Tumor de la médula espinal
Obtén información sobre los síntomas, las causas, los factores de riesgo, el diagnóstico y las opciones de tratamiento de los tumores que afectan la columna vertebral.
Perspectiva general
Un tumor espinal se forma en la columna vertebral o alrededor de ella, lo que incluye la espina dorsal, la médula espinal y los nervios. Estos tumores representan solo entre el 2 % y el 4 % de los tumores primarios del sistema nervioso central. Se trata de tumores poco comunes que se originan en el cerebro o la médula espinal en vez de diseminarse desde otros lugares.
Algunos tumores espinales crecen lentamente y son benignos, es decir, no son cancerosos. Otros son malignos, lo que significa que son cancerosos y se pueden diseminar. El término "tumor espinal" abarca ambos tipos, mientras que el cáncer espinal suele referirse a un tumor maligno que se originó en la columna vertebral o se diseminó a ella. Estos tumores son un tipo de tumor espinal que se forma en la médula o a su alrededor. Cerca del 95 % de los tipos de cáncer espinal comienzan como tumores en otras partes del cuerpo y se diseminan hacia la columna vertebral. Estos se llaman tumores metastásicos espinales.
Los tumores espinales pueden aparecer en cualquier lugar de la columna vertebral, pero es más común que aparezcan en la parte del medio detrás del pecho. Otro lugar común es la parte baja de la espalda. Afectan al cuello con menos frecuencia. Entre los tipos de tumores poco comunes se incluyen el cordoma y el osteosarcoma.
Un tumor espinal puede ejercer presión sobre la médula espinal y causar dolor en el cuello o la espalda, debilitamiento, entumecimiento o cambios en la marcha o en el equilibrio. Un signo temprano de un tumor espinal puede ser dolor que empeora por la noche o al acostarse.
El tratamiento depende del tamaño, el tipo y el lugar del tumor. Las opciones pueden incluir cirugía, radioterapia o medicamentos. Los tumores pequeños o de crecimiento lento pueden requerir solo seguimiento periódico con resonancias magnéticas.
El pronóstico de los tumores espinales varía. Muchos tumores benignos pueden extirparse o controlarse de forma segura, mientras que el cáncer espinal suele necesitar atención a largo plazo. Detectar y tratar un tumor de forma temprana puede ayudar a las personas a mantener la movilidad, conservar la fuerza y proteger los nervios. El objetivo del tratamiento es hacer más lento o frenar el crecimiento del tumor y reducir la presión sobre la médula espinal.
Tipos
Los tumores espinales se clasifican según la parte del cuerpo donde comienzan a crecer:
- Tumores de la columna vertebral. Estos comienzan en los huesos de la columna vertebral. Los tipos benignos de estos tumores incluyen el osteoma osteoide y el hemangioma. Algunos ejemplos de tumores malignos de la columna vertebral incluyen el osteosarcoma y los tipos de cáncer metastásicos, que son los que se diseminan hacia la columna vertebral desde otros lugares del cuerpo.
- Tumores intradurales extramedulares. Estos tumores se forman dentro de la duramadre, que es la capa externa de la médula espinal, pero fuera de la médula espinal en sí. La resonancia magnética es la mejor prueba por imágenes para encontrar estos tumores y ver la compresión de la médula espinal. Algunos ejemplos de tumores benignos incluyen el meningioma, el schwannoma y el neurofibroma. Ejemplos de tumores malignos y poco comunes incluyen los de la vaina del nervio periférico.
- Tumores intramedulares. Estos tumores se forman en el interior del tejido de la médula espinal. Los tumores de bajo grado, como el ependimoma, tienden a crecer lentamente y es menos probable que se diseminen. Aun así, pueden causar síntomas debido a la presión que ejercen sobre la médula. Los ejemplos de tumores malignos incluyen el astrocitoma y el ependimoma de alto grado.
Síntomas
Un tumor espinal puede causar diferentes síntomas dependiendo de dónde crezca y cuánta presión ejerza sobre los nervios o la médula espinal. Algunos tumores espinales crecen lentamente y pueden no causar síntomas de inmediato. Otros causan dolor o síntomas en los nervios desde el principio.
El síntoma más común es el dolor en la espalda o en el cuello que no desaparece. Puede sentirse como un dolor sordo, agudo o ardiente. Otros síntomas que pueden aparecer son los siguientes:
- Dolor que empeora por la noche o al acostarse.
- Dolor que se irradia desde la columna vertebral hacia los brazos, las piernas, el pecho o las caderas.
- Entumecimiento u hormigueo en los brazos, piernas, manos o pies.
- Debilidad muscular o problemas para caminar.
- Dificultad para mantener el equilibrio o la coordinación.
- En casos en los que la enfermedad es grave, pérdida de la función de la vejiga o el intestino.
- Pérdida de sensibilidad al dolor y a la temperatura.
- Espasmos musculares.
No siempre se presentan todos estos síntomas. Incluso tumores pequeños pueden causar síntomas si ejercen presión sobre un nervio.
¿Cómo me doy cuenta si el dolor de espalda es por el cáncer o es un dolor habitual?
En general, el dolor de espalda no es causado por el cáncer. Suele ser causado por una torsión muscular, artritis o protrusión discal. Sin embargo, el dolor de espalda puede ser un síntoma de un tumor de la médula espinal si ocurre lo siguiente:
- Empeora a la noche o no mejora con el descanso.
- Empeora con el tiempo.
- Se presenta con entumecimiento, debilidad u hormigueo.
- Causa una sensación de cansancio o pérdida de peso involuntaria.
- Empeora cuando toces, estornudas o haces fuerza.
- No mejora con los medicamentos.
Si el dolor de espalda no desaparece luego de unas semanas y sigue empeorando, debes hablar con un profesional de atención médica.
¿Un bulto en la parte baja del cuello es un tumor de la médula espinal?
Un bulto en la parte baja del cuello puede aparecer por varias razones. Puede ser un quiste, un ganglio linfático inflamado o un nudo muscular. En general, no se trata de un tumor de la médula espinal. La mayoría de los tumores de la médula espinal crecen en la parte interior de la columna vertebral, por lo que no se trata de un bulto que puedes ver o sentir al tacto. Aunque si el bulto crece de tamaño, se siente duro y se presenta con dolor, entumecimiento o debilitamiento, debes hacer que lo revise un profesional de atención médica.
¿Las lesiones en la columna vertebral son un síntoma de cáncer de la médula espinal?
Las lesiones en la columna vertebral pueden ser un signo de cáncer de la médula espinal, en especial si se detectan en una prueba por imágenes, como una resonancia magnética o una tomografía computarizada. Estas lesiones pueden ser tumores que comenzaron en la columna vertebral o que se diseminaron por el cáncer en otro lugar del cuerpo. No obstante, no toda lesión espinal es un signo de cáncer. Algunas pueden ser benignas, es decir, no cancerosas. Tu equipo de atención médica puede pedir que te realices una biopsia u otros estudios para saberlo.
¿Por qué el dolor por un tumor de la médula espinal empeora de noche?
El dolor por un tumor de la médula espinal suele empeorar a la noche o cuando se está en posición horizontal. Esto puede ocurrir por cambios en la presión del líquido cefalorraquídeo, menor movimiento o menor distracción del dolor durante el sueño. Algunos tumores también liberan sustancias químicas que causan más dolor cuando el cuerpo está en posición de descanso. Pídele a tu equipo de atención médica que investigue la causa del dolor que no te deja dormir de noche o que no mejora cuando cambias de posición.
Cuándo buscar atención médica
Busca atención médica si tienes un dolor cuya causa desconoces y si dura más de unas semanas, empeora con el tiempo o no mejora con el descanso o cambio de posición.
En general, el dolor de espalda no es causado por el cáncer. Pero si notas alguno de estos signos, es importante que lo revises. Las pruebas de detección temprana pueden ayudar a encontrar la causa y prevenir un daño grave en los nervios.
Causas
Un tumor de la médula espinal se presenta cuando las células de la columna vertebral o las que la rodean empiezan a proliferar de manera descontrolada. Estas células forman un tumor, que es un bulto que hace presión en la médula espinal o los nervios. Aunque, en el caso de muchos tumores, no se conoce la causa exacta.
Algunos tumores de la médula espinal comienzan en la propia columna vertebral. Estos se conocen como tumores de la médula espinal primarios. Los expertos no siempre saben por qué se forman, pero pueden estar relacionados con cambios en los genes del cuerpo o afecciones hereditarias poco comunes.
Otros tumores de la médula espinal pueden comenzar en otro lugar del cuerpo y diseminarse hacia la columna vertebral. Estos se conocen como tumores metastásicos o secundarios. Son los tumores de la médula espinal más comunes en los adultos. Los tipos de cáncer que suelen diseminarse hacia la columna vertebral incluyen los siguientes:
- Cáncer de mama.
- Cáncer de pulmón.
- Cáncer de próstata.
- Cáncer de riñón.
- Cáncer de tiroides
- Cáncer gastrointestinal.
- Mieloma múltiple.
- Linfoma.
Si has tenido alguno de estos tipos de cáncer, el equipo de atención médica puede sugerirte que controles tu columna vertebral si presentas un nuevo dolor de espalda o síntomas en los nervios.
Factores de riesgo
Un factor de riesgo es algo que puede aumentar las posibilidades de tener un tumor de la médula espinal. Tener uno o más factores de riesgo no significa que realmente puedas tener un tumor, pero aumenta las posibilidades.
¿Pueden otros tipos de cáncer diseminarse hacia la columna vertebral?
Sí. Uno de los mayores factores de riesgo de cáncer de la médula espinal es tener otro tipo de cáncer que pueda diseminarse hacia la columna vertebral, en especial los tipos de cáncer de mama, pulmón, próstata, riñón y tiroides. Cuando estos tipos de cáncer se diseminan hacia la columna vertebral, se los denomina tumores de la médula espinal metastásicos. Estos conforman la mayoría de los casos de tumores de la médula espinal en adultos.
Otros factores de riesgo para los tumores de la médula espinal incluyen los siguientes:
- Las afecciones genéticas como la neurofibromatosis tipo 2 y la enfermedad de Von Hippel-Lindau, que pueden derivar en tumores en la columna vertebral o el cerebro. La mayoría de las personas con un tumor de la médula espinal no tienen antecedentes familiares de estas afecciones.
- Un sistema inmunitario debilitado, en especial en personas con ciertas infecciones o que toman medicamentos inmunosupresores a largo plazo, que puede aumentar el riesgo de cáncer en general y el riesgo de ciertos linfomas que pueden afectar la columna vertebral.
- La radioterapia previa, en especial si se aplicó en la zona de la cabeza, el cuello o el área de la columna vertebral, que puede aumentar el riesgo de tumores en el futuro en el área en la que se realizó el tratamiento.
- Menos frecuentemente, antecedentes familiares de tumores de la médula espinal.
Muchas personas con tumores de la médula espinal no tienen factores de riesgo claros, pero saber las posibles razones puede ayudar a realizar un diagnóstico temprano.
Complicaciones
Los tumores de la médula espinal pueden causar síntomas graves si ejercen presión sobre la médula espinal o los nervios. Estas complicaciones dependen del tamaño del tumor, el lugar y la velocidad a la que crece. Incluso los tumores benignos pueden derivar en complicaciones si no se tratan.
Entre las complicaciones comunes por tumores de la médula espinal se incluyen las siguientes:
- Daño del nervio y compresión de la médula espinal. Esto es una urgencia médica. Un tumor que crece puede ejercer presión en los nervios raquídeos o la médula espinal y causar entumecimiento, debilidad, problemas de equilibrio o, cuando es grave, parálisis. Si aparecen síntomas nuevos o hay cambios rápidos se necesita una evaluación urgente del equipo de atención médica.
- Dolor de cuello o espalda. El dolor de los tumores de la médula espinal puede empeorar con el tiempo y no desaparecer con el descanso. El dolor también puede diseminarse hacia los brazos, las piernas o el pecho.
- Pérdida de movimiento o coordinación. Los tumores que afectan la médula espinal pueden causar problemas para caminar, usar las manos o mantener el equilibrio.
- Pérdida de la función de la vejiga o los intestinos. Si un tumor presiona ciertos nervios, puede causar problemas en la función de la vejiga o los intestinos. Los cambios en la función de la vejiga o los intestinos pueden prolongarse si no se tratan rápidamente.
- Fracturas o inestabilidad de la columna. Los tumores en los huesos de la columna vertebral pueden debilitarla y hacer que pueda fracturarse con mayor facilidad, en especial si el tumor es canceroso o se ha diseminado desde otro lugar del cuerpo.
Estos síntomas pueden manifestarse de forma lenta o repentina. Realizar un diagnóstico o tratamiento tempranos puede ayudar a prevenir el daño a largo plazo y mejorar la recuperación.
Prevención
La mayoría de los tumores de la médula espinal no se puede prevenir. Muchos tumores de la médula espinal se generan sin una causa aparente. Algunos están relacionados con afecciones genéticas poco comunes y otros comienzan como un cáncer en otro lugar del cuerpo que luego se disemina hacia la columna vertebral.
Aunque no siempre puedes prevenir un tumor de la médula espinal, hay pasos que puedes seguir para reducir el riesgo de cáncer en general:
- Evita el consumo de tabaco.
- Sigue una alimentación saludable que incluya muchas frutas y verduras.
- Haz ejercicio con regularidad.
- Mantén un peso saludable.
- Limita el consumo de alcohol.
- Controla las afecciones de salud a largo plazo con la ayuda de tu equipo de atención médica.
Si tienes antecedentes médicos de cáncer, la atención médica de seguimiento regular puede ayudar a encontrar a tiempo tumores que se diseminan hacia la columna vertebral antes de que causen síntomas graves.
Para las personas con antecedentes familiares de afecciones poco comunes como la neurofibromatosis tipo 2 o la enfermedad de Von Hippel-Lindau, el asesoramiento genético puede resultar útil.
No hay una manera que garantice la prevención de los tumores de la médula espinal. Sin embargo, prestar atención a los síntomas y recibir atención médica de manera regular puede marcar la diferencia y detectar tumores a tiempo.
Diagnóstico
Diagnosticar un tumor de la médula espinal con los antecedentes médicos y un examen físico. Si se sospecha la existencia de un tumor de la médula espinal, los estudios por imágenes son el siguiente paso, y puede realizarse una biopsia para confirmar qué tipo de tumor es.
Los estudios para detectar un tumor de la médula espinal pueden incluir los siguientes:
- Antecedentes médicos y examen neurológico. Tu equipo de atención médica te preguntará si tienes dolor de cuello o espalda, debilidad, entumecimiento, pérdida de equilibrio o cambios en la función de la vejiga o los intestinos. El equipo revisará tu fuerza, reflejos y sensación para buscar signos de afecciones en el nervio o la médula espinal.
- Resonancia magnética. Las resonancias magnéticas, en general con sustancia de contraste, muestran en detalle la médula espinal, los nervios y los tejidos blandos. Es la prueba más precisa para saber si hay tumores y una compresión de la médula espinal. Si no puedes hacerte una resonancia magnética, puedes realizarte una mielografía por tomografía computarizada. Es un estudio por imágenes que utiliza sustancia de contraste y rayos X para ver la médula espinal y los nervios de forma clara.
- Tomografía computarizada. La tomografía computarizada ayuda a ver los cambios en el hueso y revisar la estabilidad espinal.
- Biopsia. Se puede retirar una muestra de tejido pequeña para confirmar el tipo de tumor antes de que tu equipo de atención médica planifique el tratamiento.
¿Una radiografía puede mostrar un tumor en la columna vertebral?
Una radiografía a veces puede mostrar cambios en los huesos de la columna vertebral que indican la existencia de un tumor, como los siguientes:
- Daño o rotura del hueso.
- Fracturas por compresión.
- Áreas con aspecto atípico.
De todos modos, las radiografías no pueden mostrar tumores en el tejido blando o dentro de la médula espinal, por lo que pueden pasar por alto tumores más pequeños o en fase inicial. La prueba por imágenes principal que se utiliza para diagnosticar tumores de la médula espinal es la resonancia magnética, ya que brinda imágenes claras tanto del hueso como del tejido blando.
Si se sospecha la existencia de un tumor de la médula espinal, el equipo de atención médica puede recomendar realizar una resonancia magnética de la columna vertebral completa para encontrar el lugar exacto y el tamaño del tumor y notificar si está haciendo presión sobre los nervios o la médula espinal. A veces se realiza una biopsia para confirmar el tipo de tumor antes de planificar el tratamiento.
¿Cuáles son las diferentes etapas del cáncer de la médula espinal?
Los equipos de atención médica usan sistemas de clasificación de la etapa para describir cuánto ha crecido el tumor de la médula espinal y si se ha diseminado. En general, la clasificación de la etapa se realiza como parte del diagnóstico si el tumor de la médula espinal que tienes es canceroso.
En el caso de tipos de cáncer de la médula espinal primarios, que son tumores que comienzan en la columna vertebral, se utiliza el sistema de Enneking. Este sistema agrupa a los tumores por grados, qué indican cuán agresivos son. También los agrupa según el lugar, que indica si el tumor se ha mantenido dentro del hueso o ha crecido hacia el tejido cercano, y por diseminación, lo que indica si ha llegado a otras partes del cuerpo.
Las etapas del sistema de Enneking son las siguientes:
- Etapa 1 (1A y 1B). El tumor crece lentamente. La Etapa 1A indica que permanece dentro del hueso. La Etapa 1B indica que empezó a crecer hacia afuera del hueso en el tejido cercano.
- Etapa 2 (2A y 2B). El tumor crece más rápido. La Etapa 2A indica que todavía permanece dentro del hueso. La Etapa 2B indica que creció por fuera del hueso.
- Etapa 3. El tumor ha hecho metástasis o se ha diseminado hacia ganglios linfáticos u otros lugares del cuerpo.
Para los tumores de la médula espinal que se han diseminado, los equipos de atención médica usan sistemas de puntuación simples en vez de etapas para planificar el cuidado. Estos sistemas de puntuación incluyen el sistema de Tomita y la escala de Bilsky.
- El sistema de Tomita muestra cuánto creció el tumor dentro o fuera del hueso y puede utilizarse como ayuda para planificar una cirugía.
- La escala de Bilsky muestra cuánta presión está haciendo el tumor en la capa externa de la médula espinal o en la médula misma.
Estas puntuaciones ayudan al equipo de atención médica a decidir si necesitas intervención quirúrgica, radiación o ambas, y determinar la urgencia del tratamiento.
Tratamiento
En el cuidado de los tumores de la médula espinal suele participar un equipo multidisciplinario, que incluye neurocirujanos, radioncólogos, médicos oncólogos y especialistas en rehabilitación, que trabajan en conjunto para planificar el tratamiento y acompañar en la recuperación.
El tratamiento de los tumores de la médula espinal depende de distintos factores:
- El tipo de tumor.
- Si el tumor comenzó en la columna vertebral o se diseminó a otra área.
- Tu salud en general.
- La agresividad del tumor.
El objetivo es aliviar el dolor, proteger la médula espinal y mejorar el movimiento y la calidad de vida. Muchas personas obtienen beneficios de la combinación de cirugía, radioterapia, medicamentos dirigidos y quimioterapia.
Hay muchas opciones de tratamiento disponibles para los tumores de la médula espinal.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos X o protones de alta energía para dañar el ADN en las células del tumor y evitar que sigan proliferando. Con el tiempo, el cuerpo elimina las células dañadas. La radiación puede utilizarse para controlar el crecimiento del tumor, aliviar el dolor de espalda o del nervio y reducir el riesgo de lesión del nervio, especialmente cuando la cirugía no es posible o después de la cirugía para tratar cualquier célula tumoral que haya quedado.
Tipos de radiación
- Radioterapia de haz externo. Una máquina extracorpórea envía radiación hacia el tumor para destruir las células del tumor, a su vez, que evita dañar tejidos cercanos sanos.
- Radioterapia corporal estereotáctica. La radioterapia corporal estereotáctica utiliza radiación muy precisa y de dosis alta. El tratamiento suele durar entre una y cinco sesiones. Apunta al tumor de manera precisa mientras protege la médula espinal y los nervios cercanos.
- Terapia con protones. Esta terapia utiliza partículas cargadas que liberan la mayor parte de su energía al tumor y puede limitar cuánta energía llega al tejido cercano sano.
Entre los efectos secundarios más comunes que puede causar la radioterapia se encuentran el cansancio, el enrojecimiento de la piel en el área del tratamiento y las molestias transitorias. Si se trata de dosis muy altas, a veces pueden irritar la médula espinal o los nervios cercanos, aunque no suele ser el caso.
Medicamentos
Los medicamentos para el cáncer de la médula espinal pueden ayudar a hacer más lento o frenar el crecimiento del tumor, proteger la médula espinal y aliviar el dolor. Estos tratamientos se utilizan generalmente para tumores de la médula espinal o tipos de cáncer que se diseminaron desde la columna vertebral hacia otras partes del cuerpo. Es posible que el tratamiento incluya lo siguiente:
- Quimioterapia. La quimioterapia utiliza medicamentos fuertes que se desplazan por el torrente sanguíneo para eliminar las células cancerosas que proliferan rápido o hacer más lenta su proliferación.
- Terapia dirigida. La terapia dirigida bloquea cambios específicos o proteínas de las células cancerosas que las ayudan a proliferar y diseminarse, lo que causa menos efectos secundarios que la quimioterapia tradicional.
- Inmunoterapia. La inmunoterapia ayuda a que el sistema inmunitario propio del cuerpo encuentre y ataque a las células cancerosas de manera más eficaz.
- Esteroides. Los esteroides reducen la hinchazón alrededor de la médula espinal y los nervios, al aliviar el dolor y proteger el movimiento mientras esperas a poder realizarte otros tratamientos.
Estos tratamientos suelen utilizarse en conjunto para controlar los síntomas y mejorar el movimiento y la calidad de vida. Los medicamentos se pueden administrar por vía intravenosa o con pastillas, y tu equipo estará a cargo de observar los efectos secundarios y el progreso.
Lo que puedes esperar de los medicamentos para los tumores de la médula espinal: La quimioterapia puede causar náuseas. La inmunoterapia suele causar menos efectos secundarios en todo el cuerpo, pero, aun así, puede derivar en fatiga, cambios en la piel e hinchazón. La mayoría de los efectos secundarios mejoran después del tratamiento. El equipo de atención médica puede hacer ajustes en los medicamentos para ayudar a sentirte más a gusto.
Esteroides
Los esteroides, incluida la dexametasona, comienzan a administrarse desde el primer momento, cuando el tumor de la médula espinal causa hinchazón. Estos ayudan a reducir la inflamación, aliviar el dolor y proteger la función del nervio mientras se planifican otros tratamientos, como la cirugía o la radiación.
Lo que puedes esperar de los esteroides para los tumores de la médula espinal: En general, los esteroides funcionan de forma rápida para aliviar el dolor y mejorar la fuerza. Pueden aumentar la glucosa en la sangre y causar cambios en el estado de ánimo o problemas para dormir si se usan por un período largo. Tu equipo de atención médica se encarga de reducir de manera progresiva la dosis y observar los efectos secundarios.
Cirugía
La cirugía quita la presión de la médula espinal y refuerza los huesos débiles. El equipo de atención médica solo la realiza en ciertas afecciones, como cuando el tumor está comprimiendo la médula espinal, la columna vertebral no tiene estabilidad o la radiación no es suficiente para tratar la afección. En general, el equipo de especialistas revisa tu afección en conjunto antes de recomendar una cirugía. Tu equipo puede elegir entre las siguientes opciones de cirugías para los tumores de la médula espinal:
- La cirugía de descompresión elimina el tejido del tumor que está haciendo presión sobre la médula espinal o los nervios para que puedas mantener tu fuerza y movimiento.
- La estabilización con implantes utiliza varillas, tornillos o cajas para mantener la columna vertebral firme luego de disminuir la presión del tumor.
- La vertebroplastia o cifoplastia inyecta cemento óseo para sostener una vértebra rota o débil, lo que permite aliviar el dolor y prevenir que se siga fracturando. La vertebroplastia o cifoplastia no se utiliza cuando hay una compresión de la médula espinal, ya que esta no ayuda a disminuir la presión.
- La extracción en bloque elimina el tumor completo de una sola vez y, luego, se reconstruye y estabiliza la columna vertebral. Este método puede reducir el riesgo de que el tumor vuelva a crecer en el mismo lugar.
¿Cuáles son los efectos secundarios de la radiación o la quimioterapia para el cáncer de la médula espinal?
La radioterapia puede causar cansancio, cambios en el color de la piel en el área del tratamiento y molestias transitorias. Las dosis muy altas a veces pueden afectar la médula espinal y los nervios cercanos. Con los tratamientos que son modernos y precisos, esto no suele suceder.
Los efectos secundarios de la quimioterapia y otros medicamentos para los tumores de la médula espinal dependen de los medicamentos que se utilicen. Algunos de los efectos secundarios comunes son las náuseas, los recuentos sanguíneos bajos, la caída del pelo y el cansancio. Los nuevos medicamentos dirigidos y las inmunoterapias suelen causar menos efectos secundarios en todo el cuerpo en comparación con tratamientos más viejos.
¿El cáncer de la médula espinal metastásico se puede curar?
La mayoría de las metástasis espinales, que son tumores que se diseminan hacia la columna vertebral desde otro cáncer, no se puede curar. Sin embargo, pueden en general ser controlados por un período largo. El objetivo principal del tratamiento es aliviar el dolor, proteger la médula espinal y los nervios y ayudarte a seguir caminando y mantenerte activo.
A veces, como cuando una sola metástasis pequeña se encuentra a tiempo, la cirugía y la radiación precisa pueden eliminar o destruir cualquier cáncer visible.
Los tratamientos modernos combinan cirugía, radiación, terapia dirigida y nuevos medicamentos sistémicos que pueden achicar o hacer más lento el desarrollo del cáncer. Actualmente, muchas personas viven meses e incluso años con una buena calidad de vida gracias a estas opciones.
Pronóstico y supervivencia
El pronóstico y la supervivencia con un tumor de la médula espinal depende del tipo de tumor, el grado y en qué lugar de la columna vertebral se encontró. Además, el pronóstico y la supervivencia también dependen de si el tumor comenzó en la columna vertebral o si se diseminó hacia ahí desde otro lugar del cuerpo.
Algunos tumores primarios de crecimiento lento pueden controlarse por varios años. Cuando el cáncer se disemina hacia la columna vertebral, los resultados pueden variar ampliamente. Algunas personas viven meses, mientras que otras viven años. Los resultados dependen del cáncer original y la salud general.
Encontrar el tumor a tiempo y comenzar el tratamiento lo antes posible puede proteger la movilidad y la independencia física.
Algunas personas con un cáncer que se ha diseminado hacia un solo lugar de la columna vertebral y no a otros pueden vivir cerca de 30 meses en promedio luego de la cirugía. Aproximadamente 1 de cada 5 personas sigue vivo al cabo de cinco años.
Poder caminar cuando se comienza el tratamiento es un indicador importante de los resultados. Hasta un 80 % de las personas que pueden caminar cuando comienzan la radiación pueden seguir caminando. Cerca del 5 % al 20 % de las personas que tienen parálisis pueden volver a caminar.
Posibles tratamientos futuros
Los investigadores buscan formas más seguras y precisas de tratar los tumores de la médula espinal. El objetivo es mejorar el control sobre el tumor y reducir los efectos secundarios. Los tratamientos para los tumores de la médula espinal que están en etapa de investigación incluyen los siguientes:
- Planificación y obtención de imágenes más precisas. La obtención de imágenes diaria y la planificación minuciosa ayudan a organizar el tratamiento para cada sesión de radiación y evitar aplicar la radiación en la médula espinal. Esta preparación ayuda a tratar el tumor de forma más precisa.
- Terapia con protones de nueva generación. Se están estudiando nuevos tipos de suministro de protones, como la radioterapia corporal estereotáctica con protones y la terapia de arco con protones. Estas terapias pueden concentrar la radiación aún más en el tumor, sin afectar al tejido sano.
- Combinación de radiación con nuevos medicamentos. Algunos tumores pueden responder mejor cuando la radiación se complementa con terapias dirigidas o inmunoterapia. Este tipo de combinaciones se están investigando para mejorar el control de la enfermedad y reducir los síntomas.
Medicina alternativa
Muchas personas que viven con cáncer de la médula espinal usan terapias integrales o complementarias junto con tratamientos médicos tradicionales para controlar el dolor, el estrés y el cansancio. Las opciones basadas en evidencias como la acupuntura, los masajes y las técnicas de cuerpo y mente pueden mejorar el bienestar y la calidad de vida cuando se utilizan de forma segura con la orientación de un equipo de atención médica.
Algunas personas con ciertas afecciones médicas, como recuentos sanguíneos bajos, pueden necesitar tomar precauciones especiales. Siempre conversa con tu equipo de atención médica para saber sobre cualquier terapia integral.
- Acupuntura. La acupuntura puede ayudar a reducir el dolor relacionado con el cáncer en algunas personas. Además, puede reducir el estrés y aumentar la sensación de bienestar. Busca un acupunturista matriculado y que sepa tus antecedentes médicos de cáncer para que te realice el tratamiento.
- Acupresión. La acupresión es una opción que no implica el uso de agujas. Hacer presión en lugares específicos puede ayudar a aliviar los dolores y las tensiones. También puedes aprender técnicas simples para usarlas en casa.
- Masoterapia. Los masajes suaves pueden reducir la tensión muscular y así ayudar a disminuir el dolor. Haz presión suave evitando áreas que están sensibles, tienen tumores o fueron tratadas con cirugía o radiación.
- Terapias de cuerpo y mente. La visualización dirigida, el entrenamiento en relajación, la atención plena y la musicoterapia pueden ayudar a las personas a afrontar el dolor y el estrés. Estas terapias pueden realizarse en conjunto con medicamentos para el dolor tradicionales.
- Hipnosis. La hipnosis puede reducir el dolor y la ansiedad en algunas personas. Es segura cuando se realiza con profesionales calificados.
Estos métodos no reemplazan la cirugía, la radiación o los medicamentos, pero pueden complementar la recuperación y proveer bienestar durante y después del tratamiento.
Estilo de vida y remedios caseros
Aunque el cáncer de la médula espinal en general se puede prevenir, los hábitos saludables diarios pueden reducir el riesgo de cáncer y mejorar la fortaleza durante el tratamiento. Seguir una alimentación saludable, hacer actividad física, llevar un peso saludable y evitar el consumo de alcohol ayuda a que el cuerpo tolere mejor la terapia.
Mantente activo
Las actividades moderadas, como hacer caminatas cortas o ejercicios suaves de estiramiento y yoga, pueden reducir el cansancio y mejorar el equilibrio. Pregúntale a tu equipo de atención médica acerca de los ejercicios más seguros para tu columna vertebral. Evita levantar mucho peso o torcer el cuerpo.
Alimentación saludable en casa
Prioriza platos pequeños y frecuentes con proteína magra, verduras y granos integrales. Bebe mucho líquido y limita el consumo de alimentos procesados y altos en grasa y azúcar. Si preparas tu comida en casa en vez de comer afuera, podrás controlar mejor las calorías, la sal y el azúcar agregados.
Estrategias de afrontamiento, y apoyo
Saber que tienes un tumor de la médula espinal puede ser abrumador. Pero hay algunas medidas que puedes tomar para encarar la situación después del diagnóstico. Considera probar lo siguiente:
Averigua todo lo que puedas sobre el tumor de la médula espinal
Escribe tus preguntas, llévalas a las citas médicas y pregúntaselas al profesional de atención médica. Toma notas o pídele a algún amigo o miembro de la familia que te acompañe para tomar notas.
Cuanto más se informen tú y tu familia sobre la atención médica, y cuanto más comprendan acerca de ella, más confianza tendrán a la hora tomar decisiones sobre el tratamiento.
Obtén apoyo
Busca alguien con quien puedas compartir tus sentimientos e inquietudes. Quizás tengas algún familiar o amigo cercano que sepa escuchar. O puedes hablar con un miembro de la iglesia o con un consejero.
Otras personas con tumores de la médula espinal tal vez puedan ofrecer una perspectiva particular. Consulta al equipo de atención médica si hay grupos de apoyo en tu zona o en línea.
Cuídate
Come alimentos nutritivos. Consulta a tu profesional de atención médica para ver cuándo puedes empezar a hacer actividad física nuevamente. Duerme lo suficiente para sentirte descansado.
Reduce el estrés en tu vida tomándote tiempo para realizar actividades relajantes, como escuchar música o escribir un diario.
Preparación antes de la cita
Si tienes síntomas que te preocupan, programa una cita con el equipo de atención médica. Si el profesional de atención médica cree que podrías tener una afección que afecta la médula espinal, es posible que te remita a un neurólogo. Un neurólogo es un médico que se especializa en afecciones que afectan el cerebro, la médula espinal y los nervios.
Si te enteras de que tienes un tumor de la médula espinal, es posible que te reúnas con cirujanos. Pueden ser cirujanos que operan el cerebro y la médula espinal, llamados neurocirujanos, y cirujanos que operan la columna vertebral, llamados cirujanos de columna.
Otros especialistas que atienden a personas con tumores de la médula espinal son los oncólogos médicos, que administran medicamentos para tratar el cáncer, y los radioncólogos, que usan la radiación.
A continuación, encontrarás información que ayudará a que te prepares para la cita médica.
Qué puedes hacer
- Escribe tus síntomas y por cuánto tiempo te han estado afectando.
- Detalla la información de salud más importante, como todas las afecciones que tienes y los nombres de los medicamentos que estés tomando.
- Señala cualquier antecedente familiar de tumores cerebrales o de la médula espinal, en especial si corresponde a un familiar de primer grado, como tu padre, tu madre o tus hermanos.
- Pídele a un familiar o amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que recibes durante una cita. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que tú hayas pasado por alto u olvidado.
- Anota las preguntas que quieras hacerle al profesional de atención médica.
Las preguntas que puedes hacer en la primera cita médica incluyen las siguientes:
- ¿Cuál puede ser la causa de los síntomas?
- ¿Existen otras causas posibles?
- ¿Qué tipo de pruebas deben hacerme? ¿Estas pruebas requieren alguna preparación especial?
- ¿Cuáles son las próximas medidas que recomienda para determinar el diagnóstico y el tratamiento?
- ¿Debería consultar con un especialista?
Estas son algunas preguntas que puedes hacerle a un especialista:
- ¿Tengo un tumor de la médula espinal?
- ¿Qué tipo de tumor tengo?
- ¿Cómo se desarrollará el tumor con el tiempo?
- ¿Cuáles pueden ser los resultados de tener el tumor?
- ¿Cuáles son los objetivos de mi tratamiento?
- ¿Se recomienda la cirugía? ¿Cuáles son los riesgos?
- ¿Se recomienda la radiación? ¿Cuáles son los riesgos?
- ¿Necesitaré quimioterapia? ¿Cuáles son los riesgos?
- ¿Qué enfoque de tratamiento recomienda?
- Si el primer tratamiento no funciona, ¿qué probaremos después?
- ¿Cuál es el pronóstico a largo plazo de la afección?
- ¿Debo buscar una segunda opinión?
Además de las preguntas que preparaste, haz cualquier otra pregunta que surja durante la cita médica.
Qué esperar del médico
Prepárate para responder algunas preguntas sobre los síntomas y tu historial médico, como las siguientes:
- ¿Qué síntomas tienes?
- ¿Cuándo notaste estos síntomas por primera vez?
- ¿Empeoraron con el tiempo?
- Si sientes dolor, ¿dónde parece comenzar?
- ¿El dolor se disemina hacia otras partes del cuerpo?
- ¿Has tenido debilidad o entumecimiento en las piernas?
- ¿Has tenido alguna dificultad para caminar?
- ¿Has tenido algún problema relacionado con la función de la vejiga o los intestinos?
- ¿Te diagnosticaron alguna otra afección?
- ¿Tomas algún medicamento en la actualidad?
- ¿Tienes antecedentes familiares de tumores de la médula espinal?
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