¿Qué es más seguro, infectarse con el virus o recibir la vacuna?
Por el personal de Mayo Clinic
Las buenas decisiones sobre la salud comienzan con el acceso a una información de calidad. Es posible que se pregunte si la inmunidad obtenida mediante una vacuna es más segura que la inmunidad adquirida después de contraer la enfermedad. A continuación, se presenta lo que décadas de investigación han revelado sobre el debate entre el virus y la vacuna.
Cómo funcionan las vacunas para proteger su salud
Las vacunas permiten que el sistema inmunitario aprenda a defenderse contra un virus sin contraer la enfermedad. Es como un simulacro: el cuerpo ensaya cómo responder a una amenaza sin estar en riesgo real.
Al igual que cualquier tratamiento médico, las vacunas pueden producir efectos secundarios. La mayoría son leves, como sentir dolor en el brazo o cansancio por un día. Los efectos secundarios graves son posibles, pero muy poco frecuentes. Los médicos y científicos los supervisan cuidadosamente para garantizar que las vacunas sean lo más seguras posible.
Las afecciones como la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), el sarampión, el herpes zóster (culebrilla), así como la gripe, causan complicaciones graves con mucha más frecuencia que las vacunas.
Seguridad de las vacunas frente a los riesgos del virus
Cada decisión médica tiene cierto nivel de riesgo. Lo importante es comparar esos riesgos con los beneficios. En el caso de las vacunas, los beneficios son significativos. Las vacunas pueden prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y la muerte. Por ejemplo, las personas que reciben la vacuna contra la influenza, también llamada vacuna contra la gripe, tienen casi un 30 % menos de probabilidades de ser hospitalizadas por la gripe. El riesgo de un efecto secundario grave de la vacuna es posible, pero muy infrecuente.
Al hacer la comparación, la probabilidad de daño por una enfermedad infecciosa es mucho mayor que la probabilidad de daño por la vacuna. Por eso, los médicos y científicos recomiendan la vacunación siempre que exista una vacuna segura y eficaz disponible. Los beneficios de las vacunas superan los riesgos.
¿Es más seguro contraer el virus que recibir la vacuna?
La inmunidad natural es la protección que el cuerpo desarrolla después de recuperarse de una infección. Algunas personas afirman que enfermarse es una mejor manera de generar inmunidad que vacunarse. Si bien es cierto que combatir una infección puede generar inmunidad, enfermarse implica grandes riesgos:
- Puede llegar a enfermarse gravemente. Los virus como el de la COVID-19, el sarampión, el virus respiratorio sincitial y la gripe pueden derivar en una hospitalización, problemas de salud a largo plazo y la muerte.
- La inmunidad natural no siempre es eficaz ni duradera. En algunas enfermedades, como la COVID-19 y la gripe, la inmunidad disminuye con el tiempo y es posible que no proteja contra nuevas variantes. Una vacuna anual puede ayudar a brindar protección continua. Las dosis de refuerzo pueden ayudar a proteger contra nuevas variantes del virus.
- Puede contagiar a otras personas. Si contrae un virus, puede trasmitirlo a otras personas. Aunque la infección sea leve, puede ser peligrosa para las personas mayores, las muy jóvenes o las que tienen afecciones crónicas.
- Las infecciones pueden causar problemas a largo plazo. La COVID prolongada es uno de los ejemplos. Otro es el herpes zóster (culebrilla) años después de haber tenido varicela. El riesgo de estas complicaciones es menor si se recibe la vacuna contra el virus original.
A diferencia de la infección natural, la vacunación es uniforme. Cada dosis tiene la misma fórmula y concentración, y se administra en una fecha determinada. La inmunidad natural varía en función del momento y de la forma en que se haya contraído la infección.
Elegir la vacunación permite obtener los beneficios de la inmunidad y evitar que usted y las personas que le rodean corran el riesgo de contraer la enfermedad.
Virus por virus: las vacunas son la opción más segura
COVID-19
Contraer COVID-19 puede derivar en enfermedad grave, síntomas persistentes y muerte, aunque las personas sean sanas. La vacuna reduce el riesgo de enfermedad grave y muerte.
Se han registrado algunos casos de miocarditis, que es la inflamación del corazón, después de la vacunación. Sin embargo, el riesgo es considerablemente mayor tras la infección por COVID-19 que después de recibir la vacuna.
En resumen: la vacuna es la opción más segura.
Gripe
La gripe, a la que también se le dice influenza, puede causar fiebre alta, dolores corporales, neumonía, internación o la muerte, especialmente en personas mayores o con problemas de salud. La vacuna contra la gripe es la mejor forma de prevenir la gripe y sus complicaciones.
En resumen: la vacuna es la opción más segura cada temporada.
Sarampión
El sarampión se contagia más fácilmente que cualquier otro virus. Puede causar infecciones del oído, neumonía, problemas respiratorios, inflamación del cerebro y la muerte. De cada 1000 niños con sarampión, entre 1 y 3 mueren.
La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola ofrece más del 99 % de protección a largo plazo, y los efectos secundarios suelen ser leves. Las personas embarazadas y aquellas con el sistema inmunitario debilitado no deben recibir la vacuna contra el sarampión.
En resumen: la vacuna ayuda a prevenir una enfermedad peligrosa y sus complicaciones.
VPH
Determinados tipos de virus del papiloma humano (VPH) pueden causar algunos tipos de cáncer, como el cáncer de cuello del útero, el cáncer anal y algunos de garganta. Las vacunas contra el VPH son seguras y protegen contra los tipos de VPH que causan la mayoría de estos tipos de cáncer. De hecho, la vacunación contra el VPH en edades tempranas puede prevenir más del 90 % de los casos de cáncer del cuello del útero.
En resumen: la vacunación ayuda a prevenir el cáncer en el futuro.
Herpes zóster
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, causa una erupción dolorosa y puede derivar en neuralgia posherpética, que es un dolor nervioso prolongado. La vacuna Shingrix protege a la mayoría de las personas adultas de 50 años o más y reduce el riesgo de ese dolor persistente. Los datos de la vida real y de ensayos clínicos muestran una protección eficaz con un buen perfil de seguridad.
En resumen: en personas adultas de 50 años o más y en muchas personas con el sistema inmunitario debilitado, la vacunación es la alternativa más segura.
Virus respiratorio sincicial
El virus respiratorio sincicial puede ser grave en personas adultas mayores y en bebés. Las vacunas contra este virus en personas adultas de 60 años o más ayudan a prevenir enfermedades del tracto respiratorio inferior. La vacuna contra el virus respiratorio sincicial puede administrarse durante el embarazo (entre las semanas 32 y 36) para proteger a los recién nacidos. Los estudios muestran una protección significativa frente a la enfermedad grave.
En resumen: si usted pertenece a un grupo de mayor riesgo o está en la última parte del segundo trimestre o en la primera parte del tercer trimestre del embarazo, la vacunación es la opción más segura.
Las vacunas son seguras y eficaces
Para enfermedades como la COVID-19, la gripe, el sarampión, el VPH, el herpes zóster (culebrilla) y el virus respiratorio sincitial, las vacunas proporcionan una protección importante con un riesgo mucho menor que el de contraer la enfermedad. Hable con el profesional de atención médica sobre las vacunas que necesita este año.
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