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Ascitis

Infórmate sobre los síntomas, las causas y el tratamiento de la ascitis, una afección en la que se acumula líquido adicional en el abdomen.

Perspectiva general

La ascitis ocurre cuando se acumula exceso de líquido en el abdomen. Este líquido se acumula en la cavidad peritoneal, que es el espacio alrededor de los órganos abdominales. Esta acumulación puede hacer que el abdomen se vea hinchado o se sienta tenso. A medida que se acumula más líquido, puedes sentir molestias o dolor.

La ascitis ocurre con mayor frecuencia cuando una persona tiene una enfermedad hepática grave, como la cirrosis. También puede estar relacionada con otras afecciones, como la insuficiencia cardíaca, ciertos tipos de cáncer y enfermedades del páncreas. El mejor tratamiento para la ascitis depende de la causa de la acumulación de líquido.

Los profesionales de atención médica suelen clasificar la ascitis según su causa. La ascitis también puede describirse según la cantidad de líquido presente y cómo evoluciona la afección con el tiempo.

Según la cantidad de líquido, la ascitis se agrupa comúnmente en estos grados:

  • Grado 1, ascitis leve. Pequeña cantidad de líquido que puede no ser evidente en un examen físico y a veces solo se detecta en estudios por imágenes.
  • Grado 2, ascitis moderada. Acumulación de líquido que causa hinchazón visible del abdomen.
  • Grado 3, ascitis grande o tensa. Gran cantidad de líquido que hace que el abdomen esté muy hinchado y cause molestias.

La ascitis también puede describirse según cómo responde al tratamiento. En muchas personas, la acumulación de líquido puede controlarse con medicamentos y cambios en la dieta. En otras, la ascitis empeora o reaparece a pesar del tratamiento, y es necesario retirar el líquido con frecuencia mediante drenaje. Esto se llama ascitis refractaria y por lo general indica que la enfermedad subyacente es más grave.

Síntomas

La ascitis leve puede no causar síntomas y ser difícil de detectar. A medida que se acumula más líquido y la ascitis progresa de moderada o grave, el abdomen puede verse hinchado o sentirse pesado o tenso. También puedes notar aumento de peso o un aumento del perímetro abdominal, aunque no haya cambios en la alimentación.

La ascitis temprana puede sentirse como una distensión del estómago, pero la inflamación suele persistir y puede empeorar con el tiempo. A diferencia de la distensión del estómago, que suele ir y venir, la ascitis por lo general no mejora sin tratamiento.

La ascitis puede dificultar la respiración, en especial cuando se acumula una gran cantidad de líquido. A medida que el abdomen se llena de líquido, este presiona el diafragma, el músculo que ayuda a expandir los pulmones. La ascitis es diferente del derrame pleural, que es cuando el líquido se acumula alrededor de los pulmones y puede dificultar la respiración.

Los síntomas de la ascitis pueden desarrollarse en días o hasta meses, según la causa. Algunas personas tienen el abdomen hinchado sin dolor. Otras sienten presión, sensación de llenura o molestias. Si se acumula suficiente líquido, los síntomas pueden incluir:

  • Falta de aire o sensación de ahogo.
  • Sentirse lleno después de comer pequeñas cantidades.
  • Dolor abdominal, en especial cuando se acumulan grandes cantidades de líquido.
  • Hinchazón en las piernas o los tobillos, llamada edema.
  • Aumento rápido de peso.
  • Fiebre o confusión, que pueden ser signos de infección.

Causas

La ascitis puede ocurrir por diferentes razones, pero con mayor frecuencia se debe a la hipertensión portal que se origina por la cirrosis.. Esta afección es una etapa avanzada de la enfermedad hepática crónica, cuando la cicatrización cambia la estructura del hígado.

La cirrosis puede desarrollarse por muchas causas, como el consumo prolongado de alcohol, la hepatitis viral y la enfermedad del hígado graso, también llamada enfermedad hepática esteatósica relacionada con la disfunción metabólica. A medida que la cicatrización empeora, la sangre no puede fluir con tanta facilidad a través del hígado. Esto aumenta la presión en el sistema de la vena porta, que transporta la sangre hacia el hígado.

Esta mayor presión, junto con cambios que hacen que el cuerpo retenga más sal y agua, puede causar la acumulación de líquido en el abdomen. En personas con cirrosis, desarrollar ascitis suele indicar que la enfermedad hepática ha llegado a una etapa avanzada.

La enfermedad hepática no es la única causa de ascitis. Otras posibles causas incluyen las siguientes:

  • Cáncer, a veces llamado ascitis maligna. Esto puede incluir cáncer de ovario, mama, colon e hígado, entre otros.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Infecciones del revestimiento del abdomen, como la tuberculosis.
  • Bajos niveles de proteínas en la sangre debido a afecciones como el síndrome nefrótico, la enteropatía con pérdida de proteínas o la desnutrición grave.
  • Enfermedades del páncreas, como la pancreatitis o lesiones del páncreas, que pueden derivar en acumulación de líquido en el abdomen.

Estas afecciones pueden causar ascitis de diferentes maneras. Por ejemplo, el cáncer puede afectar el revestimiento del abdomen o bloquear la absorción normal del líquido. Los bajos niveles de proteínas en la sangre también pueden facilitar la acumulación de líquido en el abdomen.

A veces, más de una afección puede causar ascitis. Como el tratamiento depende de la causa, tu equipo de atención médica intentará determinar qué es lo que causa la acumulación de líquido.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para ascitis por lo general son aquellos que aumentan la probabilidad de desarrollar las afecciones subyacentes que la causan. Entre estos se encuentran los siguientes:

  • Factores que aumentan el riesgo de enfermedad hepática y cirrosis.
    • Consumo prolongado de alcohol. Beber grandes cantidades de alcohol con el tiempo puede dañar el hígado y derivar en cirrosis.
    • Hepatitis viral crónica. La infección prolongada por hepatitis B o hepatitis C puede dañar el hígado y aumentar el riesgo de cirrosis.
    • Obesidad. La obesidad está asociada con un mayor riesgo de enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, que puede progresar a cirrosis.
  • Factores que aumentan el riesgo de cáncer. Según el tipo de cáncer, los factores de riesgo pueden incluir genética, tabaquismo, obesidad, ciertas infecciones y exposiciones ambientales.
  • Factores que aumentan el riesgo de insuficiencia cardíaca. Estos pueden incluir presión arterial alta, enfermedad de las arterias coronarias, diabetes y obesidad.

Tener más de un factor de riesgo o afección subyacente puede aumentar aún más la probabilidad de desarrollar ascitis. Tu equipo de atención médica puede hablar contigo sobre tu riesgo personal según tu historial médico.

Complicaciones

La ascitis puede causar complicaciones, en especial cuando se acumula una gran cantidad de líquido. Algunas complicaciones requieren atención médica inmediata. Algunas de las posibles complicaciones son las siguientes:

  • Infección del líquido abdominal, también conocida como peritonitis bacteriana espontánea. A veces, el líquido de la ascitis puede infectarse. La peritonitis bacteriana espontánea es una afección grave que puede derivar en fiebre, dolor abdominal, insuficiencia renal o confusión. Requiere tratamiento urgente con antibióticos.
  • Problemas para respirar. Cuando hay mucho líquido, este puede empujar el diafragma, el músculo que te ayuda a respirar. Esta presión puede dificultar la respiración.
  • Hernias. Si el líquido sigue acumulándose, puede debilitar los músculos del abdomen. Esto puede causar hernias, como hernias umbilicales o inguinales, que pueden ser dolorosas o molestas.
  • Desnutrición y debilidad. La ascitis puede hacer que te sientas lleno rápidamente, reducir el apetito y dificultar una ingesta adecuada de alimentos. Con el tiempo, esto puede llevar a una mala nutrición.

Como las complicaciones pueden desarrollarse rápidamente, es importante mantenerte en estrecho contacto con tu equipo de atención médica y reportar cualquier síntoma nuevo o que empeore.

Prevención

La ascitis no siempre se puede prevenir. Con mayor frecuencia se desarrolla como complicación de una enfermedad hepática grave u otras enfermedades. Sin embargo, tomar medidas para proteger el hígado y controlar las enfermedades subyacentes puede reducir el riesgo de desarrollar ascitis o hacer más lenta su progresión.

Estas son algunas formas de reducir el riesgo:

  • Maneja la enfermedad hepática de forma temprana. Recibe tratamiento para afecciones como la hepatitis viral o la enfermedad del hígado graso, lo que puede reducir el riesgo de problemas hepáticos, como la ascitis.
  • Recibe la vacuna contra la hepatitis A y B. La vacuna contra la hepatitis B ayuda a prevenir la enfermedad hepática crónica que puede llevar a la cirrosis y la ascitis, mientras que la vacuna contra la hepatitis A ayuda a proteger la salud general del hígado. Actualmente no hay ninguna vacuna contra la hepatitis C.
  • Evita el alcohol si tienes enfermedad hepática. El alcohol puede empeorar el daño en el hígado y aumentar el riesgo de cirrosis.
  • Mantén un peso saludable. Tener sobrepeso aumenta la probabilidad de enfermedad del hígado graso, que con el tiempo puede derivar en cirrosis y ascitis.
  • Controla otras enfermedades. Tratar afecciones como la insuficiencia cardíaca puede ayudar a reducir la acumulación de líquido en el cuerpo.
  • Reduce la ingesta de sal. Consumir menos sal puede ayudar a que tu cuerpo no retenga líquido en exceso. Si tienes riesgo de ascitis, seguir una dieta baja en sal puede ayudar a hacer más lenta o reducir la acumulación de líquido.

Si ya tienes enfermedad hepática u otra afección relacionada con la ascitis, trabajar de cerca con tu equipo de atención médica puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones.

Diagnóstico

Para diagnosticar la ascitis, tu profesional de atención médica te preguntará sobre tus síntomas y realizará un examen físico. El examen puede incluir presionar el abdomen para buscar signos de líquido. Las cantidades más grandes de líquido son más fáciles de detectar durante el examen.

Las pruebas y los procedimientos que ayudan a diagnosticar la ascitis incluyen:

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes suelen usarse para confirmar la ascitis. Una ecografía abdominal suele ser la primera prueba. Puede detectar hasta pequeñas cantidades de líquido y mostrar dónde se ha acumulado. Durante esta prueba, la ascitis aparece como líquido alrededor de los órganos abdominales en lugar de dentro de ellos.

En algunos casos, se utiliza una tomografía computarizada para obtener una imagen más detallada del abdomen y los órganos cercanos. Los informes de imagen pueden mencionar líquido libre, lo que significa que hay líquido en la cavidad abdominal.

En los estudios por imágenes, una pequeña cantidad de líquido en la pelvis puede ser un hallazgo normal en las mujeres. En los hombres, no se espera la presencia de líquido visible. Un profesional de atención médica evalúa la cantidad de líquido presente y si hay síntomas.

Análisis de sangre

Los análisis de sangre pueden ayudar a encontrar posibles causas de la ascitis. Estas pruebas pueden evaluar la función renal y hepática, buscar signos de infección y medir los niveles de proteínas en la sangre.

Paracentesis diagnóstica

La mayoría de las personas con ascitis también se someten a un procedimiento llamado paracentesis diagnóstica. En este procedimiento, una aguja fina extrae una pequeña cantidad de líquido del abdomen. El líquido se analiza para evaluar su contenido de proteínas, infección, cáncer y otras afecciones.

Los profesionales de atención médica suelen usar una combinación de hallazgos del examen, estudios por imágenes, análisis de sangre y análisis del líquido para confirmar la ascitis y determinar su causa. Esto les ayuda a entender la causa y planificar el mejor tratamiento para ti.

Tratamiento

El tratamiento de la ascitis depende de la causa de la acumulación de líquido y de la cantidad presente. Los principales objetivos son aliviar los síntomas, reducir la cantidad de líquido y tratar la causa subyacente.

Medicamentos

Si la ascitis está relacionada con enfermedad hepática, el tratamiento suele comenzar con medicamentos y cambios en la dieta. Tu profesional de atención médica puede recetarte medicamentos conocidos como diuréticos. Estos ayudan a tu cuerpo a eliminar el exceso de sal y agua a través de la orina. Además, consumir menos sal ayuda a que tu cuerpo retenga menos líquidos.

Controlar la enfermedad hepática subyacente también es una parte importante del tratamiento. El manejo de la enfermedad hepática puede ayudar a reducir la acumulación de líquido con el tiempo y disminuir la posibilidad de que la ascitis reaparezca.

El tratamiento de la ascitis que se origina por otras afecciones se enfoca en controlar el problema subyacente. Por ejemplo, la ascitis relacionada con cáncer puede tratarse con terapias oncológicas y medicamentos. La ascitis relacionada con el corazón puede mejorar cuando se trata la insuficiencia cardíaca.

Cirugía u otros procedimientos

Si el exceso de líquido te causa molestias o dificulta la respiración, tu equipo de atención médica quizás necesite retirar parte del líquido del abdomen. Este procedimiento se llama paracentesis terapéutica. Se utiliza una aguja fina para drenar el exceso de líquido, lo que puede ayudar a aliviar los síntomas. El procedimiento lo realiza un profesional de atención médica capacitado, a menudo con guía por ecografía para mejorar la seguridad. Después de drenar el líquido, la ascitis puede volver a aparecer, en especial si la causa subyacente sigue presente.

En algunos casos, se puede administrar albúmina después de una paracentesis de grandes volúmenes de líquido para ayudar a prevenir problemas de la circulación, mantener el equilibrio de líquidos y proteger la función renal.

Para las personas con enfermedad hepática avanzada, se puede considerar una derivación portosistémica intrahepática transyugular. Este procedimiento crea una nueva vía para que la sangre fluya a través del hígado, lo que puede reducir la presión y ayudar a disminuir la acumulación de líquido.

Si tienes una enfermedad hepática grave, un trasplante de hígado puede ser una opción. Tu equipo de atención médica evaluará tu estado general de salud para decidir si el trasplante es una opción para ti.

Estilo de vida y remedios caseros

Hacer cambios en tus hábitos diarios puede apoyar el tratamiento médico de la ascitis.

  • Limita el consumo de sal. Consumir demasiada sal hace que tu cuerpo retenga líquido en exceso. Seguir una dieta baja en sodio puede ayudar a reducir la acumulación de líquido. A muchas personas con ascitis se les recomienda limitar el sodio a menos de unos 2000 miligramos al día.
  • Controla tu peso con regularidad. Si tomas diuréticos, tu equipo de atención médica puede recomendarte pesarte a diario mientras se ajusta la dosis. Informa a tu equipo de atención médica si aumentas de peso rápidamente o notas más hinchazón.
  • Evita el alcohol si tienes enfermedad hepática. El alcohol puede empeorar el daño en el hígado y aumentar las complicaciones.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Vivir con ascitis puede ser estresante, en especial cuando los síntomas cambian o dificultan la vida diaria. Es normal sentirse preocupado o abrumado a veces. A continuación, te ofrecemos algunas estrategias que pueden ayudar:

  • Aprende sobre tu afección. Comprender la ascitis y su manejo puede ayudarte a sentirte más involucrado en tu cuidado. Hazle preguntas a tu equipo de atención médica y comparte tus preocupaciones.
  • Mantente en contacto con tu equipo de atención médica. Las visitas de seguimiento regulares ayudan a controlar los síntomas y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
  • Busca apoyo cuando lo necesites. La familia, los amigos o los cuidadores pueden ayudar con las tareas diarias, las citas médicas y el apoyo emocional.
  • Considera la consejería o los grupos de apoyo. Hablar con otras personas, como aquellas con enfermedades crónicas, puede ayudarte a sentirte menos solo.

Si la ascitis está relacionada con una afección a largo plazo, tu equipo de atención médica puede ayudarte a conectarte con más recursos según sea necesario.

Preparación antes de la cita

Por lo general, el primer paso es consultar a tu profesional de atención primaria. Luego, te pueden remitir a un especialista, como un especialista en hígado llamado hepatólogo, según la causa de la ascitis.

Para aprovechar mejor tu cita médica, puedes hacer lo siguiente:

  • Tomar nota de tus síntomas. Incluye cuándo comenzaron, con qué frecuencia ocurren y si empeoran.
  • Registrar cualquier cambio en tu peso o hinchazón. Esto ayuda a tu equipo de atención médica a entender los cambios en la acumulación de líquido.
  • Hacer una lista de todos los medicamentos y suplementos que tomas. Esto incluye medicamentos con y sin receta médica, vitaminas y productos herbarios.
  • Llevar información médica importante. Anota cualquier enfermedad hepática, cardíaca, cáncer o infecciones previas, como la hepatitis.
  • Considerar llevar a un familiar o amigo. Otra persona puede ayudarte a recordar la información y brindarte apoyo.
  • Escribir cualquier pregunta que tengas. Esto ayuda a asegurar que tus inquietudes se traten durante la consulta.

El profesional de atención médica puede hacerte preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuándo notaste por primera vez la hinchazón en el abdomen o el aumento de peso?
  • ¿Han cambiado tus síntomas con el tiempo?
  • ¿Tienes antecedentes médicos de enfermedad hepática, cardíaca o cáncer?
  • ¿Qué medicamentos o suplementos tomas?
  • ¿Bebes alcohol o lo has hecho en el pasado?

Prepararte con anticipación puede ayudarte a sentirte más seguro y a que tu cita médica sea más fluida.

Last Updated: June 4th, 2026