decir, venas que se agrandan.
La hipertensión portal es presión arterial alta en el sistema de venas que llevan sangre desde los órganos digestivos hasta el hígado. Este sistema, llamado sistema venoso portal, incluye la gran vena porta y venas más pequeñas conectadas a esta. La hipertensión portal ocurre cuando la circulación de la sangre se bloquea o tiene dificultad para fluir a través del hígado.
Cuando el hígado está saludable, filtra la sangre y la envía de regreso al corazón. Pero cuando aumenta la presión en el sistema venoso portal, la circulación de la sangre puede derivarse forzosamente a otras venas. Esto puede llevar a complicaciones graves.
La hipertensión portal puede variar de leve a grave. La gravedad depende de los niveles de presión en el sistema venoso portal y de la salud del hígado. La hipertensión portal leve puede causar pocos síntomas o ninguno, y se puede detectar cuando te hacen análisis por otro motivo. La hipertensión portal grave aumenta el riesgo de complicaciones, como sangrado en el sistema digestivo, acumulación de líquido en el abdomen y cambios en el pensamiento o la lucidez.
Hay casos en que la hipertensión portal puede revertirse según la causa y también según lo temprano que se detecte y se trate. Pero la mayoría de los casos de hipertensión portal están causados por la cirrosis y no tienen cura ni se pueden revertir por completo. Se necesita tratamiento continuo para reducir la presión y prevenir y manejar las complicaciones, además de tratar la causa subyacente.
Tipos
Los profesionales de atención médica podrían describir la hipertensión portal según el punto en el que la circulación de la sangre se bloquea o se hace más lenta.
- Hipertensión portal prehepática. Es cuando la circulación de la sangre se hace más lenta o se bloquea antes de llegar al hígado. Una causa común es la trombosis de la vena porta, lo que significa que hay un coágulo sanguíneo en esta vena.
- Hipertensión portal intrahepática. Es cuando la sangre tiene dificultad para fluir por el hígado.
- Hipertensión portal posthepática. En este tipo, el flujo de sangre se hace más lento después de salir del hígado.
Un tipo menos común es la hipertensión portal izquierda, también llamada hipertensión portal siniestra. En este tipo, la presión alta afecta principalmente la vena esplénica, que drena el bazo. La hipertensión portal izquierda difiere de otros tipos de hipertensión portal en los que la obstrucción suele ocurrir por una enfermedad del páncreas, como la pancreatitis, o por una cirugía del páncreas, y no por una enfermedad hepática o cirrosis. Si la hipertensión portal izquierda causa sangrado, el tratamiento principal es una esplenectomía, es decir, una cirugía en la que se extirpa el bazo, lo cual suele curar la afección.
Síntomas
Las petequias son pequeños puntos causados por sangrado debajo de la piel que pueden parecer un sarpullido. En personas de piel blanca, pueden ser rojas o moradas. El enrojecimiento puede ser más difícil de ver, o verse marrón, en personas de piel negra o morena. Aquí aparecen en una pierna (izquierda) y en el abdomen (derecha).
La hipertensión portal no causa síntomas al principio. Por lo general, los síntomas comienzan cuando la afección deriva en complicaciones. A menudo, esto ocurre cuando la sangre se ve forzada a salir del sistema venoso portal y distribuirse por otras venas y órganos.
Los síntomas y signos visibles que pueden sugerir complicaciones de la hipertensión portal incluyen:
- Hinchazón en el abdomen o las piernas. La ascitis, que es la acumulación de líquido en el abdomen, puede hacer que este se vea o se sienta hinchado. También puede haber hinchazón por edema, es decir, acumulación de líquido en las piernas.
- Sangre en el vómito o las heces. La sangre en el vómito puede verse como un líquido rojo o sedimento del café. La sangre en las heces puede ser roja o más oscura, incluso negra. Puede aparecer sangre en las heces o el vómito si tienes sangrado en el sistema digestivo.
- Sangrado anormal, tendencia a hacerte moretones fácilmente o puntos pequeños en la piel de color rojo, morado o marrón. Los puntos pequeños se llaman petequias. Todos estos son síntomas posibles de trombocitopenia, que puede ocurrir si se acumula sangre en el bazo, lo que causa su agrandamiento. Un profesional de atención médica puede sentir el agrandamiento del bazo durante una exploración o verlo en una prueba por imágenes. Esta afección también puede causar recuentos bajos de glóbulos blancos.
- Vasos sanguíneos visibles en la piel del abdomen. Esto puede ocurrir cuando la sangre que no puede pasar por el sistema venoso portal del hígado encuentra otras vías para circular.
- Cambios en el pensamiento o la lucidez. Si el cerebro se ve afectado por toxinas que el hígado no pudo filtrar, la persona puede tener dificultad para concentrarse, confusión y cambios en el sueño, lo que se denomina encefalopatía hepática.
Es importante prestar atención en casa a estos síntomas de las complicaciones de la hipertensión portal y buscar atención médica cuando sea necesario.
Cuándo buscar atención médica
Comunícate con tu profesional de atención médica de inmediato en los siguientes casos:
- Aparición de síntomas nuevos o empeoramiento de los mencionados anteriormente.
- Aumento o disminución de peso fuera de los límites de lo que tu profesional de atención médica considera aceptable.
- Problemas para respirar.
Cuándo buscar atención médica de emergencia
Llama al profesional de atención médica o acude inmediatamente a las instalaciones más cercanas de atención médica de emergencia si tienes alguno de estos síntomas:
- Vómitos con sangre.
- Heces con sangre, negras u oscuras.
- Hinchazón del abdomen con fiebre, dolor abdominal o confusión. Esto puede significar que hay líquido infectado en el abdomen.
Causas
La hipertensión portal es presión arterial alta en la vena porta, que lleva sangre de los órganos digestivos al hígado. Se produce cuando la circulación de la sangre se bloquea o se vuelve lenta.
Las dos causas más comunes de la hipertensión portal en todo el mundo son la cirrosis, que es la formación de cicatrices en el hígado, y la esquistosomiasis, que es una infección parasítica del hígado. En los países occidentales, la cirrosis causa más del 90 % de los casos de hipertensión portal. La cirrosis dificulta la circulación de la sangre por el hígado.
Las causas de la hipertensión portal pueden agruparse según el punto en el que se obstruye o se hace más lenta la circulación de la sangre. Puede ser antes de que la sangre llegue al hígado, dentro de este o después de que la sangre salga de este órgano.
Prehepática, es decir, antes de que la sangre llegue al hígado
Estas son algunas causas de una obstrucción de la vena porta antes de que la sangre llegue al hígado:
- Trombosis de la vena porta, o sea que hay un coágulo sanguíneo en esta vena.
- Un coágulo sanguíneo se forma en la vena que lleva sangre del bazo al hígado.
En los niños, los coágulos sanguíneos pueden formarse por lo siguiente:
- Infecciones, como la septicemia o una infección en el muñón del cordón umbilical de un recién nacido.
- Deshidratación.
- Cambios en la anatomía de la vena porta que se detectan cuando nace el bebé, por ejemplo, una vena demasiado estrecha.
Dentro del hígado, también llamada intrahepática
Esta es la zona en la que es más común que se produzcan obstrucciones, a menudo causadas por la cirrosis.
Estas son algunas causas de la hipertensión portal intrahepática:
- Cirrosis. En los niños, la cirrosis puede producirse por hepatitis autoinmune, atresia biliar, hepatitis vírica crónica y enfermedades hepáticas metabólicas. En los adultos, las causas pueden incluir el trastorno por consumo de alcohol a largo plazo, la hepatitis B, la hepatitis C y otras enfermedades hepáticas, como la hemocromatosis, la enfermedad hepática esteatósica relacionada con la disfunción metabólica, antes llamada enfermedad de hígado graso no alcohólico, la colangitis biliar primaria y la enfermedad de Wilson.
- Afecciones como la sarcoidosis y la amiloidosis, que pueden causar cirrosis.
- Infecciones como la esquistosomiasis, que puede causar cirrosis.
- Otras afecciones que puede que no causen cirrosis, pero sí deriven en hipertensión portal.
La hipertensión portal intrahepática puede describirse de las siguientes maneras:
- Hipertensión portal presinusoidal. Significa que el flujo sanguíneo se obstruye antes de que la sangre llegue a los sinusoides, que son unos canales sanguíneos pequeños dentro del hígado. Por lo general, esto no se debe a la cirrosis, sino a otras afecciones o infecciones del hígado.
- Hipertensión portal sinusoidal. Significa que el flujo sanguíneo se obstruye en el punto del hígado donde están los sinusoides. La cirrosis es una causa de hipertensión portal sinusoidal.
- Hipertensión portal postsinusoidal. Significa que el flujo sanguíneo se obstruye después de que la sangre llega a los sinusoides en el hígado.
Después del hígado, también llamada posthepática
Estas son algunas de las causas de una obstrucción después de que la sangre sale del hígado:
- El síndrome de Budd-Chiari.
- La pericarditis constrictiva, una afección de la membrana que rodea el corazón.
- Afecciones cardíacas graves, como la miocardiopatía.
- Una obstrucción, como un coágulo sanguíneo, en la vena que lleva sangre al corazón.
Si no es posible identificar la causa, la afección se considera idiopática.
Factores de riesgo
Hay diversos factores que pueden aumentar el riesgo de hipertensión portal. Algunos se pueden cambiar, pero otros no.
Factores que se pueden cambiar
- Consumo excesivo de alcohol. Esto puede contribuir al daño hepático y la cirrosis, que es la causa principal de hipertensión portal.
- Infecciones. Las infecciones activas por hepatitis B o hepatitis C pueden dañar el hígado y derivar en cirrosis e hipertensión portal.
- Afecciones que contribuyen al daño hepático. Ciertas afecciones, como la diabetes, la enfermedad hepática esteatósica, antes llamada enfermedad de hígado graso, el colesterol alto y la hipertensión arterial, cuando se combinan, pueden aumentar el riesgo para daño hepático e hipertensión portal.
Factores que no se pueden cambiar
- Afecciones hereditarias. Las afecciones del hígado que pasan de una generación a otra, como la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson, aumentan el riesgo de daño hepático e hipertensión portal.
- Cambios en la vena porta que se detectan al nacer. A veces, una persona nace con alteraciones de la anatomía de la vena porta que aumentan el riesgo de hipertensión portal. Por ejemplo, puede que la vena porta sea demasiado estrecha.
Complicaciones
La hipertensión portal suele pasar desapercibida hasta que comienzan las complicaciones.
Entre las complicaciones, se incluyen las siguientes:
- Ascitis, que es la acumulación de líquido en el abdomen. Cuando se daña el hígado, como en la hipertensión portal, los riñones acumulan un exceso de sales. Estas sales hacen que el cuerpo retenga agua, por lo que se acumula líquido en el abdomen. Esta complicación se conoce como ascitis. Con la hipertensión portal, también puede filtrarse líquido de los vasos sanguíneos al abdomen. Esto ocurre debido al aumento de la presión dentro del sistema venoso portal. En ocasiones, la ascitis puede infectarse y derivar en una peritonitis bacteriana espontánea.
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Várices, o dilatación de las venas, y sangrado. El aumento de la presión arterial en el sistema venoso portal del hígado puede forzar a que la sangre busque otras vías. Esto incluye las venas del esófago, el estómago y los intestinos. Cuando la presión en esas venas aumenta, puede causar várices, o sea una dilatación de las venas. Las várices en el esófago se llaman várices esofágicas. Las várices en el estómago se llaman várices gástricas o estomacales.
Las várices son frágiles porque tienen paredes delgadas. Eso aumenta el riesgo para sangrado. Cuando las várices sangran, puede acumularse sangre en el estómago. Las várices más grandes son más propensas a sangrar. La aparición de manchas en la piel sobre las várices también sugiere un riesgo más alto de sangrado. A veces, se forman várices en el recto, donde pueden sangrar. Esto no es lo mismo que tener hemorroides.
- Cambios en el pensamiento o la lucidez. Cuando el hígado no puede filtrar las toxinas de la sangre, como el amoníaco de los intestinos, estas pueden acumularse y afectar el funcionamiento del cerebro. Esto se denomina encefalopatía hepática. Esta afección puede llevar a confusión, cambios en la personalidad, dificultad para concentrarse y, en casos graves, coma.
- Sangrado y cambios en el estómago y el colon. La presión de la hipertensión portal puede derivar en un mayor flujo de sangre por los vasos sanguíneos del revestimiento del estómago y el colon, o intestino grueso. Esta acumulación de sangre puede hacer que esos vasos sanguíneos se hinchen y sangren. El sangrado puede ser lento y continuo. Por lo general, no causa un sangrado abundante, pero puede llevar a la anemia. En el estómago, esto se llama gastropatía hipertensiva portal. En el colon, se llama colopatía hipertensiva portal.
- Agrandamiento del bazo y bajo recuento de plaquetas. El bazo actúa como un filtro para la sangre. El retroceso y la acumulación de sangre en el bazo por la hipertensión portal puede causar esplenomegalia, que es cuando el bazo aumenta de tamaño. A medida que el bazo se agranda, puede atrapar y destruir más células sanguíneas, incluidas las plaquetas. Esto deriva en trombocitopenia, que es un recuento bajo de plaquetas. Esta afección puede limitar la eficacia de la coagulación y aumentar el riesgo para sangrado.
- Insuficiencia renal. La hipertensión portal no es lo mismo que la insuficiencia renal. Sin embargo, la presión arterial alta en el hígado a causa de la hipertensión portal, combinada con la ascitis, que es la acumulación de líquido en el abdomen, pueden propiciar una insuficiencia renal. Esto se denomina síndrome hepatorrenal. La hipertensión portal hace que los vasos sanguíneos del abdomen se dilaten. Esto puede afectar el flujo sanguíneo y llevar a que los riñones no reciban suficiente sangre. Además, si la hipertensión portal deriva en ascitis, el líquido puede infectarse y desencadenar insuficiencia renal.
- Poco oxígeno en la sangre. En ocasiones, la presión arterial alta en el hígado a causa de la hipertensión portal lleva a una dilatación de los vasos sanguíneos dentro de los pulmones. Estos cambios en los pulmones dificultan la absorción de oxígeno por parte de los glóbulos rojos. Como resultado, los pulmones no pueden enviar suficiente oxígeno al cuerpo. Esta afección se llama síndrome hepatopulmonar.
Prevención
Tomar medidas para prevenir o controlar la enfermedad hepática puede ayudar a prevenir complicaciones como la hipertensión portal.
- Limita o evita el consumo de alcohol. Esto puede reducir el riesgo para enfermedad hepática, cirrosis y otras complicaciones, como la hipertensión portal.
- Prevén infecciones como la hepatitis B o la hepatitis C. Esto puede reducir el riesgo para enfermedad hepática y cirrosis, que pueden derivar en hipertensión portal.
- Controla las afecciones existentes. Esto incluye afecciones del hígado, como la hepatitis B, la hepatitis C y la enfermedad hepática esteatósica, antes llamada enfermedad de hígado graso, así como el colesterol alto y la hipertensión arterial. Controlar estas afecciones con cambios en el estilo de vida y medicamentos puede ayudar a prevenir complicaciones, como la hipertensión portal.
Diagnóstico
Para diagnosticar la hipertensión portal, los profesionales de atención médica suelen hacer preguntas sobre tu historial médico y realizar una exploración física. Durante una exploración física, pueden identificarse signos como la acumulación de líquido en el abdomen y el agrandamiento del bazo. Si, además de síntomas, tienes factores de riesgo conocidos de la hipertensión portal, como cirrosis, es posible que eso sea suficiente para el diagnóstico.
En ocasiones, el profesional de atención médica puede solicitar que te hagan análisis de sangre y estudios por imágenes. Si el diagnóstico no es claro, se puede medir la presión de la vena porta directamente para determinar cuán alta está. Este procedimiento no se hace a menudo, ya que es una prueba invasiva.
Análisis de sangre y de laboratorio
Los análisis de sangre pueden mostrar cambios relacionados con la hipertensión portal.
- Hemograma completo. Este análisis mide el recuento de diferentes tipos de células en la sangre, incluidas las plaquetas. La hipertensión portal puede agrandar el bazo, lo cual puede reducir los recuentos de plaquetas. Si tienes trombocitopenia, que es un nivel bajo de plaquetas, eso puede sugerir que tienes hipertensión portal.
- Análisis de la función hepática. Estos análisis de sangre se usan para verificar el funcionamiento del hígado. Si los resultados están fuera del rango estándar, es posible que tengas una enfermedad hepática que puede ocasionar hipertensión portal.
- Otras pruebas. Es posible que te realicen otros análisis de laboratorio, por ejemplo, para determinar si la ascitis, que es la acumulación de líquido en el abdomen, se debe a la hipertensión portal o a otra causa. Esto se puede determinar con una medición llamada gradiente de albúmina sérica-ascitis, en la que se compara el nivel de una proteína llamada albúmina en la sangre con el nivel de albúmina en el líquido del abdomen. Si la medición del gradiente es de 1,1 gramos por decilitro (g/dl) o más, significa que la hipertensión portal probablemente sea la causa del líquido.
Los análisis de sangre y de laboratorio pueden ayudar a saber qué otras pruebas se necesitan, pero no confirman la hipertensión portal por sí solos.
Estudios por imágenes
La obtención de imágenes ayuda a ver los efectos del aumento de la presión en el sistema venoso portal.
- Ecografía. Una ecografía abdominal puede mostrar si hay agrandamiento del bazo, líquido en el abdomen y cambios en el tamaño de la vena porta. Estos hallazgos pueden sugerir hipertensión portal. Una ecografía Doppler, que es un tipo especial de ecografía, puede mostrar la dirección y la velocidad del flujo sanguíneo dentro de la vena porta y los vasos cercanos. Los patrones de flujo sanguíneo lentos o alterados pueden sugerir hipertensión portal. Sin embargo, la ecografía no mide directamente la presión en la vena porta.
- Endoscopia superior. Esta prueba permite que un profesional de atención médica examine el esófago y el estómago directamente por medio de una sonda flexible con una cámara. Esta prueba puede detectar la presencia de várices, que son venas dilatadas.
- Tomografía computarizada. Esta prueba muestra imágenes transversales detalladas, también llamadas cortes, del hígado y los vasos sanguíneos que lo rodean. Un agrandamiento del bazo o la presencia de venas colaterales o várices, que son venas nuevas, dilatadas o serpenteantes, son posibles signos de hipertensión portal. La tomografía computarizada también puede mostrar la causa subyacente, como la cirrosis, que es la formación de cicatrices en el hígado.
- Resonancia magnética. Esta prueba muestra imágenes detalladas de los tejidos blandos, incluido el hígado y los vasos sanguíneos. También puede mostrar venas dilatadas, cambios en el flujo sanguíneo y otras características relacionadas con la hipertensión portal. Otra prueba que puede hacerse es una elastografía por resonancia magnética. Esta prueba puede medir la rigidez del tejido del hígado para ayudar a ver si la hipertensión portal es lo suficientemente grave para causar complicaciones. Cuando la hipertensión portal puede causar complicaciones, se considera que es clínicamente significativa.
Los estudios por imágenes muestran distintas señales que sugieren hipertensión portal, pero no miden directamente el nivel de presión.
Medición de la presión portal
Si el diagnóstico de hipertensión portal no es claro, la presión de la vena porta se puede medir de dos formas.
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Método indirecto. Esto se hace con un catéter, que es un tubo, que se introduce en las venas que llevan sangre del hígado al corazón, no en la vena porta en sí. Durante la prueba, se mide la presión cuando se obstruye la sangre con un pequeño globo que se coloca en el extremo del catéter y cuando la sangre no está obstruida por el globo. La diferencia entre esos dos números se llama gradiente de presión venosa hepática. Es una estimación indirecta de la presión en la vena porta.
La hipertensión portal se define como un gradiente de presión venosa hepática de más de 5 milímetros de mercurio (mmHg). Cuando el gradiente de presión venosa hepática llega a 10 mmHg o más, el riesgo para complicaciones aumenta. Un gradiente de presión venosa hepática de más de 12 mmHg se relaciona con un riesgo más alto para sangrado de las venas dilatadas.
- Método directo. Aunque es mucho menos común, la presión portal se puede medir directamente introduciendo un catéter en la vena porta.
¿Cuál es el nivel de gravedad la hipertensión portal?
La hipertensión portal varía de leve a grave. La gravedad depende del nivel de la presión y de si han ocurrido complicaciones. Puede que los niveles de presión más bajos no causen síntomas. La presión más alta, especialmente por encima de 10 o 12 mmHg, se relaciona con un riesgo mayor para afecciones como sangrado o acumulación de líquidos.
Tratamiento
El tratamiento de la hipertensión portal puede incluir el control de las causas subyacentes. También incluye tratamiento continuo para prevenir y controlar las complicaciones, como el sangrado en el sistema digestivo y el líquido en el abdomen. Este tratamiento se hace con medicamentos, procedimientos endoscópicos o ambos métodos.
Cuando los medicamentos y la endoscopia no son suficientes para controlar los síntomas y las complicaciones, los tratamientos pueden incluir otros procedimientos o una cirugía. Esto puede incluir un procedimiento en el que se coloca una derivación que redirige el flujo de sangre dentro del hígado o una cirugía para el trasplante que permite reemplazar un hígado afectado por la enfermedad por un hígado donado.
Diagnóstico
¿Puede curarse la hipertensión portal?
Si la causa subyacente de la hipertensión posta es reversible, el hígado puede sanar y revertir o curar la hipertensión portal. Por ejemplo, si la causa es una hepatitis vírica, tratarla podría resolver ambas afecciones. Si se hace un trasplante de hígado para tratar la enfermedad hepática avanzada, el hígado donado también podría curar la causa subyacente. Los medicamentos y otros procedimientos no curan la hipertensión portal, pero pueden ayudar a proteger el cuerpo de más daños o complicaciones y mejorar algunos síntomas.
Tratamiento
Medicamentos
- Medicamentos para disminuir la presión arterial. Pueden usarse medicamentos betabloqueadores para reducir el riesgo para várices que sangran. Estos medicamentos hacen que el corazón lata más lentamente y dilatan los vasos sanguíneos, lo que reduce la presión arterial en la vena porta. Puede que su uso no sea seguro en personas con ascitis o peritonitis bacteriana espontánea, que es una infección por ascitis. Entre los medicamentos betabloqueadores se encuentran el propranolol (Inderal LA e Innopran XL), el carvedilol (Coreg) y el nadolol.
- Medicamentos para hacer más lento el flujo sanguíneo en la vena porta. Tomar medicamentos vasoconstrictores, como la octreotida (Sandostatin) y la vasopresina (Vasostrict), durante varios días puede ayudar a tratar las várices sangrantes repentinas, o agudas. Su mecanismo de acción es contraer los vasos sanguíneos dilatados.
- Medicamentos para eliminar el sodio y el agua del cuerpo. Los diuréticos pueden prevenir o reducir la ascitis, que es la acumulación de líquido adicional en el cuerpo. Los diuréticos pueden administrarse en forma de píldora o por una vía intravenosa, es decir, que se coloca en una vena. También es posible que tu profesional de atención médica te sugiera limitar el sodio en la alimentación para evitar la acumulación de líquido.
- Medicamentos para combatir la infección. Para tratar o prevenir la peritonitis, que es una infección por ascitis, puede que te administren medicamentos antibióticos, ya sea en forma de píldora o por vía intravenosa.
- Medicamentos para tratar los cambios en el pensamiento y la lucidez. Si la hipertensión portal ocasiona encefalopatía hepática, que es una acumulación de toxinas en el cerebro, esto puede afectar la personalidad, el pensamiento y la lucidez. Hay medicamentos, como la lactulosa y la rifaximina, que pueden ayudar a prevenir o reducir la acumulación de amoníaco y otras toxinas.
Procedimientos y cirugía
- Endoscopia. En una endoscopia, se inserta una sonda flexible con un endoscopio, que es una cámara pequeña, por la boca y la garganta. Esta permite ver el esófago, el estómago y el comienzo del intestino delgado. La endoscopia se usa para buscar várices, que son venas agrandadas. Si se encuentran várices, se miden y se revisan para ver si tienen rayas o manchas rojas que, por lo general, indican un riesgo alto para sangrado. Cuando el riesgo para sangrado es alto o ya hay un sangrado activo, un procedimiento llamado ligadura con banda puede ayudar a prevenirlo y tratarlo.
- Ligadura endoscópica con banda. Con un endoscopio, el profesional de atención médica aplica succión para halar las várices hacia una cavidad en el extremo del endoscopio y las envuelve con una banda elástica. Esto básicamente "estrangula" las venas para que no puedan sangrar. La ligadura endoscópica con banda representa un riesgo leve para complicaciones, como sangrado y formación de cicatrices.
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Derivación portosistémica intrahepática transyugular. El procedimiento de derivación portosistémica intrahepática transyugular puede usarse para detener el sangrado si no es posible detenerlo con medicamentos o endoscopia. Este procedimiento no es una cirugía tradicional. En su lugar, se caracteriza por el uso de tecnología de obtención de imágenes e instrumentos que se guían por los vasos sanguíneos. En este procedimiento se redirige o deriva la sangre de la vena porta a una vena hepática. Las venas hepáticas transportan la sangre del hígado al corazón. Esto se hace colocando un estent, que es una pequeña sonda hueca. Esta reduce la presión en las várices y, a menudo, hace que el sangrado se detenga.
La derivación portosistémica intrahepática transyugular puede causar complicaciones graves, como insuficiencia hepática y confusión mental. Estos síntomas pueden ocurrir cuando las toxinas que el hígado normalmente filtraría pasan por la derivación de manera directa al torrente sanguíneo. La derivación portosistémica intrahepática transyugular se usa principalmente cuando todos los demás tratamientos fallan, o bien como una medida temporal en personas que esperan un trasplante de hígado.
- Derivaciones quirúrgicas. En ocasiones, aunque es poco frecuente, se puede colocar una derivación con una cirugía tradicional en lugar de hacer el procedimiento de derivación portosistémica intrahepática transyugular. Esto se puede llevar a cabo, por ejemplo, en una persona que tenga hipertensión portal no causada por cirrosis con un sangrado difícil de controlar. También puede hacerse en una persona que, por motivos técnicos, no puede someterse a un procedimiento de derivación portosistémica intrahepática transyugular.
- Trasplante de hígado. El trasplante de hígado puede ser una opción para algunas personas, por ejemplo, aquellas con enfermedad hepática grave o que tienen sangrado recurrente de las várices. Aunque el trasplante de hígado suele ser exitoso, la cantidad de personas que esperan un trasplante supera ampliamente el número de órganos disponibles.
La hipertensión portal es una afección grave. El pronóstico y su efecto en la expectativa de vida dependen principalmente de la causa subyacente y del nivel de daño en el hígado. Por ejemplo, la hipertensión portal idiopática no ocasionada por cirrosis tiene un buen pronóstico cuando las complicaciones se controlan de forma eficaz.
Sin embargo, la hipertensión portal suele ser consecuencia de una cirrosis o de otra enfermedad hepática. Por eso, en la mayoría de los casos de hipertensión portal, el pronóstico está estrechamente relacionado con la evolución de la enfermedad hepática subyacente y su tratamiento.
El riesgo de muerte debido a várices sangrantes repentinas, o agudas, varía de un 15 % a un 40 % en un plazo de seis semanas desde el sangrado agudo. El tratamiento ayuda a reducir el riesgo de presentar más sangrado, pero más del 60 % de las personas no sobreviven cinco años después del primer sangrado. En última instancia, las personas con enfermedad hepática progresiva y muchas várices necesitan un trasplante de hígado.
Estilo de vida y remedios caseros
Si tienes hipertensión portal, hacer cambios en tu estilo de vida puede ayudar a proteger el hígado y reducir el riesgo de complicaciones por esta afección:
- No bebas alcohol. Incluso un solo vaso de alcohol puede causar más daño en el hígado. Esto se aplica a todos los tipos de bebidas alcohólicas.
- Mantén una dieta baja en sodio. El exceso de sal puede hacer que el cuerpo retenga líquidos. Esto puede empeorar la hinchazón en el abdomen y las piernas. Usa especias en lugar de sal para condimentar la comida. Elige comidas elaboradas que tengan poco sodio.
- Protégete de las infecciones. Si tienes cirrosis, tu cuerpo puede tener dificultades para combatir las infecciones. Para protegerte, evita el contacto con personas enfermas y lávate las manos con frecuencia. Recibe vacunas, por ejemplo, contra la hepatitis A y B, la gripe y la neumonía.
- Utiliza los medicamentos de venta libre con precaución. El daño hepático puede hacer que para el hígado sea más difícil procesar los medicamentos. Por eso, consulta con un profesional de atención médica antes de tomar medicamentos, incluidos los que se compran sin prescripción. No tomes ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otras marcas), aspirina ni productos que contengan aspirina, a menos que tu equipo de atención médica te lo indique. Un profesional de atención médica podría recomendarte que tomes acetaminofén (Tylenol y otras marcas) en dosis bajas para aliviar el dolor.
- Sigue las instrucciones del equipo de atención médica. Sigue todas las indicaciones sobre la alimentación, toma los medicamentos según las indicaciones y hazte los análisis de sangre y exámenes médicos en los momentos recomendados. Además, presta atención a signos de complicaciones y actúa según las indicaciones de tu equipo de atención médica.
Preparación antes de la cita
Si tienes hipertensión portal, es posible que te remitan a un gastroenterólogo, que es un médico especializado en el sistema digestivo, o a un hepatólogo, que es un médico experto en afecciones del hígado.
La siguiente información ayudará a que te prepares para la cita médica y saber qué esperar.
Qué puedes hacer
- Ten en cuenta todo lo que debes hacer con anticipación, por ejemplo, las restricciones alimentarias el día antes de tu cita.
- Anota tus síntomas, incluso cuándo comenzaron y si han cambiado o empeorado con el tiempo.
- Haz una lista de todos los medicamentos, así como de cualquier vitamina o suplemento que tomes, incluidas las dosis.
- Anota tu información médica importante, incluidas otras afecciones diagnosticadas.
- Lleva los resultados de los exámenes médicos realizados hasta el momento, incluidas copias digitales de ecografías, tomografías computarizadas o imágenes por resonancia magnética, y los portaobjetos de la biopsia, si te hicieron una biopsia del hígado.
- Anota información personal crucial, como cambios o situaciones estresantes recientes en tu vida.
- Lleva a un familiar o amigo contigo para que te ayude a recordar las cosas.
- Anota las preguntas que quieras hacerle al profesional de atención médica.
Preguntas para hacerle al médico
Preparar una lista de preguntas puede ayudarte a aprovechar al máximo el tiempo. Estas son algunas preguntas básicas:
- ¿Cuál puede ser la causa de los síntomas?
- ¿Qué pruebas deben hacerme?
- ¿Cuál es la causa más probable de mi hipertensión portal?
- ¿Hay alguna manera de frenar el daño hepático o de hacerlo más lento?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
- ¿Cuáles son los efectos secundarios de los tratamientos?
- ¿Es probable que los síntomas empeoren? ¿Qué puedo hacer para evitarlo?
- ¿A qué signos y síntomas de complicaciones debo prestar atención?
- Tengo otras afecciones de la salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlar estas enfermedades de manera conjunta?
- ¿Existen medicamentos o suplementos que podrían dañarme el hígado?
- ¿Qué alimentos debería comer o evitar?
- ¿Cuál es el nivel adecuado de actividad física para mí?
- ¿Debería consultar con un especialista?
- ¿Con qué frecuencia debo programar citas médicas para que revisen mi estado de salud?
No dudes en hacer preguntas adicionales durante la cita médica.
Qué esperar del médico
Prepárate para responder preguntas, incluidas las siguientes:
- ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
- ¿Están los síntomas presentes todo el tiempo o estos aparecen y desaparecen?
- ¿Cuál es la gravedad de los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
- ¿Hay algo que parezca empeorar los síntomas?
- ¿Con qué frecuencia bebes alcohol?
- ¿Te has expuesto a drogas ilícitas tóxicas o las has consumido?
- ¿Tienes antecedentes familiares de enfermedad hepática, hemocromatosis u obesidad?
- ¿Alguna vez has tenido hepatitis viral?
- ¿Alguna vez has tenido ictericia?
- ¿Alguna vez te han hecho una transfusión de sangre o te has inyectado drogas ilícitas?
- ¿Tienes algún tatuaje?
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